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El eslabón perdido de los migrantes en la historia de Japón – ¿Por qué son tantos los migrantes okinawenses? - Parte 1

Por la alta desconcentración de las bases americanas en Okinawa, los okinawenses no dejan de esconder su descontento y están enfrentados con el gobierno nacional. Esta percepción muy propia que tienen los okinawenses puede que sea más comprensible desde el tema de migración al exterior. Dentro de la historia japonesa hay un eslabón perdido que se denomina “historia migratoria” y por esa “ausencia” no se percibe su presencia en la historia oficial. Lo que ocurre es que si han emigrado fuera de Japón ya no es objeto de atención entre la mayoría de los japoneses y por lo tanto no es considerado ni tomado en cuenta dentro de la historia modera ni contemporánea. Sin embargo, debo decir que todo esto está íntimamente relacionado y es parte de la historia que por debajo de la superficie ejercen ciertas influencias.

Por ejemplo, en la gran obra del profesor Eiji OGUMA de la Universidad de Keio, “Nihonjin no Kyokai, Okinawa-Ainu-Taiwan-Chosen, Shokuminchi Shihaikara Fukkiu Undomade” (Ed. Shinyousha, 1998, 5.800 yenes), en la página 778 describe y analiza que “los japoneses están por encima de esos límites” y por eso en esa historia no aparece ni los “brasileños”, ni los “inmigrantes (japoneses)”, ni los “nikkei”.

Cuando encontré la obra “Diccionario de los japoneses que cruzaron el océano (Umi wo koeta nihonjin meijiten”, compaginado por Jin Tomita, Ed. Kinokuniya Shoten, 1985)” que sale 15.000 yenes, y que describe a los japoneses que naufragaron, a los que fueron a estudiar y a los artistas que se fueron al exterior desde finales del período Edo hasta la era MEIJI, en sus páginas pensé encontrar las cifras de los inmigrantes japoneses pero en el grupo de los “migrantes al Brasil” siquiera encontré el nombre de Ryo Mizuno, pionero de los japoneses en Brasil. Asi que no me hice más expectativas y la verdad sentí una gran desilusión.

En este diccionario o compendio se observan solo las personas que se fueron al exterior pero que luego regresaron al Japón. Y he aquí otro razonamiento un tanto extraño, si no regresan al Japón no son considerados que “han cruzado el océano”. Sentí que esta obra refleja de manera extraordinaria el “pensamiento aislacionista y un tanto excluyente” de los japoneses de Japón.

La pregunta es por qué en la historia de los migrantes japoneses existe una parte B. La respuesta es que esas personas tenían motivos muy especiales y sentimientos a veces encontrados en su propia sociedad japonesa que los indujo a emigrar. Con esa carga emocional cruzaron el mar y por ende quedaron como alienados de su patria. En consecuencia, por ejemplo en el caso de los que emigraron al Brasil, quedaron ignorados casi el equivalente a una ciudad de mediana envergadura o sea la historia de 250.000 japoneses. Hasta hace poco, la existencia de ellos, siquiera era mencionado en los libros de texto de historia y geografía en las escuelas japonesas.


La décima parte de los nikkei del mundo son oriundos de Okinawa

Una de las particularidades de la inmigración japonesa al Brasil es la cantidad de oriundos de Okinawa. En los diarios locales como Okinawa Times y Ryukyu Shimpo, suelen usar la palabra “Kenkeijin” haciendo referencia a todos los paisanos y sus descendientes que llevan la etnicidad okinawense. En otros diarios o periódicos de otras Prefecturas no existen tal forma de mencionar a sus conpaisanos.

Si vemos desde el punto de vista de la población de Japón los okinawenses son 1.400.000 habitantes, o sea un poco más del 1% del total del país, pero cuando vemos desde la óptica de los nikkei del mundo (unos 3.5 millones) relacionados con la raíz okinawense son 350.000 y ocupan la décima parte. La comunidad nikkei brasileña cuenta con 1.6 millón y aquí también el 10% (unos 170.000) son de origen okinawense y en el caso del Perú y la Argentina esa proporción aumenta al 90% o más. Estas cifras indican que en el nuevo continente la composición poblacional varia totalmente al de Japón.

Presencia los descendientes de Okinawa en el mundo (http://www.oki-ngo.org/lets-study/spanish/uchinanchu/)

Y entre las razones que explican este fenómeno es que dentro de la historia contemporánea de Japón hay ciertas distorsiones que están muy relacionadas a la realidad de Okinawa. Es la otra cara de la misma moneda.

Vista desde Okinawa son 1.400.000 los que viven en la misma isla pero tienen otros 350.000 que residen en el exterior o sea el equivalente al 25% de su población. No hay otra Prefectura que la iguale proporcionalmente en la cantidad de emigrantes que residen fuera en todo Japón.

