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Leyendo entre los dobleces: Una entrevista con la voluntaria del JANM Ruthie Kitagawa

Ruthie Kitagawa, la actual instructora de origami y voluntaria del Japanese American National Museum (Museo Nacional Japonés Americano) desde la apertura del museo, ha sido miembro activa en la comunidad por más de dos décadas. Y como muchos voluntarios del JANM, las historias personales y familiares de Ruthie son las que la trajeron al museo. Su amor por la familia y todo lo que involucre las artes y manualidades son inspiraciones permanentes para Ruthie, y cuentan una historia de por qué su trabajo en el JANM continúa siendo una importante parte de su vida hoy en día. 

Ruthie Kitagawa (Foto por Russell Kitagawa)

Nacida el 14 de agosto de 1937 y criada en el área de Los Ángeles, Ruthie vivió algunos de los años más históricos de la ciudad. Coincidentemente, este año no solamente se conmemora el vigésimo aniversario de la relación entre Ruthie y el JANM, sino también el septuagésimo aniversario de la firma de la Orden Ejecutiva 9066 por parte del Presidente Franklin Delano Roosevelt, la que autorizaba la encarcelación de alrededor de 120,000 japoneses americanos de  la gran Costa Oeste durante la Segunda Guerra Mundial, incluyendo a Ruthie y a su familia.

Ruthie de cinco años de edad, su padre Kay Yoshimasa Kitagawa, un oficial issei de la prefectura Mie en Japón; su madre Ruth Yaeno Kanamaru, una nisei de Los Ángeles; y su hermana Lois, seis años mayor que ella, fueron arrancados de sus vidas en Lynwood y enviados a vivir a los cuarteles construidos apresuradamente y a los establos de caballos recientemente desocupados del Santa Anita Racetrack Assembly Center (Centro de Reunión del Hipódromo de Santa Anita) en Arcadia, California. Los Kitagawa vivieron en el centro de reunión durante meses mientras esperaban ser colocados en uno de los diez campos que habían sido construidos a través de ocho estados. La familia de cuatro fue eventualmente transferida al campo de concentración Amache en Granada, Colorado, en donde permanecieron durante toda la guerra.

Ruthie sosteniendo un gato en su regazo, Campo de Concentración Amache (Gift of Lois Kitagawa Padilla, Japanese American National Museum [94.171.9])

Salvo por las historias de parientes y unos cuantos momentos capturados en fotografía, Ruthie no recuerda mucho su estadía en Amache. Hasta el día de hoy, Ruthie dice,  “La única cosa que realmente puedo recordar es 11K-12B, mi número de cuadra… debió haberse grabado en mi cabeza en caso de que me perdiese”. Fue solo por una fotografía del JANM y posterior confirmación por los parientes que Ruthie descubrió que ella cuidaba a un gato mientras estuvo en el campo. Fotografiada entre un grupo de niños en Amache, es una joven y sonriente Ruthie Kitagawa con un lazo en su cabeza y un gato en su regazo. Si no fuera por la fotografía, Ruthie nunca habría sabido de su peludo amigo felino. A pesar de los pocos recuerdos del campo, sin embargo, Ruthie si recuerda regresar a casa.

Al regreso de los Kitagawa a Los Ángeles, luego de una ausencia de tres años y con pocas pertenencias en su haber, se encontraron también con que no tenían un hogar en Lynwood al cual regresar. Fue con una mentalidad de “no querer vivir en el pasado” que los padres de Ruthie decidieron mudarse al hogar, al este de Los Ángeles, de la tía de Ruthie, Toshiko Frances Yoshihara. Toshiko fue una de las pocas suertudas que se las arregló para tener su casa de vuelta e incluso algunas de las pertenencias de la familia luego de retornar del campo. Los que ocuparon la casa, una familia mejicana americana, no solo estuvieron de acuerdo con vivir en la casa y cuidar de las pertenencias de los Kitagawa cuando ellos rápidamente partieron de regreso en 1942, sino que esta familia también estuvo de acuerdo con buscar otra casa al retorno de Toshiko.

