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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

Los nikkei y el deporte: los desafíos que son orgullo para todos

Nikkei brasileños disfrutando de las Olimpíadas de Rio 2016. Cortesía: Vivianne Kanagae

En las Olimpíadas de Rio 2016, la comunidad nikkei de Brasil ha brindado diferentes soportes a la delegación y a los aficionados de Japón, empezando por la orientación médica y turística voluntaria a los miles de visitantes japoneses que llegaron para alentar a sus equipos1. Incluso, muchos nikkei colaboraron para hinchar al equipo japonés, como ha sido el caso del “ooen koinobori” dirigida a las atletas del maratón. También hay que mencionar que las mascotas oficiales “Vínicius y Tom” ha sido diseñada por la nikkei Luciana EGUCHI y la antorcha olímpica por otra nikkei llamada Miriam Romy HAYASHI.

Y entre los atletas hay dos nikkei de Brasil que han obtenido la medalla de bronce, uno es Arthur OYAKAWA MARIANO en gimnasia de piso y la otra atleta es Poliana OKIMOTO en natación de 10 km. Tampoco se puede dejar de mencionar que varios nikkei que en su momento fueron atletas estuvieron como director o coach de los equipos nacionales de este país o como juez en las diversas competencias.

Cuando aparecen apellidos japoneses en los atletas o personalidades relacionadas a una Olimpíada algunos medios cubren esas historias que además de ser interesantes y motivadoras, suelen ser buenos ejemplos de conducta y superación.

Brasil cuenta con una comunidad nikkei de 1. 6 millón y en el 2018 cumplirán 110 años de la inmigración japonesa. Ya se puede decir que muchos de los dirigentes y protagonistas sociales son de tercera y cuarta generación, muchos de ellos con mayor o menor mestización, y son pocos los que dominan el idioma japonés; sin embargo, por esa admiración o interés hacia el Japón muchos desean visitar y estudiar en el país de sus ancestros.

La relación entre los nikkei y el deporte viene desde los primeros tiempos de la inmigración, cuando comenzaron a crear las colonias o las comunidades japonesas con sus escuelas y asociaciones. Las fiestas deportivas llamadas “undokai” son el inicio de las actividades deportivas como el beisbol, sumo, voleibol y ping pong (tenis de mesa), etc. y han servido para promover la unión y la colaboración entre los paisanos, dando buenos ejemplos de trabajo en grupo, sana competencia y confraternidad.

Durante mi infancia he estado en un equipo de beisbol de la comunidad japonesa local y he practicado también el voley y el tenis de mesa. Generalmente, el coach era el padre de un compañero y todas estas actividades se desarrollaron gracias al enorme esfuerzo de la comisión de padres, lo que ha permitido en ocasiones participar de torneos de las ligas de la Provincia. De chico solía leer algunas revistas japonesas como el “shonen magazine” donde había un capítulo de “kyojin no hoshi”, cuyo pitcher (tirador) estrella era Hyuma HOSHI. Recuerdo que admiraba al jugador Sadaharu OH y Shigeo NAGASHIMA, del equipo Giants de Tokio. Sin embargo, en mi época aún no había guantes ni pelotas, ni bates en buen estado, siquiera usadas, que permitieran practicar un poco mejor. Muchas veces eran cocidas a mano por nosotros mismos o nuestras madres. Lentamente, fuimos teniendo guantes usados y nuevos que nos donaban de Japón o que algún pariente nos enviaba, algo que nos llenaba de mucha alegría y entusiasmo. Nuestro equipo no era tan fuerte pero a medida que fuimos participando en los torneos de la colectividad japonesa y en partidos amistosos con diversos equipos fuimos logrando mejores resultados. Además, en la liga de Buenos Aires había equipos de las empresas trasnacionales de origen norteamericano como así también equipos de los clubes de reconocida trayectoria en el fútbol que tenían equipos de beisbol de muy buen nivel. Creo que muy pocas veces pudimos ganar jugando contra ellos.

