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De Duterte a Fujimori: Reflexiones

Al revisar la prensa me sorprendió un artículo referido al recién electo Presidente de Filipinas RODRIGO DUTERTE (junio de 2016) que, apenas ubicado en el sillón presidencial dio inicio a una abierta razzia contra las grandes empresas del crimen y de la droga que, una vez más, estaban pechando por posesionarse de la institucionalidad nacional como en los tiempos de Ferdinand Marcos (1965-1986). De ahí, que durante su campaña Duterte no dudó en manifestar: “Si asumo la presidencia puedo asegurar que no habrá una limpieza sin derramamiento de sangre”. 

Por lo demás, las estadísticas le daban pleno respaldo a su urgente cometido. La criminalidad pasaba de 218.000 casos en 2012 a 1.100.000 en 2014. Por lo mismo, apenas septiembre se asomó en el calendario, apareció una nómina oficial de 159 “sucios”, conformada por 8 jueces 53 alcaldes y ex alcaldes 3 congresistas y 95 policías y militares que debían comparecer de inmediato ante las autoridades.Paralelo a ello, los medios locales comenzaron a informar que tanto en Manila como en otras ciudades principales, policías y “vigilantes” autoproclamados estaban eliminando a supuestos delincuentes del crimen y de la droga en un número que podría estar alcanzando (cifras sin respaldo a 800 ó 3500. Desde luego que con estas noticias difundidas a todo color, Duterte ya se encuentra en entredichos con la Unión Europea y con la ONU.

¿Logrará Duterte – aun cuando cuenta con una gran mayoría popular – hacer realidad su gran cometido de saneamiento social para retomar el crecimiento económico y cultural que el primer decenio de este siglo ubicó a Filipinas entre las 12 naciones con más desarrollo?. ¿Podrá eludir las enormes influencias y aprovechamientos que sin dudas pondrá en juego esa maquinaria casi mítica de la degradación humana conformada por Medusas petrificantes, Cancerberos sanguinarios y Sirenas de engañosos cantos?.

Por lo menos la Historia no se muestra generosa con aquellos que pretenden nadar contra la corriente y pensar en grande. Por el contrario, hay una larga lista de asociados a estas tenebrosas cofradías que bajo mil caretas y estrategias mantienen sometidos a sus respectivos Pueblos por décadas y décadas. En cuanto a líderes positivos, sólo se trata de excepciones que rápidamente son vilipendiados y perseguidos. Le quitan el pan y el agua, le falsean sus obras y principios y los sentencian a un final predominantemente trágico. A manera de ejemplo y tomando como base los pasos iniciales dados por Duterte, me permito sacar a colación a dos grandes de este Cono Sur de América que se atrevieron a caminar por el espinoso camino de la Justicia universal.

En Chile, tuvimos la posibilidad de dar un gran salto adelante con el liderazgo de SALVADOR ALLENDE (1971-1973) que pretendió hacer de la paz y de la concordia la razón de ser de su revolución “a la chilena con empanadas y vino tinto”. Recibió el apoyo irrestricto del Pueblo pero, desde ese mismo momento, Sirenas de plañideras voces buscaron emborrachar sus ingenuas conciencias. Y apenas pasados mil días, jaurías de Cancerberos se abalanzaron sobre multitudes que no entendían. Defendiendo sus ideales, Salvador Allende se suicida mientras arde la Casa de Gobierno bombardeada desde el aire. Luego, una noche esclavista cayó sobre Chile por 17 años. En el recuento final sólo quedó un saldo de miles de asesinatos, de persecuciones con saña, de saqueos sin término, de siembra permanente del miedo y del hambre… Y el premio mayor a repartir fue el patrimonio nacional. Desde luego que en esta particular guerra con sólo el ejército de atacantes, los únicos ganadores fueron las Medusas y sus comparsas que hasta el presente han seguido conteniendo el avance democrático mientras dificultosamente se desmaraña la verdad histórica. 

De todas formas la Verdad parece llegar para quedarse porque el miedo está cambiando de bando frente a condenas y suicidios de torturadores y de asesinos que van cayendo uno a uno. También comienzan a perder sus disfraces esa cáfila de “jueces” que sirvieron de rodillas al tirano. (La Memoria Colectiva nunca olvida). Y algo de última hora. EE.UU desclasifica contundentes documentos de la CIA con la figura del tirano mostrada de cuerpo entero. Sin dudarlo, la Cámara de Diputados califica a Pinochet como “el gobernador más violento y criminal que haya tenido Chile en su historia”. 

