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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

Los trabajadores nikkei de Sudamérica de la era Heisei de Japón

El año 2019 ha sido el fin de la era Heisei y el inicio de una nueva denominada Reiwa1. Los 31 años de Heisei se puede decir que es la historia de los trabajadores nikkei que llegaron a Japón como “dekasegui” y que ahora están establecidos de manera casi definitiva. Hacia finales de los ’80 Japón se encontraba en una burbuja económica y sufría una enorme escasez de mano de obra en el sector manufacturero por el auge de las exportaciones y el consumo interno. Es cuando el gobierno desregula la ley migratoria y permite que los descendientes de japoneses nikkei de segunda y tercera generación de Sudamérica puedan trabajar sin restricciones en Japón. Eran momentos en que muchos países latinoamericanos estaban en recesión, alto desempleo y Perú había sufrido en ese década el terrorismo de la ultraizquierda que destrozó los cimientos del país. La Argentina, país de origen del que escribe, había tenido en 1989 una hiperinflación que superaba los 5.000% anual y el peso se había devaluado rotundamente. El salario promedio mensual rondaba los 250 dólares y en los demás países como Brasil y Perú era bastante más bajo2.

La gran oleada de nikkei sudamericanos es desde 1991 en adelante pero Japón ya se encontraba en aprietos porque esa burbuja se había desinflado y para seguir compitiendo muchas fábricas se fueron a China y otros países del sudeste asiático. Sin embargo, para muchos latinos esa retirada no se percibá porque el Japón aún mostraba suficiente fortaleza económica. Los trabajadores nikkei seguían cobrando de 300.000 a 400.000 yenes por mes y tenían horas extras y las grandes firmas ofrecían buses gratuitos de traslado y apartamentos subsidiados. Una remesa de 200.000 yenes permitía fácilmente mantener por lo menos medio año a su familia. Esta situación duraría hasta aproximadamente 1995 o un poco más.

La no tan visible recesión que explota con la crisis asiática de 1997 duró 20 años y en ese transcurso no solo los extranjeros sino también los mismos japoneses tuvieron que adaptarse a las nuevas circunstancias. Cabe recordar que el Japón de hace 30 años tenía 123 millones de habitantes (hoy, 126 millones) y el producto bruto era de 4 billones de dólares siendo la segunda potencia económica del mundo (hoy, es de 5 billones y es el tercero superado por China). Y el ingreso per cápita anual era 25.000 dólares y hoy es de 39.000 dólares. En los años de la burbuja el metro cuadrado promedio nacional era de 480.000 yenes (3.400 dólares, al cambio de ese momento) y el de Ginza, uno de los barrios más caros y exquisitos de Tokio, era de 30.000 dólares. Los medios y muchos inversores decían con cierta soberbia que el valor de mercado de todo Japón superaba 4 veces el de los Estados Unidos. Actualmente, el metro cuadrado ronda los 200.000 yenes (1.800 dólares) pero hay muchos inmuebles en todo Japón que no tienen ningún valor patrimonial y esa tendencia en ciudades y aldeas del interior se está pronunciando. Algo preocupante es la deuda pública interna que de 2 billones de dólares ahora pasó a ser de 10 billones y es casi el doble del PBN de este país. Y un tema que traba el aumento salarial es el ahorro interno que hacen las empresas para previsiones cuyo monto ha aumentado de 1.4 billones a 4 billones de dólares, que es el equivalente al 80% del PBN de Japón. Si bien las empresas realizan estas previsiones para diversos fines, el exceso de ahorro hace que no fluja dinero líquido a nuevas inversiones e investigación y desarrollo y mucho menos a mejorar las condiciones salariales de los trabajadores.

Lo que sí en estos 30 años ha aumentado es el porcentaje de ingreso a las universidades, del 36% al 58%, aunque los costos de una carrera ha aumentado también el doble con el agravante de que los contenidos han bajado a niveles preocupantes. Otro incremento es el de la tenencia de vehículos que pasó de 30 millones de unidades a 60 millones pero los jóvenes de hoy compran mucho menos ni lo usan, al menos en las ciudades con buen servicio de transporte público porque no lo necesitan.

