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Eliana Otta, inspirada en la ciudad

A menudo, los recuerdos parecen provenir de un pasado que se desdibuja en la memoria. Por suerte, Eliana Otta Vildoso (Lima, 1981) tiene varios lazos que la acercan a su ciudad natal, a su infancia y otros motores de inspiración para esta artista y ahora escritora, cuyo libro infantil Lucía tiene calle (Pesopluma, 2021) le ha permitido plasmar parte de sus recuerdos limeños, ahora que reside entre Austria y Grecia, mientras culmina su doctorado en la Academia de Bellas Artes de Viena.

Portada de Lucía tiene calle. Crédito: Editorial Pesopluma.

Sonríe al otro lado de la pantalla, y del mundo, y una de las primeras frases que no pueden obviarse es cuando dice que “Lima es su inspiración”. Su personaje, Lucía, es una niña que pasea en bicicleta por las calles de la capital peruana pensando en los personajes que hay en ella, los edificios y los notorios cambios de una metrópoli que se asoma indiferente con las mujeres y niñas (¿por qué no hay monumentos a ellas?, se pregunta Lucía).

“El libro iba a salir en 2010, pero no se pudo publicar y hace un par de años lo retomamos. Me interesaba recuperar la forma en que nos relacionamos con la ciudad. Lo publicamos en enero, y estuve en Lima unas semanas por el aniversario de ciudad”, dice Eliana, quien lleva ya tres años lejos de la ciudad que la inspiró en toda su carrera. “Siempre me interesó Lima como fenómeno, como problema, hice muchos trabajos sobre Lima”, apunta Eliana, quien también ha sido cofundadora del colectivo Bisagra, para articular el trabajo artístico y de investigación.

Trabajo, familia, Lima

En sus primeros trabajos, Eliana recorría barrios, mercados y parques tomando fotos, dibujando mapas y grabando videos de lugares que le causaban sensaciones (el mercado ilegal de Tacora, las casas antiguas que son reemplazadas por edificios, los jardines de algunas urbanizaciones limeñas). En Perú, se dice que ‘tiene calle’ quien tiene picardía y cierta malicia. Ella quería cambiarle ese significado para que ayude a mejorar la ciudad.

“Que sea una forma de expresar cariño, sentimiento, sentirnos cómodas y seguras. El libro era una forma interesante de expandir las conversaciones sobre Lima y sus realidades muy distintas”, apunta Otta, quien en sus incursiones infantiles tuvo de compañera a Tilsa, su hermana poeta. “Crecimos juntas, nos íbamos solas a estudiar inglés, tomábamos la combi Chama, mi papá nos daba plata para el pasaje”.

De niña, cuenta Eliana, a su papá, Vicente, le gustaba explorar los huariques, lugares escondidos donde son expertos en preparar algún platillo. “Veía un comentario en algún periódico y quería probar. Íbamos a muchos lugares de la ciudad por sus intereses”, añade. “Mi familia ha sido una gran influencia, crecí en Condevilla, en San Martín de Porres, por el lado de mi papá, y por el lado de mi mamá íbamos a La Punta, en el Callao”.

Padre e hijos: Almendra, Vicente (papá), Tilsa, Vicente y Eliana Otta. Crédito: archivo personal.


Familia, viajes, arte

Su papá creció en la chacra de San Rafael, en Casma, junto a sus hermanos. “Él no tuvo acceso a las historias de mi abuelo porque era el último de diez hermanos. Durante años mi abuelo fue un misterio, aunque estaba muy presente para otros miembros de la familia. Lo que nos contaban es que Yoishe era alguien con una ética de trabajo muy firme, valores muy claros de cómo hacer las cosas en general y era bastante estricto”.

Vicente y Carmen, los papás de Tilsa y Eliana Otta, son sociólogos y desde chicas les inculcaron el interés por el arte y la cultura. “Mi papá tenía una gran biblioteca, ambos son cinéfilos. Nos mandaron a un colegio alternativo, el José Antonio Encinas, donde le dan mucho énfasis al arte y a las actividades extracurriculares”. Desde niña, Eliana dibujaba, hacía manualidades y escribía historietas que eran parte de un catálogo inventado. La carrera de arte parecía lógica, aunque primero llegó la literatura.

“Me interesa la creación en sus diversas formas. En letras probé un año, pero preferí el arte visual, y me especialicé en pintura”. Su primera exposición la hizo en 2008 y desde aquel entonces su trabajo se ha exhibido en Londres, Atenas, Barcelona y Cali1. Hace un par de años pudo visitar Japón, estuvo en Utsunomiya, a una hora de Tokio, y le impresionaron muchas costumbres. “Tokio es un lugar muy tranquilo y silencioso. Los niños desde los cinco años van solos al colegio, caminan con sus loncheritas y mochilas, y la tradición es que los más grandes recogen a los más pequeños”.

Visita de Eliana Otta al monte Fuji (a la derecha con su prima Laly Luyo Otta) quien vive en Japón. Crédito: archivo personal.


Migración, arte, Lima

En Japón, Eliana tiene sobrinos que no hablan español, algunos parientes peruanos están casados con brasileños y japoneses, un árbol familiar lleno de ramificaciones diversas. En Europa, Eliana se enfrentó a ese desconocimiento de la migración y la identidad nikkei. “Me hablan de Machu Picchu, pero no entendían por qué tenía apellido japonés”. En su caso, dice sentir el origen nikkei de manera natural. “En mi casa había imágenes con las pinturas de Hokusai y mi papá siempre hacía sashimi, pero con rocoto”.

Desde Atenas, donde vive de manera transitoria con su gata Tina que se trajo de Lima, Eliana recuerda sus paseos en bicicleta para ir a estudiar y añora volver a la ciudad que la inspira. “Siempre quise vivir en Lima y ayudar a que existan más espacios para crear, estoy con un pie en el Perú, por razones afectivas y amicales, y porque lo que me motiva a crear está allí”. Sabe de la situación crítica por la pandemia y piensa en los más vulnerables, en los que no pueden quedarse en sus casas trabajando, o que tienen otros riesgos por su condición social.

Con sus amigos Natalí Durand y Jesús Martínez están implementando “Voces y adioses”, una página para reunir relatos sobre las personas que han fallecido durante la pandemia. “En Viena hay recursos para la población, te puedes hacer exámenes gratis y hay máscaras en los supermercados”. Cuando se fue a Atenas, le pareció algo más cercano a Lima, mucho más caótica, pero dice sentirse más cómoda. Recientemente, ha sido invitada a participar en One Minute Space, espacio artístico interdisciplinario que le dará un lugar para trabajar, un rincón ateniense en el que seguro volverá a inspirarse en Lima.

Nota: 

1. Eliana Otta Bio

 

© 2021 Javier García Wong-Kit

artists Eliana Otta Europe Lucía tiene calle peru