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Puente entre dos culturas

Década de 1960. Atrás habían quedado los dolorosos tiempos de la guerra. La colonia japonesa había volteado la página y comenzaba a despegar. Sus negocios prosperaban y los hijos de los inmigrantes japoneses acaparaban los primeros puestos en los colegios o sobresalían en las universidades.

Sin embargo, la Sociedad Central Japonesa, la institución que representaba y velaba por el bienestar de los japoneses y sus descendientes en el Perú (hoy Asociación Peruano Japonesa), no tenía un espacio a la altura de su importancia.

En este contexto, en 1964 se formó una comisión que se encargaría de emprender la construcción de una sede institucional, y sobre todo de un sitio que la colonia sintiera como propio, como una gran casa para la familia nikkei. Además, se concibió como un espacio de conservación y difusión de los valores japoneses.

En 1965 se colocó la primera piedra (Fotos: Asociación Peruano Japonesa)

Por otro lado, el gobierno del entonces presidente Fernando Belaunde donó un terreno de 10.000 metros cuadrados, sito en Jesús María, a la Sociedad Central Japonesa en compensación por las expropiaciones de las que fue víctima la colonia durante la guerra. El 18 de agosto de 1965 se colocó la primera piedra del Centro Cultural Peruano Japonés (CCPJ).

En 1966, en plena construcción (Fotos: Asociación Peruano Japonesa)

Un 12 de mayo de 1967

Cualquier intento de historiar la presencia de los japoneses y sus descendientes en el Perú debe reservar una mención especial para el año 1967.

El 12 de mayo de ese año se inauguró el CCPJ en una ceremonia que tuvo alta repercusión mediática y que fue realzada por la asistencia de los príncipes Akihito y Michiko y el presidente Belaunde. El cardenal Juan Landázuri, otro de los ilustres presentes, bendijo el local.

Los entonces príncipes Akihito y Michiko, junto con el presidente peruano Fernando Belaunde inauguraron el Centro Cultural Peruano Japonés. (Fotos: Asociación Peruano Japonesa)

Como imborrables recuerdos de esa noche permanecen imágenes en las que se observa a la pareja imperial y al jefe de Estado recorriendo las instalaciones del CCPJ, a la princesa Michiko cortando una cinta a la entrada del flamante local y la develación de la placa con el nombre inscrito del CCPJ. Y como vigente testimonio, dos pinos que fueron plantados por los príncipes en el jardín japonés.

En los años sesenta, las relaciones entre el Perú y Japón, heridas por la guerra, habían mejorado ostensiblemente. La visita de los herederos al trono imperial a Lima refrendó ese progreso.

La inauguración del CCPJ cristalizó esa amistad vigorizada. Fue levantado en un terreno entregado por el gobierno peruano, y el aporte financiero del gobierno japonés contribuyó a su edificación. El Perú y Japón se habían aliado para que los inmigrantes japoneses y sus descendientes, puentes vivos entre ambos países, tuvieran su casa.

Inauguración en 1967 (Fotos: Asociación Peruano Japonesa)

La visita del príncipe Akihito, la más importante de un miembro de la familia imperial japonesa en la historia del Perú, fue un acontecimiento multitudinario. Desde el aeropuerto hasta Palacio de Gobierno, miles de personas vitorearon al visitante.

Para el diario Perú Shimpo, fue “la más grande bienvenida dada por el pueblo de Lima a un visitante extranjero”, y a su vez “la más grande recepción recibida por el príncipe Akihito en un país extranjero”.

Para el diario decano de la colectividad nikkei, “las relaciones peruano-japonesas han quedado más fortalecidas que nunca”.

En el discurso que pronunció en una ceremonia que en su honor se realizó en Palacio de Gobierno, el hoy emperador Akihito dijo que los inmigrantes japoneses “luego de superar diversas dificultades, disfrutan hoy de una vida tranquila y feliz como buenos elementos de la sociedad peruana. Y esta realidad no habría sido posible de no haberse contado a través de todo este lapso con la protección y amistad del ilustre gobierno y pueblo de vuestra patria, por lo que no puedo menos de expresar en esta oportunidad mi sincero agradecimiento”.

Las relaciones entre el Perú y Japón volvían a su mejor nivel. Y la inauguración del CCPJ fue parte de ese pedazo de historia.

Fotos: Asociación Peruano Japonesa

Crecimiento sostenido

En 1967 el CCPJ era un edificio de tres pisos. Desde entonces ha crecido mucho. En 1979, en conmemoración por los 80 años de la inmigración japonesa al Perú, se acordó emprender la construcción del Policlínico Peruano Japonés y el Museo de la Inmigración Japonesa al Perú.

Ambos fueron inaugurados en 1981. Los padrinos del museo fueron el entonces presidente Fernando Belaunde y su esposa Violeta Correa. 14 años después de su apertura, Belaunde retornaba al CCPJ, esta vez en su segundo gobierno. En 1992 se creó el Centro Recreacional Ryoichi Jinnai para atender a personas de la tercera edad.

El Teatro Peruano Japonés, inaugurado el 21 de agosto de 1993, a 120 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Perú y Japón, fue una obra hecha en conmemoración por el 90 aniversario de la inmigración japonesa al Perú.

Hace 43 años el CCPJ nació como sede institucional de la Sociedad Central Japonesa y espacio de encuentro para la colonia japonesa. Hoy es mucho más que eso. Ha ampliado sus dominios, convirtiéndose en un paradero ineludible del circuito cultural limeño.

La oferta cultural del CCPJ es variopinta y extensa: exposiciones de pintura, escultura y fotografía; conciertos; ciclos de cine japonés; conferencias sobre temas tan diversos como la obra de Yasunari Kawabata o las becas que ofrece Japón a jóvenes peruanos; presentaciones de libros; exhibiciones de danzas, artes marciales y artes manuales como el origami y el ikebana; emisión de anime japoneses; concursos de manga; etc.

Asimismo, el CCPJ es sede de la Semana Cultural de Japón, que cada año brinda a la sociedad peruana la oportunidad de aproximarse a manifestaciones culturales y artísticas de Japón como la Ceremonia del Té y el bonsái, entre otras. Por otro lado, a través de la Unidad de Cursos quien lo desee puede aprender desde idioma japonés, hasta karate, manualidades, danzas, cocina, entre otros más de 290 cursos. A sus 43 años, el Centro Cultural Peruano Japonés goza de buena salud.

Fotos: Asociación Peruano Japonesa

* Este artículo se publica gracias al convenio entre la Asociación Peruano Japonesa (APJ) y el Proyecto Discover Nikkei. Artículo publicado originalmente en la revista Kaikan Nº 46, junio 2010.

© 2010 Asociación Peruano Japonesa y Enrique Higa Sakuda; © Fotos: Asociación Peruano Japonesa

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