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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

La ubicación laboral de los graduados universitarios japoneses y la de los extranjeros de segunda generación en Japón

Con sus falencias y los debates internos, el sistema educativo de Japón es valorado internacionalmente porque en el examen de nivel de aprendizaje PISA de la OCDE, efectuado a alumnos de 15 años de edad, ocupan el 8º lugar en matemáticas y el 3º lugar en comprensión de texto y en ciencias, respectivamente1. Estos datos indican que el nivel académico en general de los alumnos de la secundaria es buena y está entre los más altos del mundo, sin olvidar que el 99% termina la educación obligatoria – primaria y secundaria básica (chugakko) – y que el 96 % termina la secundaria superior (kooko) y el 53.5% sigue alguna carrera universitaria2.

Indice de escolarización y de ubicación laboral (De la Web del Ministerio de Educación)

De los que terminan la secundaria superior “koko” el 16,8% ingresa al mundo laboral. Las regiones de Tohoku (Nordeste), Tokai (Aichi y alrededores) y Kyushu llegan casi al 30%, mientras que Tokio y Kanagawa es de apenas el 5 al 7%, por lo que se observa una diferencia importante en el acceso a la educación superior. En estas dos Prefecturas, del 60 al 65% siguen estudios en alguna Universidad.

Facultad de Derecho, de la Universidad de Sao Paulo, Brasil. En varias facultades de esta prestigiosa Universidad la presencia de los nikkei sigue siendo una “amenaza” pues ocupan un porcentaje importante de las limitadas vacantes, pero eso ha permitido ganarse el respeto de la sociedad brasileña.

Sin embargo, son muy pocos lo que logran trabajar en su “especialidad” o ámbito de preferencia. No solo en Japón sino en todas partes se exigen “títulos” para asegurar un empleo y cada vez piden más requisitos “académicos” y “licencias obtenidas” para un trabajo que no siempre compensa los esfuerzos y la inversión de la formación académica. Encima, aun con una licenciatura, maestría o doctorado, los empleos calificados son cada vez más precario y no siempre valorados. No solo los jóvenes con poca formación tienen alta precariedad y dificultades de inserción laboral sino también los altamente calificados sufren lo mismo por estar sobrecalificado para un campo profesional limitado.

De todos modos, en países como Brasil, Perú, Colombia y el Paraguay, hay buenas expectativas de trabajo en industrias manufactureras exportadoras y en servicios ligados al mundo internacional3. Desde hace varios años los expertos en recursos humanos señalan la escasez de personal técnico de calificación media y alta, administración y logística internacional y desde luego en tareas contables y legales con buen manejo del inglés técnico, etc. Es por eso que hay una nueva corriente “migratoria” de recursos relativamente calificados desde España donde la tasa de paro de los jóvenes es alta hacia varios países de América Latina4. Si muchos jóvenes graduados de estos países no logran una buena inserción es porque muchos no están en las carreras y especialidades que el país y las industrias requieren. Además, no solo es el título de una facultad sino la capacidad de volcar esos conocimientos en la práctica laboral de todos los días.

En tal sentido, Japón, se puede decir que tiene un sistema bastante más racional y pragmático, pues hay un mercado laboral que al año recibe unos 400.000 graduados universitarios y otros cientos de miles de la secundaria o con títulos intermedios. Para ellos, lo más importante es ubicarse en su primer empleo “shushoku” y obtener el famoso “naitei” (confirmación). Eligen el sector o la empresa de su preferencia pero a medida que pasan los meses van bajando sus aspiraciones y se ubican, con resignación pero con expectativa, en algún empleo. Esta situación se da porque solo un puñado de graduados de las mejores universidades ocupan los puestos de la principales burocracias, firmas líderes y organismos públicos en general. Son los que desde la etapa primaria vienen preparándose para llegar a los mejores colegios y universidades del país. El resto, de mediano nivel para abajo, casi el 70% del total, se van ubicando según sus posibilidades, pero lo más curioso es que buena parte de estos estudiantes van logrando su primer empleo. Igual no quita que los padres tengan que hacer un enorme esfuerzo para que sus hijos ingresen a la mejor escuela de su ciudad o de su prefectura pues eso incide fuertemente en los márgenes de elección al momento de buscar su primer trabajo. Tanto los padres como los hijos, desde la secundaria deben ver con mucho realismo y recursos económicos complementarios, el posible “futuro que pueden construir”. Otros, viendo sus limitaciones optan por lo más práctico sin aspirar a demasiado.

