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Nuestro encuentro con el maestro Luis Nishizawa Flores - Parte 1

Emocionado por haber conseguido una entrevista con el Maestro Nishizawa, acudí al corazón de Coyoacán, la parte más vieja y romántica del barrio. Era ya de noche, al no encontrar el número de la casa llegué retrasado y nervioso, mi sorpresa mayor fue que el propio Maestro había salido a la calle para localizarme, ese detalle me mostró que es una persona sencilla.

Estacioné mi auto frente a la entrada de su cochera y abriendo unas pesadas puertas de fina madera entablerada localizadas en un amplio corredor pasamos a la sala, la que está adornada con grabados de Hiroshigue, lo que le da a la construcción mexicana un rincón con sabor japonés.

De buenas a primeras le comenté: “Maestro, nuestra co-munidad ha manifestado su enorme interés de conocerlo, por lo que se nos ocurrió realizar entrevistas que permitieran ampliar el conocimiento de la vida y obra del Maestro Luis Nishizawa Flores”; él esbozó una leve sonrisa, se acomodó en el sillón de la ventana y me dijo amablemente, “estoy a sus órdenes”.

Mi padre en sus largos días, 1965. (Luis Nishizawa)

IT: La primera pregunta obligada es saber algo de la vida de sus señores padres.

LN: Al inicio del siglo XX un joven japonés de la prefectura de Nagano, parte de Japón hacia América después de vivir en un país lleno de carencias propias de la posguerra con Rusia. El joven Kenji Nishizawa fue educado con los rigores de la época adquiriendo gran afición por las artes marciales, y con la inquietud de conocer el mundo en busca de fortuna se embarca junto con quince compañeros hacia América con la mira de llegar concretamente a San Francisco, en los Estados Unidos, pero el destino lo trae hasta México y en ese tiempo, poco antes del inicio de la Revolución Mexicana, conoce y se enamora de la joven María de Jesús Flores, quien había vivido muchos de sus años de juventud en Alemania, educada en la vida centroeuropea.

La pareja procrea varios hijos, dándoles una educación estricta un poco a la japonesa pero de visión muy amplia, como aquella que puede dar sólo la gente con experiencia de vida en otros países.

Mi madre, 1967. (Luis Nishizawa)

IT: Maestro, ¿dónde nació usted?

LN: Nací en la hacienda de San Mateo, municipio de Cuautitlán en el Estado de México, en el año de 1918, cuando un México convulsionado pre-sen--taba un panorama difícil en muchos aspectos.

Desde muy niño me gustaba ver los atardece-res y me encantaba correr bajo la lluvia, meter-me en las charcas que se formaban después y contemplar en ellas el reflejo del cielo y las nubes que en los atardeceres se tornaban rojas. Mi niñez la pasé con mi hermano cuidando ganado, ya que mi padre había formado un pequeño pa-trimonio en San Francisco Tenopalco; este pueblo situado en el centro de un lomerío, es un pueblo muy po-bre y muy árido, sin embargo a mí me encantaba. Yo viví posteriormente mi segunda infancia también en este pueblo, dejándolo con gran nostalgia para venir por mis primeros estudios a México. Cuando mi familia se traslada a esta ciudad, había que tomar el tren de la estación de Cajiga para llegar a la estación de México, que hasta hace poco era la Penitenciaría de Lecumberri.

En Tenopalco mi padre tenía un caballo que era muy brioso y difícil de montar, con mi hermano se convertía en un animal dócil, recuerdo que cuando bajábamos de las lomas este caballo con su cabeza empujaba a mi hermano obligándolo a correr y el caballo lo seguía y lo volvía a aventar; así venían jugando hasta la casa. Ese mismo caballo cuando lo montaba mi padre se convertía en el más brioso de los corceles. En el pueblo los miércoles son los días de plaza y los habitantes en aquel lugar generalmente eran charros, gustándole las apuestas en las carreras de caballos. Mi padre, muy seguido, regresaba a casa con una ternera o un borrego, o cualquier animal de corral que había ganado en esas carreras.

Toda esta vida que le estoy contando hoy, vuelvo a vivirla como si fuera ayer.

El maestro Luis Nishizawa

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* Artículo publicado originalmente en el Boletín Informativo Nichiboku Kyoukai, de la Asociación México Japonesa, A.C. Nº 105, Volumen X, enero de 2004.

 

© 2004 Isawo Toda

art artist Luis Nishizawa Flores mexico