El Presidente de ayer (Fuente: Alberto Fujimori en Biografías y Vidas)

Otro líder indiscutible es hijo del Perú que presenta características especiales que confunden porque se trata de un ‘nikkei’ que ante el momento histórico extremo que le tocó enfrentar, echa mano a toda esa genética japonesa propia de un samurái donde las siete virtudes del ‘Bushido’ deciden y actúan, como ocurre con la Justicia (‘gi’) que no tiene términos medios, el Coraje (‘ju’) que enfrenta al enemigo sin titubeos o el Honor (‘meiyo’) donde cada acto personal responde a las enseñanzas ancestrales de la moral familiar. ALBERTO FUJIMORI terminó ocupando el sillón presidencial sólo por carisma. El Pueblo ve en el “Chinito” a su Salvador y las urnas le entregan en su recuento final de un 62,4% de las preferencias.

Pero el país que recibe está al borde del colapso. A) El grueso de su población vive una hiperinflación que debe calcularse en miles%. B) Arrastra una deuda externa de 20.000 millones de dólares imposible de amortizar porque cada dólar es cotizado en 4.800 inti (moneda peruana). C) Sufre una corrupción generalizada por la dominante influencia del narcotráfico que mueve el 60% de la coca mundial. D) A ello se agrega el terrorismo manejado por grupos guerrilleros que mantienen en jaque al propio Estado a pesar de una inútil “guerra sucia”.

Fujimori, para enfrentar tamaño reto logra el apoyo de la Comunidad Financiera Internacional, de las Fuerzas Armadas y de un Pueblo activo. Sin mayores esperas elimina las trabas que pretenden paralizarlo (disuelve el Congreso, reorganiza el Poder Judicial, suspende la Constitución) y con las manos libres da paso a un Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional. De ahí para adelante las Medusas comienzan a perder cabezas. Tanto así que en apenas dos años (1992) la inflación se reduce al 56,7%, la menor en 15 años.

Su primera gran preocupación fue acercar la Justicia a ese enorme Colectivo que sobrevive al aislamiento y abandono desde decenios y donde las epidemias de cólera se hacen visitantes de alta frecuencia. Para sanearlo todo, da paso a multiplicadas redes de agua potable y alcantarillado, reconstruye y traza nuevos caminos y calles, materializa planes habitacionales, electricidad, locomoción colectiva y más tarde teléfono. En 1995 las esperanzas de vida se han elevado a 77,6 años y el analfabetismo ha retrocedido a un 48%.

En paralelo, con razzias sostenidas combate al narcotráfico. Pero, al final de cuentas sólo logra resentirlo en no más de un 25%. El poder económico y estructural del narcotráfico internacional y local, fortalecido por décadas de parálisis gubernamental, le ha permitido levantar un fiero bastión de diversificadas Medusas que requerirían la presencia de más de un Perseo para dañarlas seriamente. En el 2002, EE.UU informa que el cultivo de la coca peruana se había incrementado en un 23% con relación al año anterior.

Su tercer gran cometido fue desbaratar a los grupos guerrilleros que con el terrorismo a cuestas, maneja contingentes armados casi equivalentes a un tercio de los componentes del ejército regular. Para lograrlo hace flamear una bandera de Justicia (‘gi’) que no sabe de concesiones para el crimen. En pocos años el poder guerrillero se debilita y termina desarticulado con la caída de sus cabecillas. Pero lo que Fijimori no supo combatir fue aquella fuerza oscura centrada en el crimen, el terrorismo, el robo, el narcotráfico y el engaño que operando desde el interior de sus propios bastiones gubernamentales, prepararon las condiciones para entregarlo a las jaurías ansiosas de venganza por el mucho daño recibido.

Con el inicio del nuevo siglo el quehacer de Fujimori cae en un silencio espeso que no permite clarificar sus comportamientos aparentemente insólitos. Sólo sabemos que viajó a Japón, quizás pretendiendo recuperar sus fuerzas ya debilitadas tras tantos alevosos ataques. Pero, apenas difundida la noticia sobre un sillón presidencial abandonado, la historia benéfica de Perú con Fijimori comienza a ser manipulada y reemplazada con el tejido pegajoso de frenéticas arañas. 

Seguramente, ya previendo el destino que lo esperaba, Fujimori retoma el camino al Perú para ofrendar su vida en defensa de su Honor (‘meiyo’), mancillado hasta lo imposible… El resultado es de todos conocido. A falta de delitos lo condenan en abril del 2009 a 25 años de prisión por causales fundamentadas e una “autoría mediata” (¿?).

¿Habrá que esperar una década más - como ha ocurrido en Chile - para que la Verdad vuelva a revisar esos diez años de Historia peruana?. Porque entonces, no me cabe duda que el resultado impondrá el reconocimiento colectivo de este gran hombre y estadista que limpiando y afincando los cimientos de su Nación, dejó en pie la posibilidad real de que se ubique en el lugar de manifiesto avance en que se encuentra hoy día, diametralmente opuesto al que estuvo sumido hace tan poco. Por lo demás, el Pueblo que jamás lo ha olvidado, volverá a llevar con orgullo su nombre en andas.

© 2016 Ariel Takeda

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