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Okinawa Chanpuru: fusión y tradición

Poseen gustos musicales disímiles pero juntos, sobre un escenario, tienen un sonido integrado que es la suma de John, Jaime, Eduardo, Willy, Saori, Yukio, Diego y Miyuki, los ocho integrantes del grupo Okinawa Chanpuru, y la mezcla de los diversos instrumentos que usan en cada una de sus presentaciones.

Desde hace un par de años, el músico y productor Rubén Sugano reunió a estos chicos que provenían de distintos grupos de rock japonés, de escuelas de música y talleres, para formar una banda que tiene tanto de rock progresivo, funk y metal como de música tradicional okinawense, ritmos brasileños y sonidos andinos.

Chanpuru significa fusión, y nosotros mezclamos de todo: jazz, funk, bossa, metal y hasta pachanga. Tocamos covers de grupos japoneses de rock con instrumentos andinos como el charango y la quena”, explica Diego Mochizuki (guitarra), uno de los primeros que fue convocado por Rubén para esta banda experimental.

A la típica formación de voz, guitarras, bajo y batería, Okinawa Chanpuru le añade coros, instrumentos andinos, el shamisen, un instrumento de tres cuerdas típico de Japón, y el sanshin, una versión ancestral del mismo, pero oriundo de Okinawa, que ha sido rescatado de la música tradicional para darle una nueva vida.

Sonido típico

“En el Perú se puede adquirir el sanshin pero el shamisen es menos asequible, por eso yo empecé a fabricarlo y en lugar de usar el cerezo lo hice con madera peruana. Desde entonces me dedico a reparar y construir este instrumento”, explica Rubén, quien también es manager de Okinawa Chanpuru.

Una de las mejores intérpretes del sanshin es Saori Kanashiro, quien toca este instrumento desde los 12 años. Ella estudió en la Asociación Fraternal Okinawense (AFO) y aprendió, junto a Rubén, los secretos del laúd japonés, que admiró desde que escuchó a Lucy Nagamine, la famosa artista peruana que triunfa en Japón.

Ahora, a los 21, Saori ha perfeccionado su estilo gracias a las lecciones de sanshin y tsugaru shamisen que ofreció el músico brasileño Yuzo Akahori. Miyuki Arakaki, su compañera de banda, aprendió a tocar este instrumento oriental usando tutoriales y videos hasta que un día vio en Youtube a Yuzo Akahori y se contactó con él.

“Yuzo Akahori vino a tocar y dio unas clases maestras en la Asociación Peruano Japonesa”, dice Saori, que también canta y hace los coros en Okinawa Chanpuru. Miyuki, de 22, comparte su tiempo tocando en la banda de rock y en recitales de música tradicional, como los que ofrece con el grupo Hasai Uchina, que integra desde el 2005.

“Tocar el sanshin es muy difícil porque no hay trastes, como en la guitarra, y se requiere de mucha técnica para controlar el bachi (la uña con que la que se rasgan las cuerdas). Todo está en el movimiento de la muñeca”, explica Miyuki.

Okinawa en escena

En el Matsuri de noviembre de 2011, Okinawa Chanpuru se presentó por tercera vez en este evento, siempre ofreciendo un sonido distinto. Ahora, con John Azama en lugar de su hermano Willy en la voz principal, ofreció un repertorio variado que empezó con canciones instrumentales, acompañamientos de maracas y panderetas, y el clásico ¡iasasa!, el grito de Okinawa.

En medio de una estela de humo, el frenesí de la guitarra eléctrica de Diego y los tambores de Jaime Rey se apoderan del escenario, intercalándose con la quena de Willy Tong y la guitarra acústica de Eduardo Nakandakari, que se deslizan en el ambiente con los suaves arpegios del sanshin y el shamisen.

Atrás quedaron Ravn6, Mugen, Hayabiki, Onaga Daiko, Kchiashi y Ritmos y Colores, las bandas que alimentaron a esta nueva agrupación de intrépidos jóvenes. Okinawa Chanpuru no solo es la suma de todas ellas sino también la multiplicación de sonidos típicos y modernos. Fusión y tradición que despiertan nostalgia japonesa y contagian entusiasmo rockero. “En el Perú no hay bandas como esta”, dice Rubén. Y no le falta razón.

* Este artículo se publica gracias al convenio entre la Asociación Peruano Japonesa (APJ) y el Proyecto Discover Nikkei. Artículo publicado originalmente en la revista Kaikan Nº 62, diciembre 2011 y adaptado para Discover Nikkei.

© 2011 Asociación Peruano Japonesa; © 2011 Fotos: Asociación Peruano Japonesa / Álvaro Uematsu

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