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Charo Unten de Musso - Una sola voz

Navideña en su apato (Fotos cortesía Charo Unten de Musso)

Corría el año de 1989, años en los que empezábamos a sentir el fenómeno dekasegui, no había cable, no había internet, a mis padres le gustaba la música Enka, a mi hermana mayor también, el vínculo que teníamos con el Japón eran los videos en VHS que te prestaban, comprabas o podías conseguir de alguna manera. En ellos veías los Kohaku Uta Gassen, un programa de fin de año, donde competían los hombres contra las mujeres en canto, donde podía ver a los cantantes del género que les gustaba a mis padres, mezclados con otros más modernos, además de otros programas.

Charo Unten de Musso con su esposo (Fotos cortesía Charo Unten de Musso)

Mi hermana mayor, al ir a Japón para trabajar, les mandaba los videos que podía grabar a mis padres, los recibían con mucha alegría, mientras que aquí en Lima se hacían espectáculos emulando estos programas, recuerdo que yo iba a regañadientes, obligado porque tenía que llevar a mis padres, en una oportunidad, en un concurso llamado Voces Nuevas, había una chica llamada Charo Unten, la cual ganó ese concurso. Era una chica que me llamaba la atención por su sonrisa, además de su voz, luego de eso se fue convirtiendo en una participante frecuente en estos musicales de la colonia, participó en el Festival de La Punta, en el año 1992, para ganarlo, hasta llegar a presentarse profesionalmente al año siguiente, en la Estación de Barranco.

En el año 1997 empezó a trabajar como profesora de música en el colegio Juan XXIII. De seguro que, como a todas las familias nikkei, les afectó la crisis económica y el terrorismo, hasta ya no poder resistir más, y se fue buscando otros horizontes a Japón en el año 2003; dos años antes su esposo Ricardo y su hijo mayor, Ricky, se adelantaron para facilitar el camino de toda la familia.

Charo Unten de Musso con su esposo y dos de sus hijos (Fotos cortesía Charo Unten de Musso)

No conozco personalmente a Charito, como le digo de cariño (es que se hace querer), el Facebook ha hecho que nos conectemos con personas que, en circunstancias normales, no habríamos conocido. Todos la conocen, cantante reconocida en la colonia nikkei peruana, ahora en Japón, trabajando como todos, pero sin dejar de lado sus presentaciones en días especiales, siempre vigente; había visto que teníamos amigos en común y cuando compartían algo de ella, siempre lo leía, a veces comentaba, me animé tímidamente a solicitar amistad, al toque me aceptó, es que ella es así, sencilla, amorosa, buena vibra.

Todas las noches termina su día escribiendo en su muro: “HOY TUVE UN HERMOSO DÍA”, entre emoticones de corazones, caritas, contándonos un resumen de todo lo que le pasó, la mayoría de veces cosas muy buenas, a veces no tan buenas, pero su forma de ver la vida siempre es positiva. Siempre lo hace por las noches (Japón), aquí es en la mañanita (Perú), por la diferencia horaria. Entre sueños, tratando de abrir los ojos, leo lo que escribe cada día, es muy bueno leer siempre algo tan positivo al levantarte, lo he hecho casi una terapia para mí, quiero sentirme contagiado de esa filosofía de vida, no hay nada que le quite el buen humor que tiene, hasta de las cosas negativas, siempre ve el “vaso medio lleno”, en todas las situaciones.

Sea que haga frío, calor, llueva, sea primavera, verano, otoño, invierno, a todo le saca algo bueno. Una persona que no se pone triste ni de mal humor cuando empieza a llover, más bien le gusta la lluvia, disfruta de caminar en sus botas para la lluvia, como una niña, jugando con ella, disfruta de todo el paisaje, sea que vaya en carro, tren o caminando. Hasta cuando va parada en el tren, lo ve bueno, haciendo tensiones con los músculos, para fortalecerlos, si va sentada, aprovecha para escribir sobre su día. Da la bienvenida cada vez que se inicia el mes y se despide del que se va, con la sensación de que siempre fue bueno, con la seguridad de que el siguiente sea mejor.

