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Observando a periodistas nikkei

Juan Carlos Fangacio Arakaki: Nikkei por transfusión cultural

Muchas veces pensamos que la identidad es algo que se ve en el espejo. Al periodista peruano Juan Carlos Fangacio Arakaki (Lima, 1988) dice que parece palestino por su barba crecida y sus cabellos largos. Cuando viajó a Japón para visitar a su madre, que se fue a trabajar a Nagahama cuando él era niño, sintió lo que muchos nikkei sienten cuando están en Japón: que no se parecen mucho a los japoneses, a pesar de tener los mismos apellidos.

En Lima, nunca tuvo mucho contacto con otros nikkei. Creció en Breña y no estudió en un colegio de la comunidad. No pensaba mucho en sus orígenes, por un lado italiano y por el otro japonés, hasta que su mamá, Rosa Arakaki, se fue para trabajar al igual que muchos descendientes de japoneses que fueron aprovechando la oportunidad en tiempos de la severa crisis económica de los noventa.

“Le escribía cartas a mano y ella me respondía contando cosas de Japón y cómo era su vida allá. Hasta ahora recuerdo llevándolas al correo”, dice Juan Carlos, quien buscaba en internet fotos de Nagahama y del lago Biwa, el más grande de Japón, frente al que vivía su mamá. Sentado en las afueras de la redacción del diario El Comercio, en el centro de Lima, Fangacio dice que puede que esa correspondencia con su madre haya sido el germen que le inoculó el periodismo.

Periodismo y literatura

Cuando salió del colegio quería estudiar literatura pero tuvo que enfrentarse a una difícil decisión. Sus hermanas mayores se habían ido a trabajar a Japón, siguiendo a su madre, y él era el siguiente en la línea antes que José Luis, su hermano menor. Pero él decidió quedarse. Empezó a estudiar periodismo en la Universidad de San Martín de Porres, y trabajó en medios desde los primeros ciclos. “Un profesor, Carlos Batalla, me comentó que estaban buscando un redactor”.

Allí, en una agencia de noticias que alimentaba contenidos para el Grupo El Comercio, empezó en este oficio, pasando luego por el diario Perú 21, la revista de cine Godard!, la revista literaria Buen Salvaje y la revista Poder, de economía y negocios. Juan Carlos reconoce que fue sacrificado trabajar de día y estudiar de noche, pero se adaptó porque era algo que le gustaba hacer. “Siempre me gustó escribir, en especial sobre temas culturales”.

En Buen Salvaje, una revista independiente y gratuita, fundada en 2012 por la editorial Solar, escribió varias reseñas antes de convertirse en subeditor en 2014, una labor que demandaba coordinar con decenas de periodistas, escritores y críticos del Perú y de la región. “Buscamos darle valor a la literatura sin hacer algo académico”. Un proyecto ambicioso que abrió filiales en Costa Rica, Colombia y México, y que lo llevó a seguir escribiendo sobre cultura.

Izquierda: foto de su viaje a Japón, donde visitó un templo de la isla Chikubu, ubicada en el lago Biwa. Derecha: portada de la revista Buen Salvaje n° 11, donde Fangacio Arakaki fue subeditor. (Crédito: Archivo del autor y Buen Salvaje)


Literatura y cultura

En 2015, el director de Buen Salvaje, Dante Trujillo, le pidió que colaborara en el suplemento El Dominical, del diario El Comercio, donde este era editor. Allí, Juan Carlos volcó su experiencia en artículos sobre cine, arte, literatura y otros temas que iban a ampliarse mucho más cuando, al año siguiente, pasó a formar parte del equipo de Luces, la sección de cultura y espectáculos de El Comercio, junto a otros periodistas reconocidos del medio como Catherine Contreras y Enrique Planas.

“La gente le tiene miedo a la cultura porque la ve muy solemne o snob, cuando en realidad la cultura es una forma de expandir tu mundo”. Para El Comercio, Fangacio Arakaki ha escrito de música (de Nirvana a la banda peruana We the Lion), de cine (de Werner Herzog a King Kong) y de artes como la pintura, el teatro y el comic. Y, sobre todo, de literatura, incluyendo una sección en el periódico llamada “Pisapapeles”, de lecturas recomendadas.

