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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

El rol de los voluntarios de JICA para las comunidades nikkei de América Latina

Con una parte de los candidatos a Voluntarios de JICA para las Comunidades Nikkei, durante el Curso de Entrenamiento Previo (Mayo de 2014). Ya casi todos ha regresado pero la persona que está a mi lado es la profesora de idioma japonés, Asako Sakamoto, quien ha realizado una tarea brillante en la región de la Amazonia de Brasil durante 3 años (Se le extendió un año por su importante labor). Hace unos dias ha regresado a Tokio. 

El Japón envía anualmente una cantidad importante de cooperantes y voluntarios a los países en desarrollo y a los emergentes, dentro del Programa de Ayuda Oficial al Desarrollo. A veces, en los programas de la televisión japonesa, algún cooperante del “seinen kaigai kyoryoku-tai” (en inglés, JOCV Japan Overseas Cooperation Volunteers) suele explicar las tareas que desempeñan o han desempeñado en lugares inóspitos o centros urbanos para misiones específicas. Y para las comunidades nikkei de América Latina existen también programas específicos de la JICA, sea de jóvenes como de senior (mayores)1. Son despachados por 2 años en caracter de voluntarios, pero son personas que reciben una capacitación previa y se les asigna una paga para que puedan vivir y ejercer esa misión en el país y región asignada. También, gozan de todo el soporte institucional de la organización.

Viendo las estadísticas de la JICA, al mes de abril de 2017, hay 1.855 cooperantes despachados en 69 países, de los cuales 1.062 son mujeres y 793 varones. Desde el inicio del programa en 1965, totalizan 42.599 personas despachadas a alguna parte del mundo. Y en comunidades japonesas de América Latina hay actualmente 78 voluntarios jóvenes (52 mujeres y 26 varones) y 41 seniors, en distintas tareas y especialidades. Solo en Brasil hay 62 de los jóvenes y 25 de los seniors, pero hay un leve incremento en Argentina, Paraguay, República Dominicana, Bolivia, etc2.

En esta ocasión con el objeto de dar un apoyo más integral se ha realizado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) un Taller de Capacitación para estos voluntarios de las comunidades nikkei. Previamente, los participantes enviaron un reporte para identificar las inquietudes y necesidadas, y en el taller escucharon varias ponencias para luego discutirlo en los grupos de trabajo. De mi parte, la presentación estuvo centrado en “Situación Actual e Inquietudes de las Comunidades Nikkei - Los desafios para la cooperación y los cambios que se necesitan”. Varios de los presentes eran voluntarios que habían recibido mis clases en JICA Yokohama en ocasión del Curso de Entrenamiento Previo y pude escuchar de primera mano las dificultades in situ que tienen algunos de ellos3.

Es del Taller para los Voluntarios de JICA realizado en la Ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Paralelamente, se realizó una reunión de funcionarios por lo que ellos también participaron de algunos de los paneles. Mayo de 2017.  

Lo que se ha podido constatar es que es de vital importancia que en el curso de entrenamiento previo, antes de ser despachado al país de destino, los candidatos a voluntarios comprendan mejor e íntegramente cómo son las comunidades nikkei y cuáles son las particularidades básicas de América Latina. Desde luego, también es indispensable que sepan un poco más sobre la estructura social, la desigualdad económica y las incertidumbres políticas de la región, pues eso facilitaría mucho más sus tareas dentro de la colectividad japonesa. Siempre recalco que cada comunidad nikkei, es bien diferente unas de otras, pues el pasado histórico de cómo llegaron y se asentaron, la geografía, el clima, la estructura productiva, el entorno social, etc. pesan en el posterior desarrollo. Hay asentamientos como las colonias agrícolas que toman un matiz muy diferente a los que optan por el comercio en las ciudades. Eso se refleja en la manera de organizarse en sus instituciones y según la generación que esté dirigiendo las diversas actividades van tomando un perfil propio. Y, desde luego, las políticas públicas de los gobiernos también inciden indefectiblemente en las actividades que desarrollan los japoneses y sus descendientes.

