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Migrantes Japoneses frente a la Justicia Penal en México

Parte 4: Shinichi Morishita y el Incendio de la Asociación Japonesa

Shinichi Morishita fue aprehendido en diciembre de 1926 por el asesinato de Saburo Mashiko el entonces secretario de la Asociación Japonesa con sede en Mexicali, Baja California. El jurado popular que juzgaría a Morishita sería integrado casi dos años más tarde. La resolución de este organismo lo absolvería, por unanimidad, del crimen el 2 de febrero de 1928; sin hacer mención en el expediente de los motivos de esa decisión. Sin embargo, la sentencia absolutoria sería nulificada por el juez de lo penal del Distrito Norte de Baja California. La misma, se consideró insatisfactoria al artículo 329 del entonces vigente código de procedimientos penales del territorio bajacaliforniano. El mismo juez transfirió el caso al Tribunal Superior de Justicia (TSJ) del Distrito Norte del Baja California, que ratificó la nulidad de la sentencia del 21 de febrero de 1928 y convocó a un nuevo jurado popular, cuyos nuevos miembros imputaron, por mayoría, la pena capital a Shinichi Morishita el 25 de abril de 1928.

Ante esa situación, Morishita se hizo de la asistencia del Lic. Casiano Castellanos Castro para ampararse ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por dos motivos: primero, el quejoso y su defensor argumentaron que hubo fallas en el debido proceso a medida que el (primer) jurado popular ya lo había absuelto, y aun así, el juez de lo distrital declaró unilateralmente que tal absolución no era procedente, y promovió que el quejoso fuese juzgado nuevamente por el mismo delito ante el TSJ distrital; y segundo, porque desde diciembre de 1926 a febrero de 1928, tiempo en el que Shinichi Morishita esperó el deshago de su caso, éste estuvo en la cárcel, privándosele de su libertad sin juicio ni sentencia.

El expediente no es claro en indicar si Morishita cometió el crimen o no, pero el amparo que levantó ante la SCJN no buscó que se le considerase inocente, sino que se revisaran las irregularidades al debido proceso que violentaron sus garantías constitucionales, específicamente el derecho a no ser juzgado dos veces por el mismo crimen.

Tumba de Saburo Mashiko en el Cementerio Municipal de Mexicali

La revisión del expediente judicial de amparo, no incluyen otros elementos relevantes sobre los sucesos ocurridos el día del homicidio de Saburo Mashiko. En la traducción de la Historia de las relaciones Mexicano-japonesas1 de 2012 realizada por Makoto Toda, se hace referencia al caso de Morishita, donde se esclarece que él era hermano del presidente de la Asociación Japonesa de Mexicali, Ryoichi Morishita, y que hubo otra persona involucrada, Kiyoji Ikuta, un gánster ligado al Tokyo Club de Los Ángeles. Mashiko fue asfixiado y además fue golpeado en su cabeza varias veces con un objeto contundente, posteriormente fue enterrado en el patio interior de la Asociación antes de iniciar el incendio en el edificio.

Tanto Morishita e Ikuta fueron aprendidos por las autoridades de Mexicali, dentro de la cárcel al parecer hubo una riña entre los internos matando a Ikuta a manos supuestamente de Jesús J. Torres. El relato realizado de ese suceso abre la posibilidad de que haya sido objeto de un “ajuste de cuentas” para evitar el involucramiento de otras personas y del mismo Tokio Club de los Ángeles. En ese sentido, Morishita quedó como único y posible culpable del asesinato de Mashiko.

La Historia de las relaciones Mexicano-japonesas narra también que con base en los rumores de la época, se ligaba la muerte del secretario general como resultado del uso por la mafia japonesa, que operaba en California, del tráfico de personas utilizando el sistema “Yobiyose”. Residentes japoneses en Mexicali eran convencidos, amenazados o sobornados para “invitar” a su futura pareja, pero al llegar al territorio mexicano se divorciaban. Saburo era el encargado de firmar los permisos de internación de las japonesas que viajaban a esa ciudad fronteriza, y al comprobar ese engaño (en particular de 5 mujeres) contactó a al consulado de Japón en Los Ángeles y las autoridades migratorias para su deportación del país. Todo lo anterior marcó su futuro y la decisión de eliminar a Mashiko Saburo. Al final Shinichi Morishita fue liberado de la cárcel hasta 1939 a través de la figura de indulto durante el gobierno de Lázaro Cárdenas.

Inscripción en la Lápida de Saburo Mashiko

Nota:

1. Makoto Toda, Historia de las Relaciones Mexicano-Japonesas ( Traducción del Nichiboku Koryushi), Artes Gráficas Panorama, 2012.

 

© 2019 Carlos Uscanga, Rogelio Vargas

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Sobre esta série

La presente serie aborda casos de migrantes japoneses en México que tuvieron que enfrentar la justicia penal. La descripción de las acusaciones y el desarrollo de su defensa se basan en el contenido de los expedientes existentes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El lector podrá apreciar el desarrollo del proceso judicial y la resolución final de los jueces que en la mayoría de los casos se comprobó su inocencia.