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Crónicas Nikkei #5 — Nikkei-go: El idioma de la familia, la comunidad y la cultura

Entendiendo el acento japonés de mi abuela – Mi primer paso para descubrir el idioma Nikkei-go

Vivo en una granja en Valle Imperial, que se encuentra en la parte sudeste de California. Mis abuelos issei establecieron nuestra granja antes de la segunda guerra mundial, cuando miles de inmigrantes japoneses convirtieron el árido desierto en tierra fértil de cultivo. Cuando era niño, mi abuela también vivía en la granja, en la casa original que mis abuelos construyeron en 1930. Todavía recuerdo cuando la casa aún no tenía un baño interior, por lo que había uno exterior (un benjo, como lo llamábamos) y un furoba (cuarto exterior para bañarse). Después de que mis padres se casaran, construyeron su propia casa con todas las comodidades modernas en la propiedad. Durante las reuniones en la casa de mi abuela, los invitados (especialmente los que venían de la ciudad) iban a nuestra casa para usar los servicios. Aun cuando ya se había instalado un baño en la casa de mi abuela, ella insistía en bañarse en el furoba y mostraba total indiferencia a la flamante bañera y ducha.

La vida de los pioneros en Valle Imperial era austera y frugal. La casa de mis abuelos está a la derecha y a la izquierda, dos dogu beya (cobertizos para guardar los implementos).

Mi abuela era una extraordinaria granjera. Medía menos de 1.52 cm de alto, pero físicamente era más fuerte y trabajaba más que la mayoría de los hombres. Yo era muy cercano a ella, a pesar de que la comunicación entre nosotros raras veces transcurría sin problemas. Mi abuela hablaba poco inglés y yo, poco japonés. Cuando vine, no había escuelas de idioma japonés en Valle Imperial para que yo pueda asistir, aunque antes de la guerra había siete Nihon gakko (como así las llamaban los nisei locales). Cuando mi abuela me hablaba, ella solía usar una mezcla de inglés y japonés. Su japonés incluía también algunas palabras en el dialecto nativo de su prefectura.

Tengo un recuerdo, que creo que fue en donde me enfrenté por primera vez a los desafíos del idioma Nikkei-go. Yo tenía unos cuatro o cinco años de edad y aún lo recuerdo claramente. Mi abuela quería que yo recogiera huevos en el gallinero. Ella se enojó porque yo no quería hacerlo. Pero no era que yo estuviera negándome a hacerlo, sino que simplemente no podía entender lo que ella estaba diciendo. Mi abuela me tomó de la mano y me llevó al gallinero y me mostró lo que ella quería que se haga. Después, con mi cabeza agachada acudí a mi madre y le pregunté:

“¿Cómo dices “huevos” en japonés?”

Tamago”.

“¿Hay otra forma de decir “huevos”?”

“No que yo sepa, ¿por qué?”

“Así no es cómo la abuela lo dice”.

“¿Cómo lo dice entonces?”

“Yeah-geese” (intento de pronunciación de la abuela para decir “huevos” en inglés: “eggs”).

Esto le dio mucha risa a mi madre. Yo siempre acudía a ella cuando tenía dudas sobre el idioma japonés. Mi madre habría sido la primera en decir que no dominaba el japonés, pero cuando era niña sobresalió en Santa Monica Gakuen. Solo tenía unos ocho años, justo antes de que estallara la guerra, cuando ganó el hanashi taikai anual (concurso de oratoria), derrotando a estudiantes que eran mucho mayores que ella.

Un grupo de estudiantes de Santa Monica (SM) Gakuen. Mi madre, Kiyoko (de soltera Sakamoto), está sentada en el extremo izquierdo.

Así como lo evidencia la historia de los huevos, a mi abuela le resultaba difícil pronunciar las palabras en inglés. Existen muchos sonidos en el idioma inglés que simplemente no existen en japonés. Además, la mayoría de las sílabas en el idioma japonés que comienzan con consonantes terminan con un sonido de vocal, salvo aquellos que terminan con la letra independiente “n”. El resultado es lo que el exembajador de los Estados Unidos en Japón, el difunto Edwin O. Reischauer quien dominaba el idioma japonés, describió como “curiosas pronunciaciones incorrectas” de las palabras en inglés. Así que, por ejemplo, cuando mi abuela decía “thank you very much” (en español “muchas gracias”), lo cual ella hacía con frecuencia, usaba estos sonidos del sistema fonético japonés: san kyū beri machi.

