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Chancay Nikko: un documental con memoria

La historia de la colectividad peruano japonesa tiene muchos capítulos, aunque algunos estén medio perdidos en la memoria de los inmigrantes que llegaron a las haciendas al norte del Perú sin conocer el español y guardaron sus recuerdos para sí mismos. Los colegios japoneses son un elemento crucial para entender aquellos tiempos y la forma en que se formaron las primeras generaciones de nikkeis.

En 2017, Chancay Nikko ha sido protagonista de dos hechos relevantes para recuperar la historia del colegio peruano japonés más antiguo del norte del país. Primero fue una muestra en el Museo de la Inmigración Japonesa al Perú Carlos Chiyoteru Hiraoka, presentada en mayo con fotografías y objetos recuperados de esta ciudad limeña. Y después, ha sido un documental financiado desde Japón y desarrollado por Onigiri Producciones.

Este año el Museo de la Inmigración Japonesa al Perú “Carlos Chiyoteru Hiraoka” presentó una muestra sobre el colegio Chancay Nikko. Crédito: Museo de la Inmigración Japonesa al Perú.

“Rubén Sugano nos trajo la idea, él es Embajador Uchina de Buena Voluntad y ya antes habíamos trabajado juntos el documental “Odori, 110 Años de Historia & Tradición en el Perú (1906-2016)”, dice Gerardo Higa, productor de Onigiri, con la que también ha ideado canales digitales de televisión nikkei. Con aquel video contaron la historia de cuatro profesoras de danza okinawense.

Un detalle de ese primer trabajo de 47 minutos es que está subtitulado en japonés, ya que contó con el apoyo de la Fundación de Intercambio Internacional y Desarrollo de Recursos Humanos de Okinawa, al igual que para este segundo documental; el cual no sería posible sin su financiamiento. “El colegio Chancay Nikko quedaba en una zona de Huaral por donde yo pasaba todos los días y en mi casa tenía un baúl con objetos que eran del colegio y no lo sabía”, cuenta Rubén.

De allí, y del deseo de recuperar las historias de los pocos alumnos que quedan de ese colegio, surgió el proyecto.

Recuerdos escolares

La historia del colegio Chancay Nikko es peculiar. Se fundó el 20 de abril de 1924, cerca del cerro Makatón, por su parecido con el monte Fuji, pero no fue un colegio público, ya que se ubicaba dentro de la hacienda Esquivel. “En mi casa había una bandera, libros en japonés, una pizarra y hasta una mesa de madera que yo usaba”, dice Rubén, cuya familia vivió en esta hacienda fundada por Amador del Solar Cárdenas, quien fuera ministro de Gobierno y Policía del Perú y presidente del Senado.

Fotografía rescatada del colegio Chancay Nikko para el documental de Onigiri Producciones. Crédito: Onigiri Producciones.

Amador Del Solar, tatarabuelo del actual ministro de Cultura, Salvador del Solar, había sido diplomático en Japón y de allí trajo a varias personas para que trabajaran en su hacienda. De hecho, en el Chancay Nikko había un busto de este ilustre personaje en agradecimiento a su apoyo a los migrantes. El abuelo de Rubén fue directivo del colegio pero él solo recuerda los paseos de verano que hacían a la playa, hasta finales de los años ochenta.

De aquel recinto educativo, donde llegaron a estudiar más de 180 alumnos y que llegó a tener planta eléctrica, pozo de agua potable y cinema, solo queda parte de los cimientos y una casa que pertenecía a los profesores que provenían de Japón, como Ginyu Igei y Yoho Adaniya, entre otros. La hacienda algodonera, que también tuvo una fábrica de aceite y jabón, es ahora una chacra.

