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Perú Shimpo: 70 años en pie

La Segunda Guerra Mundial fue un desastre para la comunidad japonesa afincada en el Perú. Además de la deportación a Estados Unidos de casi 1.800 personas, acarreó el cierre de escuelas e instituciones, entre otras medidas implantadas por el gobierno peruano—alineado con el de EE. UU.—contra los japoneses y sus descendientes por su origen étnico.

Uno de esos atropellos privó a la comunidad peruano japonesa de medios de información. Después de finalizar la guerra, hubo un sector de inmigrantes japoneses que no creía en la derrota de Japón y durante varios años atizó el ambiente en la colonia difundiendo una narrativa falsa: que su país había vencido.

En este contexto, en el que urgía una fuente de información veraz, Diro Hasegawa, un inmigrante japonés deportado a EE. UU. que logró retornar al Perú durante la posguerra, se embarcó en la misión de crear un periódico para la comunidad. Recorrió el país en busca del apoyo de los japoneses, y gracias a su visión y empeño en julio de 1950 nació Perú Shimpo.

Es imposible contar la historia de la comunidad nikkei en el Perú sin Perú Shimpo, no solo porque desde mediados del siglo pasado la radiografía, sino también porque su nacimiento y subsistencia obedecen al empuje y la solidaridad de un colectivo con más de 120 años de existencia.

El diario fundado por Diro Hasegawa ha cumplido 70 años en una coyuntura anómala para el mundo. Pese a las dificultades que suponen el coronavirus, las férreas restricciones y la precariedad económica derivadas de la cuarentena de más de cien días en el país, Perú Shimpo sigue adelante.

Cuatro periodistas que son parte de la historia del medio nikkei desde hace décadas comparten sus experiencias en el diario y valoran su importancia en la comunidad y lo que significa en sus vidas, tanto en el ámbito profesional como en el personal.

DE LA IMPRENTA A LA AELU

Mario Teves ingresó a Perú Shimpo el 3 de octubre de 1968, una fecha capital no solo para él, sino también para el Perú, pues fue el día en que se instauró una dictadura militar que mantuvo al país apartado de la democracia durante doce años.

El día en que cambió la historia del Perú, así como su vida, Mario comenzó a trabajar como cajista de la sección en español de Perú Shimpo. Su labor consistía en componer las palabras letra por letra para su posterior impresión.

Bajo el régimen nacionalista del general Juan Velasco Alvarado, los diarios tenían que ser dirigidos por peruanos de nacimiento.Así las cosas, Mario fue testigo de cómo Perú Shimpo pasó de manos de los japoneses a sus descendientes peruanos. El primer presidente nikkei del directorio del periódico fue el doctor Luis Tsutomu Ito, autor del llamado Libre Verde, obra esencial en la documentación de la historia de la inmigración japonesa al Perú.

Mario Teves, acompañado por Pedro Ruiz y Gabriel Ueda, periodistas que trabajaron en Perú Shimpo en los 90. (Foto: Archivo personal de Mario Teves)

Mario jamás imaginó que trabajaría más de 50 años en Perú Shimpo. “Ingresé con la intención de trabajar unos cuantos años y buscar nuevos horizontes, por lo que me puse a estudiar dibujo arquitectónico. Al término, me ofrecieron trabajos en su mayoría en provincias, uno en Chiclayo y otro por Huancavelica, pero por mi madre me quedé”, dice. Su mamá, comenta de paso, cumplió 101 años el 8 de mayo pasado.

“Los años fueron pasando y me fui acostumbrando al ambiente laboral, como que fui conociendo personalidades con quienes trabamos gran amistad que perduran hasta la fecha. También muchos de ellos fueron llamados por nuestro Señor”, añade.

Mario se desempeñó como cajista durante aproximadamente tres años. Su primer trabajo en la redacción en español fue como corrector y de ahí, poco a poco, comenzó a cubrir actividades de las instituciones de la comunidad nikkei.

El experimentado periodista evoca con aprecio al entonces jefe de redacción en español del diario, Chihito Saito. “Fue mi profesor al enseñarme los secretos del periodismo y darme confianza para salir adelante”, dice. “Era una persona muy sencilla y comprensiva, casi nunca se le veía molestarse. Casi nunca salía de vacaciones. Cuando lo hizo, aprovechó para hacerse un chequeo médico, detectándose algunos males que lo llevaron a la gloria del Señor”.