En 1990 la tasa de crecimiento poblacional era de 0.33% anual y desde ese entonces la tendencia a la baja ha aumentado. Lo mismo ocurre con la tasa de fecundidad que ha bajado de 1.54 a 1.42 y eso significa que los nacimientos siguen bajando y no hay forma de mantener el equilibrio poblacional. En cambio, aumentan los mayores de 65 años de edad que pasan del 11% (13 millones) al 26% con 33 millones y seguirá aumentando. Es indudable que Japón será un país de ancianos porque la expectativa de vida ha pasado de 76 años de los hombres y 82 de las mujeres a 81 y 89 años, respectivamente. El actual sistema de seguridad social ya no es sustentable y habrá que ajustar con otros criterios para que los costos de salud y de la pensión puedan ser medianamente aceptables para los aportantes, beneficiarios, el Estado y la misma sociedad en su conjunto.

Otra particularidad es que los japoneses como los extranjeros en general suelen concentrarse en ciudades donde hay mejor infraestructura, buen acceso y mejor paga, aunque muchos jóvenes japoneses graduados de universidades señalan que preferirían trabajar en su ciudad o prefectura y vivir incluso con su familia. Indudablemente hay más población en los alrededores de Tokio (región Kanto), Osaka (Kansai) y Nagoya (Tokai), sean barrios industriales o comerciales, donde más demanda laboral hay, pero pueda que a mediano plazo se produzcan algunas dispersiones en ciudades del interior. Lo que sí, otra tendencia en las últimas décadas es que cada vez más son familias nucleares con pocos hijos o ninguno donde el 58% de las unidades lo componen 1 a 2 personas, cuando hace treinta años era del 41%. Los adultos mayores de más de 65 años de edad que viven solo ha aumentado un 400% de los cuales el 70% son mujeres porque son las que tienen una expectativa de vida mayor (casi 8 años más que los hombres).

En cuanto al matrimonio la edad promedio en formar familia era de 28 años en los hombres y 26 las mujeres pero ahora se ha elevado a 31 y 29 años, respectivamente. Han aumentado también los que no se casan, los divorcios y las segundas nupcias, principalmente en las centros urbanos. En cuanto a los matrimonios internacionales en 1989 eran 22.000 casos, el 3.2% del total, y en 2008 aumentó a 37.000 (5.1%) pero actualmente ronda nuevamente los 21.000 (3.3%).

Es cierto que en estas décadas hubo deflación con muy bajo crecimiento y ciclos de recuperación con reformas y cambios en toda la sociedad japonesa. Se puede apreciar que los parámetros de antes no surten efecto y es por eso que las generaciones jóvenes sienten desánimo y desinterés en las cosas públicas. Los extranjeros también dudan de si es mejor quedarse definitivamente o regresar al país de origen al jubilarse. Cada vez que regresan al país de origen para visitar familiares algunos piensan si es conveniento o no regresar, pero tampoco vale la pena seguir comparando eternamente algo que no es fácil decidir. Nuestros países también han mejorado en muchos aspectos pero la inseguridad, la inestabilidad política, las incomprensibles tramitaciones burocráticas y las injusticias siguen muy vigentes y eso son factores que motivan seguir en Japón. Muchos han formado familia y sus hijos han estudiado en este país y son parte de esta sociedad. Y la prolongada deflación ha hecho que los ciudadanos tengan más opciones en precio en todo tipo de productos y servicios, lo que facilita vivir en Japón, siempre y cuando no tengan una pesada carga en deudas.

Cada año se realiza en Tokio el Perú Festival y es para festejar la independencia de este país por lo que en presencia de las autoridades de la Embajada y del Consulado General realizan un acto para conmemorar dicha fecha. Además, hay presentaciones artísticas tanto de canto y bailes típicos del Perú y algunos números de taiko (tambor) japonés. Los presentadores presentan todo en español y japonés por la presencia japonesa que cada año aumenta, sea por simpatía hacia la cultura y la gastronomía peruana o porque muchos han formado familia con nacionales japoneses o sus hijos comprenden mejor. Es una buena ocasión para que estos hijos de segunda generación conozcan la cultura y los sabores de sus padres.    

De todos modos, el mundo está cambiando muy rápidamente y firmas como Toyota que facturan al año cerca de 300.000 millones dólares o empresas comerciales que rondan los 100.000 millones de dólares van perdiendo terreno en el mundo de las telecomunicaciones, ventas por internet y pago electrónico con dinero digitalizado. Las grandes americanas denominadas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) junto a las chinas BAT (Baidú, Alibaba y Tencent) facturan casi 800.000 millones de dólares (es el total de las 7 empresas mencionadas) y el valor de mercado de sus acciones ronda el mismo valor que todo el PBN de Japón o toda América Latina o sea 5 billones de dólares3. No hay duda de que estas firmas tendrán cada vez más incidencia en la economía japonesa y existe la preocupación de que el empleo en el sector manufacturero y servicios donde están la mayoría de los trabajadores latinos sea más precario que ahora. Desde luego, esta precariedad se reflejará también en el empleo de los mismos japoneses que ya ronda casi el 40% de la población laboral.

