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El Proyecto del Legado JABA: Juristas Pioneros en la Comunidad Nikkei

La juez Kathryn Doi Todd: Redefiniendo las Posibilidades

¿Está usted emparentada con Mia Doi Todd?

Así lo pregunta Akira Boch, uno de los camarógrafos del Museo Nacional Americano Japonés (Japanese American National Museum), mientras él y Jenni Nakamura instalan el equipo audiovisual para la entrevista en el despacho de la Honorable Kathryn Doi Todd, juez de la Corte de apelación del segundo distrito. La respuesta es sí, y la juez Todd se deleita con las fotos de su hija, Mia – una cantautora prominente - con su bebé recién nacido. 

La juez Todd ciertamente está acostumbrada a la celebridad de su hija. Aunque, para estar seguros, este reconocimiento va por ambas partes.

“Alguien estaba en la escuela de leyes en la Costa Este…(y) descubrió que la madre de Mia Doi Todd había escrito una opinión – algún artículo de revista de leyes que estaban estudiando sobre algo, creo que era sobre el arbitraje – y estaba asombrado de que hubiera una relación entre la cantante y yo”, dijo Todd, recordando un incidente en el que un estudiante de la escuela de leyes y fan le preguntó a su hija sobre su conexión con la juez de la Corte de Apelaciones del Segundo Distrito.

La prominencia de Todd en la comunidad legal no es de sorprender. Después de todo, Todd, quien tiene la distinción de ser la primera mujer juez asiático americana en los Estados Unidos desde que fue nombrada a la Corte Municipal de Los Ángeles en 1978, indudablemente se ha hecho de un prestigio como jueza durante los últimos 34 años.   

Inicios

Nacida en Los Ángeles en enero de 1942, Todd vino al mundo un mes antes de que el presidente Franklin D. Roosevelt firmara la Orden Ejecutiva 9066, la cual precipitó el encarcelamiento masivo de casi 120,000 americanos japoneses de la Costa Oeste hacia campos de concentración tierra adentro.

Todd pasó los primeros tres años de su vida primero en el Hipódromo de Santa Anita (el cual sirvió como centro de reunión durante la encarcelación en el tiempo de la guerra), luego en el Centro de Relocalización de Heart Mountain en Wyoming, y luego en el Centro de Relocalización de Tule Lake al norte de California. Tras la guerra, la familia de Todd regresó a Los Ángeles, en donde creció y fue a la Escuela Secundaria Los Ángeles, graduándose en 1959. Luego fue a la Universidad de Stanford, en donde se graduó con un título en historia en 1963, tras lo cual retornó a Los Ángeles. Eventualmente fue a la Escuela de Leyes Loyola, de donde recibió su Juris Doctor en 1970.

Sin embargo, Todd no siempre quiso estudiar leyes. Antes de estudiar historia, ella había considerado ser arquitecta, pero nunca una abogada.

“Recuerdo estar estudiando en la biblioteca de leyes de Stanford, y veía simplemente hileras de libros, así como aquí en mi oficina, y pensé ‘Dios mío, ¿tienes que leer todos esos libros si deseas ser abogado?’ Todos se veían parecidos. No parecía una empresa muy interesante”, dijo Todd. “Y no conocía a ningún abogado. Es decir, no tenía idea sobre lo que era ser una abogada. Así es que no era algo en lo que siquiera pensaba”.

De hecho, mientras estaba en Stanford, Todd estuvo tan inspirada por un discurso pronunciado por el entonces candidato John F. Kennedy que se enlistó en el Cuerpo de Paz luego de graduarse. Ya había obtenido su asignación a Nepal, y se estaba preparando para partir a su entrenamiento en Colorado, cuando su padre quedó debilitado luego de una grave apoplejía. Todd permaneció en Los Ángeles para cuidar de él  y al resto de su familia. 

Durante ese periodo, comenzó a trabajar a medio tiempo para un estudio de abogados de Little Tokio encabezado por Robert Iwasaki, quien representaba a muchos americanos japoneses en la comunidad. Fue mediante el trabajo en este bufete local que Todd fue testigo directa de como los abogados podían hacer el bien.