Siempre burlándose de sí misma, con mucho humor, recuerdo una vez que contó que sintió que alguien la veía y era una vieja, se dio cuenta que era su reflejo en la luna del tren, otra vez dijo “la misma viejita del otro día me estaba viendo otra vez, pero la reconocí de inmediato, qué bella”. Al levantarse, por las mañanas, temprano, hace sus estiramientos, suenan muchos conejos, ella dice “estoy crocante”.

Celebra el primer día de la semana como si fuese el último, siempre con ganas de trabajar, feliz de ello, porque lo que hace le gusta. Siempre con sus proyectos sobre el canto, sus presentaciones, su pasión, canta en todo momento que puede, cuando va manejando en su carro o cuando va manejando su esposo, viendo en el camino los campos, de arroz, de cebada; los paisajes despejados aunque esté nublado. Se imagina las figuras en el cielo, por las nubes, una amante de la naturaleza.

Foto familiar en un yasumi en Japón (Fotos cortesía Charo Unten de Musso)

Ella descubrió su otra vocación en Japón, el de cuidar ancianos, es que ella tiene la sensibilidad para hacerlo, comprende la problemática, le dan tristeza los viejitos abandonados por su familia, Japón puede ser muy moderno, pero le falta mucho para entenderlos, quererlos hasta el final de sus días. No es solo dejarlos en un asilo y que se encarguen de ellos. Su otra pasión son los niños, hace poco tuvo que cambiar de trabajo, por circunstancias no muy agradables, pero Dios sabe por qué hace las cosas. Sin pasar mucho tiempo, logró conseguir otro empleo donde los niños son su día a día, juega, ríe, les enseña a tocar instrumentos, siente que no es un trabajo, que es una diversión.

Tiene tantos amigos que todos la conocen porque ella es así siempre, sencilla, se reencuentra cuando puede con amigos, la mayoría que conoce de años, sea en su casa o en otros lugares; tiene una familia muy unida, preocupados unos de los otros, pareciera que tuvieran un sistema o una red que siempre está conectada. Cuando tenía el anterior trabajo, siempre tenía lo que ella llamaba sus “miercoladas”, era cuando iba a visitar a su mamá, todos los miércoles, me gusta mucho de ella que considere tan importante a la familia, siempre están conectados, preocupada por su mami. Lo más importante, tiene el apoyo de su esposo Ricardo, en todo, son una muy bella pareja, ahora viven solos, pero siempre comunicados con todos los hijos, nietos, familiares y amigos.

Con sus nietos (Fotos cortesía Charo Unten de Musso)

Charito escribió una canción, ‘‘Aseranaide, awatenaide, akiramenaide’’ (“No te apresures, no te asustes, no te rindas”) que representa el sentir de sus vivencias en Japón, el ser la única extranjera en su lugar de trabajo hizo que sea objeto de discriminación por parte de muchos, pero no crean que esta canción habla sobre ellas o se queja, más bien habla de tener una actitud positiva ante todo, en ningún momento de quejarse—la perseverancia, la paciencia, el no rendirse, siempre hacia adelante. Nuestro reconocido periodista nikkei Alfredo Kato le realizó una publicación para Perú Shimpo, donde le hace una muy buena entrevista a Charo.

En estos momentos Charo se encuentra avocada a su trabajo, pero en sus tiempos libres está ensayando para hacer una presentación el 16 de setiembre del 2018, en Togo Town Hall, en Japón. De seguro que muchos la van a acompañar porque van a pasar un momento muy agradable con ella, con todo tipo de música, de todos los géneros, en español, japonés y, sobre todo, música peruana.

 

© 2018 Roberto Oshiro Teruya

Charo Unten de Musso music peru