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Comunidad japonesa en la Colonia Urquiza, Partido de La Plata

Parte XIII: Estudio de inmigrantes japoneses, Familia Fujita” — Parte 1

La historia se construye todos los días. Podemos conocer la historia de un país a través de la vida de sus habitantes, por lo que la historia es atravesada en forma longitudinal y transversal cuando analizamos los estudios de caso. En este artículo, intentamos visualizar la dinámica de una familia de inmigrantes y recuperar la riqueza histórica de los entrevistados, utilizando las herramientas de la historia oral, donde la entrevista y la recopilación de historias de vida, son vehículos de conocimiento histórico.1 La historia oral, abre las puertas para recorrer de la mano de sus protagonistas momentos únicos, relatos donde fueron partícipes, los cuales pueden tener diferentes visiones, debido a la lejanía del hecho en el instante de la entrevista. Es un rompecabezas y un tablero de ajedrez, donde descubrimos gracias a la memoria de los informantes.

Siguiendo palabras de James (2004: 128)2 el producto del relato escrito, en definitiva es un trabajo conjunto entre el entrevistador y entrevistado, esa “narración conversacional” no solo está estructurada por convenciones culturales, sino también es una construcción esencialmente social, permeada por el intercambio entre el entrevistador y su sujeto, y matizado por relatos comunitarios etnográficos y nacionales; por último, el sentido del relato, en muchos casos, es considerado como un legado para los suyos o como testimonio de hechos históricos de la microhistoria. 

El relato que se desarrollará a continuación, es uno de los tantos relatos de inmigrantes que han recorrido hitos históricos en su país natal y en el país que lo recibe. La macrohistoria abarca microhistorias, ésta es una de ellas, que transitó diferentes acontecimientos de dos grupos sociales que fueron forjando un destino común, después de la Segunda Guerra en un país muy lejano: Argentina. Recorreremos la vida familiar de la mano de una de las hijas del matrimonio que decidió cambiar el rumbo de sus vidas, logrando una descendencia próspera.

* * * * *

Mi padre Kyosaku Fujita participó, siendo estudiante de la Universidad de Tokio, en la Segunda Guerra Mundial. Luego de recibirse de ingeniero agrónomo, volvió a Fukuoka y le presentaron a mi madre Isae Hiromatsu, hija de padres humildes que cultivaba arroz en Yanagawa-shi. Mi madre contaba que, durante la guerra, venían los aviones caza enemigos y las mujeres solas (porque los hombres estaban en la guerra) hacían el trabajo del tambo, siembra del arroz en los pantanos. Cuando sentían los motores de los aviones, tomaban una varilla de caña hueca, se sumergían en el agua lodosa y respiraban a través de ella. Muchas veces, decía que se ataban a la cabeza un tazón o chawan de arroz, y arrastrándose, mojándose y embarrándose entre las plantas de arroz, iban hasta la casa vecina a cambiar ese arroz por un tazón de azúcar, viviendo muchos momentos de zozobra.

También contaba que cuando era más chica, como eran humildes y con muchos hermanos y hermanas, su padre era muy exigente y duro, recordaba haberle pedido unas monedas para comprarse caramelos y él le respondía que para ello había que trabajar duro. En cambio, mi padre de clase media buena, y mi abuelo paterno siempre vinculado con los políticos de turno, muy respetado y miembro importante de la Bolsa de Cereales de Fukuoka, tuvieron un buen pasar. Tal es así, que mipadre, hijo mayor de la familia, fue siempre un poco rebelde; así y todo fue a estudiar a la Universidad de Tokio, tiempo en que comenzaba la guerra y los mandaban a las fábricas a armar las armas o bombas, o a llevar el conteo de cuantas se fabricaban.

También en una oportunidad, junto a un compañero muy amigo, subían por turnos a un mirador para avisar el avance de los aviones enemigos. En una oportunidad, cuando le tocaba el turno a mi padre y se estaba preparando para subir, el compañero desde arriba le grito que se quedaba 10 minutos más fumando un cigarrillo. Cuando mi padre se dio vuelta y camino unos metros, sintió una serie de disparos y estampidas, al girar vio caer con los brazos abiertos y un proyectil de mortero en el medio del pecho a su compañero. Mi padre fue herido en el ojo y hombro derecho, pero salvó su vida. Otra vez, ante la sirena, corrieron a un refugio él con muchas mujeres, niños y hombres, esperando que pasara el ataque y escucharon bombas que taparon la salida. El aire que restaba era por pocas horas. Cuando ya sintieron que el aire se volvía enviciado, un taladro y una manguera con oxígeno los salvó. Despertó en una cama de hospital. Mucho no le gustaba contarnos, le traía mucha tristeza. Por ello, en casa no se compraban fuegos artificiales, porque a él le recordaba la guerra.

Al finalizar ésta, volvió a su casa paterna, y el gobierno de ésa época le expropió muchas tierras al abuelo, y contaba que fueron momentos duros, con falta de alimentos, combustibles, con familias que habían perdido hijos, y familiares.