“Había muchas personas de la comunidad americana japonesa que acudían (al bufete), y simplemente pensé, oh Dios, esto era tan maravilloso, como se podía ayudar a la gente. Así fue como me interesé en las leyes”, dijo Todd.

Estableciéndose en Little Tokio

Luego de graduarse de la Escuela de Leyes Loyola en 1970, Todd rechazó ofertas para ejercer el derecho penal en la Fiscalía General y en la Fiscalía del Distrito Judicial. Ella no estaba interesada en el derecho penal. En vez, abrió su propio estudio para ejercer el derecho civil en Little Tokio, una comunidad a la que se sentía profundamente conectada.  

“Había estado yendo (A Little Tokio) toda mi vida. Había pasado tiempo trabajando allí”, dijo Todd, recordando que en los años cincuenta ella y su hermana bailaban el ondo en la ceremonia de la Semana Nisei y visitaban regularmente Little Tokio. Luego de alquilar un espacio de oficina en Little Tokio, Todd envió anuncios a sus familiares y amigos y esperó a que los trabajos llegaran.

“Parece increíble hoy en día, la gente ya no hace ese tipo de cosas ahora”, dijo Todd,  recordando el entusiasmo al abrir su propio estudio de leyes. “Había un puñado de abogados americano japoneses, unos cuantos en el South Bay, (pero) la mayoría en Little Tokio… Así es que había esta pequeña comunidad. Todos se conocían, y muchas personas me dieron trabajo…(y) fui capaz de empezar un estudio y ganarme la vida haciendo eso”.

Abriendo el camino a los jueces americanos japoneses

Aunque hay más jueces y abogados americanos japoneses y americanos asiáticos actualmente, eso no siempre fue así. En su clase de leyes en la Escuela de Leyes Loyola, no había otras mujeres americanas japonesas. Y cuando Todd comenzó a ejercer el derecho en el Little Tokio de Los Ángeles en 1970, ella era una de las solo tres abogadas americanas japonesas en Los Ángeles. Las otras dos eran Chiyoko Sakamoto y Madge Watai, ambas a quienes recuerda aún con cariño. En 1978, cuando el gobernador Jerry Brown nombró a Todd a la Corte Municipal de Los Ángeles, ella se convirtió en la primera jueza americana japonesa en los Estados Unidos.

A mediados de los años setenta, Edward Kakita y otros abogados americanos japoneses empezaron a preparar el terreno de lo que se convertiría en  la Barra de Abogados Americano Japonesa (Japanese American Bar Association o JABA), una red de trabajo profesional de abogados y jueces americanos japoneses que buscaban incrementar la representación en los tribunales.

“Ed pensó que era realmente importante, si queríamos hacer un impacto significativo en lograr que se nombraran jueces a los tribunales (jueces americano japoneses), teníamos que formar una barra de abogados”, dijo Todd. “Creo realmente que uno de los propósitos primarios en la formación de la Barra de Abogados Americano Japonesa era el fomentar nombramientos ante los tribunales”.

Antes de que JABA empezara oficialmente, Kakita organizaba reuniones informales en su oficina o en restaurantes en Little Tokio. Eventualmente estas reuniones informales se institucionalizaron a través de JABA, con Kakita actuando como primer presidente de la naciente organización. 

Kakita y otro miembro fundador de JABA, Rose Ochi, desarrollaron un plan para visitar Sacramento y reunirse con quien el entonces Secretario de Nombramientos Judiciales del Gobernador Jerry Brown, J. Anthony Kline, para abogar por el nombramiento al tribunal de americanos japoneses calificados. Cuando Ochi no pudo viajar a Sacramento, Todd la reemplazó y acompañó a Kakita a Sacramento, en donde se dio cuenta por primera vez de que una judicatura no parecía impensable. 

“Tony Kline nos contó que el Gobernador Jerry Brown estaba muy interesado en nombrar minorías a los tribunales. Y que ellos estaban buscando alrededor del estado a personas a quienes nombrar. Y, dijo, que ellos estaban teniendo dificultades”, dijo Todd. “Nunca jamás se me había ocurrido buscar una judicatura antes de escuchar eso. Y pensé, bueno, quizás tendría una oportunidad de ser nombrada. Y esa es básicamente la razón por la cual presenté una solicitud”.

