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El dueño de la Cooperativa Pacífico es la sociedad nikkei

La cooperativa Pacífico en la actualidad (fotos cp.com.pe)

A fines de la década de 1960, el Perú estaba gobernado por una dictadura militar de izquierda que había cerrado la economía peruana al mundo y nacionalizaba industrias.

Los nikkei, mientras tanto, formaban una comunidad pujante que poco a poco salía adelante tras los traumáticos años de la Segunda Guerra Mundial y el difícil periodo de la posguerra.

En aquellos tiempos, los pequeños negocios (restaurantes, bodegas, salones de belleza, etc.) eran el corazón de la actividad económica de los japoneses y sus descendientes. Y el tanomoshi era una herramienta fundamental para que los miembros de la comunidad pudieran abrir comercios.

La comunidad no era ajena al clima de inestabilidad jurídica que se vivía en el Perú de entonces. Nunca se sabía qué ley podía salir que cambiaba los reglas de juego y desestabilizaba a los negocios. Los rumores volaban.

Uno de esos rumores decía que el gobierno peruano tenía la intención de proscribir los tanomoshi, pues los consideraba un sistema informal de financiamiento.

El rumor nunca se materializó, pero generó inquietud en la comunidad y puso de relieve la necesidad de ofrecer soluciones financieras formales a sus miembros. Fue así que en el seno del Club Pacífico, institución fundada por inmigrantes japoneses, surgió la idea de crear una cooperativa de ahorro y crédito.

Los preparativos se echaron a andar y el 28 de agosto de 1970 se creó la Cooperativa de Ahorro y Crédito Pacífico, inspirada en el tanomoshi y su espíritu de ayuda mutua.

Quien narra toda esta historia es Javier Kutsuma, director y expresidente de la Cooperativa Pacífico. Él conoce bien la historia no como testigo, sino como partícipe directo de ella, desde su génesis hasta hoy.


JÓVENES A LA OBRA

Javier Kutsuma era un estudiante sansei de administración de empresas cuando fue convocado, junto con otros universitarios nikkei que estudiaban carreras relacionadas con las ciencias económicas, para que se capacitaran en todos los asuntos referidos a la gestión de una cooperativa, pues para fundar una no alcanzaba con la voluntad o el kimochi. Había que estar muy preparado.

Si bien los impulsores de la iniciativa fueron los issei, los nisei se encargaron de la tarea de hacer realidad los planes, desde los trámites hasta los estatutos. Javier Kutsuma destaca el rol de jóvenes profesionales como Luis Hirata, Isaac Higa, Víctor Tateishi, Francisco Noda y Manuel Kawashita, entre otros, en la fundación de Pacífico.

Founding members of the Pacific cooperative (photo magazine Cooperativa de Ahorro y Crédito Pacífico, 10 years)

Los issei “pusieron la cara por los jóvenes”, dice. Empresarios como Carlos Chiyoteru Hiraoka, Kotaro Kanashiro, Alberto Nabeta y Kajyu Okuyama fueron el soporte moral de los nisei, el aval que suponía su prestigio como patriarcas de la comunidad para generar confianza.

La cooperativa Pacífico comenzó con un local en el Centro Cultural Peruano Japonés y 386 socios. Hoy, 50 años después, es dueña de Pacific Tower (un moderno edificio de 16 pisos en el centro financiero de Lima), cuenta con agencias en diversos puntos de la capital, tiene más de 50 mil socios y es la cooperativa número uno del Perú.

Office of the cooperative when it was operating in the Peruvian Japanese Cultural Center (photo magazine Cooperativa de Ahorro y Crédito Pacífico, 10 years)

Sobrevivir como institución financiera en un país como el Perú —que ha sufrido terrorismo e hiperinflación, corrupción e inseguridad, y que hasta hoy, pese a su estabilidad económica, continúa siendo una nación incierta en la que nunca se tiene certeza de si un presidente va a completar su periodo de gobierno— es meritorio. Y tener éxito ya es casi una proeza.

“En esa tormenta nosotros nos hemos podido mantener, sobrevivir, crecer”, dice Javier Kutsuma, que explica que la cooperativa ha sabido adaptarse a las variopintas coyunturas que ha enfrentado el Perú, como la época del gobierno militar en la primera mitad de la década de 1970, cuando estaba prohibido tener cuenta en dólares, o la gigantesca crisis económica de fines de la década de 1980, cuando el dinero se depreciaba aceleradamente como agua que se escurre entre los dedos, lo que obligó a la cooperativa a dolarizarse.