En Japón hay 783 universidades, de los cuales 86 son nacionales y 92 son prefecturales y municipales, y además 605 privadas, donde están matriculados un total de 2.8 millones de estudiantes (datos del 2013). A esto hay que sumar los 620.000 estudiantes que están en las escuelas técnicas5.

Y al mes de marzo de 2014, de los 560.000 egresados universitarios unos 420.000 buscaron un empleo en su último año de estudio pero solo unos 350.000 obtuvieron la confirmación al primer trabajo “naitei” (este es el promedio anual de graduados que realmente entran al mundo laboral)6. Haciendo un análisis más detallado, el 75% de los universitarios buscan ubicarse en un trabajo pero solo el 55.4% de los alumnos de las universidades nacionales y públicas (según las carreras, un 20 al 30% siguen una maestría, aunque el promedio es del 12%) y el 85.4% de las privadas se insertan laboralmente. El porcentaje de confirmación al primer empleo “naitei” es del 84%, pero al mes de marzo-abril del año en que se graduan el 94% logra ubicarse7. No hay una gran diferencia por sexo pero la mujeres superan en un 1% y por ende es del 95%. Los graduados en humanidades y ciencias sociales es del 81.2% y los de ciencias es del 90.7%. Por región, los de Kanto (Tokio y alrededores) registran el índice más alto con el 88.3%, le siguen Kinki con 83.4%, Hokkaido y Tohoku 81.4%, Chubu 81%, Kyushu 74.8% y Chugoku y Shikoku del 73.2% (con la región Kanto hay una diferencia de casi 15 puntos).

Estos datos demuestran que en Japón hay un exceso de oferta universitaria y cualquier graduado de la secundaria, si no es muy pretencioso, puede ingresar a alguna universidad, máxime si es privada, y egresar sin mucho inconveniente. En tal sentido, se puede razonar que cualquier adolescente puede desafiar la posibilidad de estudiar una especialidad que le pueda brindar mejores oportunidades a futuro, siempre y cuando tenga esa conciencia y los padres apoyen esta apuesta. Los hijos de las familias latinas de Japón también tienen abierta esta alternativa si planifican con un poco más de anticipación los ahorros para pagar los estudios superiores, pues lo primero que suelen pedir es algún préstamo o una beca cuando en realidad no siempre reúnen las condiciones para ninguna de las dos cosas. Sea para una carrera en una universidad o en una escuela técnica es importante disponer de unos 2 millones de yenes y el resto sí gestionar algún préstamo para pagarlo después de graduado. De esa manera, aliviaría mucho la deuda posterior salvo que la misma universidad otorgue una exención total o parcial (beca) por el rendimiento y excelente calificación del alumno.

En las dos universidades donde enseño, Dpto. de Español de la Universidad de Kanagawa (materia: Español de Negocios, para grados superiores) y Universidad de la Prefectura de Shizuoka (materia: Español IV y Expresiones para nivel intermedio), tuve y tengo el gusto de tener alumnos de nacionalidad peruana, argentina y brasileña, todos hijos de inmigrantes que han llegado como “dekasegui” en los ’90. Algunos llegaron en su infancia y otros han nacido en Japón aunque la mayoría aún mantienen la nacionalidad de sus padres. Por el ambiente familiar tienen un mejor dominio del español que los compañeros de clase japoneses y prestan interés en los temas de América Latina; sin embargo, la mayoría no tienen una percepción contundente para aprovechar mejor su valor agregado, sea por el manejo del idioma, por su diversidad cultural o por las raíces y relaciones que aún mantienen con el país de sus padres. No están enfocados para ser un recurso humano global cuando en realidad tienen algunas ventajas más que los alumnos japoneses, ni tampoco se observa un ímpetu en aventurarse a ese mundo latino para acercarlo a Japón o llevar el Japón hacia esas latitudes. Es muy probable que tengan temores y la mayor incertidumbre es que aunque se hayan educado en el idioma japonés hay muchas pautas, conductas, tradiciones y valores innatos del Japón que no conocen y por ende no se animan a manejar las relaciones humanas dentro de las organizaciones y en la misma sociedad. Esos miedos los hace bajar de perfil y buscan insertarse en ámbitos laborales no muy llamativos y de poco riesgo e, incluso, siguen con trabajos precarios que hacían desde que eran estudiantes. Muy pocos, sean por falta de recursos u objetivos precisos, han seguido un posgrado para especializarse en algo concreto para mejorar su inserción laboral y posterior carrera profesional.

