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Observando a periodistas nikkei

Alfredo Oshiro: el periodismo ilustrado

El infografista Alfredo Oshiro con uno de sus trabajos publicados en “El Comercio”. Crédito: Archivo Alfredo Oshiro.

No hace mucho, el periodismo era la labor simplificada de escribir y fotografiar lo que los reporteros conocían al visitar el lugar de los hechos. La radio y televisión fueron los primeros medios tecnológicos en trasladar la noticia a sus plataformas y la prensa hizo una gran innovación con la infografía, que en el Perú tiene menos de 30 años dándole a la información el color de la ilustración esquemática. Los diarios El Sol y El Comercio fueron los pioneros en esta labor que tiene un lado artístico que llama la atención de todo el público.

Desde niño, a Alfredo Oshiro Fukuhara le gustaba dibujar, quería hacer historietas, por eso ingresó a la facultad de arte en la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1988, donde eligió la especialidad de diseño gráfico que, aunque no le era del todo atractiva, al menos le ofrecía mayores posibilidades laborales y económicas. Cuando ya estaba en los últimos años de carrera, ingresó a trabajar en el diario El Sol, que estaba pasando por un proceso de rediseño.

“Llegué de casualidad porque me llamaron unos amigos, nunca había hecho infografías ni lo había estudiado”, dice Alfredo, quien pensó dedicarse a ello durante un tiempo y luego seguir buscando otras experiencias profesionales. Se quedó solo un año pero fue debido a que lo esperaban retos mayores en El Comercio, realizando esa misma función que empezaba a ganar popularidad.

Inicios de la infografía

Oshiro cuenta que en los primeros años la infografía era muy básica, se empleaba sobre todo para ilustrar crímenes, delitos o secuestros (los noventa fueron años en los que la inseguridad y la delincuencia se dispararon en Lima) aunque con muy poca rigurosidad periodística. Uno de los casos más sonados por esos años fue la toma de la residencia del embajador de Japón en Lima, en 1996, que ocurrió cuando Alfredo tenía apenas un mes en el diario.

“En 1999, llegó a El Comercio Xabier Díaz como editor de infografía con la idea de que esta tuviera mucha precisión, que no fuera solo para amenizar la noticia. Él reclutó a muchos periodistas, con diferentes inclinaciones, para que se dedicaran a la infografía”, cuenta Oshiro. Fueron años en que distintos hechos periodísticos motivar la realización de infografías importantes en el principal diario peruano.

Dos de los que más recuerda Alfredo Oshiro fueron la explosión de un coche bomba en el centro comercial El Polo, cerca de la embajada de Estados Unidos, y el incendio en la discoteca Utopía, ambos ocurridos en el 2002. Del primer caso, cuenta que llegó junto a los reporteros del diario y que, mientras ellos tomaban notas, él hacía dibujos. Para el caso de Utopía, pudo hablar con algunos de los jóvenes que estuvieron dentro, lo que le ayudó a ser más exacto en las ilustraciones.

“En el caso de El Polo, yo estaba en la sala de redacción cuando ocurrió el atentado y al volver nos pidieron publicar la nota con la infografía, así que decidimos hacer un dibujo a mano alzada por la premura del tiempo”, cuenta Alfredo, quien también recuerda que en el caso Utopía, las gráficas que publicó El Comercio fueron utilizadas durante el juicio que se dio por las personas que fallecieron en el accidente.

Equipo del área de infografía de “El Comercio” que dirigió Alfredo Oshiro. Crédito: Archivo Alfredo Oshiro.


Tradición dibujada

Cuando recién llegó a El Sol, Alfredo Oshiro llevaba consigo una enciclopedia que se había publicado en los años ochenta llamada La Combi Visual. Era uno de los pocos libros de consulta que tenía como diseñador. Para el 2005, cuando asumió la jefatura del área de infografía de El Comercio, la innovación y la participación del diario en la Cumbre Mundial y los Premios Internacionales de Infografía Malofiej, en España, eran muy frecuentes.

La infografía iba evolucionando, reduciéndose los elementos decorativos para ser más simple y efectiva. Además, el equipo de infografistas proponía sus propios temas y se encargaba de la investigación y los textos. Fue así que cosecharon distintos premios empleando recursos multimedia. Es así que en 2008, la infografía de Machu Picchu ganó el Premio a la Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

A través de ella se podía realizar un recorrido virtual por los principales atractivos de la ciudadela que un año antes había sido elegida como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno. Otros trabajos digitales, como la infografía sobre “El megajuicio a Fujimori”, “El Lago Titicaca en grave riesgo ecológico” y “La guerra de los clones”, entre otros, recibieron el premio Malofiej, considerado el Pulitzer de la infografía a nivel mundial.

“Ganamos muchos premios con temas culturales, sociales y políticos”, dice Oshiro, quien estuvo a cargo del área de infografía hasta el 2013, cuando decidió pasar a ser independiente, además de dar en clases en dos universidades peruanas. “Actualmente la infografía está cambiando, hay un retroceso en el dibujo por las nuevas técnicas de animación, por eso tiene que hacerse un trabajo más analítico para estar más ligada al periodismo de datos”, refiere.

El nikkei de la combi

Alfredo cuenta que él creció en la chacra La Taboada, una zona agrícola ubicada cerca del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Esta hacienda, junto a otras como la de San Agustín, fueron ocupadas por nikkeis. Él recuerda que entre casa y casa había mucha distancia, por eso no salía mucho y se la pasaba leyendo. Uno de los libros que más le gustó fue la enciclopedia “La combi visual” que, además de ser un libro de cabecera, sirvió de inspiración para un proyecto colectivo.

Equipo de “La Combi Gráfica” que realizó una exposición en el Centro Cultural Peruano Japonés. Crédito: Asociación Peruano Japonesa.

“En 2007, los infografistas del grupo El Comercio creamos La Combi Gráfica, para promover las características de la infografía como una disciplina de la comunicación visual”. Desde entonces, junto a amigos y colegas como Antonio Tarazona, Martín Arias y Carmen Gallegos, han realizado exposiciones de sus trabajos más destacados de los últimos 20 años. La más resaltante fue Generación infográfica, que se presentó en 2018 en el Centro Cultural Peruano Japonés.

“El lenguaje de la infografía no es solo para prensa, sirve para estudiar cualquier materia en la que se utilice el enfoque gráfico y escrito”, explica Alfredo, quien también ha realizado trabajos para el Museo de la Inmigración Japonesa al Perú y para diversas publicaciones, muchas de ellas de la comunidad y, aunque las tradiciones japonesas que tuvo en su infancia, como el butsudan y el haber estudiado en un colegio japonés, no estén tan presentes en la actualidad, sí ha conocido gran parte de la historia de la inmigración por sus investigaciones.

“No soy muy consciente de la influencia japonesa en mi trabajo”, dice Alfredo quien, pese a una modestia muy oriental, se ha convertido en un referente en el Perú dentro de esta especialidad donde el minimalismo en el diseño (algo también muy oriental) y la rigurosidad (de igual procedencia) son fundamentales para hacer un periodismo ilustrado que no solo siga la acepción gráfica sino también la intelectual.

Trabajos infográficos de Alfredo Oshiro sobre migración nikkei y cultura japonesa publicados en “El Comercio”. Crédito: Archivo Alfredo Oshiro.

 

© 2019 Javier García Wong-Kit

Alfredo Oshiro journalist peru

このシリーズについて

Periodistas nikkei de diversas generaciones nos cuentan su experiencia como profesionales en este ámbito, sus reflexiones sobre la identidad nikkei y sus perspectivas sobre las nuevas generaciones de descendientes japoneses.