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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

¿Los nikkei latinos de Japón están preparados para su vida de jubilado en Japón?

Desde la llegada de los trabajadores nikkei latinos llamados “dekasegui” han pasado cerca de 30 años y hoy muchos de ellos residen de manera permanente en Japón. Por ende, lentamente va en aumento la población de adultos mayores de este colectivo, en parte porque algunos han llamado a sus padres que estaban solos en el país de origen y otros porque rondan los 60 ó más años de edad. La pregunta es si los que están en Japón, ¿se están preparando para cuando se jubilen?

Viendo la experiencia de las comunidades nikkei de Améríca Latina se puede apreciar que gracias a importantes donaciones y el soporte de inumerables voluntarios los adultos mayores tienen una gama de servicios de asistencia para su bienestar dentro de esquemas viables y sustentables, haciendo la salvedad de que muchos no cobran siquiera una jubilación pero tienen bienes o ahorros.

Es el geriátrico nikkei “Nichia-So”, ubicado en la ciudad de Escobar, Pcia. de Buenos Aires, Argentina. Sin bien hay requisitos para ingresar como que tengan una salud aceptable, los abuelitos están bien cuidados. Tienen una pequeña cancha de park-golf y de gateball. Periódicamente, se reúnen los que colaboran con este centro y comparten una comida. Las voluntarias de JICA suelen visitarlo para enseñar ejercicios que evitan la postración.

En el caso de Brasil, muchas asociaciones japonesas tienen sus “kaikan” y a través de ellas brindan diversos servicios a sus socios. Los directivos y voluntarios organizan una gama de actividades para recaudar fondos y de esa forma sustentan los gastos de mantenimiento de las instalaciones y los servicios que brindan. Sin embargo, ya no se puede esperar mucho de las donaciones como hasta ahora y por ende es necesario cambiar de modalidad para subsistir y seguir ofreciendo servicios a las personas de avanzada edad.

Hace unos meses atrás en un artículo del diario brasileño Nikkei Shimbun1 señalaba la imperiosa necesidad de fusionar o unificar las organizaciones nikkei que están dispersas para sortear mejor los problemas financieros que tienen. Además, hay que pensar de qué manera se puede motivar la participación de los jóvenes nikkei de 3º, 4º ó 5º generación en las diversas actividades sociales. Es hora de hacer un diagnóstico más racional y repensar cómo se puede mantener o no estos servicios de bienestar social.

Otro referente interesante es la APJ-Asociación Peruano Japonesa, en Lima, donde la gran mayoría de los nikkei viven en la misma ciudad o en los alrededores. Dentro de la APJ está el Centro JINNAI2 que funciona como un centro de apoyo a los adultos mayores. Tareas similares las tiene también la otra institución que aglutina a los oriundos de Okinawa llamada AOP - Asociación Okinawense del Perú. Suelen dictar talleres de prevención de demencia senil y desde luego organizan diversas actividades recreativas (Karaoke, Bailes, Manualidades, Ejercicios, Viajes, Teatros) como las “day service” que hay en Japón.

En estos países sudamericanos no hay un sistema de atención integral a través de un seguro público como el “kaigo hoken” de Japón. Son países donde no todos aportan y los que cobran una jubilación básica es bastante insuficiente, al igual que el sistema de protección social y de asistencia médica, salvo que tenga un seguro privado y bienes e ingresos que puedan sustenar una cobertura mayor. En general no suelen planificar la tercera edad como lo hacen los japoneses desde que son activos.

Al mes de junio de 2017, según los datos de la Dirección de Migraciones de Japón, aquí residen 185.000 brasileños y 47.000 peruanos. Por otra parte, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social señala en los datos de 2016 que hay unos 106.000 brasileños y 26.000 peruanos activos trabajando3. Viendo los datos por edades de Migraciones hay 6.740 brasileños mayores de 65 años y 740 mayores de 75 años, o sea el 4% del total. Y con respecto a los peruanos son unos 1.700 los mayores de 65 años y por ende ocupan el 3.6%. Es una proporción bastante baja si consideramos que la población mayor de 65 años de Japón es del 26%.