América Latina es rica en minerales y cereales y se ha beneficiado en los últimos veinte años de las ventas al exterior y ha podido generar una importante clase media que consume y adquiere más servicios, por ende varios países han mejorado su ingreso per cápita al doble o triple de hace décadas atrás. Sin embargo, dentro de un esquema de riqueza mal distribuído se concentró más en el estrato de los ricos y la desigualdad no se ha podido corregir. Encima el aumento del costo de vida ha provocado que esa incipiente clase media no sea tan pujante como se esperaba y varios millones han caído al estrato inferior o están en una situación endeble. Los precios internacionales de estos commodities han bajado por lo que el crecimiento ha bajado y solo ha aumentado el déficit fiscal de estos países que destinan descoordinadamente muchos millones en gastos sociales.

Y en Japón los colectivos peruanos y brasileños se están estabilizando y algunos de sus hijos están llegando a cursar estudios superiores pasando exámenes muy difíciles en cada etapa. No solo llegan a las universidades sino también a escuelas técnicas (privadas) o de adiestramiento técnico (públicos). Es una erogación importante para los padres pero es necesario seguir con este esfuerzo para que la segunda generación de latinos tenga una mejor ubicación social y laboral en Japón.

Hay cada vez más jóvenes de este colectivo que están llegando y finalizado una carrera universitaria. En la parte derecha abajo está Isaya INAFUKU que ha ingresado a la prestigiosa Universidad de Tokio hace dos años y a la izquierda es un artículo del diario Tokio Shimbun donde señala que el joven Renan TERUYA, de nacionalidad brasileña y residente en Aichi-Ken aprobó el exámen judicial para ser abogado. A finales de 2018 logró su registro y actualmente trabaja en un Estudio Jurídido de Nagoya. Varios de mis alumnos que son hijos de este colectivo latino ya están trabajando después de terminar sus estudios.

Al dia de hoy son 250.000 los sudamericanos que residen en Japón. Es la 3º comunidad nikkei del mundo después de la de Brasil y los Estados Unidos. Para que la inserción social en Japón sea plena y efectiva es necesario un mayor esfuerzo en comprender las particularidades y normativas de este país y que la diversidad que tienen sea mejor apreciada y capitalizada. Incertidumbres las hay en todas partes pero los decenios que vienen pueda que haya más elementos poco certeros y menor margen de maniobrabilidad. Estos migrantes como sus hijos son los pioneros en la sociedad japonesa y tendrán que ir abriendo camino cuyo desafío puede ser interesante y provechosa.

Notas:

1. En Japón los cambios de era se dan, al menos en la modernidad de Japón iniciada desde Meiji (1868), cuando fallece el Emperador y el heredero inicia otro reinado. En este caso de Heisei a Reiwa ha sido por abdicación.

2. Por la cotización dólar - yen de esos momentos (1U$S=142 yenes) esa suma implicaba unos 35.000 yenes y al cambio de hoy (1U$S=109 yenes) seria 27.000 yenes. Lo que sí el ingreso per cápita anual promedio ha incrementado y el de la Argentina estaría en 11.000 dólares, el de Brasil en 9.000 y el de Perú en 7.000 dólares.

3. El valor de mercado de estas 7 firmas oscila los 5 billones de dólares pero es un valor que oscila en base al valor de las acciones emitidas. De todos modos es casi el mismo valor que el PBN de toda América Latina conformada por 600 millones de habitantes. Cabe aclarar que el PBN de China es de 13 billones de dólares, o sea 2.3 veces más grande que el de Japón y el 65% del de EE.UU que ronda los 20 billones.

Referencias:

オフィスJ.B & 旭和則、『統計でふりかえる平成日本の30年』、双葉社、2018

国立社会保障・人口問題研究所編纂、『人口の動向日本と世界 2014―人口統計資料集』、厚生労働統計協会、2014

CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe): Datos y estadísticas

 

© 2020 Alberto J. Matsumoto

dekasegi Japan Latin America nikkei in japan

Sobre esta serie

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.