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La cooperación de los inmigrantes japoneses y nikkei del Paraguay en la agricultura

La inmigración de los japoneses al Paraguay es relativamente nueva, comparando con otros países en que se había iniciado en la última década del siglo XIX y las primeras del siglo XX. En un principio, el Gobierno del Japón no tenía previsto enviar inmigrantes al Paraguay por varias circunstancias, como la falta de acceso a la costa marítima, un país pequeño y desconocido con poquísima información en referencia al país.

Sin embargo, debido al problema surgido con la entrada de inmigrantes de todas las nacionalidades al Brasil, en donde la mayoría de los inmigrantes prefería instalarse en las grandes ciudades antes que ser agricultores, como era la condición y lo que realmente necesitaba Brasil para su desarrollo, se redujo el cupo de entrada en un 2%. Esto motivó que Japón buscara otros países en su rededor, y que se concretara mediante acuerdo con el Gobierno paraguayo la admisión de inmigrantes japoneses agrícolas en el año 1936, fundándose la colonia La Colmena con el ingreso de 130 familias.

La política del Gobierno del Paraguay era el desarrollo de la agricultura, considerado como la principal fuente de riqueza del país y esto lo ratificó, una vez más en el año 1954, para la concreción de la segunda etapa de la inmigración japonesa, acaecida después de la Segunda Guerra Mundial. De una manera especial, el Gobierno paraguayo eligió las inmigraciones de japoneses y alemanes por considerárseles como muy laboriosos, tenaces y responsables, y por lo que sus contribuciones aportarían muchos beneficios al desarrollo del país. Para tal efecto se les dio las franquicias necesarias para facilitar su ingreso al país. 

En un principio, esta exigencia para el desarrollo de la agricultura de los países no solamente fue del Gobierno paraguayo. Remontando la historia de los inmigrantes japoneses en las Américas, ellos se iniciaron en las tareas agrícolas o fueron inmigrantes contratados en las plantaciones, para la caña de azúcar y el café. Más adelante, al descubrir posibilidades más ventajosas, ellos se dedicaron a otras profesiones.

En la actualidad, en su gran mayoría en el Paraguay, los japoneses y nikkei se dedican a la agricultura, sobre todo los que residen en las colonias, cuyo desarrollo con la mecanización y siembra directa, reciben beneficios considerables en todos los rubros agrícolas que siguen siendo muy satisfactorios y sustentables.

De esa forma, fueron los japoneses quienes introdujeron nuevos cultivos, como la soja, una variedad de hortalizas y frutas poco conocidas. Asimismo, contribuyeron a la enseñanza de forma, selección y técnicas de cultivo, como también el cuidado del mismo. La abundancia de la producción vegetal y las frutas favoreció el consumo y una nueva fórmula alimentaria por ser muy saludables para la dieta diaria.

En los años sesenta a setenta, era como un boom el cultivo del tomate por los japoneses. Era tal la impresión de la gran cosecha de tomates de excelente calidad y sabor, nunca antes vistas que los pobladores locales decían: “Desde que vinieron los japoneses, comemos tomate durante todo el año” y hasta la Primera Dama de la Nación manifestó su complacencia ante los ilustres visitantes de la misión japonesa. Posteriormente, ese producto llegó a ser como uno de los principales rubros de exportación por los granjeros paraguayos, quienes aprendieron el sistema del cultivo y la tarea del cuidado incluyendo “el sacrificio” de los feriados y domingos.

Hay un dicho que expresa la característica del deseo de aglutinarse de los japoneses: “cuando tres japoneses se juntan, crean ya una asociación”. Para mejorar el fomento de la agricultura se crearon cooperativas en cada una de las seis colonias, accediendo al modelo exitoso implementado en La Colmena en el año 1948. De esa manera, se llegó a concretar el acopio de los productos agrícolas y fruticultura con una estructura organizacional acorde para un mejor marketing y su colocación en los mercados de la capital y otras ciudades.

Esa tarea asociativa de los agricultores de todas las colonias, hizo que prosperaran vertiginosamente en el mercadeo de sus productos El 11 de octubre de 1984, debido a la necesidad de aglutinarse para un funcionamiento óptimo en el relacionamiento del mercado nacional e internacional, así como para la obtención de informes diarios de las cotizaciones nacionales e internacionales, para el estudio e investigación de las semillas que se adecuaran al suelo y clima, para la agro industria y el acceso a créditos en los bancos y la JICA, se crea la Central Cooperativa Nikkei Agrícola Limitada.

La contribución de los japoneses en el rubro agrícola, en que también en otros países habían logrado similares éxitos, llego a ser particularmente importante en el Paraguay. El cultivo masivo de la soja que en el año 2003 llevó al país, junto con otros cultivadores, al cuarto lugar en el ranking de producción y exportación. Al igual que con la producción del sésamo poco conocido hasta entonces, con la asistencia y el acopio de pequeños agricultores, se ha convertido en un rubro de exportación muy relevante.

Sin embargo, pese a importantísimas cooperaciones reembolsables y no reembolsables que el Gobierno del Japón le dio al Paraguay ¿sirvió para mejorar la calidad de vida de los estamentos de la pobreza y desigualdad social?

Edgar Morin dijo: ”El desarrollo produce nuevas riquezas pero produce también nuevas pobrezas y desigualdades”. La agricultura mecanizada y la producción a grandes escalas, tanto por los nacionales, japoneses y sobre todo las multinacionales, dejo en la pobreza a miles de pequeños agricultores paraguayos. Las nuevas modalidades de producción destruyeron las formas antiguas de solidaridad y los subsidios privados. Muchos vendieron sus terrenos a las multinacionales para vivir en la pobreza y buscar alivio en las grandes ciudades.

Si bien es cierto que se redujo la pobreza en los últimos años en el Paraguay, que según las estadísticas bajó en un 50%, los organismos internacionales y de una particular, la JICA, están ofreciendo su cooperación y capacitación a los más necesitados en la búsqueda de un alivio a la pobreza. Para que la contribución japonesa y nikkei sea más efectiva, debe haber más integración de los nikkei en el aspecto social y en las políticas públicas de desarrollo integral y estudiar, investigar, diagnosticar de una manera holística los problemas que aquejan la ciudadanía para el logro de una mejor calidad de vida entre todos.

 

© 2014 Emi Kasamatsu

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