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Doris Moromisato: ‘La poeta que hay en mí irá a hibernar’

Un libro enamorado y amargo a la vez. Así describe Doris Moromisato su último poemario ‘Paisaje terrestre’, con el que anuncia además, su retiro de la poesía por un largo período. ‘Ahora la narrativa se parece más a mí’, confiesa, con la irreverencia de la activista y militante que, eso sí, nunca podrá dejar de ser.

Háblanos sobre Paisaje terrestre

Es el cuarto libro. El primer libro lo publiqué en 1988, cuando tenía 25 años. En 20 años he publicado sólo cuatro libros de poesía, incluso he tenido lapsos de 11 años de silencio, porque no creo que por el hecho de ser poeta deba estar publicando a cada rato. Cada libro tiene su hora, cada gota debe caer en su momento.
Este último libro se titula ‘Paisaje terrestre’, y es parte de la estrategia literaria que me planteé cuando tenía 17 años. Hasta hoy no me he salido de ese plan. Eso también es parte de mi formación como hija de japoneses, el tener persistencia. Paciencia no tengo, pero persistencia sí.
‘Paisaje terrestre’ lo publiqué a fines del año pasado, lo presenté en el río Amazonas, porque tiene que ver justamente con ese hermoso río, con las líneas de Nazca y María Reiche, con el desierto de Paracas, con la depredación de los bosques, la matanza de los toros. Es un libro que a mí me gusta. Un formato bonito, en papel reciclado. Es mi forma de amar el Perú, porque no sólo habla de lo hermoso que es sino también de lo injusto y estúpido que es el comportamiento humano ante nuestras riquezas naturales.

En este libro se ve una mayor reflexión…
Sí, sobre la realidad. Habla, por ejemplo, del absurdo consumo de cosméticos en el primer mundo, que es igual al presupuesto que necesitaríamos los países pobres para tener agua y desagüe.

Quizás es menos confesional que los anteriores. O, tal vez, militante de otra manera.
Es confesional, pero no intimista, no mencionada para nada la sexualidad. No sé por qué, pero he descubierto que escribo libros muy extremos: o son muy corporales como Diario de la mujer es ponja, o nada corporales como Chambala era un camino o Paisaje terrestre.

Pero no por eso es menos intenso, hay mucha carga
El erotismo no tiene nada que ver con cuerpos desnudos, tiene que ver con eros, con la vida, y en literatura tiene que ver con un lenguaje húmedo, frugal, no sombrío. Sí, este libro es más reflexivo, más amargo, más externo que interno, pero a la vez es muy erótico por su apelación a la vida.

Si bien en poesía no se puede hablar de temas, sí de sensaciones o de momentos. ¿Cuál es tu momento actual?
Soy una persona sobre todo activista, por eso soy gestora cultural y organizo ferias de libros, recitales de poesía, colaboro con jóvenes estudiantes. Esa es una mentalidad y una característica muy okinawense relacionada a la hospitalidad, la solidaridad y la alegría. Yo tengo esas características. Eso no quiere decir que no tenga momentos de tristeza. Yo misma no puedo leer Chambala era un camino, porque son poemas muy tristes.
Soy una persona budista, ecologista y feminista. Publiqué este libro porque quería enfatizar la lucha ecologista. El Perú es un país tan rico, con una envidiable naturaleza, maravillosas danzas y bailes. Es un país que necesita ser profundamente ecologista. No lo es. No tenemos movimiento ecologista.

Me siento además muy versátil. La vida es movimiento y como dijo Jean Paul Sartre, el ser humano son sus proyectos. Cuando organizo una feria del libro siento que estoy dando un grano de arena al país, el Estado no ayuda en nada para que el Perú se convierta en un país cultural. Lo mejor de este país es su literatura. Los premios en el Perú son a la poesía, a Antonio Cisneros, Blanca Varela, y sin embargo se invierte un millón de dólares al año en el fútbol y creo que hace 25 años no vamos a un Mundial. Sólo con el 1% de ese monto que se diera al año a la literatura, ¡cuánta producción haríamos!

¿En este último libro se puede hablar de una mayor madurez en tu poesía?
No lo sé, lo único que sé es que yo ya no me siento poeta. He decidido no publicar más poesía, al menos por un largo tiempo. Este libro contiene poemas de un período de 17 años. Los poemas de los últimos años son casi narrativos. Creo que ya no soy poeta. Ya murió la poeta dentro de mí porque la poesía es respiración, y siento que mi ritmo ya no va con la poesía. En todo caso, la poeta que hay en mí irá a hibernar.

Presentación del libro Paisaje Terrestre, el 12 de marzo en el Centro Cultural Peruano Japonés. Acompañaron a Doris Moromisato, Jorge Akira Yamashiro (director de Cultura de la APJ), Francisco Bardales (editor), Luis Repetto (director del Museo Riva

Domingo en Chambala

      4:30 pe eme

 

      otros sonidos acompañan mi vida.

 

      Mi vecino está convencido de que es su día de descanso y ríe.

 

      De pronto, el viento se colma de saxofones

 

      y no cabe duda: la felicidad habita detrás de los cerros.

 

      Mulizas, chonguinadas, santiagos, trocan mi música interior.

 

      El viento aún huele a tempura de camote.

 

      El olfato de mi memoria es más fuerte que mi nariz.

 

      Mi madre tierna y disciplinada

 

      troza en el trablero de madera

 

      chuk, chuk, chuk.

 

      Mi memoria es más fuerte que mis orejas,

 

      que mis párpados,

 

      que mi cuerpo consumido por este paisaje terrestre.

 

      Infaltable, una avioneta surca las nubes.

 

      Un colibrí se posa en el molle.

 

      Nada lo perturba, su tarea consiste en existir.

 

      Y él lo sabe.

 

      No soy más que él

 

      y debo vivir porque pronto saldrá la luna.

 

      Chambala, 4:30 pe eme

 

      tráfago, cerro, otsukisama, yunta, dark, uchinanchu,

 

    ¿qué palabra elegiré para conjurar el futuro?

Tomado de: Paisaje terrestre, Doris Moromisato (NoEvas Editoras - Renace Perú. Lima, 2007)

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Doris Moromisato Miasato (1962) nació en Chambala, zona agrícola de Lima. Es graduada en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado los poemarios Morada donde la luna perdió su palidez (1988), Chambala era un camino (1999) y Diario de la mujer es ponja (2004), así como el libro de crónicas Okinawa. Un siglo en el Perú (2006). Es ecologista, feminista y budista. En el 2006 la Prefectura de Okinawa la nombró Embajadora de Buena Voluntad. Actualmente es columnista de Discover Nikkei Website, y desde el 2005 tiene a su cargo la organización de las ferias de libros como Directora Cultural de la Cámara Peruana del Libro.

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* Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web de la Asociación Peruano Japonesa (APJ), Afiliado a Discover Nikkei.

© 2008 Asociación Peruano Japonesa and Harumi Nako

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