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El fenomeno nikkei como ser diferencial

La influencia cultural japonesa de los siglos XIX y XX a la sociedad nikkei

En la última década del siglo XIX se inicia la emigración de los japoneses al exterior, luego de la debida autorización del Imperio japonés que permitió la salida de sus súbditos a otros países. Se conoce oficialmente que las primeras emigraciones fueron a Hawai en el año 1869 y en la América Latina a México en el año 1897, hacia otros países como el Paraguay se produjo recién en el año 1936.

Las características de estos inmigrantes difieren de acuerdo a la época en que salieron del Japón y sus circunstancias, como inmigrantes o como colonos contratados. En lo que no se diferenciaron fue en su inmenso arraigo y sentido de pertenencia al Japón, lo que transmitieron a sus descendientes con esmero y precisión, sobre todo en lo relacionado al comportamiento, la actitud, la filosofía de vida y la cultura japonesa, como si todo ello constituyera una única identidad que deberían llevar como un sello de diferenciación en el transcurrir de los tiempos.

¿Cuáles fueron esas características peculiares que contribuyeron a la formación del ethos japonés?

Como bien lo dijo el Senador por Hawai Daniel Inoue en su discurso inaugural de la Convención Panamericana Nikkei en Nueva Cork (2001): que heredó de sus abuelos la disciplina japonesa y los conceptos fundamentales que hacen la diferencia y ennoblece el ser japonés y que son el gaman o soportar en silencio el dolor y el sufrimiento, gambare o preservar y seguir adelante aun en situaciones insostenibles, on o deuda de gratitud. Asimismo, Oyakoko o respeto, obediencia y cuidados necesarios hacia los padres, chuugi o ser leal, giri o deber como ciudadano, meiyo o vivir con honor.

En el caso del Paraguay, los primeros inmigrantes llegados al país fueron los nacidos y criados por sus padres de la Era Meiji (1868-1912) y trajeron consigo esas características mencionadas. Además de todo eso, el enryo o la humildad y solidaridad, la discreción, el dar un paso atrás para permitir que otros den un paso adelante. El concepto “clavos que saltan se les golpea” sería lo opuesto al enryo. Se busca generalmente la igualdad y la misma oportunidad para todos.

El concepto “enryo” es una virtud primordial para una convivencia armónica entre los japoneses pero que no es aplicable en el mundo occidental, puesto que no es comprensible el verdadero significado y la connotación que conlleva este término. Se le puede interpretar como permisividad, timidez, que no se es capaz, echarse atrás, no saber enfrentar, etc.

En el año 1998 participé en la Convención Nacional de lo Japoneses - Americanos en Los Angeles, Estados Unidos, integrando la reunión grupal de los Lideres. En ella se tocó el tema del enryo y se consideró que no era apropiada su practica en el occidente, puesto que no sería comprendida ni apreciada y se recomendó que, para acceder a cargos de relevancia política y profesional, se usara con discreción este valor fundamental que implica esta palabra y tenerla en cuenta sólo en el ámbito de los japoneses.

Entre los inmigrantes japoneses en La Colmena, la primera colonia de los japoneses en el Paraguay, y también en otras colonias, se mantienen de alguna manera estas características que los japoneses transmitieron fielmente a sus descendientes y de esa manera se continúa practicando en todas las esferas de la vida cotidiana y social. Algunos investigadores y japoneses visitantes a esta comunidad se asombran por el resguardo de las costumbres tradicionales, quizás ya en desuso o evolucionadas en el mismo Japón. ¿Es posible que el devenir de los tiempos y los acontecimientos no hayan trastocado la esencia cultural del ser japonés? ¿Se puede confirmar la hipótesis de Yoosuke Mui, artista plástico y religioso budista, quien manifestó que el espíritu japonés vive en cada uno y perdura inclusive en sus descendientes?

Esa esencia japonesa, aun cuando en el transcurrir de los tiempos se esté dispersando y pierda su fuerza verdadera, ha de permanecer en el alma de los nikkei, en especial entre todos aquellos que pongan interés en el aspecto cultural y en las expresiones lingüísticas del idioma japonés. Y, en la medida en que los padres nikkei inculquen esos primeros pasos hacia esa identidad cultural a sus hijos y que las asociaciones nikkei aglutinen con más fuerza y cohesión a sus integrantes, se posibilitaría el resguardo de estas manifestaciones culturales que son fundamentales para la convivencia humana.

El ser humano es fruto de ambiente en el que vive y de alguna manera absorbe como una esponja las influencias positiva y negativa del entorno circunstancial. Lo cierto es que el cimiento sembrado por los padres japoneses dentro del entorno y el idioma japonés que transmite lo esencial del espíritu japonés, aunque muchas expresiones no encuentren la traducción exacta en otros idiomas, contribuyeron a la formación de los nikkei.

En el mundo actual en que vivimos, el deterioro de los valores se viene acentuando cada vez más y es importante interactuar con los valores fundamentales de las diferentes culturas para una convivencia más comprensiva y armónica entre los seres humanos.

© 2009 Emi Kasamatsu

このシリーズについて

La escritora e investigadora Emi Kamatsu desarrolla un análisis filosófico y antropológico del ser, pensar y actuar Nikkei. Comienza con una comprensión del concepto de “Crisol de Razas” para delinear los antecedentes históricos, las influencias recíprocas, las ventajas y desventajas en esa integración cultural del inmigrante y sus descendientes.