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110 años de la Inmigración Japonesa a Brasil: Devolución de la Escuela Japonesa de Santos y el verdadero final de la IIº Guerra. Superando la discriminación para una convivencia en paz - Parte 3

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Notificas falsas de que estaban ganando la guerra

Conversando con Kami pude conocer que esta lucha sin cuartel con la pluma ya había empezado a los 23 años de edad. Cuando vivía en la Colonia Monte Alegre, el 1º de agosto de 1945, siendo miembro del Dpto. de Jóvenes y Actividades Culturales, editó el Boletín ANDES.

Cuando en setiembre de 2016 fui a su domicilio para entrevistarlo me mostró un ejemplar de dicho boletín que lo tenía muy bien guardado. Era una revista de tamaño B5, manuscrito e impreso a mimeógrafo.

ANDES

En la tapa del Nº1 decía en rojo “No debe ser visto bajo ningún punto de vista por los extranjeros “gaijin” (los que no eran japoneses)”, “Una vez leído no deben prestarlo sin la autorización del editor”, etc. Indudablemente, era una edición secreta solo para los japoneses.

Si era encontrado por la policía secreta brasileña no había ninguna duda de que eran llevados al centro de detención del DOPS. Por eso, lo leían con mucho cuidado dentro de un ambiente muy tenso y eso permitió fomentar un sentido de solidaridad muy fuerte entre ellos. Será por eso que aunque hayan pasado 70 años Kami lo tenía guardado con muchísimo cuidado.

El boletín estaba lleno de noticias exitosas del ejército imperial, como ser: “El Imperio de Japón ha ganado la guerra”. Los colonos japoneses de Brasil siendo subditos del Emperador debían lealtad a su país y seguir el camino trazado hasta conseguir el triunfo. No había duda de que era una revista que fundamentaba a los “ganadores - kachigumi”.

Dicho boletín desaparece con el Nº6 cuando Kami se muda a Lins en febrero de 1946. En el último número de enero del ’46 dice en la página inicial: “La guerra santa de Asia Oriental ha terminado con el gran triunfo del Imperio de Japón. Los cientos de millones de asiáticos que fueron objeto de la opresión y miseria inhumana de Inglaterra, Estados Unidos, Francia y Holanda, han sido liberados por Japón, por eso estos países y etnias liberadas son aliados de la Esfera de Co-Prosperidad de la Gran Asia Oriental (en japonés se dice “Daitowa Kyoeiken”)”. Cabe señalar que este texto fue escrito más de seis meses después de finalizado la guerra.

Desde la óptica histórica realista de los “perdedores - makegumi” lo que dicen los ganadores es simplemente un rumor falso o una notifica victoriosa de la guerra sin sustento, lo que hoy en el mundo de los medios se denomina “fake news” o sea noticias falsas.

Pero, si uno lee lo que ha escrito Kami en ese boletín, en cada renglón se puede apreciar muchísima pasión y una enorme añoranza hacia su Japón de la infancia. Teniendo en cuenta que el 80% de los colonos japoneses eran considerados “ganadores - kachigumi”, es de entender que esa gran masa de colonos tenía en sus sentimientos esos pensamientos y ese sustento moral y emocional. La única forma de entender a esos colonos es ver esas conductas partiendo de la base de que ellos negaban que todo eso era una notifica falsa. Para ellos era una absoluta verdad.

Cuando leí estos párrafos del boletín pude entender por qué Kami no le tenía miedo a los militares brasileños cuando me llevó al inmueble confiscado. Por fin pude entender esa insistencia de que yo escriba sobre este tema y que esa casa debía ser devuelto algún día a la colonia (japonesa).

En contrapartida, los intelectuales y empresarios del grupo de los “perdedores - makegumi” que sufrieron detenciones, torturas y congelamiento de sus bienes, muchos de ellos no pudieron mantenerse tan fuerte en sus valores y si bien fueron muy maltratados de manera injusta por la DOPS, decidieron soportar de manera sumisa esas humillaciones y sobrevivir. Pero, los colonos que no eran empresarios ni propietarios de grandes bienes, justamente por no tener tantas experiencias de tortura durante la guerra, decidieron encender la llama de la lucha y la resistencia contra el gobierno brasileño.

