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Tres nikkei en oficios digitales

En los últimos años han surgido diversos trabajos que atienden a las necesidades de un mercado lleno de sitios web, redes sociales y productos en línea que van a requerir de una serie de profesionales (comunicadores, diseñadores y generadores de contenidos) a los que se les podría agrupar en una categoría flexible: los nuevos oficios digitales (aunque en realidad involucren mucho más). Estas tres nikkei peruanas muestran parte de esa gran diversidad de funciones y cualidades requeridas para hacerse un lugar en este mercado laboral.

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Una nikkei en Google

Cinthya Yukari Urasaki es peruana, trabaja para Google y actualmente vive en Nueva York. Crédito: archivo personal

Cinthya Yukari Urasakies peruana, pero vive en Estados Unidos, donde es diseñadora y especialista en Experiencia de Usuario (UX) para Google. Desde chica le gustó dibujar, los veranos hacía clases de manualidades y arte, y le gustaba crear, “usar mi imaginación y poder expresar cosas visualmente”, cuenta vía e-mail. En secundaria, hacía logotipos, tipografías y diseños gráficos.

“Todo esto lo relaciono bastante con mi trabajo de hoy en día”, dice Cinthya, que emplea la comunicación visual diariamente. Cuando empezó su carrera de diseñadora en el Instituto Toulouse Lautrec, en 1994, ya diseñaba interfaces (aplicaciones, websites, libros, folletos y packaging, entre otros) traduciendo conceptos y funciones a través de productos visuales. Como Diseñadora de UX (Experiencia del Usuario) es importante para ella entender las necesidades de su cliente, a través de productos tecnológicos.

En 2002, Cinthya estudió una maestría sobre “Human-Centered Design” (Diseño Centrado en las Personas) en Chicago. “Era una disciplina nueva para entender cómo moldear la tecnología para crear nuevos productos y experiencias”. Eso le permitió conseguir trabajo en Microsoft, en Seattle, donde participó en el proyecto MSN Messenger, la aplicación para chatear. “Fue una oportunidad única y muy valiosa, entendí el impacto que tiene el trabajo que hacemos en las vidas de millones de personas y la responsabilidad con las que se deben crear cada experiencia que diseñamos”.

Una apuesta por lo digital

Natsumi Fukuhara Salazar se dedica a las comunicaciones digitales desde hace una década, ahora trabaja con el equipo de Pasaporte Studio. Crédito: archivo personal

Natsumi Fukuhara Salazar recuerda que empezó explorando el mundo digital hace diez años, cuando las marcas no apostaban por este medio de difusión. Recuerda que empezó conociendo las aplicaciones de Facebook, estudiando diseño gráfico y marketing, además de otros cursos cortos y tutoriales en YouTube, y contactando a posibles clientes y agencias de comunicación. “Era una spammer, les escribía a todas las agencias, pero nadie me contrataba”, dice desde California, donde está haciendo home office.

Su proyecto personal “Ellas dicen”, una fan page que buscaba difundir lo que piensan, sienten y quieren las mujeres, tuvo mucho éxito desde sus inicios en 2013, al punto de que le sirvió para ser contratada por la agencia Inventarte, donde empezó a ver clientes de gran nivel. Después estuvo en varias agencias de renombre (Fahrenheit DDB, Trece y Boost) y en el banco BBVA, donde tuvo campañas de elevados presupuestos. “Hicimos campañas relacionadas a gastronomía, música y otros temas además de los de gamificación, B2B y banca móvil”, cuenta Natsumi, quien, a fines de 2019, ingresó a la agencia Ámsterdam.

Con ellos consiguió cuentas importantes, como la marca de bebidas AJE, con la que han realizado campañas en todo Latinoamérica y la India. “Fue un super reto del que me siento muy orgullosa por mi equipo”. A fines del 2021, Natsumi se sumó al equipo de Pasaporte Studio, trabajando con clientes de Perú, Grecia, Australia y México. “Trabajamos con distintas culturas e idiomas, de lo que aprendemos mucho. Los horarios y el idioma son una locura, pero, afortunadamente, ahora hay herramientas como Google Translator”.

Marketing y agencias digitales

Camila Watanabe es una joven que se dedica a la comunicación estratégica, viendo cuentas nacionales e internacionales. Crédito: archivo personal

Camila Watanabe Yong estudió Comunicación en la Universidad de Lima, donde se especializó en marketing, publicidad y comunicación corporativa, carreras que por el año 2016 ya era muy demandadas en un mercado laboral cada vez más digitalizado: según la encuesta ERESTEL, ese año ya existían en el Perú cerca de seis millones de smartphones. Camila quería ser una ‘todoterreno’ en comunicación, no solo en el ámbito digital, pese a que sus colegas le recomendaban especializarse.

Empezó haciendo prácticas en su universidad, en la organización de eventos, y en 2020, en plena pandemia, ingresó a la agencia de marketing digital Cabuchon, donde se dedicó a ver cuentas de empresas retail de marcas europeas de lujo. “Al inicio me fue difícil conseguir trabajo por la pandemia, ya tenía propuestas de varios lugares, pero todo se detuvo por la crisis”, cuenta. Una ventaja de su especialidad es que podía hacer su trabajo desde casa. “Hacíamos home office y reuniones por Google Meet o Zoom”.

