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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

Los Nikkeis que hay en el mundo - Desde fines del Shogunato hasta hoy - Parte 2

Lea Parte 1 >>

Viendo las cifras anteriores se puede decir que la inmigración japonesa iniciada en Meiji no obtuvo los resultados esperados o como anhelaban, pues si bien emigraron cientos de miles al continente americano eso no llegaba ni al 1% de la población total. No es comparable a los millones de inmigrantes europeos que llegaron a la Américas. Y los que emigraron como parte de la política colonial e imperial a los territorios de Asia, al finalizar la guerra, por la misma rendición, perdieron todos sus bienes y regresaron prácticamente solo con lo puesto.

Por otra parte, si bien la migración japonesa al exterior fue motivada por la situación económica y social interna y el aumento poblacional, tampoco hay que dejar de mencionar que a pesar de los injustos tratados de comercio con las potencias extranjeras la Restauración Meiji pudo desarrollar diversas industrias, construir infraestructuras y recrear un mercado doméstico importante y mejorar sustancialmente la calidad de vida de los campesinos y de la población en general. Muchas ciudades del interior desarrollaron la hilandería porque en las aldeas se promovió la sericultura. A fines del siglo XIX, uno de los productos de exportación más importante era la seda y telas para diversos usos. Por ende, con sus desigualdades y dificultades, muchas regiones lograron un desarrollo industrial y comercial de cierta envergadura y la sociedad comenzó a gozar de mayor bienestar y estabilidad. La reducción de la tasa de mortandad infantil y las mejoras en la salud pública hizo que aumente la población como así también la expectativa de vida de la población.

Sin embargo, en las regiones y aldeas donde la pobreza no fue mitigado siguieron los levantamientos de los campesinos y muchos de ellos buscaron horizontes en la colonización de Hokkaiko, países vecinos y desde luego en las Américas.

Un tema dentro de la migración japonesa que no es abarcado debidamente es la migración interna hacia Hokkaido, pues estaba poblado en su mayoría por los nativos llamados “ainu” y solo algunas localidades costeras dedicadas a la pesca eran consideradas ciudades cabeceras. Por ende, el gobierno de Meiji otorga suma prioridad en la colonización de esta enorme isla sin descuidar la fortificación de puntos estratégicos para prevenir las apetencias rusas que querían no solos los puertos sino también todo el territorio. Refuerzan la vigilancia y promueven principalmente la migración desde Tohoku (area noreste) y Hokuriku (area del Mar de Japón) que eran las más relegadas. Ya en 1901 la población supera el millón y en 1920 llega a 2.3 millones de habitantes y en 1940, un año antes de la guerra, a 3.2 millones1. Por estas cifras se puede apreciar que cada año llegaban decena de miles a Hokkaido y por lo tanto es mucho más que los que emigraron al continente americano y Asia.

Y al finalizar la guerra Japón queda desde el mes de setiembre de 1945 bajo la ocupación de las Fuerzas Aliadas comandadas por el Gral. Douglas MacArthur. Recién en 1952 recupera la soberanía y casi de inmediato se reactiva la emigración a Latinoamérica. Unos años después varios miles de colonos japoneses se instalan en la República Dominicana, Bolivia y Paraguay. No ha sido una cifra grande como en la preguerra pero unos 70.000 se asentaron en Sudamérica, principalmente en Brasil; y unos 90.000 en los Estados Unidos y Canadá2.

 Esta presión por la emigración inmediata de la posguerra se da no solo porque las principales ciudades y areas industriales del país estaban destruídas, sino también por el retorno de casi 3 millones de civiles y otra cantidad similar de militares del frente de batalla. No son poco los colonos de Manchuria que una vez que pisan Japón y ven la desolada situación buscan la forma de re-emigrar hacia América del Sur. Argentina y Perú logran llamar a algunos familiares que estaban en Okinawa que además de quedar destruída por la guerra estaba bajo ocupación norteamericana (esta situación continúa hasta el año 1972). A mediados de los ’50 emigran un grupo de okinawenses hacia Bolivia y Brasil. En la región oriental de Bolivia constituyen una enorme colonia japonesa que lleva el nombre de OKINAWA. En esa primera etapa ingresan 3.229 colonos3.

 En las traducciones realizadas aquí en Japón de Koseki (registro de familia) pude apreciar que hay muchos japoneses de la preguerra que nacieron en Manchuria, Taiwán o en la península coreana. Muchos nikkei no se percatan de estos detalles hasta que no ven la traducción al español y en ocasiones preguntan por qué sus abuelos han nacido en esos territorios de Asia. Algunos de esos japoneses luego han emigrado a Sudamérica pero casi nunca han hablado de esas circunstancias y solo pensaron en trabajar y abrir camino en nuevas tierras, máxime después de la guerra porque sentían que no tenían casi ninguna otra alternativa.

Lo más paradójico de todo esto es que casi 20 años después de la IIº Guerra Mundial el Japón era sede de las Olimpíadas de Tokio (1964) y ponía en funcionamiento el Tren Bala “Shinkansen” entre Tokio y Osaka. Y durante los ’60 y ’70 logra un crecimiento económico sorprendente que permite ser la 2º potencia industrial del mundo. En esas décadas Japón logra en enorme desarrollo y de norte a sur se construyeron todo tipo de infraestructuras que mejoran la calidad de vida y fomentan un mercado consumidor envidiable a los ojos del mundo. Es inevitable pensar que muchos de los inmigrantes japoneses del exterior vieron con cierta envidia pero a la vez con orgullo este salto cualitativo y cuantitativo de su Patria, aunque algunos no dejaron de mostrar su arrepentimiento por haber emigrado en los ’50.