Los jóvenes japoneses son conscientes de que para lograr un buen primer empleo se requiere de mucho esfuerzo, bastante apoyo económico de los padres y un buen relevamiento de información del mercado laboral. Saben que ingresar a una empresa u organización pública es buscar su lugar en un trabajo y probar sus aptitudes. Y si desean abrirse camino en un trabajo internacional con manejo de un idioma extranjero se requiere de muy buena formación académica, cursos de perfeccionamiento y pasantías en el exterior. Los universitarios latinos por más que tengan un “dominio” mejor del español o del portugués, al menos aparentemente, en unos años pueden ser superados por estos jóvenes japoneses que planifican mejor su futuro y se esfuerzan metódicamente en mejorar sus habilidades.

La experiencia señala que los hijos de los inmigrantes, sea de la nacionalidad que fuere y en el país que fuere, deben pagar un “derecho de piso” bastante alto para ser reconocidos y valorados. La historia de los mismos nikkei en el continente americano es el mejor testimonio por ingresar a las mejores universidades para llegar a diversas profesiones y a cargos gerenciales o directivos.

Hoy, el Japón necesita recursos que se muevan en la diversidad y que sean enlaces con otras culturas, tanto en los negocios como en la administración pública, en los intercambios culturales y académicos y desde luego en la política nacional como internacional. Si además de la diversidad que ya tienen le suman una gran cuota de dedicación, continuidad, paciencia y esfuerzos dirigidos con una visión estratégica, es muy posible que en un decenio más o en menos tiempo logren insertarse en empleos muy interesantes, tanto del sector público como privado. Y esa es la mejor manera de agradecer esta oportunidad migratoria y el esfuerzo de sus padres en Japón y de contribuir con la sociedad japonesa.

Notas:

1. Estudio PISA, de la OCDE http://www.nier.go.jp/kokusai/pisa/index.html
Realizado en el 2012 en 34 países miembros y 31 países no miembros, a un total de 510.000 estudiantes.

2. Estadísticas de Educación del Japón http://www.stat.go.jp/data/nihon/22.htm

3. En Brasil la tasa de desempleo es del 5.4%, en Perú de 5.9% y en Colombia es un poco más alto con el 10% (2013), pero el de los jóvenes en las zonas urbanas es el doble de estas cifras pero lo paradójico es que hay trabajos en donde no hay postulantes porque no están preparados para realizar esas tareas, sean calificados o no.

4. El desempleo en España es del 26.4% y el de los jóvenes del 54% (2013). Desde el 2008 se observa que españoles con experiencia profesional están emigrando a los países de América Latina en busca de trabajo. Desde luego, hay casos muy exitosos que logran salarios muy elevados por el puesto de trabajo en una empresa privada de renombre internacional pero la gran mayoría ganan lo mismo o a lo sumo un poco más que los empleados nativos.

http://www.publico.es/espana/418164/los-espanoles-emigran-un-21-9-mas-con-la-crisis 

http://www.discovernikkei.org/es/journal/2013/7/19/europa-a-latinoamerica/  Nota del autor

5. Las escuelas técnicas llamadas “senmon gakko” ofrecen una gama muy diversa de carreras técnicas de 2 a 3 años, algunas con opción a obtener licencias como enfermería y demás matrículas oficiales. Algunas son muy exigentes en el ingreso y no todos egresan como en la universidades. Las de renombre logran un 100% de inserción laboral (promedio 95%). Junto a los graduados universitarios significa que el 80% de los jóvenes tienen educación superior.

6. Graduados con confirmación del Primer Empleo, Año 2013, Ministerio de Trabajo

http://www.mhlw.go.jp/stf/houdou/0000036530.html 

7. Las universidades toman el dato de los confirmados al primer empleo pero el Ministerio de Trabajo toma el porcentaje de ubicados laboralmente al mes de abril de ese año.

8. Muchos padres desean que sus hijos se ubiquen en empleos más adecuados - 2014.08.05 Kyodo News-47 News.

http://www.47news.jp/CN/201408/CN2014080501001858.html

 

© 2014 Alberto J. Matsumoto

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Sobre esta serie

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.