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Acerca de su padre, Yoshitaro AMANO – Los recuerdos de su hija Hamako - Parte 3 de 4

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El casamiento de AMANO

Hablando de casamientos, cuando AMANO contrae matrimonio con Miyoko también se puede apreciar el extraordinario carácter de él. En 1950, Hamako y Schneider parten de Japón y AMANO se casa cuatro años después.

En 1951, AMANO también deja el Japón para irse al Perú, pero como todavía estaba en la “lista negra” de los Estados Unidos y no podía obtener su pasaporte y visado, se dirije a Canadá y de allí a Panamá donde justamente lo estaba esperando la policía. Sin embargo, ese oficial, que lo había conocido cuando AMANO había vivido en dicho país antes de la guerra y había sido muy amable con él, a pesar de que no contaba con el pasaporte correspondiente hizo caso omiso y permitió el ingreso al país y de allí pudo llegar al Perú.

Miyoko Amano

Además de continuar con las actividades que tenía de antes, comenzó a investigar aún más sobre las civilizaciones antigua de los Andes. Pero, por las tareas de excavación no ha sido fácil avanzar en sus trabajos de investigación. Y por recomendación de un nikkei nissei fue nombrada como su asistente la señorita Michiyo Watanabe, una peruana nissei. Su labor era impecable y abarcaba desde traducciones de material académico, ordenamiento de las bibliografías, traslado de material al Museo, etc. Y en 1954, después de 3 años de trabajo como asistente, AMANO y Michiyo, acompañados y bendecidos por muchos nikkei peruanos, se casaron. 

Por este matrimonio, en realidad AMANO le había mandado una carta a su hija Hamako, previamente, señalando las particularidades de Michiyo y que estaba deseando casarse con ella pero que quería saber si ella aceptaría o no esta relación. “Si tú no lo aceptas, yo no me caso”, decía. Uno tiene la impresión de que AMANO era una persona muy decidida y que todo lo decidía por sí mismo, al menos esa es la imagen que uno tiene, pero dentro de la familia, al parecer, no era tan así.

Retrocediendo un poco más en el tiempo, cuando la llevó a Hamako a vivir en Panamá y le dijo, “de ahora en más vas a vivir aquí” y la llevó a pasear por los lugares históricos y atractivos de dicho país, también le señaló que, “ si no quieres yo no te voy a obligar a que vivas aquí. Si lo deseas, lo preparo todo”. Si bien como padre había tomado una decisión, he aquí un aspecto en donde desea respetar la opinión de su hija.

Estas actitudes de AMANO también ha incidido en la vida de Hamako, en forma indefectible. Cuando Hamako tuvo que decidir si era mejor o no que estudie el idioma japonés para su hija Nakako, cuando esta tenía aún 4 años de edad, ella le dijo “no quiero aprender el japonés”. Lo que le vino a su mente fue cuando su padre le había preguntado si quería o no vivir en Panamá, por lo que en base a esa referencia, Hamako optó por no obligar a Nakako el estudio del japonés y a usar solo el inglés dentro de casa.

Las relaciones familiares

Mientras escuchaba a Hamako pude apreciar que ella mantenía una muy buena relación con todos los demás miembros de la familia, sin olvidar que AMANO contrajo matrimonio tres veces y en cada una tuvo hijos. En el primer matrimonio, tuvo a Hamako y a Ryoko; en el segundo, a Naoto y a Marie; y, en el tercero, a Mario. Esto implica que Hamako tiene dos madres políticas, una hermanastra, dos hermanastros, por lo tiene un total de cinco familiares políticos. Cualquiera podría pensar que eso generaría una relación familiar bastante compleja, pero en la forma en que Hamako respondió a mi entrevista no transmite esa sensación. 

Sin embargo, durante la entrevista ella mencionó una sola vez la palabra “shoshi” (significa “hijo no legítimo”, “bastardo”, en un sentido un poco peyorativo), haciendo referencia a su vida. Tuve la impresión de que en algún momento de su vida también incidió esa situación de ser hija de un matrimonio no constituído, pero después de seguir escuchando sus declaraciones, me di cuenta que no lo decía por su pasado sino por consideración hacia mí. Tal vez, AMANO mismo tuvo ese sentimiento de pena por su hija Hamako pero él era de esas personas que cuando tomaba un decisión el hecho era consumado y no miraba para atrás. A sus hijos, no los trataba como chicos sino como un ser humano más y los envolvía con todo su cariño, para así llevar a cabo su gran tarea de investigar sobre las culturas y civilizaciones antiguas del Perú.

Por eso, para Hamako mismo, más que su pasado y su época de crianza, lo más importante era la búsqueda de su camino para realizarse en su vida.

