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Las ausentes en las fotos: Las mujeres Nikkei en el Perú

En una revisión de la producción bibliográfica sobre los Nikkei en el Perú notamos que - aunque la cifra de mujeres autoras es significativa - el o los temas sobre mujeres tienen una presencia mínima o están casi ausentes. Nos preguntamos: ¿ha sido real y simbólicamente pobre tal presencia en la historia? o ¿es que real y simbólicamente ha sido minimizada?

En búsqueda de respuestas, analizamos detenidamente una de las fuentes más sugestivas: un álbum impreso en 1924 por la Editorial Nippi Shimpo de Lima, en el que aparecen numerosas fotografías, sobre todo, de grupos y personajes Nikkei en el Perú. En una primera mirada panorámica al álbum, impresiona la cantidad de fotografías de grupos de hombres solos, con vestimentas y posturas formales, mientras que en algunas aparecen también dos o más niños y sólo en una también mujeres en posturas similares a las percibidas en los varones. En una segunda mirada - centrando esta vez la atención en las mujeres - ellas empiezan a hacerse visibles y su presencia es más notoria numéricamente, pero - con respecto a los hombres - continúa siendo marcadamente asimétrica. Puede notarse, asimismo, que la ubicación de las mujeres dentro de las escenas contribuye a minimizar o invisibilizar su presencia.

Con la base de esas primeras percepciones, más algunos estereotipos y generalizaciones difundidos sobre las mujeres japonesas, y Nikkei del Perú en particular, se podría arribar a una suerte de interpretación, quizás mediante los frecuentes preconceptos sobre la subordinación y la exclusión de la mujer. Preferimos, sin embargo, continuar con la indagación.

Contabilizando a las mujeres

Para verificar la supuesta asimetría numérica entre hombres y mujeres, procedimos a contabilizar las fotografías, considerando las variables género (adultos) más niños. Dentro del total de 256 fotografías que contiene el álbum, hombres aparecen en el 96.47% y ausentes en el 3.49%, las mujeres aparecen en el 26.14% y ausentes en el 73.82% y niños aparecen sólo en el 23.82%.

Según tales resultados, la correlación numérica entre hombres y mujeres en las fotografías – en efecto -presenta una acentuada asimetría. No obstante, confrontamos tales cifras con las disponibles sobre la población global de origen japonés en 1924 - año de publicación del álbum - para una segunda verificación sobre la representación numérica de los géneros. Sobre el año 1924, precisamente, es posible contar con cifras de población de origen japonés, pues en ese año se inició un nuevo período de esa inmigración y marca, por otro lado, el fin del denominado "por contrato"; vale decir, la inserción de japoneses en el Perú como mano de obra para las haciendas agro- exportadoras de la costa. Hasta tal año se registra el ingreso de 15,887 (87%) varones adultos, 2,145 (11.74%) mujeres y 225 (1.23%) niños,

Comparando las cifras relativas de ambas fuentes (en las fotos y en los datos de población) - con relación a los géneros (mujeres y hombres adultos) - se llega a la conclusión de que, mas bien, habría una sobre -representación numérica de las mujeres frente a los hombres. En el álbum se duplica la cifra relativa del total de mujeres de origen japonés en el Perú, mientras en el caso de los hombres - si bien existe también una sobre representación- la diferencia entre ambas cifras no llega ni al diez por ciento (ver cuadro siguiente).

Primeras conclusiones y preguntas

Del análisis de la fuente elegida, por tanto, se puede llegar a una primera conclusión: el "salir en la foto" - lo que podría representar el espacio público - no estuvo vedado para las mujeres ni fue exclusivo para los hombres japoneses (Issei). Una nueva mirada al álbum, sin embargo, sugiere otras pistas. Las mujeres aparecen en escenas de trabajo y recreativas, su ausencia - por otro lado- es notoria en las fotos institucionales; es decir, en las fotos de quienes comandaban las asociaciones y otras entidades representativas de la comunidad de origen japonés. En algunas de ellas, aparecen también niños; pero, en ninguna, mujeres, excepto en sólo una foto correspondiente a una asociación exclusiva de mujeres.

En efecto, la organización de la comunidad de origen japonés en el Perú, desde la aparición de las primeras asociaciones gremiales a principios del siglo 20, convocó sólo a hombres. Las asociaciones de mujeres, surgidas sólo como anexos de las organizaciones principales, estuvieron dedicadas a las actividades de socialización, como las recreativas, y otras relativas a la reproducción cultural. ¿Separación de espacios? ¿división de la vida por géneros? O bien, ¿complementariedad?

Según tales informaciones, cabría también plantearse otras preguntas: ¿a qué se dedicaban las mujeres inmigrantes japonesas? ¿trabajaban realmente fuera de la esfera del hogar? Y, antes que ellas, ¿por qué las cifras tan dispares de hombres y mujeres? ¿cómo y por qué migraron las mujeres? Y, final o primeramente - parafraseando a Michelle Perrot - ¿es posible construir una historia de las mujeres inmigrantes japonesas?

Se intentará dar respuesta a algunas de esas preguntas en base de la información acumulada en la historiografía sobre la inmigración japonesa y la recopilada a través de testimonios y trabajo de archivo en tal tema general durante varias décadas.

¿Cómo y por qué migraron las mujeres japonesas al Perú?

