Reportando desde el otro lado del mundo - Identidad

Submitted by editor on Tue, 03/25/2008 - 11:39.

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Identidad

Por Miriam Nagashima

Creo que todos los nikkeis pasamos alguna vez por la experiencia de recibir algún comentario agradable o no por nuestro origen asiático. En la escuela, en lugares públicos, en la ciudad o en el campo; de niños o en el peor de los casos de personas adultas también. Si bien el colegio donde asistí la escuela primaria se caracterizaba por ser el más popular de la zona en cuanto a la cantidad de alumnos nikkei, de vez en cuando regresaba a casa con el malestar de haber escuchado algo molesto de mis compañeros de clase. Me conformaba con escuchar que en la época de mis padres, segunda generación de japoneses o nissei, los comentarios y las miradas observadoras eran aun más intensos agravado al hecho de que Japón había perdido la 2da. Guerra Mundial. Con el correr del tiempo, el avance de las generaciones, la llegada de nuevos inmigrantes de origen asiático y el mestizaje con descendientes de otras nacionalidades hicieron que la situación fuera mejorando y diera lugar al respeto por las diferenciales culturales en la sociedad argentina. Japón, al transformarse en potencia económica a nivel mundial fue ganando un lugar de suma importancia y eso ha hecho que los comentarios hacia nosotros los nikkei pasaran a ser palabras de elogio, respeto y admiración.

En Argentina, es muy común que llame la atención el rostro de una persona oriental en un lugar público y trate de distinguir si esa persona es de origen japonés, chino, taiwanés o coreano. En algunas ocasiones, no importa el origen, simplemente por ser oriental me siento un poco mas cercano y familiarizado a esas personas sin saber siquiera quiénes son. Sin embargo, no ocurre lo mismo en Japón. Primero y principal por ser la tierra de mis ancestros y segundo porque en las grandes ciudades como Tokio, los nikkei pasamos a ser parte del grupo de extranjeros que circulan día a día por la ciudad, ya sea por turismo o con residencia temporaria por estudio o trabajo. Según con quien interactúe y las circunstancias del momento, siento que soy considerada como “gaijin”(extranjera) y en otras ocasiones como japonesa. No es fácil tratar de ser y actuar como una persona local, especialmente cuando uno no domina correctamente el idioma. En general, los japoneses esperan que un japonés actúe de forma tal que para ellos es natural y sobreentendido, sin embargo, para nosotros los nikkei es poco habitual o totalmente desconocido actuar como ellos porque no lo llevamos a la práctica en nuestros países. Es por eso que en algunos casos, a fin de evitar malos entendidos y largas explicaciones, suelo omitir mi apellido japonés y menciono solo mi nombre de pila. De este modo oculto mis raíces japonesas y me considero una “gaijin” más, con lo cual los japoneses conceden un poco más de espacio y libertad para cometer errores. Lo curioso es que en Argentina me sentía más del otro lado, es decir, del lado japonés, especialmente cuando compartía actividades del club japonés en los festivales típicos de cada estación que se celebran anualmente. Recuerdo que algunos amigos del grupo de “seinembu” de la colectividad (Departamento de Jóvenes) preferían tomar distancia ante el acercamiento de una persona no nikkei y se cuestionaba mucho la aceptación final al club japonés. A fin de mantener la integridad del grupo, la confianza hacia todos los miembros y preservar las costumbres de nuestros padres y/o abuelos fundadores de la asociación, se prefería evitar la aceptación de socios “gaijin”. Como podrán notar, el uso del término “gaijin” en la comunidad japonesa se lo utiliza incorrectamente para hacer referencia a una persona que no es nikkei aunque en realidad, el verdadero significado es persona extranjera o no japonesa (Abreviación de “gaikokujin”). Cuando llegué a Japón y empecé a interiorizarme más con la cultura, aprendí el concepto de “seken” y la fuerza que ejerce el mismo sobre la sociedad marcando sus costumbres, las normas y tradiciones que llevan los japoneses fuertemente arraigadas con ellos. En cierta forma, pensándolo bien, creo que mis amigos del “seinembu” también estaban protegiendo nuestro “seken” que, sin saberlo y sin conocer del mismo, heredamos de la cultura de nuestras familias.

Hoy por hoy ya no se habla tan marcadamente de esa diferencia que se hacia para separar a los amigos que pertenecían o no a la colectividad japonesa. De mi parte, sigo prestando atención mientras viajo en los trenes y metros de Tokio para tratar de distinguir la nacionalidad de los extranjeros pero es muy difícil acertar con el origen como solía hacerlo en mi país ya que aquí la diversidad de nacionalidades es mayor. No solo en cuanto a los países asiáticos sino que también hay muchos nikkei como lo es mi caso, provenientes de otros países de Latinoamérica. Sin embargo, en medio de toda esta diversidad de nacionalidades, no hay nada más agradable y confortable que escuchar entre los extranjeros un acento familiar de Argentina y volver a sentir esa conexión hacia esa persona para acercarme e intercambiar inmediatamente un saludo y entablar una conversación.


Miriam Nagashima es sansei, nacida en Buenos Aires. Graduada en Comerio Internacional en Argentina. Ex-becaria de la Pref. de Miyagi y miembro del Grupo Joven de la Fundacion Okita de Argentina (2003-2005). Desde Septiembre del 2007, estudiante de Postgrado en Administración de Negocios de la Universidad de Waseda, Japón.

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