“Pensar en Chancay Nikko es traer a mi mente remembranzas muy gratas. Se estudiaba en las mañanas y en las tardes. También asistíamos los sábados de 10 a 12, pero para hacer jornadas de limpieza. Recuerdo, además, que atrás había un pedazo de terreno en donde cada salón tenía un huerto y sembrábamos todo tipo de hortalizas”, recuerda Enrique Shigueru Chinen Chinen, de 80 años, quien dio su testimonio para la muestra museográfica.

La grabación

“Hacer este documental ha sido más difícil que el anterior”, cuenta Gerardo Higa, “ya que se trataba de algo que ya no existe”. Durante las grabaciones hablaron con personas que superan los ochenta años, por lo que recuperar la memoria era difícil. “Lo valioso es que esos alumnos que quedan se sienten muy orgullosos de haber estudiado ahí, donde les enseñaban todo en japonés y fueron los primeros que jugaron beisbol”.

Una anécdota que se reproduce en este documental es la felicidad de los ex alumnos al recordar que su colegio derrotó en beisbol al Lima Nikko, el colegio más representativo de la colectividad peruano japonesa, coronándose campeones interescolares. La última promoción no llegó a graduarse debido a la declaración de guerra del Perú al Japón en 1941, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, lo que también propició que mucho material se perdiera.

“No está claro si la idea de cerrar el colegio fue por la guerra o fue por una decisión del dueño de la hacienda o el administrador, es algo que no hemos podido aclarar”, indica Gerardo. Las fotos y libros ayudaron a reconstruir la historia del colegio, así como una cinta fílmica con varias escenas en el colegio, la llegada de un barco de Yokohama al Perú y otros momentos que han sido digitalizados para este documental.

“Hay chicos haciendo radio taiso con música en vivo, usando un piano órgano. Y en los partidos de beisbol se ve mucho público”, añade Gerardo. El día en que iban a demoler el colegio, la obachan de Rubén vio un costal que iba a ser destruido y lo rescató. En su interior había un proyector Kodak de 35 mm que se exhibió en la exposición, junto a un bate de beisbol y un diploma de Tomiko Sugano cuando concluyó sus estudios de primer grado de primaria en 1938, entre otros objetos.

Los hallazgos de Rubén Sugano, Embajador Uchina de Buena Voluntad y productor, fueron claves para el documental. Crédito: Onigiri Producciones.


Recuperar la memoria

En el Perú se creó un Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), un espacio museográfico que sirve como lugar de reflexión sobre los conflictos armados internos que produjeron crímenes y delitos entre los años 1980 y 2000. Sin embargo, pocos recuerdan que la colectividad peruano japonesa fue víctima de abusos debido a la declaración de guerra. Una forma de tomar conciencia de ello es intentando hablar con quienes vivieron esa época.

Muchos no quieren recordar, resulta doloroso para ellos o simplemente prefieren no decir nada por el “qué dirán”. “De por sí, son personas reservadas. Los issei pueden haber sido personas destacadas, campeones en deportes o muy reconocidas pero no te lo dicen si no se lo preguntas”, comenta Gerardo. Para este documental hicieron una decena de entrevistas encontrando algunos valiosos testimonios que implicaron viajar fuera de Lima, y material difícil de entender pues estaba en japonés antiguo o en uchinaguchi, el idioma okinawense.

“Queríamos rescatar las historias del colegio para las nuevas generaciones, los chicos de cuarta generación, que quizá ni saben que existió”, dice el productor Gerardo Higa, que dirigió la filmación junto a GustavoBarreda Fudimoto. Iniciaron en enero y esperan estrenar el documental de aproximadamente media hora en la Asociación Okinawense del Perú, en febrero de 2018, además de presentarlo en otras instituciones nikkei y luego llevarlo a Japón. “Saber de dónde vienes es importante y nuestro objetivo es ayudar a más personas a conocer sus raíces”, agrega Gerardo.

Gustavo Barreda Fudimoto y Gerardo Higa, productores del documental. Crédito: Onigiri Producciones.

 

© 2017 Javier Garcóa Wong-Kit

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