Las mujeres japonesas arribaron por primera vez al Perú como parte del segundo contingente de inmigrantes en 1903 y específicamente por exigencia de las haciendas empleadoras, quienes establecieron una nueva cláusula para el contrato de varones casados de manera exclusiva. Las razones esgrimidas para tal cambio fueron las dificultades experimentadas con el primer grupo de inmigrantes, arribado en 1899 y compuesto por 790 hombres. De acuerdo a una fuente…“Los juegos de azar, la ebriedad y el adulterio fueron comunes…….El porcentaje de adulterio fue elevado debido a que el número de hombres casados era pequeño (menos de 70 de los 800 eran casados..). A manera de remedio, eran traídas prostitutas desde los pueblos. …Considerando que la escasez de mujeres condujo a los males arriba mencionados….” (Irie, Morimoto 1979)

Vale decir, para los hacendados y las Compañías de inmigración japonesas, la presencia de mujeres y consecuente formación de familias o el ingreso de familias completas permitirían una mayor disciplina y productividad en el trabajo. Para estimular el ingreso de mujeres japonesas, las haciendas ofrecieron a las compañías de inmigración una comisión mayor: de 30 yenes por cada mujer japonesa y 20 por cada hombre (la comisión anterior era de 25 por cada hombre). Sin embargo, hasta fines del período (1899 - 1923) ingresaron sólo 2,145 mujeres y 226 niños frente a la cifra mayoritaria de 15,887 varones adultos, como fue mencionado en líneas anteriores.

Es recién a partir de la segunda década del siglo 20 que empezaron a llegar mujeres japonesas bajo la modalidad del “matrimonio por fotografías”, además de familias completas y mujeres e hijos de los casados establecidos en el país. Al igual que en otros países del continente americano, los varones solteros encargaban buscar esposas mediante agencias japonesas o vía parientes y amistades en sus propias localidades de procedencia. Esta práctica, sin embargo, estuvo limitada para quienes habían logrado acumular alguna pequeña fortuna o, por lo menos alguna estabilidad económica, por el gasto que implicaba traer a las esposas. La unión con mujeres peruanas, sin embargo, ya se había iniciado, sobre todo en aquellas provincias peruanas en donde la población japonesa estaba menos concentrada.

El rol de las mujeres japonesas, por otro lado, no estuvo circunscrita a asuntos de procreación o domésticos; su presencia fue crucial en el trabajo e ingreso familiar – y en algunos casos en la acumulación y progreso económico - tanto en la agricultura como asalariadas, yanaconas o agricultoras libres como en la actividad urbana, desde los pequeños establecimientos – como bodegas, cafetines, restaurantes y bares – hasta otros de mayor envergadura. Por otro lado, al lado de tal responsabilidad laboral, la mayoría de las mujeres de la generación inmigrante estuvo también a cargo de la crianza y educación de, generalmente, numerosos hijos y de las labores del hogar en jornadas extendidas. Salvo casos aislados, la figura de mujer Issei o Nikkei en roles exclusivos de la esfera doméstica fue muy posterior, pasada la primera mitad de la década del siglo 20.

Las nuevas generaciones

La disparidad en las cifras hombres/mujeres que fue notoria en la generación Issei - fue desapareciendo con el nacimiento de nuevas generaciones. Los resultados de los censos de población Nikkei de 1966 y 1989 muestran la casi paridad numérica entre géneros. Los cambios en las características de las mujeres Nikkei, por otro lado, son bastante relevantes comparando las generaciones, sobre todo con relación al ascenso en el nivel educativo y la reducción en número de hijos de una generación a otra, además de su rol relevante en la actividad laboral que en numerosos casos las convirtieron en cabezas de los hogares, tal como el último censo (1989) registra. La profesionalización de la mujer, la destacada presencia de algunas de ellas en la escena nacional y la emigración de numerosas jóvenes como parte de la fuerza laboral peruana en el Japón y para el sostenimiento de familiares en el Perú son también algunos de los cambios importantes desde la última década del siglo pasado hasta el presente.

Las ausentes en las fotos

Centrar la atención en las mujeres inmigrantes japonesas y en las mujeres de origen japonés del Perú actual es tarea aun pendiente para la investigación, el conocimiento y el reconocimiento de su dignidad, sus luchas y contribuciones. Construir y reconstruir la historia de la inmigración con y desde la perspectiva de las mujeres, indudablemente, le agregaría no sólo vitalidad (Rivera), sino que permitiría ver y mostrar la realidad en su dimensión más integral, real. Con este ejercicio realizado se ha intentado tan sólo “ubicarlas en las fotos”, dentro de los límites del espacio permitido.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Irie, Toraji, William Himel trad. 1951, Ag. “History of the Japanese migration to Peru”. En: The Hispanic American Historical Review, Vol. 31, Nº 3; pp. 437 – 452.

Morimoto, Amelia. 1979. Los inmigrantes japoneses en el Perú. Lima: Universidad Nacional Agraria La Molina.

---------------------- 1991. Población de origen japonés en el Perú: Perfil actual. Lima: Comisión Conmemorativa del 90º Aniversario de la Inmigración Japonesa al Perú (Censo 1989)

----------------------- 1999. Los japoneses y sus descendientes en el Perú. Lima: Fondo Editorial del Congreso de la República.

Nippi Shimpo. 1924. Álbum Gráfico e Informativo de Perú y Bolivia. Lima: Imprenta Nippi Shimpo.

Perrot, Michelle. 1988. ¿Es posible una historia de mujeres? Lima: Flora Tristán, Centro de la mujer peruana.

Rivera, María Milagros. "Una aproximación a la metodología de la historia de las mujeres. En: Ozieblo, Bárbara. Conceptos y metodología en los estudios sobre la mujer. Málaga: Universidad de Málaga.

Zai Peru Nikkeijin Shakai Jittai Choosa Inkai. 1969. Peru koku ni okeru nikkeijin shakai. Tokio: Ministerio de Relaciones Exteriores del Japón (Censo 1966)

© 2007 Amelia Morimoto