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Comunidad japonesa en la Colonia Urquiza, Partido de La Plata

Parte III: Bon Odori

Este informe es una contribución al conocimiento de la vida cultural de las familias japonesas en Argentina desde el análisis de un festival, el Bon Odori, en el que se conjugan tradición, identidad e integración.  Se celebra cada enero durante una tarde y noche en la colonia citada,  para inmigrantes, para sus herederos y para la población en general. La primera adaptación  se refiere justamente a la fecha de celebración en Occidente, dado que en Japón se realiza durante los meses de julio y agosto en coincidencia con la cosecha del arroz (parte del ciclo vital) y como parte de los matsur1 o festivales japoneses de otoño/ verano. La segunda adaptación, y quizá la de mayor peso en este informe, se relaciona con el carácter mucho más económico-social. A partir del 2008, fue declarado de interés provincial y municipal2, otorgándole así una visibilidad a la comunidad dentro de la sociedad platense y de toda la provincia de Buenos Aires, que gracias a este reconocimiento construye un contacto cultural basado en el acercamiento y el diálogo.

“Bon” es una temporada festiva durante la cual se da la bienvenida a las almas de los ancestros. Es la tradición y práctica budista de honrar a los espíritus de los antepasados.  El término Bon está tomado de la sílaba final de Urabon, vocablo japonés que es la traducción del Ullambana sutra del vocablo chino y Odori, significa baile. Por lo tanto, el Bon es el día de los ancestros muertos, y el Bon Odori es la danza que acompaña y consuela las almas de esos difuntos.

El Bon, se celebraba con algunos ritos religiosos desde la época Heian (794-1185 d.C.), pero no fue hasta la época Muromachi (1392-1568 d.C.) cuando se introdujo de alguna manera el Odori, el baile con taiko (tambor) y canciones tradicionales.

Según cuenta la leyenda, sólo en este día se les permite salir a los difuntos del otro mundo para que se reúnan con sus familiares. Se celebran ceremonias en honor de los ancestros y amigos fallecidos en el pasado, y en especial durante el año. Es tradición ofrecerles varios tipos de comida: arroz, verduras, frutas, dulces y flores.   

Una forma de manifestación del rito en Japón, consiste en erigir un “altar de espíritus” (shōryōdana) frente al butsudan (altar familiar budista) para dar la bienvenida a las almas de los ancestros. Se suele pedir a un sacerdote que vaya y lea un sutra (tanagyō). Entre los preparativos tradicionales están: la limpieza de las tumbas y la preparación de un camino desde éstas hasta la casa y la provisión de caballos o bueyes de paja para el transporte de los ancestros. El fuego de bienvenida (mukaebi) encendido el 13 de agosto, y el de despedida (okuribi) encendido el 15 de agosto, tienen la intención de iluminar el sendero. Se encienden además los tradicionales farolitos (chouchin) de papel, con la esperanza de poder guiar a los espíritus de los difuntos hacia sus hogares. El Obon acaba con el toro-nagashi, otra forma de rito en el cual se hacen flotar cientos de faroles en los ríos o en el mar, con la esperanza de guiar a los espíritus de vuelta al otro mundo; por tal motivo, es común ver celebrar el rito en templos o santuarios que tienen acceso a ríos o al mar, o en sitios habilitados para la ocasión.

Otras formas de celebrar el Bon Odori son: recorrer las calles de la ciudad mientras se va danzando, u otra forma danzar alrededor del yagura (torre) en donde se toca el taiko. Este último es el más difundido en Sudamérica.  El Bon Odori, debe ser celebrado durante la noche, debido a que se cree que las almas de los ancestros regresan cuando anochece. La música debe ser vivaz, para darles la bienvenida y la gente debe mantener el buen humor. Los participantes, asisten vestidos con ropas tradicionales (yukata o kimono de verano) y se puede encontrar puestos de comida, juegos y pruebas para todas las edades. Culminan los festejos con un show de fuegos artificiales (hanabi).

