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Futuro Colectivo

El ojo de un dragón en China - Parte 2 de 3

Parte 1 >>

Comer, comer, comer

Es uno de los pilares de la experiencia de conocer lugares ajenos y extraños… aunque tan ajeno no me fue porque mucho de lo que comí tenía sabores que probé durante toda mi niñez de mano de la abuela paterna, como el misoshiru aunque fue instantáneo pero ayudó a recordar, por lo que lo disfruté bastante; también, un soba helado con nori, huevo y cebollitas trajo recuerdos gratos de muchas comidas de niño.

Nos encontramos con la fruta del dragón, Thanh long: Pitajaya en la selva peruana, similar en forma pero no en color; también se llama pitahaya, pitahayas, pitaya y su nombre científico es Hylocereus undatus; en internet dicen que se llama “tasajo” aunque esto último, en muchos países americanos, es una carne adobada parecida a la cecina.

Fruta del dragón

Ojo de dragón - Long-an

El thanh long es una fruta intensa en apariencia, suave y fácil para comer.  Su pulpa es blanca con pequeñitas semillas negras por montones, bien distribuidas; su sabor es suave, algo ácido y ligeramente dulce.  Muy oriental, diría, debido a la delicadeza de su consistencia y por la elegancia de su sabor.

También probamos el ojo del dragón, Long-an, con cáscara aterciopelada, pulpa traslúcida y semilla oscura y muy lisa.  Su sabor era excepcional, tan envolvente como el lychee aunque no tan dulce sino más elegante.

Yucas, yuquitas

Unas masas fritas sumergidas en aceite llamadas You-tian son muy parecidas a las “yuquitas” con una taza de café que se venden sin parar en algunos mercados limeños; no tienen yuca sino harina de trigo frita y, además, azúcar (en China no lo adicionan pero sí mezclan harina de arroz, cambiando el sabor, la textura y la consistencia).

Yuquitas You tian

Especulo que el nombre “yuquitas” vino de la pronunciación “en difícil” que un peruano no quería pronunciar y que algún chino trajo al Perú; la fritura se quedó con ese nombre, por sonido y por apariencia alargada.

Comer es una experiencia incomparable y memorable cuando las culturas se cruzan, sobretodo en países lejanos y con formas tan distintas a las occidentales donde prima la chatarra, lo empaquetado, lo barato, lo importado y el volumen.

Pero, de forma indistinta, las influencias occidentales preceden tal que alguien creó una marca con su cara, con similar tratamiento a la del Coronel Sanders.  Es comida china rápida.

Tés chinos

Después de algo de chatarra (si se elige esa opción) los salones de té se encuentran con facilidad y la degustación gratuita, buena, amistosa y paciente, hace que las ganas de comprar los tés que fabrican, despierten.

El Pu-erh, Oolong, verde con jazmín y frutales son las mejores opciones.

Nunca ofrecieron el matcha que, aunque se originó en China, es en Japón donde caló hondo: es té verde molido para la ceremonia del té, infusión que llegó con la introducción del budismo procedente de China (y éste, a su vez, de la India).

Comida rápida con cara parecida a KFC

También fue interesante ver los nombres de las cadenas de comida rápida escritos en chino, caracteres muy extraños para occidente.

Después del almuerzo, ver un excelente espectáculo de acrobacias chinas y compras de productos típicos como snacks empaquetados pero a base de semillas y vegetales, y cerámicas utilitarias (jarrones, tazas, platos).  Es impresionante la calidad de estos productos y la paciencia con que los artesanos trabajan en el mismo lugar de ventas.

La muralla china

No podía ausentarse en esta visita.

La impresión fue turística más que histórica, esperaba la esencia milenaria publicitada en comerciales y volantes pero ver una cámara de seguridad (de esas que permiten ver a 150m) en la estación más alta del recorrido, quitó bastante a la imagen de antigüedad que, para colmo, era rematada por los puestitos con recuerdos chinos regateables en múltiples puntos, pero vale mencionar que habían baños por todos lados.

La cantidad de turistas subiendo miles de escalones era impresionante (más de 4 millones de extranjeros al año en todo el país) pero lo más “memorable” fue la cantidad de turistas chinos, de provincias, jubilados y con sus familias, recorriendo este interminable territorio.

Subir hasta la estación más alta de este pedacito de muralla china (más de 6700km) fue extenuante pero grato (felizmente hacía frío)… la factura de esta “hazaña” vendría al día siguiente y por 3 días más en los músculos de las piernas.

Nido de pájaro, Villa olímpica

Regresando al centro de la capital, en cansancio franco, preguntamos porqué tantos fuman: nos dijeron que el 95% de hombres fuma mientras que el 3% de mujeres lo hace.  Se debe a que es una extensión del machismo obsoleto que aún tiene vigencia en muchos países en este planeta y a que es mal visto en las mujeres chinas; habría que añadir que la industria del tabaco es una que se niega –con garras- a desaparecer.

Esto me hace recordar sobre la nueva disposición para “artículos peligrosos” en el equipaje para bodega (no cabina):  ni encendedores ni fósforos… ¿cómo utilizarlos si están en la maleta, muy fríos y lejanos a sus dueños?

Y a ¿por qué gritan tanto?, nos dicen que son de provincias, que es una forma de hablar por costumbre tal como caminar rápido, correr hacia la cola, empujarse… todo debido a que tienen que competir entre sí para obtener algo, “luchar” por la vida ya que son un montón; entonces, loable enfoque aunque no entre en las normas de comportamiento que creemos “civilizadas”.

Pato laqueado

De esta forma, durante el viaje no dejamos de ver escenas toscas y griteríos por doquier con empujones; sin la competencia por ser muchos, en el Perú tenemos los gritos en las cocinas de comida cantonesa pero también el correr hacia las filas, sin ser chinos, “para llegar primero” o “para estar más adelante porque es mejor”… estas actitudes se dejan notar sin distinción de “estatus” ni de origen.

Como última parada, antes de comer el típico pato laqueado y, finalmente, ir a remojar los pies en agua caliente, el Nido de Pájaro y el Cubo de Agua olímpicos, iluminados, fueron un espectáculo maravilloso a pesar del frío y de la neblina que le dio un aire “místico” a la Villa olímpica.

Coca cola con símbolo olímpico

Cabe mencionar que se vende Coca-cola con etiquetas con el símbolo olímpico en toda la ciudad y que el regateo funciona hasta con las gaseosas en puestitos desérticos en los lugares turísticos: “no, no”…“ok, cheaper, cheaper”.

Y también vale recordar que la utilización de un inodoro turco fue de lo más curiosa (me parece muy fácil para limpiar y usar, los he visto en provincias del Perú); se encuentran en casi todo lugar excepto los que están totalmente occidentalizados.

Cubo de agua, Villa olímpica

Part 3 >>

© 2012 Victor Nishio Yasuoka

china peru travel

Sobre esta serie

Victor Nishio Yasuoka experimenta con la vivencia Nikkei en Perú. Se pregunta: ¿Qué es ser Nikkei? Para imaginar un futuro colectivo local y global. También, analiza el racismo histórico y contemporáneo, incluso explaya las consecuencias del denominativo “chino” y sus razones profundas. Finalmente, aporta un panorama personal de las Bellas Artes y el apoyo cultural dado a los artistas de la colectividad desde su mirada profesional.