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Historias nikkei de Oshogatsu 2017 - Parte 1

En nuestro boletín electrónico del mes de enero, Discover Nikkei publicó un aviso solicitando historias de Oshogatsu. Habíamos pedido a nuestros lectores nikkei de todo el mundo que nos muestren, a través de fotografías y palabras, cómo dieron la bienvenida al Año Nuevo. Hemos recibido varias historias en inglés, japonés y portugués. Una de ellas, escrita por Justin Inahara (inglés), era tan larga que tuvimos que publicarla de forma separada. El resto de historias están reunidas a continuación para que tengan el placer de leerlas. ¡Disfrútenlas!

 

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Medidas desesperadas de una mujer un-chanto
Por Naomi Hirahara

Algunas veces he hecho gritar a mi madre que nació en Hiroshima porque he sido tan un-chanto (término japonés-estadounidense para referirse a alguien que no hace las cosas correctamente, como debe ser) desde que era una niña. Si no perdía mis suéteres, los ensuciaba; tal vez al amarrarlos alrededor de la barra en el patio de recreo. Los usaba para acolchar la curvatura de mi rodilla mientras daba vueltas alrededor de la barra. Y ¿leer instrucciones? Eso era para tontos. Es mucho mejor lanzarse y resolver las cosas por uno mismo (y, naturalmente, estropear todo y perder tiempo).

Así que no me sorprendió cuando hace poco hice una agitada visita por fiestas al mercado japonés y al regresar a casa me di cuenta que, en lugar de una bolsa de arroz de 2.26 kg, me traje a casa una bolsa de 2.26 kg de arroz dulce, mochigome. (Con razón estaba tan económico). Bueno, naturalmente, podía haber hecho el viaje de regreso al mercado para devolverlo, pero esta mujer un-chanto decidió hacer limonada con los limones. De alguna manera iba a averiguar cómo preparar mochi casero sin una moderna máquina para hacer mochi ni tampoco un mortero con un pistadero.

Busqué en Google y descubrí que alguien ya había utilizado una mezcladora profesional KitchenAid para amasar el mochi. Yo no tenía una mezcladora KitchenAid, pero sí una mezcladora de mano muy modesta pero confiable que me obsequiaron como regalo de bodas hace 16 años. Y, ¡quién lo iba a decir!, pero aquellos juegos adicionales de accesorios de metal con apariencia extraña que nunca había usado eran en realidad ganchos para amasar, ¡exactamente lo que yo necesitaba para mi experimento. 

Después de preparar mi arroz, vertí el revoltijo pegajoso al tazón y dejé que mi mezcladora haga su trabajo con sus ganchos para amasar. Estaba preocupada por sobrecalentar la pequeña máquina, así que solo lo usé por unos 10 minutos. Lo que resultó fue algo que era en realidad gomoso, me atrevo a decir, incluso parecido al mochi. Agregué algo de almidón de maíz y me fui a trabajar. 

El papel film ayudó a mantener la forma, pero el mochi nunca logró moldearse completamente como los bellos discos que las mujeres en los templos budistas preparan. El sabor, para ser honesta, era decepcionante. Había previsto esta asombrosa frescura granulada, pero de alguna manera su viscosidad afectó negativamente la experiencia para comerlo. Sin embargo, estaba bien para ozoni y creo que si lo comía con natto seguramente podría redimirlo.

Así que la bolsa de mochigome irá al fondo de la alacena y probablemente será ignorada hasta el inicio del 2018, a menos que alguien pueda darme algunas buenas recetas y salvar a esta mujer muy un-chanto. ¡Ayúdenme!

 

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El Año Nuevo “Oshogatsu” de Japón - La primera experiencia de Takashi
Por Laura Honda-Hasegawa

Fue en setiembre del año pasado cuando William Takashi OKI llegó a Japón. Alquiló un apartamento en la ciudad de Isesaki, ubicado en la Prefectura de Gunma, y allí comenzó su nueva vida solo.

Trabaja en una fábrica de Sankei Giken Kogyo que está en la misma ciudad de Isesaki y disfruta el día a día. Siempre envía fotos a la familia y a los amigos de Brasil y es por eso que nosotros nos alegramos mucho de que esté bien y siempre rogams de que Takashi sea feliz.

 

El fin de año y el año nuevo de Takashi

A todos los que están en Brasil, hola, ¿cómo están? ¡Vine a un lugar muy anhelado que es Tokio!

Shibuya,¡es extraordinario y lo máximo! ¡Nunca he visto tanta iluminación en un solo lugar!

¡Este año ha sido muy bueno pero el año que viene será mucho mejor!  ¡Feliz 2017!

¡Uy, qué impresionante¡¡Una linda toma del templo budista Zojoji y la Torre de Tokio!¿Estoy bien guapo? Bueno, no importa tanto eso sino que lo que me impresionó es que el Templo Zojoji estaba lleno de gente! ¡Fue la primera vez que ví rezar a la gente en el templo y que tiren tantas monedas allí en el cajón limosnero “osaisen”! Yo también iré a rezar y dejar mi limozna.

También por primera vez saqué un oráculo escrito llamado “omikuji”. ¡Estaba un poco nervioso pero cuando lo abrí había muchas cosas escritas! ¡Si bien no puedo leer los “kanji” (ideograma japonés) sí puedo leer el inglés! Y allí decía: “Your fortune: Excellent”. Salté de alegría y bien regrese a casa le pediré a mis amigos japoneses que me lo lean lo que está escrito en japonés.

¡Es mi primer año nuevo “oshogatsu” en Japón!

Siempre mi madre me dice que aunque coma afuera trate de cocinar en casa. Habitualmente, suelo cocinar el arroz blanco y la fejioada brasileña, pero otros platos aún no ha sido posible. Hace poco hice fideos caseros para un amigo peruano y lo adorecé con un caldo de soja dulzón llamado “tsuyu” (sería como una sopa concentrada) que compré en la tienda de conveniencia. Mandé la foto a Brasil y la mejor amiga de mi madre Laurinha me preguntó si sabía verdaderamente amasar fideos. Yo quería saber además cuántos minutos se debe hervir esos fideos, si es mejor o no poner el caldo encima de los fideos, etc. Y Laurinha me enseñó muy amablemente la receta. ¡Con eso ya definí el menú para el “Oshogatsu”!

Invité a que vengan a mi apartamento al tío Shigeru (a la izquierda) que vive en la misma ciudad y su amigo Takano-san (a la derecha), y también a Roberto (adelante) que vive en el mismo edificio. Todos son nikkei brasileños que viven solos, trabajando duro como “dekasegui” en la Ciudad de Isesaki.

¡Ellos probaron mi fideo al estilo chino llamado “chuukamen” y me han dicho que estaba muy sabroso! La verdad, ¡me puso muy feliz!

¡Espero que todos tengan un muy buen año, Chau!

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© 2017 Naomi Hirahara, Laura Honda-Hasegawa

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