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Collective Future

¿Qué es la integración?

¿Qué es la integración?

Como humanos, como Nikkei, caminamos en las mismas calles o en autos similares (con ineficiente combustión), comemos parecido, tenemos algunos amigos en común, nos encontramos en celebraciones anuales e institucionales aunque algunas sean por compromiso u obligación.  Eso no es integración, tiene otro nombre pero no viene al caso.

La integración, en resumen, es compartir.  ¿Como colectividad Nikkei estamos compartiendo lo que hacemos?  No son las fotos en facebook o twitter, sonico ni otra “red” social que atrapa usuarios a través de la vanidad: cantidad de amigos en vez de calidad, junto con el “soy fan de” tal grupo ambientalista en vez de actuar.

Experimenté facebook y sónico mas poco o nada, exceptuando pequeñas gratas memorias y amistades, me ha reportado a mediano plazo.  Los Nikkei estamos muy conectados a través de internet porque nos resulta más facil, como al resto del planeta, comunicarse de forma impersonal.

Lo sigo sintiendo impersonal porque es irremplazable la mirada y el tono de voz de un amigo, de la familia o los comentarios sobre alguna foto, impresa o en la pantalla de la televisión mientras se toma un café instantáneo (que ninguno es “tan bueno que digamos” pero complementa el momento).

Así, en digitalidad, empiezo a integrarme a la colectividad Nikkei a través de facebook (mis amigos digitales lo podrán corroborar) aunque me siento, todavía, alejado como siempre lo he estado.

¿Por qué estoy alejado?  Porque estuve en Panamá por 10 años, pero la razón más importante es que no encontré oferta satisfactoria al regresar de Centroamérica.  Creciendo, como todos lo hacemos, entendí que la oferta se la busca uno mismo, sin esperar la solución de otras personas ni de instituciones (aunque esto hace notar ciertas deficiencias hasta hoy plausibles).

Nunca he esperado a que vengan las cosas y tampoco será bueno que espere el cambio de mi entorno y menos el mio.  De esta forma enfoco mi vida ahora, sin esperar el cambio desde afuera sino produciéndolo dentro.  Lo hago de hace unos 5 ó 6 años, en constante cambio… esto es, reinterpretación de lo que llevo dentro.

INICIATIVA

¿Estamos más cerca con e-mails, redes y chat?  ¿Con web-cams y blogs?  No, porque estos son recursos para utilizar a la distancia.  Los utilizamos aún cuando nos separan 2 ó 3 kilómetros; nos enteramos de los bacilones, borracheras, comilonas y fiestas, reuniones, paseos, pichanguitas, parrilladas y demás de todos los demás, pero no compartimos con ellos esos momentos porque muy ocupados estuvimos y estaremos.

Colgar esas fotos y comentarios se toma como “compartir” con los queridos y amigos mas, ¿cuán real es ese compartir digital sin apretón de manos, sin sentir el mismo viento, sin tomar y comer en la misma mesa o banca o tribuna?  Gritar juntos –improperios o lo que fuere- saltando en una tribuna es más humano que enviar emoticons a través de chat y teléfonos móviles porque aquellos fueron creados y vendidos por otros… en cambio, los insultos salieron de nuestras gargantas al unísono.

Caso “extremo” el anterior, porque no sólo para insultar nos juntamos, pero cuando lo hacemos, sale desde las tripas, de todos juntos.  Similar caso cuando estamos en casa esperando a toda la familia para cenar, abrazarnos e intercambiar regalos –en navidad- donde haya costumbre o aún se tengan niños.

Así, a pesar de mis ideas sobre la navidad y su sistema hipocrático de manipulación diciembrista, se comparte más que en el resto del año y, justo por eso, este mes es el más valorado y valorable de todos los demás para la humanidad, alejada de sí misma estando tan cerca unos de otros.

La iniciativa para estar de nuevo cerca es un apretón de manos, una sonrisa gratuita (que me es difícil sacar… quizás porque esos músculos faciales los tengo atrofiados), un saludo efusivo, un chocolate regalado o un caramelo sin azúcar para los diabéticos (sin que nos molesten las consecuencias a largo plazo de los edulcorantes… no puedo dejar de escribir sobre esas cosas porque la salud es importante para compartir aunque, muchas veces, la enfermedad es lo último que nos une antes que la indiferencia, como secuela a la muerte, nos aleje de los demás).

La idea de aquella iniciativa la tengo ya grabada en la mente… me falta ponerla en práctica, tanto hasta que se me vuelva costumbre.  Y como la práctica hace la costumbre, mi escribir también ha cambiado y cambiará más con el paso de los meses.

Y este escribir, aunque sea a la distancia también, a veces por el mismo internet, si logra salir del corazón, con sinceridad y franqueza, estará más cerca de los lectores que muchos escritos políticamente correctos pero que nada ofrecen para un cambio real e inmediato de nuestra forma de ver a los demás y vivir nuestras vidas, que son también, las de los demás.

