Reportando desde el otro lado del mundo - "Irasshaimase…"

Submitted by editor on Tue, 07/29/2008 - 14:42.

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Irasshaimase…

Por Miriam Nagashima

Irasshaimase…douzo goran kudasaimase…” ¿Qué dice la vendedora?, me pregunté sorprendida y sin comprender lo que los vendedores gritaban. Parecía un coro de empleados que comenzaba cada vez que uno de ellos decía esa frase. Esa expresión quedó grabada en mi mente y fue una de las cosas que me llamó la atención apenas empecé a interiorizarme más en Japón.

Comencé a estudiar japonés desde pequeña, asistiendo 2 ó 3 veces por semana a la escuela japonesa de la zona donde vivía. Sin embargo, en aquel momento, las clases eran dadas con el método tradicional y solo hacían hincapié en la gramática, kanji (ideogramas chinos), vocabulario y también aprendíamos algunas canciones escolares y danzas tradicionales para complementar la enseñanza.

Cuando por fin tuve la oportunidad de venir a Japón y poner en práctica todo lo aprendido, me encontré con un idioma muy diferente, con palabras extrañas y gestos nuevos para mí. Sonaban muy bonito y suave al oído pero no daban ni la mínima señal de lo que querían expresar. Generalmente mi cara y expresión, mezcla de sorpresa y desesperación, daban a entender de que no comprendía lo que me estaban hablando e inmediatamente me volvían a repetir lo mismo utilizando palabras más sencillas. Ahí mi expresión de la cara volvía a la normalidad y podía continuar de alguna forma el diálogo interrumpido. Esas palabras y expresiones extrañas pero que hacen sentir bien al escucharlas se llama “keigo” (lenguaje honorífico o respetuoso). Algunos ejemplos donde normalmente se utiliza “keigo” son: en las estaciones de tren, los altoparlantes anunciando la llegada o la partida del tren, los vendedores de comercio, restaurantes, en el ámbito laboral y demás lugares donde se requiera formalidad.

Otra de las dificultades con las que me enfrenté en el idioma fue el uso de “aizuchi” tales como “un”, “hai” o “eeh…” (Expresiones equivalentes a “sí”) y el movimiento leve con la cabeza para asentir. Mi profesora de la clase “Expresión oral” fue quien me hizo entender que necesitamos incorporar esas expresiones y gestos en las conversaciones con japoneses para que éstas sean más naturales y fluidas. Las prácticas en clase mediante juego de roles eran muy interesantes ya que claramente aprendimos la diferencia de un diálogo con y sin “aizuchi”.

Sin embargo, tengo que confesar que todavía me cuesta un poco utilizar el “un”, “hai” o “eeh…” durante una conversación. En español, generalmente solemos esperar que la otra persona termine de hablar para decir nuestra opinión o comentario, pero en el idioma japonés, el oyente generalmente acompaña al hablante mediante el uso de “aizuchi” para que la conversación sea más fluida. Por esta diferencia, una simple conversación a veces puede ser mal interpretada. “Hai” en japonés significa “sí” pero al utilizarlo como “aizuchi” demuestra que el oyente está prestando atención a la conversación pero no necesariamente significa que está entendiendo o aceptando lo que escucha.

Algo aún más difícil y complicado de incorporar es el uso de “keigo” (expresión respetuosa). Recuerdo que aprender el keigo respetuoso y de humildad (y las demás variantes, como el “teineigo” que en respetuoso pero no tan formal) fue casi como aprender un idioma completamente nuevo. Para utilizar “keigo” es necesario saber ubicarse en la posición correcta, teniendo en cuenta la clasificación de la gente, mi posición respecto a ellos y el espacio en donde se desarrolla la conversación. Si bien en español también utilizamos el lenguaje formal equivalente al “Usted” para tratar a un desconocido y aquellas personas con quien no tenemos mucha confianza, mantener una conversación formal es más fácil y simple ya que hay menos factores a tener en cuenta. Sin embargo, para el japonés, no solo existe esa división de formal e informal sino que también el formal se subdivide en otras categorías dependiendo del espacio, si la persona pertenece o no a nuestro grupo social, el nivel de confianza y otras variables más como la ocasión para saber cuál es la palabra que mejor se adecua a la situación del momento. Aunque se tuviere mucha confianza cuando se trata de un acontecimiento formal, boda, aniversario, etc. el primer saludo hacia ese amigo debe ser de manera formal haciendo uso de lo que las pautas sociales establecen en esta sociedad.

Según mis profesores, para los mismos japoneses es difícil hablar correctamente con el “keigo”, así que imaginarán la confusión que se genera para los extranjeros entender y poner en práctica todo eso teniendo en cuenta que no existe el concepto de “grupo de pertenencia” tan marcado como en Japón. Por ejemplo, la recepcionista de la empresa “A” recibe un llamado de un empleado de la empresa “B”, pidiendo hablar con el Gerente General. A y B son dos grupos diferentes con lo cual, la recepcionista de A se referirá a su superior utilizando el lenguaje de humildad ya que pertenecen al mismo grupo y B se referirá al Gerente utilizando el lenguaje más respetuoso. Sin embargo, si la esposa del Gerente General de “A” llamara y pidiera hablar con su esposo, ella utilizará el lenguaje de humildad y la empleada utilizará el lenguaje respetuoso para referirse a su superior. Es así que la empleada de la empresa “A” sin moverse de posición ni espacio, deberá adecuar el lenguaje acorde a cada situación.

Desde que llegué a Japón, mi grupo social de pertenencia es la universidad donde estoy estudiando. Antes de ese momento, mi grupo era la empresa donde trabajaba en Argentina. Si bien la traducción no es literal, para aquellos que están planeando venir a estas tierras: “Irasshaimase…douzo goran kudasaimase…”, vengan, pasen, vean y disfruten de este país lleno de curiosidades.

A propósito, ¿ya han identificado su grupo de pertenencia? No en vano, aquí importa mucho la universidad donde uno se ha graduado y no tanto el título o la carrera que han estudiado, como así también la empresa u organismo donde trabajan que la tarea que realizan.


Miriam Nagashima es sansei, nacida en Buenos Aires. Graduada en Comerio Internacional en Argentina. Ex-becaria de la Pref. de Miyagi y miembro del Grupo Joven de la Fundacion Okita de Argentina (2003-2005). Desde Septiembre del 2007, estudiante de Postgrado en Administración de Negocios de la Universidad de Waseda, Japón.

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