Cuando Perú Shimpo cumplió 50 años en 2000, se escenificaron números artísticos. En uno de ellos, Mario Teves funge de torero, parodiando a Ricardo Higa, director del diario y extorero. (Foto: archivo personal de Mario Teves)

En la década de 1990, por encargo del entonces director del diario, el extorero Ricardo Mitsuya Higa, Mario se dedicó a la cobertura de las actividades deportivas en la comunidad nikkei. Desde entonces hasta marzo de 2020, cuando el coronavirus forzó la paralización del país, Mario fue una presencia habitual en la Asociación Estadio La Unión (AELU) para informar de las competiciones deportivas (fútbol, vóley, atletismo, tenis, gateball, etc.) que se realizaban en el club.

En un extenso repaso, Mario recuerda a compañeros de trabajo como Eduardo Fujiwara, Luis La Rosa Higa, Lucio Oré y Daniel Koyu Matayoshi, “con quien tuve gran amistad. Me puso el seudónimo de ‘Mayorukan’ en una columna que escribía, que tuvo bastante acogida con seguidores y también detractores”.

Asimismo, menciona a exdirectores con los cuales laboró, como Alejandro Sakuda, Alfredo Kato y Samuel Matsuda.

Mario Teves, celebrando con directivos de Perú Shimpo (foto: archivo personal de Mario Teves)  


DESCUBRIENDO A LOS NIKKEI 

Ciria Chauca forma parte de la redacción de Perú Shimpo desde 1984. Para ella, trabajar en el periódico ha significado conocer y sumergirse en la cultura nikkei.

“Ha sido todo un descubrimiento de la historia de la comunidad peruano japonesa. He aprendido a valorar el aporte de los peruanos descendientes de japoneses prácticamente en todas las áreas. Soy admiradora de la cultura nikkei”, dice.

A lo largo de su dilatada carrera, Ciria ha entrevistado a muchos nikkei sobresalientes. Uno se le “escapó” por poco. “Te aseguro que mi entrevista con mayor satisfacción hubiera sido conversar y hacerle fotos a la pintora Tilsa Tsuchiya. Ella fallece en septiembre de 1984 y yo me inicié en Perú Shimpo en octubre del mismo año. Por suerte, yo conocí a Tilsa Tsuchiya en la explicación del poeta José Watanabe, uno de sus más grandes amigos”.

Hacer periodismo en Perú Shimpo le ha permitido, además, “conocer la riqueza cultural de Japón”.

Trabajar durante casi 40 años en el periódico también ha tenido su correlato más allá de los campos profesional y cultural. “En lo personal estoy muy agradecida, con sinceridad, de la solidaridad nikkei”, dice.

MEDIA VIDA 

Alejandro Yoshioka, jefe de redacción del diario, trabaja en Perú Shimpo desde el año 2000. (Foto: archivo personal de Alejandro Yoshioka)

Alejandro Yoshioka, jefe de redacción del diario, trabaja en Perú Shimpo desde 2000. “Dejé mi currículum en el antiguo local de Jr. Puno buscando prácticas para la universidad, y quien me entrevistó para el puesto fue Ricardo Mitsuya Higa, el director en ese entonces”, recuerda.

Veinte años no es nada, cantaba Gardel. En el caso de Alejandro, sin embargo, veinte años es mucho. Es media vida unida al periódico.

Perú Shimpo es mi casa.Son veinte años en los que he aprendido mucho de la profesión, conocí a mucha gente, instituciones y lugares, pasé por todos los puestos en la redacción.También me ayudó a conectar con mis raíces. A nivel personal, Perú Shimpo me dio muchos amigos, pero hay dos de ellos con los que sigo trabajando y tienen toda una vida en Perú Shimpo. Mario Teves y Ciria Chauca me recibieron en la redacción hace veinte años y sin ser nikkei conocían al derecho y al revés la colectividad peruano japonesa.Creo que son más nikkei que muchas otras personas que sí llevan un apellido japonés en el DNI”.

Alejandro destaca el rol que tiene el diario en la comunidad. “Perú Shimpo es testigo y el registro de la historia de la colectividad peruano japonesa y te lo cuenta a todo color, día a día. Es la bitácora de nuestra colectividad. Hace 70 años nació para integrar e informar a los japoneses y sus descendientes en el Perú, y hoy sigue por ese camino. El archivo de Perú Shimpo tiene 70 años de la historia de los nikkei, es un tesoro invaluable que se debe seguir nutriendo y ser patrimonio de todos los nikkei en el Perú”.

JÓVENES Y LEGADO 

Pedro Ruiz entró a Perú Shimpo en 1991. Exalumno del colegio nikkei La Unión y estudiante de la carrera de tecnología médica, fue convocado por Ciria Chauca para impulsar un proyecto de corresponsales escolares con todas las escuelas de la colectividad peruano japonesa. El objetivo era ofrecer un espacio propio a los colegios y sus alumnos en el periódico.

Pedro Ruiz, con compañeras de trabajo de Perú Shimpo en la década de 1990. (Foto: archivo personal de Pedro Ruiz).

