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Estableciendo parentescos japoneses

Cuando surge el afán por hacer retroceder la Historia tras determinados objetivos, se inicia una lenta sumatoria de antecedentes recogidos aquí y allá, dando forma y respaldo a ciertas presunciones de osados estudiosos que visionariamente formulan hipótesis casi rayanas con la fantasía. En este caso específico me estoy refiriendo a la presunta presencia japonesa en América Latina mucho antes que cualquier conquistador europeo.

De hecho, habrían estado en Brasil si nos atenemos a los antecedentes aportados por el Jornal Nippo Brasil del 20/26 de abril de 2000 en su reportaje: "Japaneses passaram pelo Brasil antes de Cabral."

Lo que pareciera ser ya una verdad incontrarrestable es que el origen del primitivo poblador americano es asiático. En cualquier libro de historia universal encontramos a esos primeros grupos de mongoles del paleolítico superior, cruzando el estrecho de Bering por un camino de hielo que aun persistía porque la deglaciación del hemisferio norte en proceso aun no tocaba esas altas latitudes. Este desplazarse desde la Siberia asiática a la Alaska americana se habría hecho realidad hace unos 14.000 años atrás. A partir de allí, un lento desplazamiento hacia el sur que habría llegado a Chile mismo. A ello se agregan los planteamientos hechos por el etnólogo francés Paul Rivet en su obra "Los orígenes del hombre americano" publicada en 1943, donde establece que no todas las migraciones vinieron por tierra sino también, por vía marítima. Por lo demás, esta propuesta ha ido cobrando cada día más fuerza. Sobre el particular, dentro de un sustancioso proyecto brasileño de investigación étnica, el investigador Heinz Budweg afirma que por mar: "japoneses, chinos y hasta indúes viajaron constantemente a América del Sur, entre el 2.000 y 3.000 a.c."

Estos japoneses anteriores a Cristo habrían llegado tardíamente a América pero las huellas que se han ido encontrando de sus presencias, se estarían haciendo cada vez más significativas. De ellas, daremos algunos ejemplos:

1) Vasos japoneses del período Jomon Medio (1.600 a.c) desenterrados en Napo - Ecuador.

Vasija período Jomon

2) Uso de palabras japonesas en la nominación de lugares americanos. Sólo dos ejemplos: agua en japonés es 'mizu', y habría servido de base para darle el nombre al río "Missouri". En Bolivia está el monte Suyama que se derivaría de 'yama' que significa montaña.

3) En los finales de la década del 70 la arqueóloga Charlotte Emerich convivió con una tribu del Alto Xingu y pudo comprobar que se comunicaban a partir de un antiguo dialecto japonés.

4) En diciembre de 1999 un equipo de científicos japoneses liderados por Kazuo Yajima del Centro de Investigación del Cáncer de Nagoya, descubrió que momias chilenas enterradas hace 1,5 mil años estaban infectadas con el virus HTLV-1 (una variante de leucemia), propio de algunas regiones de Japón y de otros pocos lugares asiáticos. (La momia chilena "Miss Chile" infectada con este virus, se encuentra en el Museo San Pedro de Atacama de Arica).

Momia Miss Chile

5) El investigador brasileño Luiz Caldas Tibiriça que ha estudiado por más de 40 años las similitudes lingüisticas de dialectos indígenas brasileños influenciados por el japonés, señala haber encontrado más de dos mil de estas expresiones. De este estudio, algunos ejemplos del dialecto Tapi (izquierdo) con el idioma japonés (derecho): ay-ssó/ai-sö = bonito,delicado - a-nhó/an-non = paz, sociego - amä/ame = lluvia - arassy/arashi = mal tiempo, temporal - mirä/mirai = futuro - coty/kotchi = al lado, este lado - mé-mé/mai-mai = siempre.

Desde luego que frente a esos estudios y teorías bastante asombrosas, surgen las dudas. La duda más recurrente podría ser: ¿cómo pudieron cruzar el océano Pacífico? Sin embargo, si nos atenemos a las leyendas, ellos ya conocían las corrientes marinas que podían no sólo traerlos sino también, regresarlos. (Recordar las corrientes marinas utilizadas por la expedición de la "Kon-Tiki" del noruego Thor Heyerdahl en 1947). Una leyenda japonesa que ha llegado hasta nosotros y que toca a Chile, deja de manifiesto una de estas posibles corrientes. Al mismo tiempo, ilustra la siembra de nombres que perduran en nuestra geografía, así como la posible materialización de sueños que darían motivo a influencias genéticas y culturales sobre pueblos amerindios:

"Se cuenta que el hijo mayor de un gran señor japonés (¿?), obsesionado por una revelación que lo destinaba a ser el fundador de un imperio al otro lado del océano, se embarcó en una balsa acompañado de algunos fieles seguidores, allá por los años 1.100 a.C. La corriente marina 'kuro-shiö' los trajo hasta una playa que llamaron 'Arika' (Arica), traductible como "aquí está". Desde ahí se dirigen al sur buscando la tierra prometida pero se detienen en 'Azaban' ("mañana y noche" - Azapa para nosotros) por intuir que habían equivocado el camino. Vuelven sobre sus pasos y toman rumbo noreste a partir del río 'Yutoo' (Lluta) que significa "algo mejor" o "superior al otro". Cruzando desierto y cordillera llegan por fin a un gran lago que llamaron 'Chichi-Jaja' ("Papá y Mamá" - lago Titicaca) y que se constituyó en la señal divina para trazar la ruta final que los llevaría al lugar donde se cumpliría la profecía."

© 2008 Ariel Takeda