Los latinos de Japón tienen una masa poblacional activa con muy pocos adultos mayores (un promedio del 4%) pero el tema es cuántos de estos estarán cobrando la jubilación (pensión). No hay estudios de campo de cómo viven los retirados aunque es de pensar que toda la familia colabora para sostener a sus padres o abuelos que ya no trabajan. En muchas familias los hijos que no han seguido los estudios superiores trabajan y aportan parte de su salario para el sostén de los pasivos.

Las estadísticas de Migraciones dan cuenta que los activos se concentran en mayores de 40 y 50 años de edad por lo que en 10 a 15 años todos ellos se jubilarán. ¿Será posible que ellos tengan una jubilación aceptable y una vida tranquila?

Hay que tener presente que un porcentaje importante que ronda del 30 al 40% de estos latinos no están en el “shakai hoken” (seguro de salud y aporte jubilatorio), sea porque la contratista no los aseguró o porque rechazaron ser registrados debidamente para evitar los descuentos de la seguridad social. Y aunque lo estén inquieta el tiempo que han aportado con la consiguiente consecuencia de que no puedan cobrar la pensión a los 65 años o si lo cobran sea muy poco. Y los que están como autónomos cobrarán menos porque el aporte es mucho menor. Con la crisis del Lehman Brothers del 2008 y el sismo-tsunami del 2011 muchos brasileños y peruanos regresaron a sus países y tramitaron el reintegro de la pensión quedando en una situación “cero”. El reintegro fue parcial porque la ley contempla solo un máximo de 36 meses de aporte pero el mayor inconveniente es que pierden la calificación de aportante a la seguridad social. Para los que luego han regresado nuevamente a Japón el aporte anterior quedó nulo1.

Con la reforma de la Ley de Pensión de 2017 se ha reducido el tiempo de aporte mínimo para cobrar la jubilación de 25 a 10 años, por lo tanto muchos podrán el día de mañana recibir aunque fuere algo por sus aportes jubilatorios. Desde luego, con 10 años no es para nada suficiente pero no quedan excluídos del sistema.

Aquí en Japón le dicen “my home” a la vivienda adquirida con un crédito de 30 a 35 años, pero para cuando terminan de pagar puede significar una nueva deuda a sus hijos por las reparaciones que necesiten, además del seguro y los impuestos.

La otra preocupación es que muchas familias latinas están endeudadas con el crédito hipotecario más allá de sus posibilidades financieras. Casi la mitad de los trabajadores latinos están terciarizados a través de contratistas y por ende la estabilidad laboral es endeble y son objeto de ajustes cuando hay recesión. Generalmente no tienen aumentos salariales, más al contrario les reducen a medida que pasan los 50 años de edad. Los que tienen que dejar las fábricas para ir al sector servicios de cuidado de los ancianos, “kaigo”, es inevitable que baje el salario/hora. O sea, la presión de las cuotas del crédito hipotecario aumenta. Si encima tienen deudas con bancos y prestamistas de dudosa credibilidad que fijan tasas altísimas pueden terminar en quiebra personal llamada “jiko hasan”.

Lo otro es el descuido de la salud, pues si bien las empresas tienen la obligación de realizar chequeos médicos “kenko shindan” de sus empleados, los exámenes más exahaustivos o los tratamientos los debe realizar por sí mismo usando el seguro de salud. Los municipios suelen enviar cupones de exámenes de cancer que pemiten realizar los mismos a muy bajo costo, pero al parecer son muy pocos los latinos que hacen uso de estos programas subsidiados. Y para conservar la buena salud es necesario una alimentación más sana y equilibrada con una cuota de ejercicios como caminatas o deportes no muy intensos. La sabrosa comida latina suele tener más grasa y calorías que los platos japoneses, pero es obvio que a medida que extienden el tiempo de estadía aquí extrañan más esos sabores. Es todo un dilema.

Dentro de este contexto, desde hace casi 2 años, una nikkei argentina ha iniciado en base a su experiencia laboral en geriátricos y su licencia de “kaigo shokuin” unos talleres muy interesantes para prevenir la demencia senil y la postración. Ella se llama Elisa Ozawa y dicta estos talleres en ciudades como Fujisawa, Hiratsuka y Atsugi, dentro de la Prefectura de Kanagawa, donde residen muchos peruanos. No solo realiza una gama de ejercicios prácticos para evitar la dejadez y el deterioro de las músculos y los reflejos sino que brinda información útil para la salud mental y física2.