Cabe recordar que la inmigración japonesa finaliza oficialmente en 1973. En esos tiempos un pasaje de ida y vuelta entre Buenos Aires y Haneda costaba unos 750.000 yenes, o sea unos 2.000 dólares (1 dólar costaba 360 yenes). No era fácil para los inmigrantes japoneses regresar a Japón para visitar a sus familiares. Sin embargo, el Acuerdo de Plaza de 1985 hace que el dólar baje a 240 yenes y dos años más tarde a 120 yenes,  por lo que se produce una a burbuja económica donde las empresas japonesas adquieren firmas de renombre y bienes inmobiliarios en todas las ciudades más importantes del mundo. Además, para los japoneses se hace muy accesible los viajes y paseos al exterior. El consumo y la producción interna crece a tal punto que la escasez de mano de obra se transforma en un problema político (casi como ahora). Es por eso que buscan paliar este faltante con los nikkei de Sudamérica.

En 1990 se reforma la Ley de Control de Migraciones y llegan a Japón los nikkei de Sudamérica bajo un status especial por ser descendiente de japonés. Son los “dekaseguis nikkei latinos” que en el 2008 registra el máximo con 390.000 registrados, de los cuales son 310.000 brasileños y casi 60.000 peruanos. Sin embargo, la crisis de Lehman Brothers del 2008 y el posterior terremoto-tsunami-fuga radiactiva de Tohoku en marzo de 2011 hace que muchos opten por retornar a sus países. Hoy, a datos de diciembre de 2016, son 230.000, 170.000 brasileños y 47.000 peruanos, que conforman en gran parte la comunidad latina de Japón.

Si vemos la historia se puede decir que hay nikkei en muchas partes del mundo y han dejado importantes logros en cada país de residencia. El año 2018 es el 150 aniversario de la llegada de los colonos japoneses a Hawaii. Es por eso que este año la Convención de los Japoneses y sus Descendientes del Exterior (Kaigai Nikkeijin Takai) que se realiza todos los años en Tokio tendrá su sede en la Ciudad de Honolulu, en el mes de junio. Y por si fuera poco, la COPANI que se realiza cada dos años en algún lugar del continente americano, en 2019 se realizará en San Francisco, California. De cualquier manera, en ambos casos, para los nikkei de América Latina será una gran oportunidad para conocer un poco más la historia de los nikkei norteamericanos y de qué manera se han integrado y contribuído al país que los acogió.

Finalizando la COPANI Lima 2017, anuncian que el de 2019 es en San Francisco, CA, Estados Unidos.

Notas:

1. En 1920 la población de Japón era de 56 millones de habitantes pero 20 años después, en 1940, había aumentado a 72 millones. La presión poblacional en la sociedad y en la economía no podía pasar desapercibida y a pesar del desarrollo económico y la expansión imperial se hacía difícil satisfacer todas las necesidades. La migración interna a Hokkaido era también una manera de descentralizar la alta concentración poblacional de la región Kanto y Kansai. Se calcula que un poco de un millón de unidades familiares cruzaron el Estrecho de Tsugaru.

2. Durante la guerra no son pocos los nikkei norteamericanos y sudamericanos que tenían la nacionalidad japonesa que estaban por estudio (la gran mayoría) o por visita familiar en Japón. Por la edad, algunos fueron llamados a prestar servicio en las filas del ejército japonés y pelearon en el frente asiático. Finalizada la guerra, pudieron regresar a los EE.UU e incluso algunos por el manejo del idioma e información se incorporan a las filas norteamericanas. O sea, hay nikkei que pelearon en ambos frentes. Y a pesar de las dificultades de ser un país vencido varios miles de japoneses buscan emigrar al exterior, principalmente a las Américas.

3. Bien llegaron a las localidades establecidas previamente (selvas y bosques impenetrables) sufrieron enfermedades no conocidas e inundaciones, como así también se dieron cuenta que esas tierras eran poco aptas para el cultivo. Por eso, en los ’60 muchos re-emigraron a la Argentina o al Brasil. Actualmente, son unos 1.000 nikkei que viven en la Colonia Okinawa, en un predio muy extenso dividido en 3 áreas que conforman 47.000 hectáreas. La gran mayoría son oriundos justamente de Okinawa. También está la Colonia San Juan conformado por 800 nikkei.

Bibliografías más destacadas:

1) Harumi Befu, Cap. 1: Global ni kakusan suru nihonjin-nikkeijin no rekishi to sono tayosei. Editado por Hirabayashi, Kimura Yano, Obra: Nikkeijin to Globalization: Hokubei, Nambei, Nihon, Traducido por Imin Kenkyukai, Jinbun Shoin, 2006.

2) Hiroyuki Shiode, Cap. inicial: Kindai Asia Taiheiyo Chiiki ni okeru nihonjin no imin to shokumin, Obra: Ekyosha no Seijishi: Asia Taiheiyo ni okeru nihonjin no imin to shokumin, Nagoya Daigaku Shuppankai, 2015.

 

© 2017 Alberto J. Matsumoto

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Sobre esta serie

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.