Y en tenis de mesa - ping pong - sí pude lograr algunos trofeos a nivel local y en el colegio secundario al que concurría. No se puede negar que un para un nikkei es bastante difícil competir de igual a igual en el futbol con los jugadores que hay en todos los niveles, pues tanto Argentina como Brasil son países donde desde muy temprana edad escalan posiciones para llegar a los equipos de las ligas regionales y luego nacionales. Además, hay que reconocer que muchos nikkei en general son más habilidosos para movimientos en áreas reducidas donde se requiere rapidez y mucha concentración. Cuando alguno de nosotros regresaba al colegio con un trofeo importante ya con eso éramos un “pequeño héroe” que indiscutiblemente generaba simpatía y respeto. Compartir triunfos es una manera muy apropiada para ser reconocido como miembro pleno de una sociedad.

De cualquier manera, sea el deporte que fuere, si un nikkei logra buenos resultados en un campeonato nacional o en un torneo internacional eso llama la atención y esa presencia se transforma en un orgullo para el país. Incluso, en situaciones políticas muy adversas es una buena herramienta para luchar contra la discriminación y los prejuicios, como lo demuestra la película “Vancouver no Asahi” (Toho, Fuji TV por los 55 Aniversario)2 basada en una historia real que trata cómo los nikkei residentes en esa ciudad, en la preguerra de Canadá, lucharon contra la incomprensión a través del beisbol. Estos jóvenes, algunos nacidos en Japón y otros ya en tierra canadiense, por más que se entrenen no podían ganar a los equipos locales porque éstos tenían una mejor preparación física y técnica. Y es entonces que el equipo nikkei ASAHI aplica la táctica de golpes cortos “bunt” en el bateo y corridas rápidas en la toma o robo de bases. Al cabo de meses estos nikkei logran buenos resultados hasta ganar el torneo zonal. Estos triunfos permiten ganar la simpatía de muchos canadienses no nikkei y alivia el sentimiento antijaponés existente, aunque no fue lo suficiente como para revertir la violación de derechos o la oportunidad de acceder a la educación superior o un buen empleo. Lo que muestra la película es cómo los nikkei vivían el día a día en medio de las actitudes discriminatorias, pero el beisbol permitió aliviar esas tensiones y envidias que afloraban en muchos canadienses por la manera de trabajar y organizarse que tenían. Lamentablemente, la guerra tira por la borda todos esos logros y los japoneses como los nikkei fueron declarados enemigos del país, sus bienes fueron embargados y muchos fueron enviados a centros de detención o deportados a Japón.

En los países de América Latina, a medida que los nikkei fueron logrando éxitos en los negocios o en el desarrollo agrícola o empezaron a acceder a las mejores universidades y graduarse con honores, generó en algunos casos envidia y rechazo. En el caso del Perú, por la guerra, muchos japoneses fueron detenidos y deportados a los centros de reubicación de los Estados Unidos, perdiendo todos sus bienes - negocios y campos - y separados de sus familias. Sin embargo, ya en los ’50, algunos nissei (descendientes de segunda generación) lograron destacarse en el futbol peruano. Ya desde la preguerra algunos jugadores nikkei se destacaron en equipos como Unión Huaral, Universitario de Deportes, Alianza Lima, etc. Y en la posguerra, esa tendencia continuó y en los ‘80 varios entraron a la liga profesional, algo que en países como Brasil o la Argentina es mucho más limitado porque la competencia es mucho más intensa.

En Perú es bien conocido los hermanos La Rosa, entre ellos Luis y Daniel, donde este último fue tres años consecutivos mejor goleador. Incluso, otro de los hermanos, Jaime, logra ser parte de la selección nacional en las Olimpíadas de Roma 1960. Y Pedro, más bien llamado “Pedrito”, se destacó en todos los equipos en que estuvo y en 1975 estuvo en la Copa América y contribuyó enormemente al triunfo del Perú. En esa misma década, Jorge “Coki” Hirano Matsumoto fue el jugador peruano que más goles hizo en un equipo de La Paz, Bolivia3.