Será por eso que cuando al finalizar la guerra se separan entre “kachigumi” y “makegumi”, los perdedores por temor a más represalia deciden colaborar con la policía para desterrar y depurar a los aguerridos ganadores. Los “ganadores” fueron objeto de una represión muy fuerte y cada vez se hizo muy difícil expresar sus sentimientos hacia el Japón. Lo tuvieron que guardar muy sigilosamente en el fondo de su corazón. Pero, justamente por eso se puede decir que la enseñanza del idioma japonés en la comunidad nikkei de la posguerra se pudo mantener y continuar con las diversas actividades culturales japonesas.

Sin embargo, en la historia migratoria de los japonesas de la posguerra solo queda simplificado que “ganadores - kachigumi” son fanáticos. Sus anhelos y sentimientos en la contribución al idioma japonés y expresiones culturales no fueron debidamente valorados.

Considero que justamente porque ellos contribuyeron “fanáticamente” a que el idioma y la cutura japonesa sean un factor de herencia hoy en la comunidad nikkei brasileña se mantiene ambas cosas. Desde luego, esto es una visión y valoración después de haber pasado muchas décadas, pero creo que es una percepción válida que debería ser admitida.

* * * * *

Cuando se casa la hermana mayor de Kami se va a vivir a Santos. Fue antes de la guera, pero por la guerra son expulsados por la fuerza de esa ciudad. Al finalizar la contienda ella regresa nuevamente y es ahí donde Kami se muda desde Lins a Santos. Es cuando se entera de ese injusto tratamiento que muchas personas sufrieron por la expulsión y confiscación de bienes.

Kami recuerda este hecho de la siguiente manera: “Después de la guerra muchos de los expulsados regresaron a Santos. Ellos habían sido objeto de ese desalojo forzado en tan solo 24 horas, solo con lo puesto. Estaban muy enojados porque había familias que siquiera les dejaron esperar a sus maridos de la actividad pesquera. Durante varios años quedaron separados sin saber dónde estaban sus seres allegados”. Una situación muy cruel y despiadada, por cierto.

Cuando supo de todas estas injusticias Kami decidió reencender lo que tenía oculto en su corazón y usar sus energías de lucha para corregir esta enorme equivocación histórica de desalojo y confiscación de bienes. De ahí que luchó con toda pasión por la devolución de la Escuela de Idioma Japonés de Santos. Se transformó en el Quijote de Santos.

Kami solía repetir que “los japoneses son siempre, sea donde sea, japoneses”. Un japonés más que convencido de sus valores. Un día le pregunté: ¿Cuantas veces ha regresado a Japón? Y de manera un poco avergonzado, recuerdo que me contestó: “Ni una sola vez”.

No lo podía creer y es cuando su esposa que estaba al lado de Kami me dice un tanto resignada: “Antes, no se podía regresar a Japón si no se ahorraba mucho dinero”. Y allí pude comprender que siendo los “kachigumi” un grupo de románticos no eran los mejores en los negocios. Se tenían que ayudarse entre ellos y las gestiones de devolución en que se había abocado Kami en nada le ha redituado económicamente, más por el contrario, fueron más las erogaciones.

La inauguración de la Escuela Japonesa de Santos fue en junio de 2008, en presencia del Príncipe Heredero, quien se acercó a Kami y le dijo “gokurosama deshita”, reconociendo todo el largo esfuerzo que había hecho para que esa escuela quede restaurada y en funcionamiento.

Seguramente, para Kami ese fue el momento en que se sintió consagrado y recompensado su tenaz trabajo.

From the back, his wife Kinuko, his daughter Sayoko, and Arata Kami

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© 2018 Masayuki Fukasawa

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