Dado que no existe la “L” en el idioma japonés, mi abuela usaba el sonido del habla en japonés más cercano, que es la “R” vibrante. Además, el único sonido “F” en japonés es fu (que se pronuncia como en la palabra en inglés “food” que significa “comida”). Pero me dijeron que, a diferencia del inglés en donde colocamos nuestro labio inferior por debajo de nuestros dientes frontales superiores, en japonés se obtiene el sonido “F” empujando el aire a través de nuestros labios fruncidos al mismo tiempo. Como resultado, una de las palabras que mi abuela decía, el cual me tomó un largo tiempo para descifrar, era “alfalfa”. Fue realmente un descubrimiento cuando me di cuenta que ella se estaba refiriendo a la alfalfa cuando decía “a-ru-ha-ha”.

A causa de su acento, yo tenía que resolver si ella estaba diciendo algo en inglés o en japonés. Además, había muchas palabras y frases de la cultura japonesa y japonesa-estadounidense que eran usadas por aquí. Una de ellas era uchi-no, en donde uchi” era “casa” más el artículo posesivo “–no”.

Traducido literalmente como “la casa de” o “el hogar de”, uchi-no es un término de familia, orientado a un grupo. Los miembros de un hogar, negocio familiar, compañía u otra organización bien integrada usan uchi-no, mientras que en inglés se dice generalmente “mi” o “nuestro”. Mi abuela usaba uchi-no cuando se refería a todo lo relacionado con nuestra granja. Por ejemplo, el tractor que mi padre compró era “uchi-no tractor” (o como ella lo pronunciaba: “uchi-no torakuta”).

El término uchi-no expresa el concepto que todo pertenecía al hogar (o en nuestro caso, a la granja) y que no pertenecía a individuos. En cierto modo, incluso la granja era dueña de la familia y no al contrario. Después de todo, en un punto de vista a largo plazo, los miembros individuales de la familia eran temporales. Ellos venían y se iban. Pero era de esperarse que la granja sobreviva por generaciones.

Todo aquello que fuera parte de nuestra granja era uchi-no y todo lo demás era tonari-no (“de los vecinos”). Eso sí, nuestros vecinos más cercanos vivían a 3.2 ó 4.8 km de distancia. La proximidad era irrelevante. De hecho, mi padre cultivó una vez alfalfa en un campo que estaba a unos 16 km de distancia de nuestro corral. Pero eso no importaba. Aún era uchi-no aruhaha y los campos de alfalfa en los alrededores que eran cuidados por otros agricultores eran tonari-no aruhaha.

Shikata ga nai, que significa “no hay más remedio”, era otra frase que escuchaba con frecuencia, pero todos mis abuelos la pronunciaban como sho ga nai. Mis abuelos paternos eran de Kagoshima y los maternos, de Hiroshima. Así que estoy considerando que sho ga nai es un dialecto del Japón occidental o una forma anticuada de la época de preguerra para decir shikata ga nai.

Aprendí primero la pronunciación de shikata ga nai al leer sobre su relación con el traslado forzado y encarcelamiento de la población nikkei de la Costa Oeste después del bombardeo de Pearl Harbor. Era el sentimiento predominante entre los encarcelados que lo que les ocurrió durante la segunda guerra mundial no tenía remedio. Fue entonces que me di cuenta que shikata ga nai y sho ga nai son lo mismo.

Cuando era niño, sho ga nai solo se aplicaba a la vida como granjero. En agricultura existen tantas variables fuera de nuestro control. El desplome repentino de los precios de los cultivos a causa de las fluctuaciones en el mercado, una helada fuera de temporada aniquilando cultivos de vegetables o las infestaciones repentinas de insectos, todas estas variables eran “sho ga nai”. Y en nuestro uchi ¡se usaba mucho!