Fue esa crisis económica la que marcó el inicio de una nueva etapa en la historia de la comunidad nikkei en el Perú: el fenómeno dekasegi. Decenas de miles de hijos y nietos de japoneses comenzaron a migrar a Japón para trabajar.

La estampida masiva de nikkei afectó a Pacífico, que vio irse del Perú a muchos socios. Sin embargo, la cooperativa descubrió una nueva oportunidad de negocios en Japón, donde los nikkei no tenían medios para remesar dinero a sus familias en el Perú.

Pacífico se alió con otras dos cooperativas nikkei, Ábaco y Aelucoop, para crear en 1989 el Convenio de Cooperación Kyodai, con una oficina en Japón para que los nikkei pudieran enviar dinero al Perú.

En la segunda mitad de la década de 1990, Pacífico compró las acciones de las otras dos cooperativas y se quedó con todo. Hoy, Kyodai se llama Unidos y su mercado no se limita a los peruanos, cubre a todos los extranjeros que trabajan en Japón. Unidos hace remesas a países como Tailandia, Vietnam, Indonesia, Nepal, Pakistán y Filipinas, y de Europa y África.

La crisis se transformó en una oportunidad que Pacífico supo capitalizar.

MUCHO MÁS QUE NIKKEI

Son varias las razones que explican el suceso de la cooperativa. Javier Kutsuma menciona la buena gestión, así como la confianza de los socios en la institución, y pone énfasis en en los valores “intrínsecos de los nikkei” en los cuales está fundada.

Moderno edificio donde funciona la cooperativa Pacífico (foto cp.com.pe)  

“Estamos orgullosos de que no hemos defraudado las expectativas que (los nikkei) centraron en nosotros. Los números y este edificio (el Pacific Tower) reflejan que hemos hecho las cosas bien”, dice.

La cooperativa es un “orgullo de la comunidad nikkei. El dueño de la cooperativa (Pacífico) es la sociedad nikkei”, remarca.

No obstante, en la actualidad Pacífico es mucho más que una cooperativa nikkei. Alrededor del 40 % de sus socios no tienen ancestros japoneses y la apertura a otros grupos étnicos, que se produce de manera natural desde hace tiempo, corre en paralelo con la integración de la comunidad nikkei al Perú y el acentuamiento del mestizaje.

Afianzada como la cooperativa más importante del Perú, Pacífico apunta a convertirse en una de las más grandes de América Latina. Trabajando duro, sin envanecerse. “Nunca nos lo hemos creído, seguimos trabajando con el mismo espíritu que cuando éramos una cooperativa pequeña, tenemos el mismo espíritu de servicio”, dice Javier Kutsuma, quien subraya que el objetivo de la cooperativa es contribuir a la sociedad.

Él exito no llega solo, necesita gente que trabaje para alcanzarla. A ellos van dirigidas las últimas palabras del director de la cooperativa: “A los directivos, los colaboradores, los socios que han confiado, solo tengo palabras de agradecimiento”.

* * * * *

Hiraoka, el primer presidente

Carlos Chiyoteru Hiraoka, first president of the cooperative (photo magazine Pacific Savings and Credit Cooperative, 10 years)

El primer presidente de la cooperativa Pacífico fue Carlos Chiyoteru Hiraoka, probablemente el empresario más exitoso de la historia de la inmigración japonesa al Perú, fundador de una cadena de tiendas de tecnología y electrodomésticos que lleva su apellido.

Cuando Pacífico cumplió sus primeros diez años de existencia, Hiraoka declaró a una revista publicada con ocasión del décimo aniversario: “Sin duda alguna, el hecho de haber sido el primer presidente de la cooperativa me llena de orgullo y satisfacción toda vez que este cargo fue el primero de importancia que tuve dentro de la colonia (japonesa) en el país”.

En la entrevista, el empresario atribuyó el éxito de la cooperativa al trabajo de las jóvenes generaciones (los nisei) que conducían los destinos de la institución.

Hiraoka fue también presidente de la Comisión Celebratoria del Centenario de las Relaciones entre el Perú y Japón, de la Sociedad Central Japonesa (hoy Asociación Peruano Japonesa) y de la Comisión del 80 Aniversario de la Inmigración Japonesa al Perú.

Además, el Museo de la Inmigración Japonesa al Perú lleva su nombre.

 

© 2020 Enrique Higa

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