Elija un idioma principal para aprovechar al máximo nuestras páginas de la sección Artículos:
English 日本語 Español Português

Hemos realizado muchas mejoras en las páginas de la sección Artículos. ¡Por favor, envíe sus comentarios a editor@DiscoverNikkei.org!

Acerca de su padre, Yoshitaro AMANO – Los recuerdos de su hija Hamako - Parte 4 de 4

Parte 3 >>

Recuerdos imborrables y siempre presentes

Para Hamako los recuerdos con su padre son innumerables e imborrables. Hay hechos que solo ella los conoce.

AMANO es oriundo de la prefectura norteña de Akita y de joven se instala en Yokohama donde estudia en una escuela de ingeniería naval, pero ya pronto a graduarse deja la carrera. Es por eso que en su currícula no figura ningún precedente académico.

Y luego, busca abrirse en el exterior. Después de la Segunda Guerra Mundial, es uno de los primeros japoneses que llega al Perú, por lo que, es indudable, siempre buscaba ser alguien diferente. 

Hay una anécdota de cuando termina la IIº Guerra y el enfrentamiento con los Estados Unidos. Amano organizó la fuga del entonces Primer Ministro Fumimaro KONOE a Sudamérica e inclusó rentó un barco para ese fin, pero por un accidente la persona encargada de traer ese barco fallece imprevistamente y el plan se aborta. Y dentro de ese contexto Konoe se quita la vida.

Otro hecho que particulariza a AMANO es que no aceptó la condecoración que le ofreció el gobierno de Japón, pero sí aceptó el del Perú pues consideraba que rechazar este último no sería correcto. Viendo su actitud, no se contradice a sus valores ni a su filosofía de trabajo ni desde luego al de su vida.

En sus actitudes, AMANO muestra una importante influencia de las enseñanzas del confucianismo, como ser el de “el ser humano nace desnudo y muere desnudo”, por eso también solía decir “no hay que dejar nada monetario ni bienes (terrenos y casas) a los hijos y nietos”, sino que los recursos (dinero y bienes) hay que usarlo para los demás. Cuando llegaban los investigadores y arqueólogos japoneses al Perú, AMANO no escatimaba sus recursos para atenderlos debidamente e invitarlos a comer en su casa. No solamente en el trato o en las atenciones, sino también en la colaboración que prestaba para los trabajos de excavación de estos investigadores o cuando alguien se enfermaba no dudaba en llevarlo al hospital. No pensaba mucho en los costos que eso implicaba y siempre apoyó su actividad y a las relacionadas a su especialidad. Hamako solía decir, “si entraba a la política seguramente le hubiera ido bién”, pero por otra parte, el mismo AMANO decía: “no me gustan los militares, tampoco los políticos”.

Un padre riguroso

A pesar de mostrar este lado comprensivo para con los invitados y extranjeros, como padre de familia era una persona bastante rigurosa. Hamako cuenta sobre su padre de la siguiente manera: “Era muy sociable y cordial con todos, solía hablar bién de los chicos de otras personas y siempre era muy apreciado por todos.  Era una persona capaz de impresionar a los demás y de generar emociones”. Sin embargo, lo que recuerda Hamako de su padre en su infancia, es bastante diferente a estas calificaciones.

Señala que cuando comían todos juntos, todos estaban bien derechos y hasta nerviosos. No había conversación o si lo había exigía precisión. Si alguien decía algo, él nos preguntaba “de cúando se trata eso”.  Y yo le contestaba, “como es algo que ocurrió hace mucho no recuerdo bién”; entonces, él me decía en tono riguroso: “Yo recuerdo el contenido de todos los libros que leí a mis 17 años”. El hermano menor de Hamako también dice: “no recuerdo bién siquiera qué comimos”, pues los nervios no le permitían estar distendidos y al parecer siempre estaban como en penitencia, bajo prueba.

También hay otra anécdota de cuando Hamako trabajaba en el canal de televisión y junto a sus compañeros de trabajo fueron de viaje a la localidad de Ohashi, de Izu (Shizuoka). Ella le comentó a su padre que iban a hacer ese viaje y entonces AMANO comenzó a señalarle con lujo de detalle lo que es ese lugar por cuanto “hacía 30 años había estado allí”.

Hamako no deja de esconder su asombro sobre la capacidad de memoria que tenía su padre, pues la obra Waga Toraware no Ki ha sido escrita sin tener anotaciones alguna. Señala, “mi padre tenía una memoría fuera de lo normal, él parecía un diccionario andante, conocía mucho sobre historia, no solo de Japón sino también de China, y el de los Estados Unidos sabía más que los norteamericanos”.

A pesar de que era serio y riguroso con sus hijos, cuando logra un éxito económico importante en Panamá les permite subir a sus dos hijas, Hamako y Ryoko, al barco Amano-Maru y les prepara, como era la inauguración de la nave, los “manju”(bollo relleno de “anko”, que es una pasta de judías azucaradas) rojo y blanco. A pesar de que eran chicas, sus hijas eran tratadas como adultas. Así era AMANO.

Un padre comprensivo y dulce

AMANO ha ido a los Estados Unidos unas 3 ó 4 veces. Una vez, su visita se debió cuando el hermano menor de Miyoko, Augusto, ingresó a la Universidad de Michigan. En esa ocasión, ha paseado por el Río Colorado.