Como parte del Taller pudimos visitar brevemente las colonias de San Juan4 y de Okinawa I (en realidad están las II y III5) y conversar con algunos de los directivos. A pesar de que en estos decenios se ha acondicionado mucho la infraestructura en general, se puede apreciar que es necesario seguir formando más recursos humanos y expandir el desarrollo económico para que toda la región. Cada colonia tiene varias decenas de miles de hectáreas y residen un promedio de 1.000 nikkei, aunque alrededor de las mismas hay cerca de 10 veces más de población local no nikkei. No hay que olvidar que estas colonias fueron fundadas hace unos 60 años en pleno bosque y selva casi inhabitable, pero gracias al esfuerzo, la tenacidad y constancia de los inmigrantes japoneses, desde luego con la posterior ayuda de JICA y otras entidades, han podido desarrollar una agroindustria e industrias anexas que hoy es digno de orgullo por la contribución que significa a toda Bolivia. A fin de ir dando más respuestas a las diversas necesidades locales, los mecanismos de colaboración de las comunidades nikkei con el Japón tendrán de ahora en más un significado mayor.

No solamente en Bolivia sino en cualesquiera de los países los nikkei pueden ofrecer sus potencialidades y contribuir por una sociedad mejor. Dentro de estos objetivos, los voluntarios para las comunidades nikkei de la JICA podrían ampliar más sus tareas, a través de las instituciones y líderes nikkei, para que el impacto sea mayor en la sociedad local. Por otra parte, los diversos programas de formación de recursos humanos y mejoramiento de la productividad industrial que ha venido realizando Japón, sea dentro de los convenios bilaterales como a través de estos programas de los cooperantes y voluntarios de JICA, han ido dando sus resultades; aunque, en ocasiones, las no muy coherentes políticas públicas de los países opacan todos estos esfuerzos realizados.

En esta ocasión, viendo el caso de las colonias agrícolas japonesas de Bolivia, si bien cultivan una variedad de arroz de muy buena categoria para el “sushi”, la priorización del autoabastecimiento interno hace que no puedan exportar siquiera a los países vecinos que podrían estar interesados en adquirirlo a mejor precio6. Si bien es un tema que no compete a los voluntarios japoneses, es importante que sepan que ocurren estas cosas que se contradicen con el esfuerzo de los agricultores nikkei.

Para los voluntarios de la JICA, trabajar en las comunidades nikkei es todo un desafío porque aún tratándose de un mismo país, las comunidades nikkei difieren mucho del lugar, su historia, actividad productiva, etc. Lo que en un lugar es óptimo en otra no surte ningún efecto. Además, tampoco hay que olvidar que los nikkei de la 3º ó 4º generación tienen una imagen vaga de lo que pasaron sus abuelos cuando llegaron al país y el sacrificio que hicieron; pero a la vez por el nivel de integración local que tienen son más pragmáticos y menos sujetos a los intereses de las instituciones. Por eso, no siempre es bueno categorizar por generaciones porque no significa que uno de la 2º generación (nissei) sepa más que uno de 4º (yonsei), pues depende del entorno familiar, la educación que ha recibido y el interés que han puesto en conocer el Japón.

Y en la gestión de las instituciones nikkei se suele criticar o señalar que los viejos directivos “issei” (1º generación) son tercos y poco abiertos a los cambios, pero hoy se demuestra que aunque sean de la 2º o de la 3º, pueden llegar a ser tan necios o poco conocedores de la realidad que sus errores pueden conducir a resultados muy nefastos para sus instituciones.

Un rol importante de los voluntarios es, además de dar un soporte en conocimientos y actividades a las comunidades nikkei, es la recrear un clima amigable para que la sociedad local sienta más simpatía por el Japón. Sin ir más lejos, con tan solo de que vayan a una escuela local y les hable de Japón, les muestren imágenes o hagan “origami”, es importante. Esa es la tarea que podrían realizar también los nikkei pero a veces “solo tocan de oído” y en el peor de los casos dicen barbaridades que encuentran en internet y no se fundamentan en la lectura de textos y material bibliográfico un poco más especializado.

No hace falta que los voluntarios sepan de todo a la perfección, pero como se han educado y vivido en Japón lo que digan y hagan tendrá mucho más peso y eso puede fomentar más la comprensión entre las partes.

Y para construir una relación de cooperación más solida entre Japón y las comunidades nikkei a largo plazo, es sumamente importante que la misma sociedad receptora de las ayudas y programas de coooperación del Japón sepa bien y con más precisión lo que reciben. Por suerte, a través de las redes sociales hoy se difunde mucho más; y para que las tareas de los voluntarios de JICA logren una mayor dimensión es indispensable que cuente con más apoyo locales.

No cabe la menor duda de que la presencia de estos voluntarios genera un efecto generalmente positivo en las comunidades nikkei, aunque a veces haya un tanto de celo y resistencia a las nuevas propuestas.

