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Cuando un japonés intenta obtener la ciudadanía americana (Iº Parte)

Hace poco una amiga japonesa obtuvo la ciudadanía norteamericana. Ella venía viviendo desde hace muchos años en esa sociedad y honestamente pensé que ya lo había tramitado tiempo atrás. Cuando le pregunté las razones de esa decisión ella me dijo: “quiero ir a votar”. Me aclaró también que quería votar, más precisamente, para las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre. Su conciencia ciudadana había madurado y para ella ya era momento de asumir ese derecho.

Para aquellos lectores que no son de los Estados Unidos les explico de qué se trata la “ciudadanía o la nacionalidad norteamericana”. Obtener la ciudadanía implica obtener los mismos derechos que el que ha nacido en territorio norteamericano por lo que es lo mismo que la nacionalidad. Queda bajo la protección de los derechos humanos fundamentales que la Constitución de los Estados Unidos garantiza.

El indicador más visible de cuando uno obtiene la ciudadanía es que le dan el pasaporte norteamericano. Debe anular el pasaporte emitido por el gobierno japonés y cambiarlo por el que es proporcionado por el de los Estados Unidos de Norteamérica. Obtener la “ciudadanía” es sinónimo de tener la “nacionalidad norteamericana”.

A diferencia de Japón, todo aquel que haya nacido en territorio norteamericano tiene la nacionalidad de este país. Difiere totalmente del concepto que adopta Japón en donde se admite la nacionalidad japonesa solo a aquellos que tienen padres o a uno de los padres japonés.

Para que un extranjero pueda adoptar la nacionalidad japonesa debe naturalizarse. Aunque haya nacido en Japón pero sus padres son extranjeros sigue siendo de la nacionalidad de sus padres, o sea “extranjero radicado en Japón” o “cónyuge de nacional japonés”. Los extranjeros que se hayan o están desempeñado exitosamente una actividad muy importante suelen obtener con cierta facilidad la nacionalidad japonesa, pero en líneas generales es un trámite complejo porque el gobierno de Japón no admite, de hecho ni jurídicamente, la inmigración de los extranjeros.

En cambio, los Estados Unidos es un país de inmigrantes. Solo en este año han surgido unos 80.000 nuevos ciudadanos de origen extranjero, eso significa que si es un extranjero que reside legalmente en el país las posibilidades de obtener la ciudadanía norteamericana es relativamente fácil.

Les quiero dar un ejemplo muy descriptivo. Se trata de un japonés A que entró a los Estados Unidos con visado de estudiante. Al finalizar sus estudios universitarios realizó una pasantía en una empresa con un visado que autoriza tal actividad con el aval de esa firma, por lo que este visado de trabajo con duración de 6 años le permitió trabajar sin inconveniente. En ese interim, a los 5 años, tramitó y obtuvo la residencia permanente (green card).

Este japonés como se sintió cómodo en los Estados Unidos tramitó la residencia permanente, un visado que como extranjero le permite permanecer todo el tiempo que desee pero sin los derechos políticos. Sin embargo, en un momento dado decidió obtener la ciudadanía. La ley norteamericana señala como requisito que para tramitar la nacionalidad es necesario tener 5 años de residencia permanente y haber pagado debidamente los impuestos.

Al cumplir estas condiciones y no tener antecedentes penales decidió tramitar la ciudadanía ante la Oficina de Migraciones llamado usualmente “U.S. Citizenship and Inmigration Servies”. Hasta el día de la entrevista concurrió a una escuela para adultos gratuito donde se imparte clases de historia, política, Constitución y demás temas para conocer mejor el país. En el examen oral es necesario que de las 10 preguntas conteste correctamente 6. El 90% de los que se presentan aprueban el examen, por lo que para esta persona tampoco ha sido un obstáculo. Finalizada las verificaciones del FBI, a los tres meses se le citó para el Acto de Juramento de la Ciudadanía.

En este caso en particular, en casi todo momento la empresa empleadora fue el avalante de sus tramitaciones, pero no son pocos los casos donde las familias o el/la cónyuge es el garante para que el extranjero pueda obtener la residencia permanente y luego la ciudadanía. En estos casos el trámite es un poco más rápido y simple.

En el caso de los japoneses el hecho de que cumplan con todos los requisitos para el trámite de la ciudadanía no significa que adopten la nacionalidad, a diferencia de los inmigrantes que vienen de los países en desarrollo cuyas familias suelen asegurar su estadía con la obtención de estos derechos. Se puede decir que todavía muchos japoneses tienen cierta reticencia en ser “norteamericano”.

Conozco muchos japoneses que viven varios decenios en los Estados Unidos y solo tienen la residencia permanente y se podría decir que son la mayoría. Al vivir en el exterior comienzan a sentir un mayor apego a su patria e incluso asumen que Japón es un país tan brillante como los Estados Unidos en muchos aspectos, lo cual es totalmente comprensible.

En la IIº Parte vamos a ver algunos aspectos más internos de cuando un japonés adopta la ciudadanía norteamericana y se transforma en norteamericano.

IIº Parte>>

© 2008 Yumiko Hashimoto