Veamos, las razones de esta situación.


La emigración al exterior fue motivada por la “discriminación” y la “guerra”

Considero que los motivos que más incidieron en la emigración exterior han sido “los sentimientos de una sociedad más igualitaria”, “las vicisitudes económicas de la Prefectura” y “la Batalla de Okinawa (IIº Guerra Mundial)”.

Por la enorme carga tributaria en la época Meiji vivieron el “infierno de sotetsu (palma de sagú)” porque no tenían otro alimento que el almidón del “sotetsu”, por eso la alternativa de emigrar fue la de “adquirir derechos” y fue parte de un movimiento para exigir una mayor igualdad social. Los japoneses de “Hondo” (isla principal) pudieron emigrar desde el año en que se inicia al era Meiji y son los primeros que llegan a Hawaii, pero a los okinawenses se le tenía prohibido emigrar hasta que 30 años después, recién en el año 1899, logran tener el derecho de salir del país.

Obra “Mirai ni chugu Eison” (Los descendientes que continúan hacia el futuro), autora Sonoko Akamine, Ed. Okinawa Times, 2014. Es un estudio de seguimiento de los 325 okinawenses que estaban embarcados en el barco Kasato maru que llega al Brasil en 1908.

En la obra “Kindai Okinawa no Ayumi (Trayectoria de la Okinawa Moderna), de los autores Kimpuku Arazato y Tatsuhiro Oshiro, editorial Ryukyu Shimposha, 1972, pág. 198, señala que en el pabellón antropológico encontró algo muy impactante. Se trata en la 5º Exposición Industrial de Osaka, en el mes de marzo de 1903, donde en el pabellón antropológico se exponía junto a la etnia ainu (Hokkaido) algunos elementos sobre las “damas de Ryukyu” (que en realidad eran mujeres de los prostíbulos).

Dentro de esta visión discriminatoria, ya teniendo la autorización de emigrar, en el barco “Kasato Maru” (1908) que llevó los primeros 800 inmigrantes japoneses al Brasil, de ese total 325 eran okinawenses.

Y aunque hayan sido admitido la emigración al Brasil, por la baja integración y permanencia en las plantaciones de cafè, los colonos okinawenses quedaron nuevamente prohibidos en emigrar al exterior en 1919 por disposición del Ministerio de Asuntos Exteriores. Recién en 1926, lograron nuevamente retomar la emigración. A pesar de todo, la afluencia migratoria continuó y en cantidad superaron en muy pocos años a los de la isla principal “Hondo”.

Según la revista conmemorativa de los 90 años de los okinawenses “Okinawa Kenjin 90 Shunen Kinenshi”, en la página 101, se señala que en la preguerra emigraron 15.286 paisanos y en la posguerra 6.175 (pág. 177), totalizando 21.461, lo que implica el 8.6% de los 250.000 migrantes japoneses.

Si tomamos los datos de la emigración posguerra es el 11.5% de los 53.498 migrantes. Si los vemos desde el punto de vista de las 47 Prefecturas, esta última cifra implica que por cada provincia salieron 1.138 colonos al exterior. Okinawa refleja 5.4 veces más que el promedio general.

La principal razón de esta emigración posguerra son las secuelas de la Batalla de Okinawa, ocurrida durante la última etapa de la guerra. Solo del pequeño barrio de Oroku de la Ciudad de Naha, emigraron 4.000 okinawenses al Brasil. Es prácticamente la misma cifra que todo Shizuoka (4.881), pues es el 82%. Si tomamos la variable superficie, este barrio sería el que más emigrantes al exterior tiene en base a la población/superficie de todo Japón.

Se preguntarán por qué se dió esta situación. Si uno observa este barrio, se convence de inmediato. En esa época, en frente estaba la base naval de Naha, luego el Comando General de la Marina y luego al lado el aeropuerto. Por lo tanto, durante la Batalla de Okinawa, es donde “cayó casi dos bombas por cada metro cuadrado” por los bombardeos norteamericanos. Por eso, tanto en la preguerra como en la posguerra muchos fueron llamados por los familiares que ya estaban ubicados en el Brasil.

Dentro de estos emigrantes del barrio Oroku está Kokei UEHARA, quien emigró en la preguerra. Sus hermanos y su tía ya habían emigrado a los Estados Unidos y siempre le decían a su padre que “si Japón entrase en guerra para Okinawa eso sería el final”. De tanto insistir su padre envió a Kokei al Brasil, aun siendo un niño de temprana edad. Su padre y su hermana menor, a pesar de que estaban a resguardo en los refugios antiaéreos fallecieron por los bombardeos. La tía había tenido razón. Al finalizar la guerra muchos familiares que estaban en el exterior mandaron llamar a los que habían quedado en Okinawa.

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© 2015 Masayuki Fukasawa

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