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Entre el pasado y el presente de la colonia Enomoto, una mirada desde adentro - Parte 1

Se puede decir que desde finales del siglo XIX hasta la tercera parte del siglo XX, el proceso migratorio del Japón, representó una fuerte presencia en cuanto a la conformación de comunidades japonesas en países de América Latina.  Acontecimiento que surge a partir de la restauración del Estado japonés, durante el periodo Meiji. Época en la que se gestionaron acuerdos internacionales, que permitieron la emergencia de un proyecto de colonización, enmarcado bajo las políticas de relaciones exteriores.

el Vizconde Takeaki Enomoto en 1869 (Foto: Wikipedia.com)

Es bajo este contexto, que cobra importancia la conformación de la primera colonia japonesa (colonia Enomoto) en el Soconusco Chiapas, México. Proyecto que fuera encomendado por el entonces ministro de Japón, el Vizconde Takeaki Enomoto. Es por ello, que al hablar sobre el proceso migratorio japonés a tierras latinoamericanas, es importante mantener presente la historia de los primeros colonos japoneses, que arribaron a tierras mexicanas en mayo de 1897.

Pues fueron ellos, quienes trazaron las rutas para nuevas inmigraciones dentro del marco legal de los acuerdos internacionales pactados entre México y Japón. Proyecto que se extendió más tarde a Perú en 1899, Brasil 1900 y Argentina en 1908, consolidando de esta manera, puentes de comercio con el país del sol naciente, que para entonces se había consolidado como el promotor de la prosperidad  para las naciones en desarrollo, a través de la política de emigración.

Es a través de este marco histórico que se llevó acabo en 1875, el primer contacto oficial de relaciones diplomáticas entre México y Japón, por medio de una expedición científica promovida por el gobierno del entonces presidente Porfirio Díaz. El motivo fue la aproximación del planeta Venus a la tierra, en donde un grupo de observadores mexicanos, viaja a Japón en 1874 encabezado por el subsecretario de comunicaciones de México, y astrónomo Francisco Díaz Covarrubias.

Para ese entonces la situación social de México, se estaba replanteando bajo la política de colonizaciones extranjeras, en tanto que las ideas centrales versaban sobre el supuesto de que el territorio nacional se encontraba prácticamente despoblado y sus vastos recursos naturales debían ser trabajados para el desarrollo económico nacional. Por lo tanto: “Convertir a México en una nación de inmigrantes también contribuiría a consolidar el proyecto de modernización de corte liberal emprendido por Porfirio Díaz” (Salazar Anaya, 2003:52).

Tras una serie de acuerdos en torno a las políticas de colonización se promulgaron dos leyes; la de 1883 y 1884. Es a través de estas políticas migratorias que se pensó contribuir a la alternativa para el orden y progreso nacional. Dando como resultado el proyecto de colonización pactado el 30 de noviembre de 1888, por los gobiernos de Japón y México. Llevándose a cabo la firma del primer acuerdo de colonización con Japón bajo el principio de igualdad, celebrado el 29 de enero de 1897, otorgándole al Vizconde Takeaki Enomoto la extensión de 65.000 hectáreas, para el cometido de la colonización en el sureste mexicano en la ciudad de Escuintla Chiapas.

Takeaki Enomoto quien fuera ministro de relaciones exteriores se había mostrado interesado por la colonización, por lo tanto, bajo este interés envió a científicos japoneses a estudiar las tierras de México de norte a sur, con el objetivo de identificar las tierras más productivas y fértiles para la agricultura. Tras seis meses de investigación se entregó en 1893, el informe que describía la situación social y económica de México. Dicho informe describió un contexto totalmente rural, lo que sirvió como argumento a Takeaki, para hacer dos nuevos estudios, pero esta vez en busca de las tierras susceptibles de colonización en el sur de México.

De esta forma, las zonas estudiadas fueron el Soconusco en Chiapas, Oaxaca y Guerrero: “Se estudió las condiciones climáticas, el riesgo y la calidad de las tierras, los productos agrícolas que se explotaban, la mano de obra y la posibilidad de construir un puerto para facilitar el transporte de los productos” (Ota Mishima, 1985:36).  El arduo y meticuloso proceso de investigación, que duro 173 días, dirigido por Tadashi Nemoto y por el ing. Agrónomo Bunzo Hashiguchi, permitió al gobierno japonés considerar a la zona del Soconusco como el lugar idóneo  para emprender lo que fue la primera inmigración japonesa hacia este país y en América Latina.

Huellas de la Colonia Enomoto en el Soconusco, Chiapas.

La historia de la emigración japonesa hacia México, se originó a partir del 21 de marzo de 1897. Fecha en la que zarpó del puerto de Yokohama un grupo de inmigrantes japoneses formado por 35 miembros llevando el nombre de “Colonia Enomoto”, con el objetivo de cultivar café en tierras Mexicanas.