En este Taller se ha podido compartir muchos conceptos y pudieron identificar los obstáculos que se presentan en la consecución de los objetivos. Entendieron que sus colegas en otros países y en otras comunidades tienen dificultades similares o totalmente diferentes. Seguramente, JICA buscará la mejor forma de seguir apoyándolos en sus tareas.

Y dentro de la apertura que se observa y que se fundamenta en el Informe del Comité de Expertos presentado en el mes de mayo pasado, los hijos de las familias latinas de Japón que cumplan con los requisitos técnicos  profesionales y cierta experiencia laboral en la especialidad correspondiente, aunque no tengan la nacionalidad japonesa, es muy posible que de ahora en más puedan postularse a este Programa y si salen seleccionados ofrecer sus servicios en el país de sus padres o donde sus ancestros dejaron importante huellas como inmigrante japonés. Los hijos de los “dekasegui” con la debida formación también estarían en este marco, aunque algunos de estos jóvenes - aún siendo universitarios o graduados - no tienen una idea integral del país de origen de sus padres y a veces hasta tienen una opinión no muy afectiva tal vez por las vicisitudes que sufrieron en la infancia o en la adolescencia. Aunque comprendan que el momento en que sus padres tomaron la decisión de venirse a Japón fueron tiempos muy duros en lo político como en lo económico; no pueden entender que habiendo tanta riqueza y hasta bonanzas económicas por los cereales, minerales y el petróleo, la desigualdad social y la inseguridad sean tan pronunciada.

De todos modos, si logran ser seleccionados en la etapa de entrenamiento previo - por más que tengan un cierto nivel de español o portugués - será necesario que mejoren su nivel comunicativo porque las exigencias y las expectativas de esas comunidades nikkei para con ellos será mucho mayor que con los voluntarios japoneses. Que un nikkei coopere a otro nikkei a través de un programa gubernamental, de Japón a América Latina, será un gran desafío para JICA y las partes involucradas. Por eso, será importante que estos nikkei elegidos no solo tengan un título terciario o universitario sino algunos años de experiencia laboral en Japón para que puedan ofrecer su know how y sepan manejar bien las relaciones humanas con su contraparte nikkei.

El trabajo de voluntario o cooperante de JICA es realmente apasionante desde el momento que es una prueba de sí mismo para crecer, aprender y hacer experiencia internacional. Mientras mejor estén preparados en el curso de entrenamiento previo tendrán mejores herramientas y conocimientos para sobrellevar las incertidumbres y frustraciones que en ocasiones son inevitables. No hay que olvidar que en las sociedades latinas el que no se “vende” nadie lo tiene en cuenta. Y si después de cumplir los dos de años de misión traen un bagaje de nuevas experiencias, eso implicará un éxito muy grande en sus vidas. Desde luego, será un nuevo desafío en su propia sociedad.

Foto en la Finalización del Taller de Capacitación de Voluntarios de JICA en el Exterior. Mayo de 2017.

Notas:

1. Sobre los Voluntarios de la JICA  
    Explicación de cómo es el Sistema de Voluntarios 
    Resultados de los Voluntarios

2. El total de los Voluntarios Jóvenes es de 1.352, donde 518 son varones y 834 son mujeres. Y los Voluntarios Senior son 502 personas.

3. Tanto los cooperantes como los voluntarios reciben un curso de entrenamiento previo que dura un poco más de dos meses, donde aprenden el idioma y diversos conocimientos para su misión en el exterior.

4. Está a 138 km de la ciudad de Santa Cruz, a dos horas y medio en coche. Es una zona subtropical muy húmeda. En julio de 1955 unos 87 colonos japoneses llegaron a este lugar. Actualmente, son 250 familias y rondan los 800.

5. La colonia Okinawa data de 1954 cuando llegaron a la Colonia URUMA. En 10 años llegaron 678 familias, lo que implicó que 3.229 formaran estas colonias, que llevan el Nº1, 2 y 3, y son 47.000 ha. Hoy, son cerca de 1.000 personas. En su momento, por las enormes dificultades económicas, muchos han reemigrado al Brasil y a la Argentina.

6. En las colonias japonesas cultivan en importantes extensiones el arroz y una variedad que es muy apto para el “sushi”. Dado que el mercado interno es limitado desean exportar a otros países; pero la excesiva normativa de exigencia de autosuficiencia alimentaria no les permite exportar.

 

© 2017 Alberto J. Matsumoto

Bolivia JICA volunteers

Sobre esta serie

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.