Como se puede apreciar cuando un jugador descendiente de japoneses logra representar o ser parte del equipo nacional, el efecto multiplicador incide positivamente a su ámbito social y comunitario, a la escuela donde estudió, y desde luego al fútbol de su propio país. El entorno mismo empieza a ver con otros ojos los logros de un nikkei. Y lo más importante en estas situaciones es que el nikkei siga manteniendo humildad y conducta, sin prepotencia ni atropello a los demás. Y una de las cualidades que ha desplegado después de retirado como jugador es la formación de las generaciones más jóvenes, con disciplina y buenas técnicas, sea en el nivel o liga que fuere, pues es la mejor manera de retribuir los logros obtenidos.

Ya desde la preguerra cuando alguien de Sudamérica lograba ganar algún campeonato internacional de judo o karate casi siempre había un instructor o un maestro japonés o nikkei. Lo mismo ha sido en las escuelas de la Policía o en organismos militares donde muchos nikkei han enseñado las artes marciales. Si bien no son muy conocidos ni reconocidos, no se debe olvidar que esos maestros anónimos han brindado un enorme ejemplo de entrega y enseñanza de esas disciplinas.

Logo “Confraternidad Paraguay 2011”. Fueron 10 disciplinas.

Actualmente, la gran mayoría de esta comunidad nikkei están en la tercera y cuarta generación; sin embargo, cada dos años organizan un torneo deportivo regional denominado “Confraternidad Nikkei”. No es una simple competencia deportiva sino un ámbito para confraternizar y cultivar la amistad entre los nikkei de diversos países. Décadas atrás era bastante más difícil por los altos costos de traslado, pero actualmente es mucho más viable. En el año 2014 se realizó en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia; en el 2016, en la Ciudad de México y el del 2018, será en Santiago de Chile, cuya comunidad nikkei es de apenas 3.000 personas. Los países anfitriones realizan un gran esfuerzo para recibir a los atletas que en muchos casos son acogidos en sus hogares. Una interesante propuesta es que en ella participen estudiantes de la secundaria o universitarios japoneses en calidad de invitados, lo que permitiría generar un intercambio interesante entre los jóvenes de Japón.

El beisbol no es un deporte muy difundido en los países sudamericanos, aunque sí en los caribeños. Sin embargo, hoy, la JICA suele enviar entrenadores en beisbol en calidad de jóvenes voluntarios para las comunidades nikkei y eso está permitiendo mejorar el nivel y abrir posibilidades de tener partidos en Japón o que equipos japoneses como el de la Universidad Prefectural de Hyogo visiten la Argentina como ha sido hace dos años atrás a través de un convenio[4].

 Equipo juvenil mixto de LA PLATA-ESCOBAR, Buenos Aires. © Shota Asari, 2016

En tiempos de paz el deporte promueve la amistad y el fortalecimiento del nivel deportivo, pero en épocas de conflicto o enfrentamiento es casi siempre la alternativa para abrir un canal de intercambio y comprensión mutua. Para los nikkei fue en su momento una forma de abrirse a la sociedad pero afianzando su propia identidad y sentido de pertenencia, y hoy es una gran alternativa para fomentar la amistad dentro de una región y con el Japón.

 

Notas:

1. Artículo de Nikkey Shimbun, Sao Paulo, Brasil, donde señala los servicios voluntarios a los visitantes japoneses durante las Olimpíadas de Rio 2016. サンタクルス病院=リオ五輪に医師ら派遣へ=日語で診察、24時間体制で=患者受入に無料電話も設置 (Japonés)

2. Es la web oficial de la película “Vancouver no Asahi”. (Japonés)

3. Jorge Hirano: Kamikaze en el Altiplano
Ver estos artículos titulados: Futbolistas nikkei: Historias tras un balón.)

4. Es un programa de la JICA denominado “Deportes para el Mañana” (Sport for tomorrow). El equipo de La Plata, Pcia. de Buenos Aires fue elegida como parte del programa a fin de mejorar su nivel y hoy en día hay un joven voluntario como instructor de beisbol.

兵庫県立大学とボランティア事業の促進にかかる覚書を締結 >> (Japonés)

 

© 2017 Alberto Matsumoto

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Sobre esta serie

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.