El taiko (”tai” grande y “ko” tambor), es un tambor japonés tocado con palillos de madera. En el Japón tradicional, el taiko era un símbolo de la comunidad rural, visto como sagrado y usado para espantar malos espíritus y pestes que pudieran dañar los plantíos, elevando con su sonido las plegarias a los dioses. Evolucionó tras la Segunda Guerra Mundial, para convertirse en un importante instrumento musical. Hoy es un componente fundamental de los festivales de música3, así como de algunas ceremonias religiosas, siendo en ocasiones el centro de atracción4.

El festejo del Bon Odori en Colonia Urquiza, se organiza gracias a la formación de una comisión que se encarga de todo el evento y la cooperación de la comunidad. Se designan puestos simbólicos, para la preparación  del yakitori. Desde el viernes por la mañana llega un grupo  para  lavar verduras; por la tarde  los ayudantes  de cocina con tablas, cuchillos afilados y delantal (hombres y mujeres) llegan  para  ocupar los  puestos: los que cortan cebolla, morrón rojo, morrón verde, pollo. En cambio, los que preparan los takoyaki, necesitan algo de  experiencia. Una vez terminada la labor, la comisión de damas, prepara aperitivos para todos mientras se escucha el ensayo de los chicos  practicando el taiko, y observando a un grupo danzando los temas que se escucharán en el evento.

El día del evento, todos en sus puestos preparados para recibir a los visitantes que disfrutarán del festival. Al otro  día, algo cansados por el trajín del día anterior, se reúnen  para comenzar la tarea  de limpieza y orden. Pasado  el mes  se realiza la reunión “balance del Bon Odori”.

La imagen de portada del libro “Algunas Voces, mucha tradición”5, corresponde al primer Bon Odori que se realizó en el campo de la familia Nitta en el año 1965, donde adultos, jóvenes y niños vestidos con atuendos típicos, se los ve danzando alrededor del yagura6, al compás de los tambores. Posteriormente, se realizaron en otros lugares como, Colonia La Plata y Mizujopero fueron esporádicos y en Colonia Urquiza comenzó a destacarse desde hace 15 años.

En algunas entrevistas realizadas a algunos inmigrantes de Colonia Urquiza,  recogimos valiosa información acerca de los inicios de la celebración. Tal es el caso del profesor de taiko Muneo Kobayashi8, que señala que los primeros Bon Odori se llevaron a cabo en Colonia La Plata y que recién, cuando las escuelas se unificaron, se realizaron en la Colonia Urquiza9 y se los propuso para recaudar fondos. El resto de las colonias aportaban materiales y mano de obra. Le siguieron a Colonia Urquiza en el tiempo, los festivales de General Sarmiento y Burzaco. El objetivo fundamental, era reunirse y juntar dinero.

El señor Kobayashi  recuerda, que en el Bon Odori de Japón, algunas mujeres usan el velo kaza y los hombres máscaras o disfraces. En Colonia Urquiza, en los primeros se utilizó el kaza y las máscaras, pero no prosperó. Cuando empezó a enseñar las canciones que ahora acompañan el evento en la colonia, debió armar como serían los toques del taiko para esas canciones, un verdadero creador, ya que son diferentes a las de Japón.

La familia Tsuru, recordó que en los primeros Bon Odori, primó la desprolijidad, y ello se vio reflejado en los libros de actas. Comentan que la primera comisión pro Bon Odori, se elegía entre los padres de los alumnos de la escuela y asociados a la AJLP (Asociación Japonesa La Plata)  de la Colonia Urquiza o de otras colonias aledañas.

En enero de 1999, se dio inicio a la nueva etapa del Bon Odori como parte de un evento organizado por la escuela japonesa, perfeccionándose, año tras año, incorporando un programa para visualizar todo el organigrama.

Toshifumi Nishioeda, en cambio, relató que los primeros Bon Odori de la década del ochenta eran muy familiares. La comisión de jóvenes Seinen-bu10 a la que pertenecía, era encargada de una parte de la organización y el artífice del evento, era la Asociación Japonesa La Plata (AJLP). Para el cierre, los jóvenes, presentaban una coreografía con danza moderna, como último espectáculo. Con el tiempo, y como un sello característico de la Colonia Urquiza, el cierre incluye un show de fuegos artificiales que se observan desde toda la ciudad de La Plata. 

