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Comunidad japonesa en la Colonia Urquiza, Partido de La Plata

Parte IX: Tradiciones japonesas más allá de las fronteras ~ Parte 1

Esta es una visión general de las tradiciones con relación al nacimiento, matrimonio y defunción dentro de la comunidad japonesa de Colonia Urquiza y alrededores.

Introducción.

Las comunidades fuera de su país de origen trasladan sus costumbres, en esta ocasión se desarrollará el proceso de la vida familiar del país de origen y del país receptor.

En Japón, en cada Provincia, en cada Prefectura (Ken), en cada ciudad (Shi), se registran los nacimientos de los ciudadanos japoneses en "Cajas familiares"; es decir, en expedientes donde se inscribe la familia nuclear. Al igual que en el exterior, los Consulados también cumplen la misma función. Por lo tanto, el koseki es el registro de la familia. La Ley japonesa requiere que todas las casas japonesas (IE) inscriban nacimientos, reconocimientos de paternidad, adopciones, uniones, divorcios y muertes a su autoridad local, para ingresarlo en el koseki, logrando la legalidad.1

En general, la ceremonia japonesa del casamiento es familiar y se caracteriza por mantener vigente un ritual, como el del sake, donde vestidos con kimonos especiales, realizan un acto de unión tomando sake en tazas o en algún templo donde un monje oficia la ceremonia. En la actualidad, por moda, muchos sin ser católicos se casan en occidente o en Iglesias católicas y hay quienes porque profesan esta religión. 

En cuanto a los fallecimientos, en la tradición japonesa se vela con cuerpo presente, asistiendo familiares y amigos, y entregando a la familia un sobre con dinero para ayudar en los gastos del velatorio, entierro o cremación y a los 49 días se realiza una reunión donde (con las ceniza o solo una foto del fallecido) se le rinde homenaje, con un monje budista (bonzo) que recita sutras, como ejercicios espirituales, invocando a Amida Buda, a la memoria del antepasado. Se le presentan alimentos y se guarda cierto luto durante esos días, al año se hace otra reunión porque el alma retorna una vez más.

La Familia Japonesa.

En los últimos cincuenta años, la familia en Japón ha experimentado cambios estructurales.2 En 1898 la Ley Civil, implementó el “koseki” o registro de nacimiento, donde se otorgaba al primogénito el derecho de heredar toda la propiedad de la familia. Japón empezó a copiar las costumbres de las familias de países occidentales, como desde el rol en que la mujer que era de ama de casa (shufu) y su deber más importante era bregar en el hogar por la paz y armonía y formar buenos ciudadanos, pasó a tener el privilegio de trabajar y aportar ingresos.

En 1948, se efectivizó una ley que expresaba los derechos humanos básicos, la igualdad de ambos sexos, etc.

Después de la crisis económica de 1973, una de cada dos mujeres casadas trabajaba, pues de otra manera no podían mantener el nivel de vida que habían alcanzado, lo que generó que la mujer adquiriera mayor independencia. En 1975, se declaró el Año Internacional de la Mujer que tenía como objetivo mejorar su situación. Otros esfuerzos a nivel mundial fueron: la Convención para la Abolición de todas las formas de Discriminación Contra la Mujer en las Naciones Unidas de 1979, la Ley de Igualdad de Oportunidades en el Trabajo para ambos sexos en 1985. El nacimiento de esta ley no fue fácil porque hubo oposición muy fuerte por parte de los conservadores, pues siempre vieron a la mujer en un estadio inferior con respecto al hombre.

En 1999 se resolvió la participación cooperativa de hombres y mujeres en la sociedad; por primera vez se promueve la participación de ambos sexos en actividades sociales. También se refiere a la familia, pues aclara que tanto el hombre como la mujer deben hacerse cargo de la crianza de sus hijos y otras actividades en el hogar. 

En Japón, según las estadísticas, ya no se casan tan jóvenes. Las jóvenes han encontrado que siendo solteras son más libres, y los hombres valoran que siendo solteros disponen de más dinero. Muchos jóvenes solteros viven con sus padres dependiendo en cierto modo económicamente de ellos, e incluso se dan casos de hombres que viven con su pareja, dejando que sea la mujer la que aporta la economía en la casa y ellos se quedan en el hogar haciendo las labores como amos de casa.

En 1997, el porcentaje de divorcios era todavía menor, pero a lo largo de los últimos años esto ha cambiado. Incluso existe lo que se llama, divorcio dentro del hogar o familia disfuncional; son las parejas que no se hablan o que no tienen relaciones.

Hay también casos de japoneses, tanto hombres como mujeres, que no logran en Japón conformar una familia, entonces buscan en países cercanos con quienes casarse y engendrar niños. Pero también están aquellos descendientes de japoneses, nacidos en el extranjero, que buscan esposo o esposa en el Japón.

Registro en el extranjero según entrevistas a la comunidad.