Unos meses después de presentar la solicitud para una judicatura, Todd recibió una llamada de Kline para informarle de su nombramiento a la Corte Municipal. Ella recuerda haber estado no solamente entusiasmada sino también un poco asustada.

“Tenía muy poca experiencia en juicios. Pensé que iba a ser difícil, y pensé que no había otras mujeres americano japonesas que hubieran sido jueces antes”, dijo Todd. “Así es que pensé que era realmente importante para mí hacer un buen trabajo. Así es que sentí mucha responsabilidad”.

Este sentido de la responsabilidad se tradujo en la constante dedicación y el duro trabajo de Todd, los cuales continúan siendo esenciales para su trabajo como juez.

“Cuando hacía las audiencias preliminares, averiguaba que casos iban a llegar el día siguiente”, dijo Todd. “Y leía sobre cada uno de los crímenes de modo que conocía todos los elementos”. Ella incluso preparaba fichas para cada crimen de modo que no se viese desprevenida en la corte del día siguiente.

Incluso en el tribunal, Todd recuerda haber encontrado una pequeña comunidad que apoyaba y se ayudaba mutuamente. La red de  apoyo que se desarrolló entre el grupo de jueces que empezaron juntos en el tribunal de la Corte Municipal la ayudó a lo largo de algunos de los desafíos de convertirse en una nueva juez.

Además de los desafíos de ser una juez, Todd tenía que superar algunos obstáculos en casa. Alternar la judicatura y la maternidad estuvo lejos de ser fácil, especialmente porque Mia solo tenía tres años cuando Todd fue nombrada al tribunal de la Corte Municipal.  

“Creo que mi mayor desafío, cuando miro hacia atrás, era ser madre y una nueva juez al mismo tiempo”, dijo Todd. De hecho, Todd recuerda que la gente solía preguntarle a su hija si ella quería ser una abogada cuando creciera. Mia decía, “Oh, No. Los abogados no pasan suficiente tiempo con sus hijos”.

 Por otro lado, Todd recuerda con cariño la vez que presentó a su hija de dos años a un buen amigo y vecino, el juez Robert Higa. Al conocerlo, Mia miró a su madre y dijo, “¡No sabía que los hombres podían ser jueces!”.

Sobre el significado de la identidad cultural

Colocados detrás del escritorio de oficina de Todd no hay tomos legales sino mas bien hay muñecas japonesas tradicionales, las cuales reflejan su entusiasta interés por la cultura japonesa como una parte de su propia identidad.

Aunque era muy joven para recordar vívidamente su propia experiencia en los campos de concentración durante la guerra en los años cuarenta, Todd ciertamente recuerda “todo el entorno de la familia regresando (después de la guerra) y los momentos difíciles que todos tuvimos, y luego aprender más sobre ello, y la especie de silencio que reinaba sobre ello” y como ello influenció su manera de pensar.

“Excepto por referencias a ‘antes del campo’ o ‘después del campo’, las cosas siempre eran en términos de ‘antes del campo’ o ‘después del campo’, la gente no hablaba mucho de la experiencia interna”, dijo Todd. “Pero uno lo percibía,  y yo ciertamente lo hice, y creo que tuvo un impacto significativo en mi visión del mundo el haber sido parte de eso, el  haber sido excluida simplemente porque era de ascendencia japonesa”.

Entre su primer y segundo año de universidad en Stanford, Todd visitó el Japón como parte de un programa de intercambio con la Universidad de Keio. Este viaje le sirvió como una “experiencia crítica” que básicamente consolidó la importancia personal para Todd de tener un real sentido de su herencia cultural japonesa.

Su interés constante en la cultura japonesa la llevó a involucrarse con el Centro Cultural y Comunitario Americano Japonés (Japanese American Cultural and Community Center o JACCC), un centro que promueve programas de arte y cultura japoneses y americano japoneses. También alberga las oficinas de varias organizaciones culturales, educacionales y comunitarias sin fines de lucro. Todd estuvo en la junta directiva del JACCC por más de veinte años, antes de retirarse hace algunos años para permitir que gente más joven se involucre.

