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Hijos de dekasegi, blingües y formados en Japón: La nueva generación de nikkei - Parte 2

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¿Qué tanto les costó reinsertarse en el Perú? ¿Fue un choque o se acostumbraron rápido?

JBK: A mí me chocó bastante, aparte que no hablaba el castellano. Los primeros meses, el primer año, no tenía manera cómo comunicarme, porque hasta para hablar con mis tías siempre tenía un diccionario a la mano. Aparte de eso, salgo un paso de mi casa y tengo que tener cuidado para que no me roben, con los carros, porque caminando bien relajado en Japón tal vez no te pase nada, pero acá tienes que estar mosca con los carros, acostumbrarte al tráfico, al ruido. A la fuerza me tuve que acostumbrar, porque no quería regresarme tan pronto a Japón. El tema de la puntualidad, hasta ahora. Para hacer una reunión te dicen a una hora, si han puesto una hora tengo que estar a esa hora, pero hasta ahora a veces me dicen “¿qué?, todavía no te acostumbras acá (risas)”.

O sea tú llegas temprano y todavía te reclaman.

José Bravo Kohatsu

JBK: Te dicen a las 9 empezamos tal cosa, estoy llegando a las 9, no, todavía no llega nadie, yo tengo que pagar el plato porque tengo que esperar a todos hasta que lleguen, ya será una hora, hora y media, y todos llegan como si no fuera nada (ríe). O sea no tienen la culpa de haber llegado tarde, es algo normal para ellos, pero si ponen una hora es una hora. Para qué ponen la hora si no van a llegar a esa hora. Mejor dicen nos vamos a reunir en la casa a la hora que ustedes quieran, entonces yo puedo llegar a la hora que a mí me convenga. Han pasado cinco años y yo todavía sigo conservando esa puntualidad que gané allá en Japón, pero acá es diferente. No sé si me tendría que acostumbrar acá o mantener esa costumbre.

JIF: Yo en realidad no me acostumbro, yo creo que te terminas resignando. Tú tienes los valores que aprendes allá, ¿pero qué haces con ellos acá? Yo creo que sí te sirven, pero en todo lo que es fuera de lo cotidiano. Yo sabía que hoy me citaste 6.30 y yo tenía que estar 6.30 o de repente un poquito antes, pero no es lo mismo cuando vamos a salir con los amigos. A mí me dicen ocho y fijo sé que tengo que llegar a las diez porque si no voy a tener que estar esperando las dos horas. Son cuestiones a las que no te acostumbras, te terminas resignando en realidad. Porque es imposible evitar el caos vehicular, es imposible evitar que esté en rojo y que la gente igualito se pase. Hay cosas que las aplicas acá y realmente te sirven porque te ayudan a diferenciarte, en el tema profesional yo creo que sirve, al menos a mí me ha servido, el tema de ser respetuoso, servicial, como son la mayoría de japoneses.

Te valoran más.

JIF: Claro. En realidad esas cosas son un plus para ti como persona.

¿Qué es lo que más les gusta del Perú?

JBK: La comida, los amigos también. Tengo más amigos nikkei que peruanos, sí, me gusta la gente de acá.

JIF: Yo creo que es el tema de que se rompe completamente la monotonía. Acá en Lima no hay día que sea el mismo, de verdad para mí es imposible, desde que me subo al micro, todos los días pasa algo y eso hace que no te aburras, que es lo que pasa en Nihon. Yo (en Japón) salía a trabajar, marcaba tarjeta, todos los días, 5 y media, salía a la esquina, agarraba siempre el semáforo, la misma señora en la bicicleta al lado, llegaba al eki1, tomaba siempre el mismo tren en el mismo vagón con la misma gente.

Les habrán preguntado un montón de veces si se sienten más peruanos o japoneses.

JBK: Yo a pesar de no tener nacionalidad japonesa, cuando estuve allá me sentía más japonés que peruano. Porque no tenía contacto con la comunidad latina, todos mis amigos eran japoneses, hablaba japonés, no hablaba castellano. Eso me sucedió también regresando acá un par de años.

Te sentías un poco extraño todavía.

JBK: Ajá, me sentía un poco extraño porque más hablaba japonés, la gente que conozco era más japonesa o nikkei pero que habla japonés, y tal vez en ese punto no me resignaba todavía a ser peruano-peruano. Porque en realidad soy peruano, he nacido acá, me he criado hasta un tiempo acá en el Perú, es cierto que he ido a Japón, sigo hablando japonés pero en realidad soy gente de acá (ríe). Y eso lo tengo que admitir por una parte, aunque hable perfecto el japonés, conserve las costumbres japonesas, pero voy a seguir siendo peruano. Tal vez sienta más cariño al Perú, por ese motivo también me siento más peruano que japonés, tal vez ahorita.