Ha entrevistado a escritores como Ricardo Piglia, Cees Nooteboom, Mario Bellatin y, recientemente, al cubano Leonardo Padura1. Hacer periodismo cultural ha sido para él una forma de tener grandes maestros en frente. O al lado, ya que agradece las lecciones que ha recibido de periodistas y editores como Dante Trujillo, Claudio Cordero, Jorge Frisancho, David Rivera y Enrique Planas. Tal vez por eso, aceptó durante un tiempo ser profesor de periodismo en la universidad en la que estudió. “La docente se parece mucho a hacer periodismo, se trata de compartir lo que uno aprende”.

Entrevista con el escritor cubano Leonardo Padura, quien visitó Lima para asistir a la feria del libro. (Crédito: Archivo del autor)


Cultura y Japón

Si la cultura es su mundo, como dice él, el periodismo lo llevó a reencontrarse con sus raíces japonesas, a través de referentes artísticos como el poeta Matsuo Bashō, el pintor Katsushika Hokusai o el cineasta Akira Kurosawa. “Mi gusto por la cultura japonesa fue algo adquirido por lo que me contaba mi mamá en sus cartas y por teléfono”, afirma. Así llegó también su interés por la cocina japonesa, el sumo y el origami.

En 2017, Juan Carlos y su hermano José Luis viajaron a Japón para un reencuentro familiar. Así conocieron Tokio, Kyoto y Nagahama. En esta última, Juan Carlos visitó la isla Chikubu, que se ubica en el medio del lago Biwa, “una isla dentro de otra isla”, dice, y el paisaje que su madre tuvo al frente durante 20 años. “Conocer ese lugar fue muy especial para mí”, cuenta, quien estuvo cerca de un mes en tierras japonesas.

El tiempo, que poco dice de las sensaciones que se pueden vivir en un lugar, tampoco puede explicar lo que significó para el periodista recibir de manos de su madre aquellas cartas que él le había escrito cuando niño. “Verlas fue hacer un viaje en el tiempo”, dice y agrega que tiene varias anotaciones, recuerdos e imágenes de esos dos momentos que dan para escribir un libro. “Escribir es un instrumento para entenderme”.

Japón y Perú

Si de niño no había tenido contacto con sus raíces japonesas, el periodismo lo llevó a tener un reencuentro con lo nikkei, una identidad que parece haber llegado a él por transfusión cultural, a través de sus lecturas y experiencias. Un redescubrimiento que lo ha llevado a interesarse por figuras que admira más allá de que sean nikkei, como el poeta José Watanabe, la pintora Tilsa Tsuchiya y el narrador Augusto Higa.

De todas las entrevistas que Juan Carlos ha hecho, su conversación con Higa tiene una cuestión muy personal. En una ocasión que su madre llegó de visita y él le preguntó por su vida en Japón, ella le entregó un libro viejo que hablaba de los inmigrantes nikkei. Ese libro era “Japón no da dos oportunidades”, que se acaba de reeditar tras 25 años y fue motivo del encuentro donde Augusto le dijo: “toda la idea que yo tenía del Japón era la nostalgia de mis padres.”2

Juan Carlos ya no necesita escribirle a su madre, desde hace unas semanas ella acaba de volver a Perú para quedarse y seguro que leyó esa entrevista en el periódico donde el escritor nikkei parece hablar de ambos. Mientras tanto, las notas del joven periodista aún aguardan, entre las comisiones del diario, por una edición final para que sea otro quien reseñe su historia.

Notas:

1. Juan Carlos Fangacio Arakaki, “Leonardo Padura: ‘Lo más terrible de la muerte son los partidos de béisbol que no vamos a ver’” (El Comercio, 5 de agosto de 2019) 

2. Juan Carlos Fangacio Arakaki, “Augusto Higa: ‘Mi idea del Japón era la nostalgia de mis padres, un país inexistente’” (El Comercio, 25 de julio de 2019)

 

© 2019 Javier García Wong-Kit

journalism Juan Carlos Fangacio Arakaki peru

Sobre esta serie

Periodistas nikkei de diversas generaciones nos cuentan su experiencia como profesionales en este ámbito, sus reflexiones sobre la identidad nikkei y sus perspectivas sobre las nuevas generaciones de descendientes japoneses.