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Reproducción de la Sociedad Nikkei en el Japón

Desde que comenzó la inmigración peruana a Japón ya han pasado unos 26 años1, siendo la mayoría de los migrantes de origen nikkei.  Sin embargo,  también hay una minoría que no tiene ascendencia japonesa2.  En este grupo se encuentran aquellos peruanos que entraron a Japón de tres maneras: 1. gracias a que son casados con un descendiente de japoneses; 2. aquellos que ingresaron con otro tipo de visa, como la de turista, y se quedaron más tiempo de lo legalmente permitido; y 3. el grupo que de una u otra manera falsificó o compró documentos y que viajó a Japón como “supuestos nikkei”.

Señor de los Milagros, Japón

Ese último grupo de no descendientes o no nikkei es conocido generalmente entre los migrantes nikkei como “peruanos - peruanos”3. Este énfasis o duplicidad en la palabra peruano representa una manera de distinguir entre lo nikkei y aquello que no lo es.  Es la manera como la mayoría nikkei trata de establecer una diferencia con la minoría no descendiente.  La palabra peruano se convierte en un sustantivo adjetivizado al momento de ser repetido.  Un “peruano peruano” es un 100% peruano, que representa  todo aquello que es típico de la cultura y sociedad peruanas y no representa de ninguna manera lo nikkei.  Este uso redundante de la palabra peruano establece la línea que separa étnica y socialmente a los inmigrantes peruanos en Japón.  

El ser “peruano peruano” en Japón conlleva un sentido negativo.  Esto se debe básicamente al hecho de que los únicos que tienen derecho a trabajar legalmente en Japón son los descendientes de japoneses.  No importa que el “peruano peruano” esté casado (a) con un (a) nikkei, siempre va a ser visto (a) como alguien que ha adquirido ese derecho por “azar” y no de manera “inherente” como en el caso de los nikkei.  

En el caso de aquellos peruanos que están indocumentados, los términos con los que son llamados marcan aún más la diferencia con los “inmigrantes inherentemente legales”.  Por ejemplo, ellos son conocidos como ilegales, “bambas” o “truchos”.  Este grupo se encuentra ubicado en la parte inferior de la pirámide social y étnica que la mayoría nikkei ha creado en Japón.  Son vistos por los demás peruanos como un grupo que daña la imagen de Perú y de los peruanos en la sociedad japonesa, y existe toda una serie de preconceptos y estereotipos relacionados con ellos.  Si un peruano ha robado o cometido algún tipo de delito o falta, lo primero que se acostumbra decir es “seguro debe haber sido un bamba”.  En la mayoría de casos no se duda de la “honradez” de un legal o nikkei.  Y aún más, todos estos preconceptos o términos han sido exportados de una u otra manera a la comunidad nikkei del Perú, donde uno puede escucharlos en las conversaciones cotidianas que realizan sus miembros.

Es interesante notar que entre los migrantes peruanos en Japón la situación legal y étnica supera a lo nacional.  En otras palabras, lo étnico y legal crean dos tipos de peruanos: un grupo con todos los derechos legales y étnicos para residir en Japón y otro que no los tiene.  Lo notable es el uso de la palabra peruano como algo negativo; en cierto sentido, se puede decir que en Japón la identidad étnica supera a la nacional.  El ser peruano sería una  “casualidad”, pero el ser nikkei es un tipo de estatus.

Sin embargo, toda esta clasificación étnica y social no es un fenómeno nuevo.  En realidad, es un tipo de división “importada” del Perú, concretamente de la sociedad nikkei peruana.  Dentro de la colonia japonesa en Perú ya existía y existe un tipo separación de los diferentes grupos étnicos.  La más conocida es la división Nihonjin - Dojin o Nisei - Dojin, donde el mundo es dividido entre lo japonés y lo peruano, lo nikkei y lo nativo.  Dojin es una palabra que fue usada oficialmente por el gobierno japonés desde 1878 hasta 1997 para describir a los habitantes nativos de Hokkaido, los Ainus. Al comienzo parece ser que no tenía un significado negativo, pero con el pasar del tiempo llegó a implicar que los nativos eran ignorantes, flojos, atrasados y otros adjetivos parecidos.  Todos estos conceptos fueron “exportados” por los inmigrantes japoneses al Perú y aplicados a los dojin del país.  

Dentro de la sociedad nikkei también existieron muchas clasificaciones, la más importante es aquella que separa a los japoneses de Hondo con los de Okinawa, estando siempre los de Hondo en una posición superior a aquellos que eran de origen okinawense.  Este tipo de división parece haberse diluido con el tiempo, pero aún persisten ciertos rastros o vestigios de esta clase de segregación.  Por último, están los llamados ainokos, del mestizaje entre dojin y descendientes de japoneses o japoneses. Los ainokos son considerados como nikkei, pero tampoco lo son del todo, pertenecen y no pertenecen a la sociedad nikkei. Están entre el limbo de dos mundos.

Toda esta separación étnica ha sido reproducida de una manera muy similar en Japón. Es una clasificación donde la minoría es excluida y “adjetivizada” por la mayoría. El nikkei juega con una serie de palabras para clasificar a los demás, logrando de esta manera autoidentificarse y determinar un estatus que lo hace sentirse protegido de una u otra manera del mundo exterior.

Clase japonés


Posibles Equivalencias de Palabras 

Notas:

1. Del Castillo, Alvaro (1999) Los Peruanos en Japón.  Según el autor, los primeros dekasegis registrados datan de esta fecha. 

2. Requena Minami, Rolando (2001) Cultural Adaptation of Peruvians in Japan, Their New Experience of Family.  El 20% de la población inmigrante no es descendiente.

3. Del Castillo (ibid).  

© 2013 Rolando Requena Minami

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