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El “japo” que encontró su hogar en España

“Soy el primer nikkei candidato a una concejalía en España. ¡Cágate!”, me dice Gabriel Ueda. Se ríe. Está contento. Más allá del resultado de las elecciones, ser designado para integrar una lista a la alcaldía del partido Ciudadanos en la ciudad de San Fernando, Cádiz, donde reside, ya es un logro. 

La nominación no le llovió del cielo. Se la ganó a pulso. Hace más de 15 años aterrizó en España y tuvo que hacer camino desde abajo. Por suerte, no estuvo solo. Siempre contó con el apoyo de su esposa, una española llamada Paula, a quien conoció a través de internet.

Después de una breve etapa en Japón como dekasegi, Gabriel retornó al Perú, pero no tardó en volver a alzar vuelo, esta vez a Cádiz. Sin embargo, España sería diferente de Japón. Al país de sus abuelos se mudó para trabajar por un periodo corto. A España viajó para formar familia y establecerse definitivamente.

INTEGRACIÓN TOTAL 

Gabriel ejerció el periodismo en el Perú, pero siempre le atrajeron los temas de seguridad. En España, comenzó a llevar cursos de seguridad privada y después se especializó en otros ámbitos, como terrorismo yihadista. Hoy trabaja en una empresa de seguridad, es perito judicial en seguridad privada, dicta clases sobre la materia, es instructor canino y da charlas sobre terrorismo, entre otras cosas.

Durante una clase de defensa personal. (Foto: Achivo personal)

Su experiencia en seguridad hizo posible su llegada a Ciudadanos. Dio una charla sobre el tema, gustó y después se sumó a la agrupación. En mayo son las elecciones y ahí sabremos si llega a ser el primer concejal nikkei en España.

—Sinceramente no me puedo quejar en absoluto—dice sobre su vida en España, donde nacieron sus dos hijos—. Pero también es cierto que nadie me ha regalado nada. Cada logro conseguido ha sido sobre la base de esfuerzo y superación, y también por el apoyo de mi esposa y mi familia española. Tengo una vida normal. No le pido más a la vida, solo salud para mis niños y trabajo que nunca falte.

El sansei peruano eligió sumergirse por completo en la sociedad española, no vivir como anfibio, a media agua, con un pie adentro y otro afuera.

“En España o eres español o eres inmigrante... uno mismo decide. Te explico mejor: llevo más de 15 años aquí y jamas he sentido necesidad de estar con otros peruanos o nikkei. He intentado siempre integrarme. Yo hablo desde mi humilde perspectiva. Creo que uno tiene que integrarse al país que lo acoge, aprender a quererlo, a respetarlo, y eso solo se logra conociéndolo. No puedes querer algo que no te gusta”, dice.

Cuando en noviembre de 2017 el Perú entero celebró la histórica clasificación de su selección de fútbol al Mundial de Rusia 2018, Gabriel se dio cuenta de cuánto se ha transformado: “Cuando el Perú fue al Mundial me dio alegría, pero pensé que me iba a emocionar como peruano e hincha de Alianza Lima.¡Qué va! Me dio alegría que hayáis clasificado, pero no me emocioné como cuando España gano el Mundial (de Sudáfrica 2010). Eso creo que significa que mi proceso de integración es completo”.

Ahora bien, su inmersión total en España no significa que haya extirpado de su vida su origen peruano o sus ancestros japoneses. A sus hijos les habla mucho sobre ellos:

“Les explico sobre sus abuelos (nisei) que fueron hijos de inmigrantes japoneses, y les cuento la verdad, que aquellos primeros japoneses que surcaron el mar para labrarse un futuro (en el Perú) sufrieron mucho para sacar a sus familias adelante. Esos pioneros merecen todos mis respetos. Como le digo a mi hijo: ‘Hay que tener dos pares de cojones’ para dejar todo atrás y cruzar medio mundo sin saber qué te depara el destino. Creo que el mejor legado de identidad nikkei que pudieron dejar aquellos pioneros es el saber luchar contra el destino, que no hay imposibles y que todos los sueños se pueden hacer realidad sobre la base de trabajo y esfuerzo. Nada sale gratis”.


EN EL PERÚ, “CHINO”; EN ESPAÑA, “JAPO”

Quien conoció a Gabriel Ueda en el Perú y habla con él ahora, lo escucha con incredulidad, como si se tratara de otra persona.

—Oe, habla como peruano —le digo.

—Joder, tío, no puedo —replica.

Aunque habla como un español más, es inevitable que en España llame la atención por sus ojos rasgados. “Por la cara de chino saben que soy de afuera, pero luego ven a mis hijos, mitad españoles y mitad ‘japos’, y ya les entra la duda total (ríe)”, dice.

