Taiko, fuerza y tradición
Taiko, fuerza y tradiciónEl retumbar del taiko (tambor japonés) impresiona. El ritmo contagiante, la intensidad del sonido y la emotividad de quien toca este instrumento, transmiten mucho de la cultura e idiosincrasia del Japón. En el Perú, son cada vez más sus seguidores. Un pueblo sin tradición es un pueblo sin provenir, dijo alguna vez el periodista colombiano Alberto Lleras. La tradición no sólo mantiene sino también genera. No solo preserva, sino también innova. En el caso del taiko, se trata de una tradición que ha calado hondo en la comunidad nikkei del Perú y su práctica ha llegado a entusiasmar a muchas personas que se dejan atrapar por el ritmo y la fuerza de este instrumento. Taiko y Eisa En Japón, son varios los estilos para tocar taiko. En nuestro país, conocemos principalmente el taiko estático, y el que se combina con el baile Eisa, una danza tradicional de Okinawa. Precisamente, fue el grupo japonés Ryukyukoku Matsuri Daiko (Festival de Tambores del Reino de Ryukyu, en castellano) que en 1982 empezó a interpretar el Eisa actualizando los ritmos y agregando nuevos tipos de música a la danza. Asimismo, adoptaron y promovieron la filosofía del Gei-On que quiere decir “Recibir a todos con el Corazón”, un claro sentimiento de amistad y apertura del pueblo okinawense. Actualmente Ryukyukoku Matsuri Daiko cuenta con 15 filiales en el Japón, además de las filiales en los Estados Unidos, Hawai, Australia, Brasil, Argentina, Bolivia, México y Perú, donde el taiko de mayor difusión es el de Okinawa. El taiko ha generado tanto interés en la comunidad nikkei, como en los no nikkei. “Actualmente en el grupo de ensayo son casi la mitad de personas las que no pertenecen a la comunidad y sin embargo se esfuerzan en venir a los entrenamientos y están muy comprometidos”, asegura el director de Ryukyukoku Matsuri Daiko Filial Perú. En cuanto a los tambores, el grupo usa taikos tanto hechos en Perú como traídos del Japón. “Nosotros tenemos taikos de calidad fabricados acá, pero que no necesariamente igualan a los de Okinawa, siendo estos los que más han encontrado aceptación en Perú, en comparación a los taikos de otras zonas de Japón”, señala Akira Watanabe. Para sus distintas presentaciones, utilizan distintos tipos de taiko, como el Odaiko, un tambor grande que transmite fuerza y vitalidad, el Paranku, que prioriza la agilidad y gracia de los movimientos, y el Shimedaiko, que es tensionado por cuerdas en ambos lados. La combinación de estos instrumentos de percusión, con el baile eisa, constituyen sin duda uno de los espectáculos más vistosos y coloridos. La profesora de taiko en el CEINE Santa Beatriz es Saori Takaesu y tiene tres años con el curso. Para ella lo más difícil de enseñar es la disciplina y la coordinación. “Debes ser rígido y tener firmeza en los brazos y control del cuerpo. Es muy importante la sincronización, y manejar eso en un grupo de niños es un poco complicado. Lo bueno es que a los chicos les encanta y les sirve como una manera de liberar sus energías. Golpean tanto el taiko que así eliminan el estrés y las tensiones”, nos dice. El taiko es, sin duda, un instrumento que encierra historia, idiosincrasia y cultura. En Perú su difusión es clara y poco a poco aumentan sus seguidores y aficionados. Ya sea por la música, la danza, el mensaje o la intensidad de la interpretación, el taiko y el Eisa han logrado una simbiosis perfecta que gusta mucho, no sólo a adultos sino también a niños. Tal vez el taiko no sólo haga recordar el pasado sino también ayude a construir un futuro. Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web de la Asociación Peruano Japonesa (APJ), Afiliado a Discover Nikkei. ©Texto y fotos: APJ. |



Chesque para ver la entrevista al director del Ryukyukoku Matsuri Daiko Filial Perú, Akira Watanabe.
http://www.discovernikkei.org/es/people/profile.php?id=95