Sus dos madres políticas

Hasta ahora, Hamako ha ido al Perú junto a su marido y su hija Nakako, unas 7 ú 8 veces, siempre porque su padre deseaba verla. La primera vez fue en los años ´60, cuando ya AMANO se había casado con su asistente nikkei peruana Michiyo, quien en cada ocasión la ha atendido muy bien. Si bien es su madre política, por la edad, es más jóven que su hermana menor Ryoko. La primera impresión, según cuenta Hamako, que tuvo de ella fue la de, “qué persona maravillosa!”, “habla muy bién el japonés y lo habla muy correctamente. Es muy amable y muy atenta en todos los detalles”.  No escatima elogios a su madre política. 

En otro viaje, cuando Hamako fue con su marido Schneider al Perú, AMANO y Michiyo lo llevaron a la ciudad de Trujillo, donde Amano tenía un amigo de antaño. Cuando llegaron ambos se estrecharon las manos y AMANO le decía algunas cosas, cuando vió que su amigo lloraba y estaba muy emocionado. Según cuenta Michiyo, diversas personas solían visitar el Museo y cuando conversaba con su padre no pocas veces se ponían a llorar. Esas conductas nos permite imaginar el tipo de relación que AMANO solía establecer con cada una de las personas. 

AMANO señalaba que era muy importante tener un lugar fijo para sus trabajos de investigación y que por eso había hecho construir el Museo. Su mayor anhelo era dedicarse de lleno a la investigación, pero cuando fallece todo ese patrimonio lo dona al gobierno peruano sin que sus hijos hereden algo. Desde luego, a su esposa Michiyo le ha dejado algo pero ella misma también lo ha destinado para los demás y en esos tiempos de alta inflación el valor del dinero se fue devaluando rápidamente.

Su hijo Mario que ha nacido de este matrimonio entre AMANO y Michiyo, también es digno de admiración por su dedicación hacia los demás. Actualmente, es director del Museo AMANO (Lima) y su hermanastra Hamako dice lo siguiente: “Realmente es una muy buena persona, tal vez demasiado para este mundo, pues muchas veces destina sus propios recursos para el bién de los demás”. Será por eso que a pesar de la herencia de su padre, más que nada en lo cultural, lleva una vida sencilla.

Sabiendo de esta situación, Hamako percibía que no era fácil administrar el Museo por los costos que eso implicaba. Es por eso que ella misma decidió averiguar si su padre podía ser objeto de indemnización por su reclusión en los campamentos norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial, una ley que fue aprobada en 1988. En caso de que pudiese ser beneficiario de esa ley, su esposa Miyoko podría recibirla. Hamako pensaba que eso podría aliviar los gastos de mantenimiento del Museo. Pero, lamentablemente, la ley estipula que el beneficiario debe estar vivo al momento de la vigencia de la ley, pero como AMANO había fallecido en 1982, no pudo ser acreedor de esta paga.

En cuanto a la segunda esposa de AMANO, Shizuko, tenía unos 10 años más que Hamako y de chica la llamaba “Shizuko Neesan” (hermana Shizuko) y no “okaasan” (madre). Cuando Hamako conoció a Harry, quien después va a ser su marido,  le dijo que “Es la persona que más quería presentarte, pero ya no está con nosotros”. Shizuko regresa a Japón de Panamá antes que su marido AMANO por la situación de tensión previa de la guerra. Su marido se regresa después en el barco de intercambio pero al año siguiente, en 1943, Shizuko fallece. Por eso, el tiempo que Hamako y Shizuko compartieron el mismo techo en Japón es muy breve, pero aún así, por las declaraciones de Hamako, se puede apreciar que se había producido un gran afecto entre las partes.

La hermana menor de Hamako, llamada Ryoko, se ha casado con Sakane, una persona oriunda de Kyoto, y han tenido dos hijos, Hiroshi y Atsushi. Ryoko ha visitado la casa de Hamako en Encinitas en 1995. Su hijo Hiroshi es el secretario general del Museo AMANO. Hamako cuenta que cuando aún vivían en Fujisawa, un día Ryoko trajo a su hijo Hiroshi, que todavía era muy pequeño, pero cuando vió a Harry, su marido, se puso a llorar a gritos. Recuerda, “jamás pensé que un niño podía llorar tan fuerte”. Se asombró de ver un extranjero tan grande. Desde luego, es difícil imaginar una situación así viéndolo al Hiroshi de hoy.

Ryoko falleció el 27 de octubre de 2010.

Harry, 1946

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© 2012 Yukikazu Nagashima

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