Los japoneses nacidos en el extranjero, si desean la ciudadanía japonesa, deben hacer un trámite en la Embajada o Consulado Japonés llenando los formularios correspondientes. Antes, se debe pedir en Japón, en la Prefectura, el certificado de nacimiento y de familia (koseki shohon y koseki tohon) original para el trámite, el cual es inviolable y tarda dos semanas.

Cuando nace un bebé y los padres quieren inscribirlo para que obtenga la ciudadanía, si ellos son japoneses (nativos, issei), o hijos (segunda generación nisei con koseki, es decir con ciudadanía) o de sangre japonesa (nikkei), deben tramitar durante el mes de nacimiento su ciudadanía, presentando los certificados del padre/madre (pedidos a Japón, a la Prefectura), certificado de nacimiento del niño/a y libreta de matrimonio. Aproximadamente un año demora el trámite.

Si el apellido es de otro origen, por ejemplo, padre occidental italiano, madre japonesa o descendiente, cuando se lo inscribe, siempre el apellido debe ser el japonés, es el que se toma en cuenta para la anotación en la “Caja Familiar”. Cuando una familia pierde el apellido, porque no hay herederos varones, tan solo descendientes mujeres, en Japón se acepta que cuando se casan las mujeres con japoneses (en especial la hija mayor), puedan mantener su apellido, es decir, el hombre toma el apellido de su esposa (Yoshi) y pasa a formar parte de la “Caja familiar” de la mujer.

En el extranjero, como la legislación no contempla el cambio de apellido, aunque puede haber excepciones, como en el caso de solteros. Por esa razón, cuando una familia japonesa o de sangre japonesa, tiene hijas, la primogénita viaja a Japón y le sugieren buscar un esposo japonés que acepte la condición de tomar el apellido de ella y realizar el trámite de pasaporte con nuevo apellido, antes de volver a la residencia de los padres de la esposa. Un ejemplo es el caso de la familia Takeuchi en Paraguay, en que la hija mayor de la familia se casa en Japón con un japonés que toma el apellido y sus hijos llevan doble apellido Takeuchi-Takeuchi, por parte de padre y madre.

Hay un caso en el material analizado, donde la familia realizó el mismo trámite en Paraguay pero luego se traslada a la Argentina, tienen hijos en aquel país y en éste, en el primer caso llevan el apellido de la madre (por toma de apellido por parte del marido en Paraguay), pero en la Argentina no realizan el trámite porque ya tienen varones y no lo consideran necesario, por lo tanto, llevan el apellido originario paterno.

Parte IX (Parte 2) >> 

Notas: 

1. El Koseki o Registro Familiar es el registro más antiguo del mundo, surge como censo en el siglo XVI, para que la autoridad reinante, sepa la cantidad de personas que conforman su dominio. Desde 1872, obligaron a toda la gente japonesa a tener nombres de familia como patronímicos o toponímicos. Los expedientes fueron mantenidos originalmente en volúmenes de papel muy largos, pero traducidos al formato digital en el 2002 y ahora se automatizan enteramente, llamándolos Juki Net.

Actualmente, el Ministerio de Justicia usa el koseki para registrar familias, seguir el rastro de nacimientos, matrimonios, muertes, condenas criminales, paternidad, adopciones, censo en otros países, etc.

Solamente los ciudadanos japoneses pueden ser colocados en el koseki, porque es considerado un certificado de la ciudadanía. No-Japonés puede ser ingresado como esposo/esposa del ciudadano japonés. En Japón una mujer recién casada generalmente adopta el apellido de su marido. Sin embargo, cerca del 2% de los maridos decide adoptar el apellido de su esposa. El koseki no acepta segundos apellidos ni con guiones.

Un niño que nace fuera del matrimonio se registra como tal en el koseki. Para evitar confusiones acerca de la paternidad, las mujeres no se pueden volver a casar hasta que pasen seis meses después del divorcio.

La información del registro familiar es rutinariamente solicitada por potenciales empleadores y casamenteros (nakodo) que acuerdan matrimonios. La información está siempre disponible para abogados que trabajan en asuntos legales. Los detectives también tienen acceso a esta información.

Hasta muy recientemente, los nombres extranjeros no podían ser registrados en el koseki, por lo tanto aquellos extranjeros que no querían adoptar un nombre japonés se les negaba la ciudadanía.

2. Hace más de ciento cincuenta años, alrededor de 1858, Estados Unidos, contribuyó al pasaje de un estado feudal a uno moderno lo que afectó a la estructura familiar japonesa del nuevo gobierno Meiji. Remontándonos en la historia, cabe decir que en la segunda mitad del siglo XIX, la clase dominante pasó a ser el “tennoo”, con un modelo patrilineal y patriarcal para todas las familias japonesas, readoptando valores basados en la filosofía de Confucio, donde lo primordial era el respeto y la fidelidad al amo, al padre, al antepasado.

 

© 2014 Irene Isabel Cafiero

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About this series

Esta serie trata sobre la comunidad nikkei asentada en Colonia Urquiza, en La Plata - Argentina, desde la década del sesenta, con el arribo de los primeros inmigrantes, sus actividades en la agricultura, la práctica y difusión de su cultura ancestral y su proyección sobre la sociedad argentina.