El viaje se realizó en un periodo de 47 días a bordo de un navío ingles que traía por nombre “Garlick” arribando al puerto de San Benito, hoy puerto Chiapas, el 10 de mayo de 1897. Es desde este puerto donde los colonos japoneses emprendieron una ardua caminata de 35 kilómetros bajo el ardiente sol, hasta la ciudad de Tapachula Chiapas. Descansando 3 días en ella, para reponerse del viaje y así comenzar una nueva caminata de 81 kilómetros hasta la ciudad de Escuintla Chiapas. Lugar al que arribaron el 16 de mayo y posteriormente para el 18 de mayo tomar posesión de sus tierras, fijando como fecha de la fundación de la colonia Enomoto el 19 de Mayo de 1897. Es a partir de este momento que se consolida la primera colonia japonesa en tierras mexicanas.

Con la instauración de los 35 colonos japoneses en tierras chiapanecas, se emprendió el cometido del proyecto migratorio, comenzando a sembrar maíz arroz y trigo. Proyecto que no tuvo mayor alcance debido a la “falta de linderos y la práctica extendida del pastoreo hicieron fracasar todo cultivo, incluso el del café, pues las tierras no eran las convenientes, ni la colonia poseía los medios económicos para echarla a andar” (Bonfil, 1993:411).

Los problemas que enfrentó la colonia Enomoto, no sólo fue la dificultad de la siembra del cafeto, sino también: las altas temperaturas, las abundantes lluvias que impidieron la siembra, así como las enfermedades de fiebre amarilla y malaria. Aunado a esto, la situación económica fue otro factor que repercutió en los objetivos de la colonia, que al cabo de unos años terminó por disolverse, orientando a que algunos colonos decidieran volver a Japón, otros más emigrar al centro del país.

La difícil situación por la que atravesó la colonia Enomoto, obligó a que 18 integrantes fueran en busca del Consul y General Yoshibumi Murota quien era el encargado de rendir información a Japón sobre el trabajo de la colonia. Cuando el gobierno de Japón y el Vizconde Takeaki Enomoto se enteran del fracaso de la primera colonización envían a “Kawamura Naoyoshi y Kobayashi en diciembre de 1897, con el fin de repatriar a los colonos. Al ver que no querían regresar aconsejado por el cónsul general Murota, inició la reconstrucción de la colonia Enomoto en Escuintla”. Irie Toraji (1938), citado por Ota Mishima (1985:44).

La reconstrucción de la colonia Enomoto, respondió al proyecto encaminado por los inmigrantes de Fujino, quienes apoyaron a la conformación de la primera colonia. Mientras esto sucedía, el compromiso moral por parte de los colonos japoneses los motivo a seguir trabajando en la siembra, llegando a poder obtener algunas cosechas. Esta noticia fue comentada por el periódico de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez Chiapas, “el observador” que decía lo siguiente.

La agricultura en Chiapas.

Pocas de las colonias agrícolas de México han visto realizado sus esfuerzos tan rápidamente como las fundadas en el Estado de Chiapas, por un grupo de agricultores japoneses. El Sr. Murota, Ministro de Japón en México ha hecho recientemente una visita a sus compatriotas. Los encontró en plena prosperidad, muy satisfechos de sus cosechas y de la seguridad que disfrutan en esa parte de la República.

Chiapas, nadie lo ignora, es una región privilegiada entre todas. El suelo, de una fertilidad asombrosa, produce en fertilidad el café, la vainilla, el cacao, caucho, etc,etc.

Esta riqueza, unida a la tranquilidad que reina en el Estado, gracias a la administración prudente y progresista del Gobernador actual, hará que en breve tiempo sea uno de los centros agrícolas de mayor importancia de México.

Fuente: La agricultura en Chiapas (1898, 29 de mayo). El observador Tomo I. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas Núm. 16. Pág. 4.

A pesar de que la colonia Enomoto logró obtener avances significativos en la siembra, el proyecto fracasó definitivamente en la década de 1900, arrastrando con ello la completa separación de la colonia Enomoto.

Una vez disuelta la primera inmigración japonesa, desalentó al Vizconde Takeaki Enomoto para seguir con el proyecto de colonización, por lo que cedió sus derechos a Tatsujiro Fujino, quien en 1901 envía a Sutezo Misumi, para investigar la posibilidad de recuperar los restos de la colonia. Al año siguiente (1902) es enviado nuevamente acompañado de Tsunematsu Fuse, como gerente para que se dedicara a la reformación de dicha área. Con ello surge la conformación de la “segunda colonia Enomoto” llamado también los inmigrantes de Fujino.

Hasta el momento se puede identificar dos importantes acontecimientos, que marcaron procesos significativos para  la construcción histórica de esta migración japonesa. El primero responde a la fragmentación de la colonia Enomoto, suceso que obligó a la mayoría de sus integrantes a emigrar y olvidar todo objetivo de colonización. El segundo responde a la campaña de los inmigrantes de Fujino, quienes tuvieron por objetivo rescatar y apoyar al resto de la colonia, así como de seguir con el proyecto de colonización de Takeaki.

Es durante este proceso de diáspora y reconstrucción que cobró importancia la creación de tres sociedades como lo fueron: la Sociedad Cooperativa Nichiboku Kyodo Gaisha (1906 – 1920), Sociedad Kohashi- Kishimoto(1899- 1942) y la granja Fujino. Sociedades que consolidaron el desarrollo económico de los colonos, así como de los habitantes de Escuintla.

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© 2012 Martín Yoshio Cruz Nakamura

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