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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

¿Los latinos nikkei de Japón son desamparados? Análisis desde el punto de vista de las ayudas públicas

En agosto del 2010 el gobierno de Japón anunció, a través de la Oficina de Gabinete, unas Directivas para la Integración de los Residentes Extranjeros Nikkei1, a fin de reordenar las políticas de ayuda ya existentes y facilitar la tarea de los municipios y prefecturas. Fueron muy explícitos en mencionar que este medida iba dirigido solo a los extranjeros nikkei para promover la vida social, la educación de los hijos, el empleo estable, la solidaridad, el respeto a la diversidad cultural, etc. Viendo del lado contrario, es un reflejo de la preocupación gubernamental sobre el estado de aislamiento de algunos conglomerados latinos y escasa integración en la sociedad japonesa.

名門の早稲田大学: 在日日系ラティーノ子弟がこうした大学に入ってくることが移民としての成功である。

Si bien desde un comienzo hubo una serie de apoyos y ayudas hacia los trabajadores nikkei y pasado 20 años aún siguen vigentes, este “exceso de ayudas”, algunas no muy efectivas, puede que esté generando una dependencia no virtuosa y abusiva de extranjeros en donde algunos ciudadanos japoneses lo vean como un “exceso de consideración” y por consiguiente un aumento de la carga fiscal.

Los países que reciben migrantes no ponen en duda que para una sana integración el extranjero debe aprender la lengua, las costumbres y las particularidades de cómo funciona el sistema y no necesariamente dan tantas ayudas para la integración. Esa inserción se da por las mismas necesidades y la conveniencia de buscar mejores posibilidades.

En el caso de Japón, el problema no es la falta de información como ha sido a principios de los ’90, sino los temores y prejuicios de los mismos japoneses y extranjeros, casi por igual, y el poco deseo de compartir las experiencias y los “know how” entre los miembros de la comunidad extranjera, pues si bien es difícil que todos compartan el mismo nivel de información y conocimientos al mismo tiempo, desde el momento que la mayoría ha optado, por elección o resignación, quedarse en Japón, es necesario asumir ciertos compromisos y no pueden seguir viviendo como “dekaseguis” o con la “eterna duda” de qué hacer con sus vidas y desligarse de sus responsabilidades.

También deben aceptar ciertas realidades, como ser los cambios producidos en sus países (aumento del costo de vida y las dificultades de un retorno no planificado), la larga recesión o no recuperación de la economía japonesa –algunos economistas dirían que es un proceso de reconversión muy complejo y profundo-, el aumento del empleo precario que ya supera el 30% (eso implica casi 20 millones de la población laboral activa y empleada) en donde casi el 70% de los trabajadores nikkei están empleados de manera indirecta y aunque haya cambios en las leyes laborales la inestabilidad no necesariamente va a ser corregida, etc.

Por otra parte, se observa que a pesar de la alta digitalización de la información sobre todos los temas que hacen a la vida social de los extranjeros, las necesidad de reunirse, de festejar el día nacional, de compartir charlas y encuentros, sean culturales, sociales y artísticos, para identificarse en sus anhelos y expectativas, son mayores que antes. En tal sentido, lo análogo, el “face to face”, sigue muy vivo entre los latinos y es un elemento de acercamiento que puede atraer a los vecinos japoneses, pues ellos también están un tanto marginados de sí mismo.

En cuanto a los programas de asistencia gubernamental, además de los ya existentes, la prioridad es reforzar el aprendizaje del idioma japonés de los adultos a través del llamado “shuro jumbi kenshu2 y de los menores desescolarizados, principalmente brasileños, para reincorporarlos a la escuela pública con el programa “niji no kakehashi3 para que no queden fuera del sistema educativo.

A pesar del grave problema de desescolarización de los niños brasileños, que es más consecuencia de una falta de una política migratoria coherente y una consideración innecesaria que ha creado falsas expectativas en las escuelas brasileñas, la realidad es que la gran mayoría de estos extranjeros latinos nikkei, cada uno a su manera, ya están relativamente integrados, tienen o creen tener un lugar en esta sociedad y a pesar de que no se aplica la obligatoriedad de la educación obligatoria, casi todos promueven que sus hijos estudien en las escuelas japonesas.4

En el tema laboral son conscientes de que sin una mejora en el nivel del japonés se hace difícil todo tipo de capacitación y entrenamiento; por eso, las autoridades y la fundación JICE que es el ente ejecutor del programa están realizando importantes esfuerzos en flexibilizar los modos y horarios del cursado e incluso hay cursos de entrenamiento técnico con intérpretes o manuales con ideogramas kanji en sílabas hiragana para facilitar su comprensión. Lo que sí, para una mayor efectividad del programa, tal vez, establecer la obligatoriedad de estos cursos con una paga a través del seguro de desempleo5 para garantizar su subsistencia y evitar las deserciones o el abandono a mitad del cursado puede ser una alternativa a ser evaluado.