“Papá,¿porqué tus amigos te dicen ‘japo’?”, le preguntan sus hijos, Gabriel de ocho años y Paula de cuatro.

“Me lo dicen con mucho cariño y respeto, es como en el Perú que me llamaban ‘chino’. Aquí soy el ‘japo’. Les explico a mis hijos de dónde vengo y que por sus venas corre sangre japonesa, y lo primero que me dicen es: ‘Como Shin-chan’ (ríe)”.

Con su esposa Paula y sus dos hijos. (Foto: Achivo personal)

Por mucho que se haya españolizado y mantenga cierta distancia —no solo geográfica, sino también mental, futbolística y cultural— con el Perú, hay algo contra lo que no puede, que lo supera, que logra sacar a flote su peruanidad. “Extraño mucho la comida peruana. Como ella no hay en ningún lugar del mundo, nuestra comida tiene de todo”, dice.

Algo que llama la atención: cuando se trata de la selección peruana de fútbol dice: “Me dio alegría que hayáis clasificado”, pero cuando se refiere a la comida peruana su punto de vista cambia: “Nuestra comida”.

Su etapa dekasegi es un recuerdo lejano, pero dejó huella en él. Como la gran mayoría de nikkei, en la tierra de sus antepasados se dio cuenta de que era un simple extranjero.

“Japón me enseñó que siempre seré un peruano para ellos, un gaijin. Aprendí que para ganarse el respeto de los japoneses tienes que aprender a pensar como ellos, a hablar su idioma, aprender su cultura, su forma de vida. ¿Me cambió la identidad? Entendí que en el Perú a los japoneses que van los tratamos como si fueran seres de otra galaxia, y a los nikkei que se han partido la cara y lo siguen haciendo, trabajando allí, dejando atrás familia, hijos, parejas, se les ha tratado en su mayoría como gaijin, se les ha despreciado”.

Si en Japón se sintió extranjero, en España está a sus anchas. Es su hogar. “A España le debo lo que soy ahora a nivel profesional y familiar. Me dio la oportunidad de llegar a donde he llegado, de tener buenos amigos, de poder desarrollarme como persona y de poder integrarme. Y mira que aquí también hay racismo igual que en Japón. En España ha surgido una corriente antiinmigrante muy fuerte”.


SU CAUSITA RONALDO

Su trabajo lo ha llevado hasta los estadios de fútbol, donde ha sido parte del cuerpo de seguridad en partidos de primera división de la liga española. En enero de 2014 vivió una experiencia alucinante cuando conoció a la estrella del fútbol mundial, Cristiano Ronaldo, durante un partido entre el Real Madrid y el Real Betis en el estadio Benito Villamarín de Sevilla, y se le “salió” el peruano. Otro agente de seguridad y él fueron asignados a los vestuarios, para envidia del resto de sus colegas que querían estar cerca de los futbolistas.

“Entre todos destacaba obviamente CR7, quien se puso casi a mi lado preparándose para salir al campo. El tema es que de pronto lo vi a Cristiano y me crucé la mirada con él. Hasta ese momento el tío iba a su bola, no hacía caso a nadie en concreto, solo se peinaba la gomina del pelo. Cuando nos volvimos a cruzar las miradas, le estreché la mano y muy cordialmente me respondió el saludo. Pero fui más allá, algo me salió de lo profundo del corazón peruano. Le dije medio gritando porque el barullo que había ahí era mortal: ‘Vamos causita1... ¡¡a ganar!!’, acompañado de una palmada en la espalda como si de verdad fuéramos causitas”, relata.

“La carita de CR7 fue de total sorpresa porque lógicamente no me había entendido ese peruanismo tan común, tan de calle, tan de barrio, pero ahí estaba el buen CR7 respondiéndome la arenga con un ‘obrigado’. Justo avisan que los jugadores ya pueden salir al campo y atrás de él viene Pepe (el gran machetero del área madridista). Pensando que Cristiano era amigo mío me estrecha la mano y me saluda con una sonrisa y una palmadita. La cara de mi compañero era de risa total. Me dijo: ‘¡Joder! ¡¡Eres la caña, tío!! ¡¡Le has dado la mano a Cristiano!!”. (Dicho sea de paso, el Madrid ganó 5-0 y CR7 hizo un gol).

En la sede del equipo de fútbol Real Betis. (Foto: Achivo personal)

Desde que migró a España, Gabriel Ueda no ha vuelto al Perú. No sabe cuándo lo hará. Quizá viaje con su esposa y sus hijos, para que conozcan el país donde nació. Algún día. La única certeza que tiene es que cuando aterrice en el Perú se banqueteará con la deliciosa comida peruana, esa que tanto extraña.

Notas:

1. Causa o causita: jerga peruana que significa amigo.

 

© 2019 Enrique Higa Sakuda

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