Dijiste lo tengo que admitir...

JIF: A mí me pareció también curioso.

JBK: Porque yo en realidad me he sentido más japonés que peruano. Seguramente si le preguntas a mi hermano, te va a decir “soy japonés”, porque tiene nacionalidad japonesa, pero aparte de tener o no tener la nacionalidad, él se fue conmigo a Japón, ha vivido toda su vida allá. Si yo me hubiera quedado allá, del mismo modo también habría obtenido la nacionalidad japonesa, me habría quedado allá sin hablar castellano, y te iba a decir seguramente “soy japonés, no soy peruano”. Pero viniendo acá, a pesar de que conservo las costumbres, el idioma, he nacido acá, mi sangre es de acá, yo soy peruano, por esa parte es algo que tengo que admitir (risas).

Lo dices con cierta resignación.

JBK: Yo creo que es así, a pesar de todo lo que me pase soy peruano.

¿Y tú?

José Iraha Flores

JIF: Todos los que somos nikkei tenemos de ambas cosas, siempre en nosotros va a haber esa mezcla. Pero siempre me he sentido peruano y siempre me voy a sentir un peruano nikkei. Para mí de repente era más marcado el tema de siempre sentirme extranjero por un tema de rasgos físicos, influye bastante. Es evidente ese tema. Para mí era imposible sentirme japonés, un tema de color de piel, etc. Hasta ahorita sigo sintiendo eso: netamente peruano, pero un peruano nikkei, que tiene esa mezcla. En mi caso, el tema de si me siento japonés o peruano, va variando cada cuatro años: si hay Mundial y no hemos ido soy japonés (risas).

Ustedes hablan japonés, acá los nikkei no lo hablan. ¿Cómo se sienten con respecto a eso?

JBK: El idioma es difícil aprenderlo fuera de Japón. Me dan gusto los nikkei que se ponen a estudiar japonés, pero como es difícil, a las personas que no les interesa estudiar tampoco se les puede exigir. Tal vez haya sido una ventaja para nosotros, una oportunidad ir a Japón, poder aprender el japonés y poder mantenerlo, pero sí me gustaría que los nikkei también estudien japonés.

JIF: Yo sí soy completamente consciente de que si no hubiera ido a Japón, yo no habría tenido nada, absolutamente nada de contacto con el tema de lo japonés. Mi bisabuelo era japonés, mi ojii2 no guardaba costumbres japoneses. Por ese lado no hubiera podido aprender o tener contacto directo con la cultura japonesa. El tema de lo japonés que pueda tener es porque tuve la oportunidad de irme allá. Muchas veces yo no entiendo cómo la gente que es nikkei y que vive en un entorno nikkei no valora o desperdicia la oportunidad de poder aprender o asimilar un poquito más de lo que es la cultura japonesa. En el tema del idioma yo siento que lo japonés en mi vida ha sido determinante. El idioma que siento que en algún momento me va a diferenciar o me va a abrir muchas más puertas de las que me ha venido abriendo es el japonés.

¿Extrañan Japón? ¿Qué significa en sus vidas?

JBK: Yo de Japón extrañaría los amigos, mis padres, tal vez la vida no. Es el lugar donde yo me he criado, ahorita tengo como un buen recuerdo lo que he vivido allá. Si lo vuelvo a revivir o no, depende de la decisión que tome. Si es que regreso a visitar, sería por los amigos, no por la vida en sí en Japón, y también por mis padres.

JIF: Si me preguntas qué significa Japón para mí lo separo en dos partes. La primera es el país que les dio la oportunidad a mis papás de poder brindarme las cosas que tengo o que he logrado o estoy por lograr. Y por otro lado, viéndolo por el tema del idioma, nuevamente, para mí es el idioma que me abrió todas las puertas. Si me preguntas qué cosa extraño, si se trajera parte de la idiosincrasia japonesa en el tema de valores aquí a Lima, yo creo que Lima sería el paraíso. Si la gente fuera más respetuosa no habría caos vehicular; si la gente fuera más puntual no habría esa cultura de la hora peruana; si la gente pensara más en el otro hace tiempo nos habríamos desarrollado más de lo que nos hemos desarrollado; si hubiera esas cosas de Japón, el Perú sería otra cosa.

Notas:
1. Eki. Estación de tren
2. Ojii. Abuelo

* Este artículo se publica gracias al convenio entre la Asociación Peruano Japonesa (APJ) y el Proyecto Discover Nikkei. Artículo publicado originalmente en la revista Kaikan Nº 48, agosto 2010.

© 2010 Asociación Peruano Japonesa y Enrique Higa Sakuda © Fotos: Asociación Peruano Japonesa

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