El año pasado ingresó a la agencia trasnacional Another, de comunicación estratégica, con clientes tan importantes como Netflix y que tiene sedes en México, Argentina, Colombia y Brasil. “Aquí me di cuenta que me sirvió tener una combinación de especialidades, como periodismo y diseño gráfico, para poder afrontar diferentes obstáculos. En el marketing digital todo es planificación, pero también es importante conocer otras herramientas que permiten agilizar los tiempos”, dice Camila desde casa, a través de Google Meet.

Una familia nikkei

Cinthya Yukari Urasaki cuenta que la pandemia los tomó en casa, en Nueva York, en donde vive hace más de diez años. “Lo que más he aprendido con la pandemia es a tomar pausa en la vida y no correr todo el tiempo”, dice añadiendo que le gusta trabajar, pero que trata de darse tiempo para sí, para leer, salir a caminar con su perro y disfrutar a su familia, para darle balance a su día a día.

“La familia con la que crecí es muy importante para mí y para la familia que estoy formando. Las tradiciones que tenemos, más que costumbres japonesas, son las de una familia japonesa viviendo en Perú. Toda esta experiencia ha formado quien soy y la llevo conmigo siempre. Mi familia es grandísima, está por todas partes del mundo, pero gracias a la tecnología siempre estamos en contacto”, dice Cinthya, quien tiene como heroína a su obachan Okuyama.

“Ella nos ha enseñado que uno puede realizar sus sueños si uno quiere. Lo ha demostrado varias veces en su vida, desde ser una mamá y abuela inspiradora, a actuar en obras de teatro, ser la presidente de Fujinkai y ganar trofeos de karaoke. Cada historia de mi obachan es una inspiración”, dice Cinthya.

Valores japoneses

Natsumi Fukuhara cuenta que en Pasaporte Studio hay una gran orientación a los valores japoneses (todos los fundadores son nikkei): humildad, respeto, honestidad, trabajo en equipo, esfuerzo y gratitud. “Aquí lo que se promete, se hace. La palabra vale mucho, la idea es que este sea el mejor trabajo de tu vida”, dice muy contenta de poder compatibilizar su vida personal con su trabajo.

“En la agencia usamos Workplace para las reuniones de trabajo y llamadas. He descubierto que lo que más me sirve es tener el trabajo y lo personal en espacios diferenciados para que uno no invada al otro”, dice Natsumi, añadiendo que también usan otras herramientas de Google (Meet, Drive). Una ventaja de los oficios digitales que el trabajo se puede hacer de forma remota. “Contratas a gente a la que nunca has visto en tu vida”, agrega, “a mí me permitió estar más tiempo con mi familia”.

Su familia está en Los Ángeles y Lima y, durante la pandemia, se han podido acostumbrar a las videollamadas. “Lo más duro de la pandemia ha sido las vidas que hemos perdido y lo positivo es que aprendimos que no hay límites, ni de distancia y ni para aprender de otras culturas”, dice Natsumi, añadiendo que en el ámbito digital todo cambia “al toque”, hay que aprovechar el momento. “Cuando empecé era ‘mil oficios’ porque lo importante era resolver los problemas. Manejar herramientas es fácil, lo más difícil es manejar equipos, a entender que no existe lo correcto o incorrecto, cada uno tiene su ritmo”.

De orígenes asiáticos

Camila Watanabe Yong dice que su familia viene de la prefectura japonesa de Kumamoto, pero que no sabe mucho más de eso, pese a que su apellido, tan reconocible en el Perú por el poeta José Watanabe (quien también hizo guiones para la televisión), siempre le ha dado curiosidad. De niña estudió en un colegio chino de Lima, el Juan XXIII, por lo que en su familia no le enseñaban palabras japonesas para no confundirla por sus clases de chino.

“Mi papá nos inculcaba tradiciones japonesas y en vacaciones participaba en un grupo de líderes en el AELU. También hice clases de danzas japonesas en la Asociación Peruano Japonesa, pero me gustaría poder aprender japonés y conocer más de esta cultura”, dice Camila, quien recuerda con afecto esas experiencias dentro de la comunidad nikkei. Sin hacer una referencia específica a los valores japoneses, dice que no puede pensar en su trabajo sin darle una orientación ética. “Siempre me enseñaron a dedicarme a mi trabajo”.

Afortunadamente, está en un trabajo donde se respetan los horarios y se busca que haya un balance entre la vida personal y laboral. “Eres una persona, no un robot, y los valores están en el mismo nivel que las exigencias del trabajo”, dice Camila, recalcando la importancia de las habilidades blandas dentro de su trabajo. “Es hermoso hacer la voz oficial de las empresas, he tenido experiencias donde he visto cómo la creatividad puede cambiar muchos problemas”.

 

© 2022 Javier García Wong-Kit

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