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CCIPJ: más de 50 años uniendo a Perú y Japón

Los primeros 790 japoneses que arribaron a Perú en 1899 para trabajar en haciendas costeñas estaban amparados por contratos de cuatro años de vigencia. Ninguno de ellos, ni los miles de contratados que llegaron después, tenía la intención de echar raíces en Perú.

Si todo hubiera marchado de acuerdo con lo planeado, en 1969 —70 años después del inicio de la inmigración nipona— probablemente no se habrían encontrado huellas de la presencia japonesa en Perú.

Sin embargo, a fines de la década de 1960 había en Perú una comunidad nikkei numerosa y de sólido arraigo.

Tras sufrir atropellos (saqueos, despojos de propiedades, cierre de instituciones y escuelas, etc.) durante la Segunda Guerra Mundial por ser oriundos de un país enemigo de Estados Unidos, los issei decidieron establecerse de manera definitiva en Perú. La comunidad se recuperó durante la posguerra y muchos prosperaron, entre ellos empresarios como Carlos Chiyoteru Hiraoka.

En 1969, un grupo de inmigrantes japoneses propietarios de empresas y ejecutivos de compañías japonesas afincadas en Perú crearon la Cámara de Comercio e Industria Peruano Japonesa (CCIPJ).

A la inauguración de la oficina de la Cámara en 1969 asistieron importantes autoridades peruanas, como el alcalde de Lima, Luis Bedoya. También estuvo presente el destacado empresario issei Carlos Chiyoteru Hiraoka (primero desde la izquierda). Foto: Cámara de Comercio e Industria Peruano Japonesa          

En 2019, la institución festejó su 50 aniversario. Este año, en medio de la pandemia de coronavirus, la Cámara publicó un libro conmemorativo que documenta su historia de medio siglo y se proyecta hacia el futuro como puente comercial, humano y cultural entre Perú y Japón.

NIKKEI, JAPONESES Y EL ESPÍRITU DE ARMONÍA

Cuando se fundó la CCIPJ, no existía internet y la televisión emitía imágenes en blanco y negro. Los ejecutivos de compañías japonesas en Perú, asignados a un país muy distinto del suyo en costumbres y cultura, necesitaban información en su idioma y, en especial, orientación en todo orden de cosas, no solo en el aspecto económico. Para comprender, adaptarse y hacer su trabajo en Perú requerían también ayuda en el plano social, político, legal, etc. Los empresarios issei, plenamente insertados en la sociedad peruana, se convirtieron en sus guías.

Para los inmigrantes, la interacción con los ejecutivos japoneses también resultaba fructífero, pues estos eran su enlace con el Japón moderno, el país que se estaba reconstruyendo después de dos bombas atómicas y emergía como potencia mundial, distante del Japón de la preguerra del que habían emigrado en busca de oportunidades laborales.

La Cámara nació en una difícil coyuntura. Gobernaba en Perú una dictadura militar nacionalista y antimercado. No era un clima propicio para la formación de una institución empresarial con miembros extranjeros, pero la idea había germinado años atrás, cuando el país vivía en democracia.

La adversidad no detuvo a los impulsores de la Cámara e, incluso, consiguieron que a la inauguración de su oficina en el Centro Cultural Peruano Japonés asistieran tres ministros de Estado, entre ellos el de Economía, Francisco Morales Bermúdez, quien años después se convertiría en presidente de Perú.

La CCIPJ se formó con 66 empresas: 27 japonesas y 39 nikkei. Su primer presidente fue el gerente general de la filial en Lima del Banco de Tokio, Tsukasa Kimura. Desde entonces hasta hoy, la presidencia de la institución es ocupada por un japonés, mientras que la primera vicepresidencia corresponde a un peruano.

Durante sus más de 50 años de existencia, la Cámara ha tenido que sortear grandes obstáculos para mantenerse viva; en un país tan inestable como Perú, marcado por constantes crisis, eso equivale casi a una hazaña.

Directorio de la CCIPJ en su 50 aniversario. Foto: Cámara de Comercio e Industria Peruano Japonesa

Debido a su naturaleza empresarial, su destino está estrechamente ligado a la situación política y económica del país. Así, desde su fundación ha sobrevivido a dictaduras, desastres económicos y terrorismo. En la década de 1980, un ejecutivo japonés fue víctima de un ataque terrorista y en la de 1990 varios directivos de la CCIPJ fueron rehenes de un grupo extremista en la residencia del embajador japonés en Lima. En ambos casos, por suerte los damnificados sobrevivieron.

A tal extremo llegaba la situación durante la época de la subversión armada que la mayoría de presidentes de empresas japonesas se movilizaban en coches blindados y, para no llamar la atención, la Cámara aconsejaba a los ejecutivos japoneses que al salir de sus oficinas se quitaran sus sacos y corbatas.

En los últimos 20 años, pese a los vaivenes políticos, Perú ha gozado de una estabilidad económica que ha favorecido el funcionamiento de la Cámara. Sin embargo, hoy, como todo el planeta, enfrenta una crisis inédita: el coronavirus.

No obstante, si ha sabido salir airosa de medio siglo de crisis de todo tipo, también vencerá a la actual. El ejemplo de los pioneros marca el camino a seguir. Como bien apunta en el libro publicado con motivo del 50 aniversario Tatsuya Shimizu, ejecutivo japonés que forma parte de la CCIPJ casi desde sus inicios: “No hay que olvidarel principio y el espíritu de su fundación que nos legaron los fundadores, expresidentes y exdirectores. En el pasado nuestra Cámara ha superado varias dificultades y las épocas oscuras, justamente gracias a la unidad entre los asociados y el espíritu de ‘wa’ (armonía)”.

“CONTRIBUCIÓN INESTIMABLE”

La CCIPJ continúa trabajando para promover las relaciones comerciales entre Perú y Japón, así como en el apoyo a sus asociados con información y orientación sobre asuntos económicos y legales, oportunidades de negocios, etc. 

La Cámara está dividida en tres comités (de mejora del ambiente de negocios, industria y comunicaciones) y organiza conferencias a cargo de expertos en temas como minería, perspectivas económicas, intercambios comerciales y medio ambiente, entre otros.

El directorio de la CCPIJ está compuesto por 18 directores: nueve japoneses y nueve peruanos. Ambas partes aportan conocimientos y experiencias diversas que confluyen para beneficio de la institución. Mientras que los japoneses, ejecutivos de breve estadía en Perú, contribuyen con su visión global y nuevos enfoques, los peruanos, con arraigo en el país y de larga permanencia en la Cámara, garantizan la estabilidad y el mantenimiento de los principios básicos.

En 2019, con motivo de su 50 aniversario, la institución organizó un foro económico centrado en las relaciones entre Perú y Japón, que contó con la participación de altos funcionarios del gobierno peruano, especialistas en diversas áreas, y el entonces primer ministro japonés, Shinzo Abe.

En un mensaje enviado por video, Abe destacó la trayectoria de la Cámara y su aporte al fortalecimiento de los lazos entre Perú y Japón: “Deseo expresar mi profundo agradecimiento a la Cámara de Comercio e Industria Peruano Japonesa,que a lo largo de 50 años ha promovido las relaciones económicas y los intercambios en numerosos campos entre nuestros dos países, habiendo realizado una contribución inestimable al desarrollo de las relaciones bilaterales”.

 

© 2020 Enrique Higa

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