HERENCIA

Como Nikkei, somos calladitos, bajamos la cabeza ante gritos y ofensas, nos desahogamos por detrás.  No protestamos ante abusos ni de los mismos Nikkei, nos desahogamos por detrás.

Pues, no está bien nada de lo escrito en el párrafo anterior pero será lo que deberá ser ya que cada uno es el actor y benefactor de la vida propia, por tanto uno es publicista de uno mismo, contador y abogado, padre y cura, chofer y director con batuta de la canción de la vida que nos fue entregada para hacer lo que querramos.  Lo único para tener presente es que los actos propios influencian a los demás y las consecuencias de esos actos, positivos o negativos, siempre retornan.

Es así como la herencia Nikkei se transmite con el ejemplo visto en la casa de crecimiento, durante toda la etapa formativa, con inflexiones de cintura y brazos bajos, catalépticas subidas y bajadas de cabeza (como si el cerebro necesitase bambolearse dentro del cráneo) y demás ejemplos que son y no son pero que están allí porque quién sabe porqué.

Entonces, a pesar de ya haber escrito de esas herencias, a muchas de las cuales no veo explicación, las asumo con tolerancia:  esa que no me saben explicar pero que siempre me han dicho que debe ser:  tolerar es bueno dicen, me dicen y dijeron, me contaron en cuentos también.

Tolerar es avalar un mal por detrás mas, a veces es bueno, pero no siempre.  Hay que saber distinguir situaciones y reaccionar rápido.  Así, la tolerancia, a pesar de no tener sustento filosófico en mi devenir, se incorpora como parte del sistema público y gregario que tengo en mi rededor.

INTEGRACIÓN NIKKEI

La integración para nosotros Nikkei, debería ser más fácil ya que por herencia, tenemos facilidad para escuchar, una muy grande y buena, que permite intercambio de opiniones y conocimientos.  ¿Nos estamos escuchando o subimos más el volúmen de nuestros MP3 touch con 80 gigas hasta que nos dé tinnitus?; según Wikipedia el tinnitus o acúfenos es un fenómeno perceptivo que consiste en notar golpes o pitidos en el oído, que no proceden de ninguna fuente externa. Puede ser provocado por gran número de causas, generalmente traumáticas…

Por mas aparatos que tengamos –estoy tratando de reducir los que tengo porque cuesta mucho limpiarlos- si compartimos en persona, cuerpo a cuerpo (sin imágenes mentales indebidas) estamos integrándonos.

Es aquí donde las instituciones Nikkei deben empezar su trabajo:  compartir en grupo para los que ya comparten como individuos.  Esta es la real integración, no la búsqueda de participación juvenil para que armen el estand o para que carguen la banderola o juntar a los asociados para “compartir” una tarde institucional.

…que “cuesta” compartir porque hay que comprar bocaditos y bebidas… no creo que el costo valga más que compartir para integrar, no creo que el dinero tenga más importancia que aquella juventud de la que tantos hablan sin hacer mucho, para que se integren.

Compartir ideas, momentos, celebraciones… todo es posible si nos deshacemos de estereotipos antiguos, si acabamos con ese “hacer porque así sea hace”.  Eso es lo que aleja la participación dentro de las instituciones Nikkei, no sólo de jóvenes sino de adultos también, promoviendo la desintegración –en forma de desaparición- de la institución al perderle el respeto que merecen los fundadores (mas, no por su memoria, significa que se debe hacer todo como hace 6 ó 7 décadas).

Debemos reinterpretarnos flexibilizando nuestros esquemas mentales (rompiéndolos y deshechándolos en su momento) para acoger con brazos fuertes y mentes abiertas el cambio que tanto necesitamos como humanidad, como colectividad y como individuos, Nikkei o no.

Té en vez de café o café en vez de té, pero cambio.  Pollo a la brasa todos los fines de semana, pero en restaurantes distintos; vamos a una sanguchería Nikkei, pero que sea otra esta vez.  Cambiemos de cine, de combo de comida chatarra, de color de ropa para estar distintos a los demás, no todos grises ternos o negros zapatos, no somos milicia civil (cosa que no existe) ni queremos serlo por tanto no nos comportemos así aunque sea más fácil no pensar en ello.

Lo fácil lo dice la televisión y otros medios, lo bueno lo tenemos dentro… siempre lo hemos tenido.

© 2010 Victor Nishio Yasuoka

identity peru

About this series

Victor Nishio Yasuoka experiments with Nikkei life in Peru. He asks himself, “What is being Nikkei?” so as to imagine a local and global collective future. Besides, he examines historical and contemporary racism, offering an explanation of the consequences of the expression “Chino” [akin to “Chink”] and its deep-rooted reasons. And finally, from his professional vantage point, he provides a personal overview of the field of Fine Arts and the cultural support given to artists in the community.