Como parte de su labor, Pedro visitaba las escuelas, organizaba a los corresponsales y recogía información. Poco a poco su trabajo en el periódico se fue ampliando más allá de las fronteras escolares al resto de la comunidad nikkei, e incluso al ámbito nacional.

Pedro cubrió el rescate de la residencia del embajador de Japón en el Perú, tomada por una organización terrorista, en 1997. “Recuerdo el día de la liberación. Estaba preparándome para mi examen de grado (ya había terminado la universidad), y me llaman por teléfono para decirme que había movimiento en la residencia, bombas, explosiones. Me acuerdo de que fui corriendo, enseñando mi credencial. La policía gritaba “¡alto!”, yo enseñaba la credencial y seguía corriendo”.

Con la carrera concluida en 1997, el siguiente paso era dejar el periodismo para dedicarse por completo a la tecnología médica. Sin embargo, “justo estaba el tema de la residencia y no podía abandonar Perú Shimpo”.

En 1998, fue invitado para acompañar a una delegación del colegio Hideyo Noguchi en un viaje a Japón, para participar en un festival de música folclórica en la prefectura de Fukushima. Decidió quedarse un poco más en Perú Shimpo.

En 1999, la comunidad nikkei celebró los 100 años de la inmigración japonesa al Perú. “No podía abandonar Perú Shimpo, era el Centenario, se necesitaba la mayor cobertura”, dice.

En 2000, “eran los 50 años de Perú Shimpo, las Bodas de Oro. Cómo iba a dejarlo, así que me quedé”. En 2001, finalmente, se retiró del periódico para ejercer su profesión.

Pedro guarda buenos recuerdos de su paso por el periódico: “En lo personal fue interesante. Primero, porque era un reto poder comunicarme con la colectividad peruano japonesa, fue una continuidad de la amistad con la colectividad que venía desde el año 80, cuando ingreso a La Unión. También fue algo muy bonito porque tuve buenos amigos, conocí de cerca a mucha gente, gente muy buena”. Amistades que mantiene hasta hoy.

Agradece a Ciria Chauca por darle la oportunidad de trabajar en el periódico, y recuerda a compañeros como Lucio Oré y Mario Teves, “mi gran amigo”.

Gracias a su trabajo con los estudiantes de los colegios, Pedro acercó a los jóvenes a Perú Shimpo, que publicaba sus textos y actividades. En el diario hallaban un espacio para expresarse y hacer escuchar sus voces.

Establecer un nexo entre los jóvenes y el periódico también significaba acercarlos a la historia de sus ancestros japoneses. “Con los corresponsales escolares quisimos que el legado se fuera extendiendo a las nuevas generaciones”, afirma.

Un legado al cual el diario contribuyó. “Perú Shimpo fue importantísimo después de la Segunda Guerra Mundial porque ayudó a reunir, a mantener el vínculo de unidad con los inmigrantes y sus descendientes”, dice.

Además, el auditorio que Perú Shimpo tenía en su antiguo local fue epicentro de las actividades de la comunidad en el siglo pasado, “un testigo de tantos acontecimientos que fueron fortaleciendo la unidad de la colectividad peruano japonesa”.

NUEVOS TIEMPOS 

No es posible durar 70 años sin saber amoldarse a los cambios. Desde los tiempos de la monotipia, cuando se formaban los caracteres por unidad, hasta los actuales de redes sociales, la versión impresa de Perú Shimpo continúa circulando.

En su larga historia, un aporte fue clave: una impresora offset que el empresario japonés Ryoichi Jinnai donó al periódico en la década de 1990, en sustitución del antiguo sistema de linotipos con el que se imprimía.

Más adelante, surgieron otro cambios.

“Del 2000 en adelante, el acceso a internet empezó a ser más común y sencillo en las empresas y eso nos ayudó muchísimo en el trabajo. Luego vino el cambio en la fotografía. Dejamos de utilizar el sistema análogo, con los rollos, y pasamos a la fotografía digital. Nos ayudó mucho para mejorar el sistema de archivo fotográfico y en la reducción de tiempos para imprimir el diario. Finalmente, desde hace unos diez años más o menos, tenemos la edición web de Perú Shimpo, que además tiene presencia en redes sociales”, dice Alejandro Yoshioka.

En 2020, en plena pandemia, Perú Shimpo se mantiene a flote. Como bien apunta Alejandro: “Nos seguimos adaptando a los nuevos tiempos”.

Personal y miembros del directorio de Perú Shimpo en la década de 2000. Mario Teves, el primero de la fila de sentados desde la derecha; Alejandro Yoshioka, el cuarto. Ciria Chauca, la segunda desde la derecha en la fila de personas de pie. (Foto: archivo personal de Alejandro Yoshioka)

 

© 2020 Enrique Higa

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