El objetivo de decir sho ga nai no era tanto para expresar nuestra impotencia o vulnerabilidad, ya que era una forma de decir que, aunque pueda parecer difícil, simplemente tenemos que levantar el ánimo y seguir adelante. Es nuestra suerte en la vida. En cierta forma era como decir gaman, que significa “aguantar” o “perseverar”, lo cual era otra palabra que escuchaba con frecuencia, especialmente de mi madre. Para ella, gaman era la huella cultural definitiva de los japoneses-estadounidenses.

El año anterior a mi graduación de la universidad, mi abuela falleció a la edad de noventa años. Yo había ido a la universidad y por primera vez tuve la oportunidad de tomar lecciones de kendo. De mi sensei (instructor), aprendí una nueva palabra, dōgu (道具), que significa “implemento”, como en la frase kendo dōgu (implementos para practicar kendo). Entonces ¡lo entendí!

En nuestra granja tenemos cobertizos para guardar los implementos, que llamamos dōgu beya. Todas nuestras herramientas están guardadas ahí. Cuando era niño, teníamos un hostil perro guardián con una larga cuerda atada a uno de los cobertizos. Esta práctica sería mal vista el día de hoy, pero en aquellos días nuestro uchi-no perro guardián, Lobo, evitaba que las herramientas desaparecieran misteriosamente. A Lobo no le gustaba mi abuela y a ella no le gustaba él. Así que no era raro que mi abuela me diga que vaya a buscar por ella una azada de mango corto (ahora prohibida) del dōgu beya. O sino, ella podría pasarme una pala y decirme “dōgu beya ni takee backee chōdai” (intento de pronunciación de la frase en inglés “please take it back to the dōgu beya” que significa “por favor, llévalo de vuelta al dōgu beya).

Todos esos años cuando mi abuela decía dōgu beya, yo no sabía que ella estaba diciendo “cobertizo para guardar los implementos”. Sabía que heya (o -beya) significaba cuarto, ya que es como ella llamaba a mi dormitorio. Por Lobo, siempre pensé que ella llamaba al cobertizo para guardar los implementos como “el cuarto del perro”, o en otras palabras, ¡la casa del perro! Pero cuando decía dōgu, ella se refería a “道具”. ¡No puedo creer que yo ya era un estudiante universitario antes de darme cuenta de que mi abuela NO estaba refiriéndose a “dog” (que significa “perro” en español), el cual ella lo pronunciaba como “doe-goo”! Este fue mi paso final para descubrir el idioma Nikkei-go a través del acento japonés de mi abuela.

 

© 2016 Tim Asamen

28 Estrellas

La Favorita de Nima-kai

Cada artículo enviado a esta serie estuvo disponible para ser elegido como los favoritos de nuestros lectores y de los Comités Editoriales. ¡Gracias a todos los que votaron!

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Sobre esta serie

Arigato, baka, sushi, benjo y shoyu. ¿Con qué frecuencia has usado estas palabras? En una encuesta informal realizada en el 2010, descubrimos que estas palabras en japonés eran las que usaban con mayor frecuencia los japoneses-estadounidenses que residen en California del Sur.

En las comunidades nikkei de todo el mundo, el idioma japonés simboliza la cultura de nuestros ancestros o la cultura que hemos dejado atrás. Las palabras japonesas se mezclan con frecuencia con el idioma del país de adopción, creando una forma híbrida y fluida de comunicación.

En esta serie, le pedimos a nuestros Nima-kai votar por sus historias favoritas y a nuestro Comité Editorial elegir sus favoritas. En total, cinco historias favoritas fueron elegidas.

Aquí estás las historias favoritas elegidas.

  Editorial Committee’s Selections:

  • PORTUGUÉS:
    Gaijin 
    Por Heriete Setsuko Shimabukuro Takeda

  La elegida por Nima-Kai:

Para saber más sobre este proyecto de escritura >>


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#2: Nikkei+ ~ Historias de Lenguaje, Tradiciones, Generaciones y Raza Mixtos ~ 
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