Elija un idioma principal para aprovechar al máximo nuestras páginas de la sección Artículos:
English 日本語 Español Português

Hemos realizado muchas mejoras en las páginas de la sección Artículos. ¡Por favor, envíe sus comentarios a editor@DiscoverNikkei.org!

Cerato Café: Entre canes y libros

Cuesta ser original en el medio comercial, por eso, cuando en un negocio se respira esa dedicación por hacer de un espacio un lugar diferente, es difícil no detenerse en los elogios. Sumiko Morales Hayashi estudió arquitectura y ejercía su profesión como cualquier joven peruana que acaba una carrera universitaria cuando decidió embarcarse en el negocio propio.

Tenía 25 años. Había trabajado diseñando edificios, hangares, residencias y otros proyectos pero en ninguno podía dejar ese sello personal que se nota en cada detalle cuando se ingresa a Cerato Café. Abrió esta local a fines de 2015, en Jesús María, un distrito poblado de comercios pero donde, como a ella misma le ocurrió, no podía ingresar a ninguno con mascotas.

“A veces iba con mi perrito a algún lugar y no nos dejaban entrar, o yo pasaba con él y la gente me miraba mal”, cuenta sobre Jack, quien es como un hijo para ella. Ese impedimento se volvió aliciente cuando descubrió que había más gente interesada en poder compartir un lugar público con su mascota; lo que en Lima, ciudad gastronómica por excelencia, no se podía lograr.

Primero la esencia

Cerato es una flor de Bach, esas plantas convertidas en esencias medicinales que se emplean como terapia en la medicina alternativa. Sumiko descubrió que uno de sus beneficios es que, además de tener un aroma relajante, ayuda a mejorar la convivencia con perros, gatos y otros animales de compañía (la recomienda para tranquilizar a los perros por el ruido de los fuegos artificiales en épocas festivas). Si iba a abrir una cafetería ‘pet friendly’, el nombre era perfecto.

Al inicio fue difícil. “Muchos traían a sus perros y los dejaban sueltos, pensaban que era un lugar para que ellos jugaran y rompían cosas”, comenta Sumiko. Por eso fue necesario crear un reglamento: horario, qué hacer en caso de accidentes y ciertos límites, como el uso de correa, por ejemplo, o el de tener dos perros por mesa como máximo, entre otras normas.

Era fines de 2015 y unos meses antes había aparecido WUF, una asociación civil que promueve la adopción de perros sin hogar (calculan que en Perú hay unos seis millones de canes viviendo en las calles) y que ha ayudado a difundir “un mundo mejor para todos los perros”. En aquel entonces, en Lima, casi no existían locales ‘pet friendly’. Ahora son casi veinte, entre cafeterías, librerías, tiendas y peluquerías1.

Mundo canino

La decoración del local mezcla el amor por los perros y por los libros. Crédito: Javier García Wong-Kit.

A fines de 2016, Sumiko y su esposo decidieron mudarse al local del lado para tener más espacio pero manteniendo el concepto. “Es importante tener claro el mensaje”, dice ella quien ha plasmado su amor por los perros en cada rincón de la cafetería. The Beatles cruzando Abbey Road son The Beagles, las fotos de los visitantes perrunos pegadas en una pared van en aumento y en las esquinas de las mesas hay mensajes sobre el amor a los perros.

“Cuando tu perro te ve, siente lo mismo que nosotros cuando nos enamoramos”, es uno de ellos. En un mural se conservan los dibujos y mensajes que la gente deja sobre sus perros. Además, tienen camitas para las mascotas y un menú a base de verduras, tubérculos y frutas que puedes pedir para tu perro al precio de un café. También ha hecho postres para perros, como cupcakes, muffins y donuts de cordero, además de bocadillos de manzana y avena, y galletas.

Poco a poco, el público ha ido acostumbrándose a esta iniciativa que recuerda el mensaje de WUF en una ciudad que aún está lejos de Buenos Aires, con más de 700 locales ‘pet friendly’; de New York, donde los hoteles permiten hospedarse con mascotas; de Ámsterdam o Berlín, entre muchas otras, donde pueden usar el transporte público libremente.

Las mascotas son bienvenidas en este café donde tienen camitas y un menú especial para ellos. Crédito: Cerato Café.

Libros y café

Sumiko empezó a pasar tanto tiempo en Cerato que, un día, decidió traer sus libros para no dejar su afición por la lectura de novelas. Fue entonces que uno de sus amigos le preguntó por qué no los prestaba a los clientes, una práctica muy simple aunque poco difundida en Lima. A diferencia de las librerías que venden café, la propuesta de Cerato es cultural, no comercial.

Empezó con sus propios libros, entre los que había obras de Mario Vargas Llosa y José Saramago, y en junio de este año creó un evento para recibir donaciones de libros a cambio de un café. El evento fue todo un éxito, llegando a contar en la noche de la inauguración con Alicia Eiko Onchi de Sakaguchi, presidenta de la asociación Perú Shimane Kenjinkai, quien obsequió algunos libros.

Lo interesante es que los clientes tengan un lugar donde pueden leer mientras dura su visita (no se prestan para casa), lo que permite que reserven ese tiempo para la lectura. En un país donde se lee, en promedio, menos de un libro al año por persona2, pero donde las ferias de libro registran ventas cada vez mayores3, le lectura parece otra forma de consumo por moda y no por genuino interés.

En junio realizaron un evento para recibir donaciones de libros a cambio de un café. Crédito: Cerato Café.

Un nuevo capítulo

Así como su gusto por los libros y el amor por los perros, Sumiko también ha puesto en Cerato una decoración que recupera materiales reciclados y una carta en la que hay platos caseros ideados por ella misma, además de waffles y crepes en varias presentaciones, otra de sus debilidades. Ahora, con la inauguración del Bibliocafé, empieza un nuevo capítulo.

La noche del evento, que tuvo música en vivo, lectura poética y cuentacuentos, logró cerca de 200 títulos, entre literatura peruana, autores clásicos, best sellers y revistas científicas. Tal como señala el lema junto a la biblioteca del comedor principal (“Leer es como besar. Quien no lo hace con frecuencia, se le nota en la lengua”), la lectura se pone de relieve en este local donde el público ya deja separadores en los libros para su próxima visita.

“También vienen chicos a armar grupos de estudio”, dice Sumiko, quien, entre canes y libros, entre fiestas peculiares como la de Rufus, cuya familia celebró en febrero su primer mes de adoptado con una torta, y clubes de lectura que espera difundir, ve cómo la historia de Cerato sigue avanzando página a página.

Las celebraciones con las mascotas son episodios muy especiales como el de Rufus. Crédito: Cerato Café.

Notas:

1. Andrea Carrión, “Aquí tus mascotas son más que bienvenidas” (El Comercio, 19 de mayo del 2016)

2. Grecia Llanos, “Peruanos leen en promedio menos de un libro al año” (Diario Correo, 12 de abril del 2017)

3. “Feria del Libro cerró sus puertas con un nuevo récord” (Diario Correo, 1 de agosto del 2016)

 

© 2017 Javier García Wong-Kit

Cerato Café peru Sumiko Morales Hayashi WUF