Expresó que al principio, dentro de la colonia, no hablaban del homenaje a los muertos como parte del Bon Odori, sino solo como forma de obtener buenas cosechas. El desconocimiento de la cultura oriental hacía que la sociedad viera con extrañeza una danza para los espíritus y optaban por no concurrir. Actualmente, el interés por conocer más sobre la cultura japonesa y la difusión a través de los medios, hace que la sociedad se acerque sin prejuicios a disfrutar de la celebración.

Sin lugar a dudas quienes han reactualizado y resignificado las tradiciones, han sido en nuestro país la segunda generación, nisei. Ellos se ocupan y esfuerzan cada año por mejorar y perfeccionar la celebración, de manera que pueda ser más atractiva para la población de la ciudad y los alrededores, además de otros lugares de la provincia de Buenos Aires, la mayoría de los cuales sin relación directa con la colectividad y con otro perfil sociocultural.

En el análisis de la festividad, buscando un nuevo sentido, podríamos decir que el Bon Odori, encierra un valor signo y un valor símbolo11 vinculado al rito, además de un valor socioeconómico. Y en el proceso de reapropiación social, ha contribuido a la relación intercultural.

Notas: 

1. Los festivales, son comunes en Japón, se realizan durante todo el año, momentos en los que el pueblo se reúne con las divinidades y lo celebra con fiestas y procesiones. Originariamente coincidían con las cuatro estaciones, como por ejemplo el de primavera para desear buenas cosechas. En el caso del Bon Odori pueden llevarse a cabo de diferentes maneras, familiares, en las calles o en algún predio con una torre.

2. El Bon Odori, fue declarado desde el 2008 de interés municipal y provincial,  resolución 0391, por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, con carácter de patrimonio no solo de la colectividad japonesa que la organiza sino de toda la comunidad platense y bonaerense. 

3. En el 2011- 2012 se presentó “Buenos Aires Taiko”, grupo independiente que forma parte del Kumi Daiko tradicional, fusión con otras manifestaciones musicales y escénicas.

4. Actualmente en Japón, hay más de 4.000 grupos de taiko. Los tambores son de diferentes tamaños. Desde los pequeños Shime-Daiko, o el Hira-Daiko,  hasta el O-Daiko un instrumento de gran tamaño.

5. Cafiero, Irene- Cerono Estela: “Algunas voces, mucha tradición”, Ediciones Al Margen, La Plata, Noviembre 2012.

6. Significa torre, pero  originalmente era el lugar de almacenamiento de las flechas, de las armas, de la comida, o simplemente como espacio desde donde vigilaban los soldados.

7. Mizujo: conocida como “granja criolla con espíritu japonés”, emprendimiento de la Familia Sato con gran reconocimiento en la zona.

8. Fue profesor de taiko en la Colonia La Plata, luego en Colonia Urquiza hasta el año 2011 y allí formó a sus discípulos  Iehisa Takahashi y actualmente Takashi Nishida quienes enseñan a los niños de la Escuela Japonesa Nihongo Gakko, en Colonia Urquiza.

9. El 12 de Enero de 2002 se realiza el primer Bon Odori en la cancha del Club Japonés de Colonia Urquiza para recaudar fondos y subvencionar a la escuela japonesa que se había unificado unos años antes.

10. Departamento de jóvenes de la Asociación Japonesa La Plata.

11. García Canclini, Néstor: Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad, Gedisa, Barcelona, 2004.

 

* “Algunas voces, mucha tradición” Pasado y presente de la Comunidad japonesa de Colonia Justo José de Urquiza. Por Irene Isabel Cafiero y Estela Cerono. Primera edición. Ediciones Al Margen. La Plata. 2013. ISBN 978-987-618-163-1.

 

© 2014 Irene Isabel Cafiero

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About this series

Esta serie trata sobre la comunidad nikkei asentada en Colonia Urquiza, en La Plata - Argentina, desde la década del sesenta, con el arribo de los primeros inmigrantes, sus actividades en la agricultura, la práctica y difusión de su cultura ancestral y su proyección sobre la sociedad argentina.