Ruthie recuerda abrir un baúl lleno de las pertenencias de la familia que habían sido mantenidas a salvo en la casa durante su permanencia en el campo, incluyendo el vestido de novia de su madre. Mientras los demás rebuscaban en el baúl, Ruthie jugaba dulcemente con el vestido de su madre. Un gusto simple y un buen recuerdo, pero uno que quizás otros que regresaban del campo no pudieron ser capaces de disfrutar ya que muchos nunca recuperaron los artículos sentimentales que fueron forzados a dejar atrás. 

Pronto Ruthie y Lois se encontraron a sí mismas de vuelta al colegio, tratando de retomar sus vidas donde las dejaron. Un poco mayor ahora, Ruthie empezó el cuarto grado en la escuela primaria de la calle 118 y pronto pasó a la escuela secundaria Gompers donde recuerda ser la única estudiante japonesa americana en todo el colegio. Para muchos japoneses americanos en ese entonces, este fue un periodo de retos al pasar de una forma de aislamiento en los campos a otra, tratando de volver a adaptarse a la sociedad luego de una  ausencia de tres años. Aunque no tuvo dificultad en hacer amigos, no fue hasta que entró a la secundaria John C. Freemont que Ruthie encontró estudiantes de otras etnias, estudiantes de ascendencia japonesa así como china y coreana con quienes entabló amistad.  

Tristemente, solo seis meses después de que Ruthie se graduara de la secundaria Garfield, su madre falleció a la joven edad de 44 años. Fue luego de algún tiempo que su padre se volvió a casar y Ruthie y Lois fueron bendecidas con dos hermanos menores, David y Cathy, a quienes Ruthie señala orgullosamente como “son el deleite de mi vida”. 

Hasta donde es capaz de recordar, Ruthie siempre ha tenido un interés en las artes y manualidades. Cuando estaba en la secundaria, hizo voluntariado en el club de niños y niñas y dio clases de artes y manualidades. Una de tales actividades que enseñó a un grupo de niñas fue una clase creativa para hacer aretes. Hicieron los aretes de pasamanos en forma de zigzag, enrollando las cintas en divertidas figuras y adhiriéndolas a las varitas de los aretes. Ruthie también encontró la alegría en sus actividades como lobatera Cub Scout para su hermano menor David. Luego de inscribirlo en los Cub Scouts, ella inesperadamente se vio haciendo de voluntaria como lobatera. Sin embargo, aunque inesperado, su amor por las manualidades brilló resplandecientemente ya que ellos “siempre tenían los mejores proyectos de manualidades que mostrar y contar en las reuniones mensuales de las tropas”. 

A pesar de un entusiasta interés por las artes y manualidades desde temprana edad, Ruthie no tuvo mucha experiencia con el origami hasta mucho después en su vida, y además, admite que al inicio, ella no era muy buena en ello. Fue en la boda de su hermano menor David en el verano de 1992 que Ruthie recuerda aprender por primera vez origami al ayudar a doblar cientos de grullas de papel dorado para la decoración. Como neófita en el mundo del origami, Ruthie recuerda que sus grullas terminaron en las mesas de recepción, escondidas entre los arreglos florales. Cuando su hermana menor Cathy se casó dos años después, Ruthie recuerda que nadie le pidió ayuda esa vez a armar las grullas y ella no se ofendió. 

Más tarde de ese año 1992, la hermana mayor de Ruthie, Lois – ya una voluntaria del JANM - la convenció de asistir a algunas clases de origami en el museo. Lois, de quien Ruthie insiste era mucho mejor en origami de lo que ella misma nunca fue, comenzó las clases y Ruthie pronto se convirtió en voluntaria en el museo en Octubre de 1992. Como voluntaria, no solo ayudó en la mesa de origami sino que también trabajó como docente  y ayudó a los visitantes con la base de datos del campo de concentración. Pero, fue en esas primeras clases de origami con Shibata Sensei que exploró su interés en el arte del origami. A través de la práctica y la dedicación durante años, Ruthie perfeccionó su técnica en el origami y fue capaz de crear grullas y muchas otras figuras bastante mejores que las grullas de la boda de David.  

