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Las migraciones internacionales como motor de desarrollo en el Perú - Parte 2

>> Parte 1

Efectos de la inevitabilidad del auto empleo

Lo inevitable del auto empleo entre los inmigrantes explica que, luego de varias décadas de presencia en el país, todos los grupos inmigrantes (algunos más rápido que otros) hayan experimentado un importante ascenso en la pirámide económica peruana. Esta situación estructural ha generado una suerte de “efecto tijera” entre la dimensión numérica de los inmigrantes (baja) frente a su peso específico en la esfera económica (alto).

Ese efecto tijera condicionó una serie de actitudes sociales y mentales frente a los inmigrantes desde las primeras décadas del siglo XX. Estas actitudes llevaron a la aparición del nativismo y luego del nacionalismo en lo ideológico, como reacción frente al predominio que los inmigrantes tenían en la economía y en la sociedad nacional.

Luego del ascenso económico de los inmigrantes vino el social. Definitivamente, los descendientes de los inmigrantes han contribuido poderosamente a renovar los sectores medios y parte de las elites nacionales, no sólo desde una perspectiva económica, sino también social y cultural. No se puede desligar la presencia de los inmigrantes y sus descendientes con todos los procesos de modernización en el país.

El establecimiento definitivo de los inmigrantes cambió la fisonomía del país, contribuyendo al pluralismo étnico que distingue a la sociedad peruana. Los 400 mil inmigrantes ingresaron poco a poco al país, nunca masiva ni abruptamente. Ello sin duda ha contribuido a su integración, pues es sabido que en los procesos sociales de inmigración cuenta el tiempo: si un contingente masivo de inmigrantes llega en corto tiempo genera problemas de inserción económica y de integración cultural. En cambio, si ingresa paulatinamente, las posibilidades de integración son mayores. Por supuesto, no han faltado dificultades y desencuentros, como suele ocurrir en todo proceso de integración de poblaciones inmigrantes. La historia de la inmigración da cuenta de estos procesos. Se pueden hacer varias consideraciones a este respecto, pues los inmigrantes se han integrado selectivamente al sector moderno y criollo de la sociedad peruana, contribuyendo a segmentar la estructura social del país.

La importancia del “capital social” aportado por los inmigrantes (la herencia intangible).

Algo común a todos los inmigrantes que llegaron al Perú es que vinieron sin capital económico, salvo las contadas excepciones de algunos empresarios que vinieron a invertir. Definitivamente, los extranjeros que ingresaron al país eran pobres en sus países o empobrecidos al momento de partir. Pero, si no portaban capital financiero, muchos de ellos portaban consigo una considerable cantidad de capital humano y social. Es decir, recursos no tangibles, conformados por actitudes, paradigmas mentales, valores y normas de comportamiento (laboriosidad, capacidad de generación y gestión de empresas, capacidad de encontrar fuentes de riqueza), que contribuyen poderosamente no sólo a la generación de riqueza sino a la convivencia ciudadana.

Es importante señalar que el conjunto del capital “no tangible” aportado por estos inmigrantes se quedó en el Perú, se acumuló acá y se convirtió en peruano; por ejemplo: industrias, empresas en general, cultura, instituciones educativas, capacidad de liderazgo, etc.

La “explosión de la creatividad” en la segunda generación

Un detalle poco explorado en los estudios sobre estos temas, es que entre los descendientes de inmigrantes es muy común el hecho de que se dediquen a actividades artísticas. Ello puede ser interpretado como un fenómeno pluri - generacional; es decir, la creatividad de los padres inmigrantes (que fue sacrificada en su momento, en aras del esfuerzo productivo) se expresa a través de sus descendientes, una vez superada la etapa de esfuerzo productivo y casi exclusiva dedicación al negocio familiar y al esfuerzo por resolver la supervivencia económica. Ahí tenemos la pléyade de artistas peruanos hijos de inmigrantes, de todos los orígenes étnicos y en todas las esferas artísticas. Lo importante es destacar que los artistas, dirigentes sociales, empresarios y académicos descendientes de inmigrantes son definitivamente peruanos y que constituyen el mayor patrimonio que los inmigrantes han dejado en este país.

La etapa de predominio de la emigración

El rápido crecimiento demográfico del país desde la década de 1960 generó un “excedente demográfico” que difícilmente hubiera podido ser absorbido por la economía nacional. Gracias a la globalización, desde la década de 1970 la sociedad peruana ha podido canalizar hacia el exterior un porcentaje importante de su población y hoy se estima que 3 millones de peruanos viven fuera. En poco más de 30 años ha salido del Perú más población de la que ingresó en 185 años de vida republicana. Este solo hecho es suficiente para tener una visión positiva del fenómeno globalizador en el cual se enmarcan las migraciones internacionales.

En conclusión: podemos afirmar que los flujos migratorios internacionales han sido positivo para el país, a pesar de las distorsiones temporales que generaron en la estructura social peruana. Esos flujos han significado el ingreso de personas deseosas de superarse en lo personal y han introducido mecanismos de generación de riqueza muy considerables (empresas). Pero, el aporte más importante de estos inmigrantes no es tanto el tangible, sino el intangible, que está constituido actitudes mentales y culturales altamente positivas. Este es el principal “motor de desarrollo” que los inmigrantes han aportado al país. Finalmente, la posibilidad de emigración en las últimas décadas ha significado una considerable válvula de escape a los efectos de la explosión demográfica peruana de la segunda mitad del siglo XX.

* Este artículo se publica bajo el Convenio Fundación San Marcos para el Desarrollo de la Ciencia y la Cultura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el Japanese American National Museum, Proyecto Discover Nikkei.

© 2008 Giovanni Bonfiglio