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110 años de la Inmigración Japonesa a Brasil: Devolución de la Escuela Japonesa de Santos y el verdadero final de la IIº Guerra. Superando la discriminación para una convivencia en paz - Parte 1

A la derecha está la actual Presidente de la Asociación Japonesa de Santos, Harue Marise Hashimoto. El 18 de junio se realizó en la Asociación Japonesa de Santos el Acto de Cambio de Titularidad de Propietario (Jornal Nikkey Shimbun, Foto del periodista Kohei Ohsawa).

Durante la IIº Guerra Mundial las escuelas de idioma japonés fueron confiscadas por el gobierno de Brasil por ser bienes de ciudadanos de países enemigos. Arata Kami, quien luchó casi solo durante más de 20 años para que ese bien inmueble de Santos sea devuelto repetía hasta el cansancio que: “Cuando esa escuela regrese a nuestras manos solo así la Guerra habrá finalizado para todos nosotros”.

El pasado 18 de junio cuando se ha conmemorado los 110 años de la Inmigración Japonesa a Brasil, se realizó el Acto de Cambio de Titularidad de la Escuela Japonesa de Santos dando por culminado la devolución formal del inmueble por parte del Gobierno Federal a la Asociación Japonesa local. Para Sr. Kami, después de 73 años ha finalizado la “IIº Guerra”.

El periódico O Estado de São Paulo del día 20 del mismo mes titula: “Regresa la llave de casa después de 76 años: La vivienda confiscada de un japonés durante la guerra fue devuelta por el Gobierno Federal”. Varios medios brasileños le dieron una importante cobertura periodística.

Sin embargo, lamentablemente el dueño de casa falleció a los 95 años, el pasado 11 de marzo. De todos modos, considero que Kami estará muy contento viendo desde el cielo e imagino que con su pecho erguido grita tres veces “banzai” (grito de viva en japonés).

Don Arata Kami, el Don Quijote de la comunidad nikkei (2016.9.07, Foto de Masayuki Fukasawa)

Kami era el representante administrativo del Jornal Nikkey Shimbun (en realidad desde la anterior Paulista Shimbun) de la zona de Santos y por eso se dedicó durante años a cobrar la suscripción y escuchar las inquietudes de los lectores. Me ha enseñado muchas cosas y a veces llamaba a la redacción y me corregía algunos temas, por lo que me animaba a profundizar otras y me decía: “Ven a Santos a cubrir el tema de la devolución de la Escuela de Idioma Japonés”.

Recuerdo como si fuera ayer cuando en 1992, yo recién llegado a Brasil, Kami me llevó hasta el portón de entrada de esa Escuela donde todo el predio estaba vigilado por militares. Por razones de secreto oficial no se podía siquiera sacar una foto. Como era novato yo pensaba que nos podían detener y llevarnos a un cuartel, y la verdad tuve mucho miedo. Pero, Kami señalaba sin titubeos el edificio en cuestión y me decía insistentemente: “Ves ese edificio del fondo, esa es la Escuela Japonesa. Yo tampoco he podido entrar desde que quedó confiscado. Desde entonces lo utilizan los militares. Algún día debe ser devuelto a la comunidad japonesa. Quiero que escribas eso en tus artículos”.

Los guardias miraban sospechosamente hacia nosotros y yo sentía mucho miedo pues mi corazón latía cada vez más rápido e intenso. En ese momento no entendía bien por qué Kami tenía tanto coraje y valentía ante esa situación.

Luego, por insistencia de Kami escribí un artículo de primera plana en el Paulista Shimbun sobre ese reclamo pero en mí pensaba que era 99% imposible de que alguna vez se concretara esa devolución de parte del Esado. Creí que Kami era como el Quijote que peleaba solo contra una enorme organización que eran los militares.

En 1975 Kami era editor y escritor de un boletín mensual denominado SEINAN, de la Asociación Japonesa de Santos. Además de fortalecer la confraternidad entre los socios y lectores era una manera de mantener viva el reclamo de devolución de la escuela de idioma japonés. Por esa pasión y fervor en su actividad institucional fue nombrado Presidente de la Asociación en 1978, cuyo cargo lo ejerció hasta el 2003, o sea durante 25 años. Y el Boletín cuando llegó al Nº 200, en 1992, finalizó su edición. Era a manuscrito mimeografiada con 130 ejemplares.