En 1998, Lois falleció. Fue una dedicada, apasionada y respetada voluntaria JANM, los voluntarios y personal del museo que la conocieron lloraron su fallecimiento. Pero nadie estuvo más apenado que Ruthie: “Estuve tan triste y afligida y me sentí tan sola”, Ruthie recuerda, pero “luego vi alrededor y vi a David, Cathy y a mis cuatro sobrinos y de repente esa tristeza se disipó y sentí mi corazón desbordarse de amor”. Ella continuó siendo voluntaria en el museo y más tarde en ese mismo año, Shibata Sensei le preguntó a Ruthie si le gustaría ser su asistente en las clases de origami. Honrada por la proposición, Ruthie feliz aceptó. Ella ahora dicta sus propias clases de origami en el museo y a niños en los Sábados Familiares Gratuitos de Target, en la “Esquina de Origami de Ruthie”.

Ruthie’s Origami Corner (La Esquina de Origami de Ruthie) en el Target Free Family Saturday (Sábado Familiar Gratuito de Target) (Foto por Haru Keimi; cortesía de Ruthie Kitagawa)

El más reciente proyecto de manualidades para el museo de Ruthie está actualmente en  exhibición en la muestra “Folding Paper: The Infinite Possibilities of Origami (Doblando papel: Las infinitas posibilidades del origami), que explora la historia del doblado de papel así como de su belleza y versatilidad, como arte y ciencia. Artistas internacionales contribuyeron con esta colección, exponiendo las diversas interpretaciones y estilos del origami alrededor del mundo. Como explica Ruthie, “El origami se ha expandido, pero aún tiene el vínculo común de la belleza. Esta exhibición muestra la diversidad del origami”.

En las etapas de planificación de la exhibición, a Ruthie se le propuso crear formas de origami japonesas tradicionales como la grulla, la rana y el casco de Samurai. Además de estas formas tradicionales japonesas, sin embargo, a Ruthie también se le pidió crear algunas piezas basadas en las costumbres de doblado de papel de las tradiciones hispanas y alemanas, formas de origami con las cuales ella nunca antes se había topado. Una de las piezas es una estrella alemana, la cual utiliza múltiples láminas de papel y toma más de cuarenta pasos de dobleces para crearla, una hazaña que Ruthie aún no había logrado hasta ese momento y que la retó hasta el último doblez. 

“Aunque siempre he disfrutado de las artes y manualidades”, Ruthie admite, “creo que si no fuese por el museo, probablemente no estaría tan involucrada con el origami”. Y si no hubiera sido por Lois, su hermana menor Ruthie no hubiera estado tan inspirada para dar su tiempo como voluntaria y dedicar sus esfuerzos al museo. Agradecida por la guía e inspiración de Lois a través sus años juntas, en la inscripción al lado de las piezas de origami en exhibición apropiadamente se lee, “Formas tradicionales de origami japonesas… en honor a su hermana Lois Teruko Padilla”. 

Día de Acción de Gracias 2011. Reunion de la familia Kanamaru en la Iglesia Congregacional Montebello Plymouth (Foto: cortesía de Ruthie Kitagawa)

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Folding Paper: The Infinite Possibilities of Origami (Doblando Papel: Las infinitas posibilidades del origami) está actualmente en exhibición en el Japanese American Museum hasta el 26 de agosto de 2012. Venga a visitar Ruthie’s Craft Class (La clase de manualidades de Ruthie) el sábado 22 de setiembre de 2012 de 1 a 3 pm. Por favor, vaya al sitio web para futuros eventos y detalles: www.janm.org/target o al www.janm.org/events/

© 2012 Myra Nishizaki

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