Al mirar atrás sobre sus propias experiencias al crecer, Todd atribuye su interés en la cultura japonesa y su subsecuente involucramiento con el JACCC a “no tener una sensación de orgullo de ser japonesa” cuando era joven.

“Pensé y continuo pensando, que (la cultura japonesa) fue muy, muy importante para la comunidad en general, pero particularmente para mi hija. Quería que ella tuviera realmente un sentido de la cultura japonesa”, dijo Todd. “Creo que la cultura japonesa es rica y profunda y amplia”.

Mientras estaba involucrada con el JACCC, Todd llevó a su hija consigo para que participara en diversos programas culturales, como las clases de danzas kabuki y de  lecciones de koto (un instrumento de cuerdas japonés tradicional). Luego de ver una performance de butō en el JACCC del destacado danzante Kazuo Ohno, Todd le dijo a su hija – quien estaba lejos en la universidad - que fuera a ver una performance de butō en la costa este. Mia fue. Terminó escribiendo su tesis de grado de la universidad sobre la danza butō, para luego recibir una beca de investigación de Yale para estudiar butō en Japón con Kazuo Ohno y Min Tanaka.

“Quería que mi hija, que es euroasiática, estuviese realmente orgullosa de ser japonesa. Y lo está”, Todd dijo. “Y el JACCC fue muy importante en todo eso”.

Abriéndose un espacio en la Corte de Apelaciones 

Todd actualmente es jueza en la Corte de Apelaciones del Segundo Distrito de California, en donde parece haber encontrado su lugar.

“Disfrute estando en el tribunal…y disfruté todas las asignaciones distintas que tuve, pero (la Corte de Apelaciones) te permite ser mucho más contemplativo, y… también te permite ver casos desde el amplio espectro de la Corte Superior”, dijo Todd. “Recibes casos de cada parte de la Corte Superior, así que es muy interesante. Y así siento como que estoy aprendiendo algo nuevo en cada calendario, o  de  cada grupo de casos que obtengo”.

Además, Todd cree firmemente que la ventaja de la corte de apelaciones es que “tres cabezas son mejores que una”. En la medida en que los jueces son personas también - y personas con diferentes experiencias vividas y con diferentes puntos de vista - Todd aprecia la amplia gama de perspectivas diversas que son planteadas para decidir cada caso.

“Éste es realmente un lugar bastante maravilloso donde estar y trabajar”, dijo Todd. 

Al hablar de la importancia de tener modelos a seguir y figuras de verdad que provean inspiración, Todd consideró su propia experiencia en relación con la de los jóvenes de hoy.

“Yo creo realmente que es importante para cualquiera el tener aspiraciones si quiere llegar a alguna parte, y - a menos que haya algo real que puedas visualizar o a aspirar -  eso no es parte de tu pensar. Y yo realmente no conocía a ningún juez. Nunca se me ocurrió que esa fuera una posibilidad”, dijo Todd. “Era, en cierto modo, asombroso pensar que yo fuera aun una abogada. Así es que, (ser una abogada) no era algo a lo cual yo aspirara. Y eso es el porqué es importante para nosotros el estar allí fuera, para que la gente joven pueda decir, Dios, la gente puede hacer esto, tu puedes hacer todas estas cosas”.

Para el perfil oficial de la corte de la juez Kathryn Doi Todd, por favor visite: http://www.courts.ca.gov/2471.htm

Dele un vistazo a la entrevista de historia oral en Discover Nikkei>>

© 2012 Lawrence Lan

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Sobre esta serie

El Proyecto del Legado de la Barra de Abogados Americano Japonesa (Japanese American Bar Association o JABA) aspira a crear perfiles de juristas prominentes en la comunidad americano japonesa en forma de artículos escritos e historias orales. En particular, estos perfiles prestan especial atención a las reflexiones vanguardistas de estos juristas sobre JABA, sus distinguidas carreras y su participación en la comunidad americano japonesa.

La página web de la Barra de Abogados Americano Japonesa >> (Inglés)