Taller de SIEMPRE GENKI, realizado en  Atsugi, Prefectura de Kanagawa. Dirigida por la nikkei argentina, Elisa Ozawa.

En honor a la verdad, a los latinos como el que escribe, no suena bien la palabra “rogo” (老後) que significa de alguna manera la etapa de la tercera edad (terceiro idade), retirado/jubilado (apostentado), vejez (velhice). En cambio, los japoneses lo toman de forma más pragmática para planificar su vida y ahorran con racionalidad como lo hacen con los gastos de la educación de sus hijos. Son muy conscientes de que el día de mañana cuando dejen de trabajar van a necesitar dinero para alguna operación o tratamiento, o que los ingresos de la jubilación no sea suficiente y por eso ven la necesidad de diagramar sus finanzas de otra manera. Explicar y convencer a los latinos bajo este razonamiento es una tarea casi titánica. Cuando ellos consultan estos temas ya se parte de la premisa de que, casi siempre, están endeudados o no tienen ahorros disponibles. Les falta una visión de mediano y largo plazo, pero eso es, tal vez, lo que vienen trayendo de una inestable e imprevisible sociedad como la peruana, la brasileña o la argentina, por mencionar algunos.

Las comunidades nikkei de Sudamérica tienen diversos mecanismos no formales de asistencia a la tercera edad y si bien no es suficiente hasta tienen geriátricos propios. En algunas ocasiones he escuchado de algunos nikkei de Japón que cuando se retiren regresarían a su país y vivirían en algunos de esos geriátricos donde tal vez puedan convivir con amigos de la infancia. Sin embargo, estos centros tienen un costo y no siempre es la opción más económica pues no gozan de subsidios públicos ni abundantes donaciones. Se prioriza a los socios y deben pagar la debida cuota que establece el establecimiento. Para los que regresan a sus países con muy poco ahorro no es una opción viable ni aceptable, excepto si cobran la jubilación de Japón y destinan buena parte de esos ingresos. Es un tema que se puede ir analizando a mediano plazo.

Desde luego, en Japón tampoco es fácil y algunos dicen: “Les dejo la casa, asi que espero que mis hijos me ayuden cuando me jubile”. Sin embargo, esa vivienda es propia solo cuando terminan de pagar los 30 ó 35 años del crédito y para ese entonces necesitará poner dinero para refacciones y demás gastos con el agravante de que el valor patrimonial es bajo o nulo.

Por eso es necesario pensar en el “rogo” o sea en el después de la vida activa con más realismo porque puede llegar a ser bastante largo con nuevas necesidades y erogaciones no previstas.

Notas:

1. Artículo en japonés:「ブラジル日系社会、統合時代の幕開けか」Diario Nikkey Shimbun, 2018.2.27.

2. APJ - Centro Recreacional Ryoichi Jinnai 
En el 2017 se cumplió 25 años desde su inauguración.En la Revista KAIKAN Nº 111, Julio-Agosto 2017, se detalla la labor de este Centro. También hay un artículo conmemorativo dedicado a Ryoichi JINNAI que falleció en junio de ese año, el principal donante de este Centro. En Japón es más conocido como dueño de la agencia financiera Promise pero en el exterior es muy valorado por sus obras filantrópicas. Como empresario, ha creado la marca Jinnai Wagyu Aka, de Hokkaido.  

3. Estadística de Migraciones de Japón: Al mes de junio de 2017, hay 2.470.000 extranjeros registrados de los cuales 247.000 son de Sudamérica.
Empleo de los Extranjeros, MSTBS (MHLW): A octubre de 2016 son 1.080.000 trabajadores extranjeros los que trabajan en firmas de Japón (Declaración Jurada Obligatoria).

4. En la Web de la NENKIN KIKO (Agencia Nacional de Pensiones) indica en varios idiomas el procedimiento del trámite y pueden bajar los formularios. El reintegro “Nenkin no Dattai Ichijikin” se tramite del país de origen y deben remitir por correo toda la documentación solicitada. Al cobrar este reintegro queda nulo todo lo que han aportado hasta ese entonces.

5. Taller SIEMPRE GENKI, dirigida por la argentina Elisa OZAWA. A través de la pagina de facebook publica las fechas y los lugares donde se realizan estos talleres. 

 

© 2018 Alberto J. Matsumoto

nikkei in japan retirement

Sobre esta serie

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.