Mis padres se casaron el 24 de mayo de 1952 en Japón. De cuya unión nací yo, Noriko el 25 de mayo de 1953 en Itoshima-gun, Fukuoka. Mi padre trabajó como empleado administrativo en una mina de carbón durante dos años, donde vio morir compañeros y ello lo deprimió. Entonces, le ofreció venirse a América una compañía uruguaya que contrataba gente inmigrante para Brasil y Argentina. Zarparon del Puerto de Kobe en un barco holandés, “Telgelber Maru”, y llegaron al puerto de Buenos Aires el 9 de diciembre de 1955, cuando Perón huía en la bucanera rumbo a Paraguay. De allí estuvimos en el hotel de los inmigrantes y luego nos subieron a un tren a vapor rumbo a Misiones, llegando en primer lugar a Aristóbulo del Valle.

El gobierno de la provincia, le encargó a mi papá desmontar la selva y sembrar y cosechar té. Allí nació mi hermanita María Ritsuko el 8 de septiembre de 1956. Vi nevar en ese lugar, y también cómo un indio en cueros llevaba en la mano un arco y flechas, y atado a su cintura con una liana llevaba a su mujer india, apareciendo por las mañanas de un lado de la selva y corriendo se perdía por el otro; al atardecer ocurría a la inversa. Luego nos pasaron a Oberá unos meses y de allí a Garuapé, donde en medio de la selva nació mi otro hermano, Raúl, el 19 de agosto de 1957. Mi madre fue asistida por la única señora paraguaya que vivía en la selva. Y su marido, en un día de tormenta atroz, fue corriendo a través de la selva con machete en mano a buscar al médico, pero cuando este profesional llegó, mi hermanito ya había nacido. Allí, nuestra casa estaba montada sobre unos zancos de madera para evitar los bichos y las serpientes. Veíamos los gigantes árboles que con su vegetación no dejaban pasar la luz del día, vi morir gente picada. Una pareja bailarina de Nihon vino a trabajar un tiempo, lo gracioso era que la mujer vestía esos kimonos bellísimos y se paseaba por la tierra colorada, al poco tiempo se volvieron a Japón. Mi única amiga era la hija del capataz de origen alemán, pero no recuerdo su nombre.

Al llegar a la edad escolar, no había escuela cercana, por lo tanto mi padre buscó trabajo en Buenos Aires y nos mudamos a Lomas de Zamora. Allí trabajó en una empresa como administrativo y luego nos mudamos a Burzaco, donde nació mi último hermanito, Oscar, el13 de abril de 1963, quien vive soltero en Japón desde hace más de 25 años. Oscar, durante 15 años, vivió y trabajó en Fukuoka, luego se mudó a Shizuoka donde viven mis otros hermanos.

Me encuentro casada con un argentino, Orlando Raúl, descendiente de italianos, franceses y griegos. Tengo dos hijos, Hernán nació el 10 de agosto 1972, quién a su vez tiene un hijo, Máximo nació el 20 de enero del 2005. Mi hijo vive en Palermo, es asesor y vocero de prensa de un Ministerio de la Caba, convive con su compañera Cecilia Tear. Mi hija Cintia Natalia nació el 13 de mayo de 1976, vive en Estados Unidos, Tampa, y trabaja en el Poder Judicial de ese país. Habla perfectamente inglés, algo de japonés, portugués y un poquito de alemán. Es Asistente Legal de 5 abogados de la defensoría del estado.

Soy abogada, especialista en Derecho de Familia y Civil, Abogada del Niño, docente de los Talleres de iniciación profesional de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Docente en el posgrado de Especialización de Abogada del Niño, y doy charlas-debate en diferentes colegios de abogados, martilleros, etc. Vivo en la ciudad de Monte Grande. Por último, mi padre falleció luego de un asalto en la ciudad de Monte Grande el 7de julio de 1998. Luego mi madre viajó a visitar a sus hermanas y hermanos e hijos y falleció en Shizuoka de un paro cardíaco el 11 de septiembre del 2011.

Notas: 

1. Portelli, Alessandro (1991) “Lo que hace diferente a la historia oral” en La Historia Oral por Dora Schwarzstein, Buenos Aires. Editorial CEAL.

2. James. Daniel (2004): Doña María. HISTORIA DE VIDA, MEMORIA e IDENTIDAD POLÍTICA. Buenos Aires, Cuadernos Argentinos Manantial.

 

© 2015 Irene Isabel Cafiero

argentina Colonia Urqguiza family immigrants

Sobre esta serie

Esta serie trata sobre la comunidad nikkei asentada en Colonia Urquiza, en La Plata - Argentina, desde la década del sesenta, con el arribo de los primeros inmigrantes, sus actividades en la agricultura, la práctica y difusión de su cultura ancestral y su proyección sobre la sociedad argentina.