A pesar de que todas estas medidas conllevan a promover el empleo directo y estable, la realidad empresarial va en sentido contrario y la competencia entre los mismos extranjeros y con los japoneses se agudiza cada vez más. La capacitación alivia la precariedad laboral pero no garantiza la estabilidad laboral. Encima, la actual administración del partido demócrata que propone un cambio radical prohibiendo nuevamente la subcontratación en el sector manufacterero, lo que podría provocar que tanto los extranjeros como los millones de japoneses que prestan sus fuerza laboral en esos ámbitos queden más desprotegidos y en la más absoluta informalidad.6

Y con respecto a la convivencia en la sociedad japonesa, la gran mayoría de los japoneses respeta la culturas ajena y si bien puede haber situaciones de fricción en el quehacer diario en los conglomerados urbanísticos llamados “danchi” de algunos municipios, los latinos no han tenido un impedimento para expresar sus valores y tradiciones culturales en eventos de su comunidad o en fiestas internacionales organizadas por las mismas autoridades. Se podría decir que los latinos también deben esforzarse más en conocer mejor la diversidad de los japoneses, pues según la región tienen costumbres y fiestas muy particulares que reflejan su larga historia y tradición. 

課題は、高校に進学しきちんと卒業することである。

Un tema que preocupa es que este tipo de ayudas que se centran solo en los nikkei latinoamericanos pueden generar un sentimiento de exclusión o rechazo en los demás extranjeros, pues es un favoritismo que lo pueden interpretar como excesivo. Las autoridades japoneses deben entender que los extranjeros nikkei, por más que haya un lazo consanguíneo con su etnia, no desean un trato demasiado preferencial y paternalista porque no es que estén excluídos ni marginados de la sociedad. Nadie desea ser tratados como los débiles y frágiles de la sociedad, pero algunos académicos progresistas, activistas y voluntarios de ONG, suelen usar la palabra “jakusha” (los más débiles y desamparados) cuando hablan de los migrantes extranjeros para reclamar algún cambio o ayuda complementaria, a veces sin mucho fundamento. Este concepto ya implica desterrar toda posibilidad de progreso de los extranjeros porque el sistema los recluye y los apaña con ayudas sociales que no siempre fomentan el esfuerzo y el trabajo constructivo.

En Alemania donde los turcos ocupan una proporción muy importante entre los extranjeros, casi la mitad demás de 8 millones, la Primer Ministra Merkel señaló que la política de convivencia cultural implementada hasta ese momento fue un fracaso.

Japón suele tomar este modelo de integración, pero si ese país modelo hace mea culpa de eso, es hora de pensar en una modalidad de convivencia que fomente más la autosuficiencia y la independencia de los extranjeros y sean menos dependiente de la administración y de las ayudas públicas, pues este país ya posee el “safety net” para asistir a los más necesitados en situaciones más complejas.

Notas:

1. Oficina de Gabinete para la Coordinación de Políticas de Integración de los Extranjeros (Nikkei Teiju Gaikokujin Sesaku ni kansuru Kihon Hoshin).
http://www8.cao.go.jp/teiju/index.html

2. http://sv2.jice.org/jigyou/tabunka_s_jigyou.htm

3. http://www.iomjapan.org/act/kakehashi.cfm 

4. Con sus diferencias según la localidad, se percibe un aumento de ingreso a la secundaria superior “koko” de los adolescentes latinos, del 50 al 60%, aunque el problema radica en que todavía la tasa de no terminación es elevada, pues más de la mitad dicen no finalizarla. No hay un estudio muy completo al respecto.

5. En algunos países europeos se ha obligado este tipo de cursos condicionando la renovación del visado, con reducción o anulación de la residencia, para aquellos que no lo aprueban.

6. En América Latina se suele denominar a esta informalidad “trabajo en negro”, que en realidad es no estar registrado en ningún lugar y por ende no tienen ninguna cobertura de la seguridad social ni contra siniestros laborales. Ni tampoco son contribuyentes.

7. http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/20101018/merkel-por-muerto-modelo-sociedad-multicultural-alemania/540453.shtml

© 2011 Alberto J. Matsumoto

dekasegi nikkei in japan

About this series

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.