A pesar de que era una época en que el régimen militar (de 1964 a 1985) ejercía una enorme autoridad, Kami seguía a través del periódico Nikkey Shimbun como del Boletín expresando su reclamo de manera paciente y constante. No comprendía bien en ese entonces de dónde venían esas energías y agallas, ese tesón de pelear por su convicción y derecho.

Periódicos nikkei que evitaban criticar al Gobierno

En ocasión del Centenario de la Inmigración Japonesa a Brasil tuve la oportunidad de participar en la edición del Libro del Centenario y me ha tocado escribir sobre la historia de los periódicos japoneses en el país. Y en aquella ocasión pude percibir que estos periódicos de la colectividad japonesa tenían una actitud un tanto pasiva de no criticar al gobierno brasileño. Todos estos medios tuvieron la amarga experiencia en 1941 bajo la administración dictatorial de Getúlio Vargas del cierre compulsivo de los mismos. Finalizada la IIº Guerra, recién en 1946 pudieron reabrir los periódicos pero por temor a sufrir alguna represalia por críticas al gobierno, los editores y propietarios evitaron desde ese momento no tocar temas sensibles que puedan generar sospechas o sanciones a los periódicos nikkei.

Esa prudente actitud se dió de manera más evidente en los años 1964 a 1985 del régimen militar cuando los opositores y comunistas fueron objeto de asesinatos, detenciones y torturas. Los medios nikkei también fueron vigilados y cuando había alguna duda o sospecha los propietarios eran llamados a la Dirección General de Inspección. Esos temores siguieron en la democracia y cuando yo llegué en 1992 aún se podía percibir ese aire de prudencia.

Un par de años después, un japonés sospechoso y con orden de captura internacional por violar la ley de drogas en Japón se fugó y llegó al Brasil. La Policía Federal lo arresta en marzo de 1994, pero unos dias antes un detective de la misma juridiscción policial vino a la redacción del Paulista Shimbun donde me encontraba y solicita que le colaboremos con la traducción de una libreta del sospechoso japonés. Dicho oficial nos dice que en unos días vendría un agente de la ex-DOPS (Departamento de Ordem Política e Social). Si bien habían pasado cerca de 10 años desde el retorno a la democracia, la redacción como los jefes estaban sumamente nerviosos porque esa organización había sido la policía especial de la dictadura.

Para el gobierno de este entonces el reclamo de Kami no era algo importante ni podía incidir en la política, pero exigir la devolución de esa casa era una actitud crítica al gobierno y se requería de mucho corage y garra para insistir tanto por ese derecho.

Sin embargo, el tiempo hizo que cambiara el ambiente político y social. El Partido de los Trabajadores (PT) que tenía una actitud muy dura sobre la represión de los militares llegó al gobierno en el año 2003. Eso generó un cambio de expectativas muy optimista para Kami, aunque por sus 81 años de edad con algunos problemas de salud hicieron que Hiroshi ENDO asumiera la Presidencia de la Asociación Japonesa de Santos.

De todos modos, Kami ya había realizado todas las gestiones y tramitaciones legales correspondientes a la devolución del predio y la vivienda. Y en 1994 se había solicitado al Diputado Estatal (Provincial) Koyu Iha que había sido también víctima del desalojo forzado en Santos a que presentase un proyecto de ley en el Congreso para fundamentar la devolución definitiva. Pero, de ahí que llegue a la agenda parlamentaria era otra cuestión. Es entonces cuando el Diputado Federal João Paulo Papa lo presenta en las propuestas de urgencias. Aún así, la espera continuó.

Sin embargo, el Centenario de la Inmigración Japonesa al Brasil (2008) significó un avance en las gestiones. Dos años antes de los eventos conmemorativos, en diciembre de 2006, se pudo firmar un Convenio de Derecho de Uso del predio y del inmueble entre el Presidente de la Asociación de Santos, Hiroshi Endo, y el representante de la Dirección General de Bienes del Estado del Gobierno Federal. Fue una cesión gratuita para el uso del inmueble pero aún no era la devolución definitiva como reclamaban.

De todos modos, a pesar de que la titularidad seguía en manos del gobierno federal, lo arreglaron y en junio del 2008 en presencia del Príncipe Heredero de Japón lograron que se inaugurase como Centro Cultural de Japón para la enseñanza del idioma japonés.

Y ahora, por fin se ha logrado la devolución definitiva de la propiedad y se ha podido cambiar el titular del bien inmueble.

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© 2018 Masayuki Fukasawa

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