Y a Encinitas, donde viven Hamako y Schneider, una dos veces. La primera vez fue con el padre de su segunda esposa, Shizuko, para ver a su hija y a su marido y a su nieta Nakako. Ya era la posguerra, asi que fue en 1957.

A Harry, marido de Hamako, AMANO no escatimó atenciones y siempre lo tuvo muy presente.

Una vez, cuando Harry estaba estudiando japonés con material de la cantante Lee Koran (Li Xianglán, de hecho se llamaba Yamaguchi Yoshiko y durante la guerra cantaba en China con ese nombre), con la obra “Hospedaje de Suzhou (Suzhou no Yado)”, y AMANO supo de eso, le dijo a Harry si le gustaría ver a la cantante en persona. Desde luego que contestó afirmativamente, por lo que lo llevó a un restaurante de Tokio para que lo pueda ver directamente. Ella le dijo a Harry, “tienes a un padre (suegro) extraordinario, realmente es envidiable”. Hamako cuenta que su padre tenía esa fuerza y esa decisión, algo que no puede olvidarlo jamás. Harry, también, agrega “he liked me”, muy feliz también de esos gestos que tuvo AMANO para con él.

Hamako y su hija Nakako

Y para la nieta Nakako fue un abuelo muy amable y dulce. Aún cuando Nakako era chiquita, cuando AMANO dijo algo, ella le sonrió. Entonces, AMANO le dijo, “Oh, you understand (asi que entiendes)”. Nakako también se puso contenta porque pensó que la había alabado por eso.

Desde los 17 años, cuando ingresa al College, Nakako vivía prácticamente fuera de casa. No estaba casi nunca y aunque regresase solía salir con los amigos. Es por eso que sabía poco de lo que había sido la vida de su madre Hamako hasta que hace unos dos o tres años atrás, le dijo que quería traducir la obra de AMANO, Waga Toraware no Ki. Para Hamako fue una linda sorpresa. Si bien las primeras dos o tres páginas lo tradujo un traductor contratado, el resto lo hicieron entre Hamako, Harry y Nakako, entre los tres juntos

Por otra parte, Nakako, ha ido al Perú unas 4 ó 5 veces. Ella dice que si tuviera un poco más de dinero iría de nuevo, pero su marido, quien fuera profesor de Youngstown State University, de Ohio, ya ha fallecido, aunque sus dos hijos, uno es médico de Kaiser Hospital y el otro es empresario en Denver, están en plena actividad. Hamako dice que su hija está muy entretenida con sus tareas de voluntariado, pero cuando comenta sobre el interés que Nakako presta sobre su abuelo AMANO admite que siente orgullo y satisfacción.

Otro hecho anecdótico es que en 1959, cuando Fred Isamu WADA (nikkei americano que en la posguerra realizó enormes esfuerzos para que Japón pueda ser país anfitrión de las Olimpíadas) viene al Perú para solicitar apoyo de este país para que Japón pueda ser sede de las Olimpíadas de Tokio (1964), AMANO también se relaciona con él y de allí cultivan una larga amistad. La veces que AMANO visita los Estados Unidos, en varias ocasiones el mismo Wada lo lleva en su carro (coche) a diferentes lugares. Aunque los dos han fallecido, sus respectivas esposas, Miyoko y Masako, al parecer, mantienen esa relación familiar.

A 30 años de su fallecimiento

Quisiera también dejar constancia de que Hamako siempre ha sido muy amable y muy alegre en las conversaciones. Cuando habla de su marido dice muy orgullosamaente, “él es una gran persona y fuerte”, “es con quien puedo hablar con toda confianza”, y sobre su padre, “ya no hay muchas personas que se interesen por mi padre ni gente que lo conozca”, pero el interés que puso su hija por su abuelo lo hace sentir muy bién. A pesar de que fue una vida muy agitada en algunos aspectos ha podido experimentar muchas cosas y obtener muchas satisfacciones. En su casa de Encinitas el tiempo pasa lenta y tranquilamente y el paisaje rural es armónico y sereno.

Dado que su padre no escatimaba esfuerzos por sus hijos, Hamako reconoce igual con satisfacción que, “me hubiera gustado que viviera más tiempo, de que compartiese más tiempo con Nakako (nieta), que es muy buena también en los estudios, y que seguramente mi padre hubiera compartido muy lindas charlas con ella”.

Este año 2012 se cumple justamente 30 años del fallecimiento de AMANO. En él sigue habiendo “partes cubiertas de un manto de neblina que no están esclarecidas”, pero se podría decir que las diferentes formas en que se ha relacionado con la gente ha sido más que nada por las circunstancias y situaciones que ha tenido que hacer frente. Hamako también señala que su padre siempre pensó en brindar lo mejor para la vida de cada persona y por ende lo que hizo fue lo que mejor podía hacer en ese momento. Así fue su vida, su forma de vida, rememora su hija. Por eso, se puede decir que en la vida de AMANO hay muchos “aspectos no conocidos” que están en la incógnita.

Rememorando los 30 años, desearía recordar el legado que ha dejado este personaje tan especial y ameno llamado Yoshitaro AMANO, con la ayudamemoria de su hija Hamako. Es toda una personalidad que como nikkei ha construído muchas cosas y creo, sin lugar a dudas, nos ha dejado muchísimas enseñanzas.

© 2012 Yukikazu Nagashima

family Yoshitaro Amano